* MONTSERRAT VINUESA: Reflexiones de una mujer y madre en torno a la anorexia nerviosa.

29 01 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


MONTSERRAT VINUESA:

“El aprendizaje es lento, pero gracias a la existencia del Amor vamos equivocándonos, rectificando, y siguiendo adelante.

“HAY TIEMPO, HAY ESPERANZA.”


¿Cómo empezó todo…?

Creo que no existe un momento en concreto. Es como una situación que se va alargando en el tiempo, y que en un principio eres incapaz de ponerle nombre. Hablas de que tu hija está perdiendo peso. Escuchas en el entorno familiar que está más guapa “pero que no se pase”  y un buen día, después de comentarlo a viva voz:

<Mireia, ¿quieres decir que no te has adelgazado demasiado?> ya no prestas atención a su respuesta sino que percibes un hecho físico contundente: la forma de los brazos , el color de la piel, y al cabo de 48 horas un :

<mama, quiero hablar contigo, la situación se me ha escapado de las manos y no puedo más!!!>  ….Y la evidencia toma forma.

  • ¿Cómo viviste el proceso?

Mal, muy mal. Son tantas sensaciones que hacen acto de presencia en tu mente…, pero esta vez todo es real, mi hija está sufriendo una enfermedad que no entiende casi nadie, pero que yo si puedo comprenderla pero sé que no puedo ayudarla yo sola. Y mi propia personalidad ansiosa me dificulta aceptar que no será rápida la solución y que no dependerá de mi, sino sobre todo de ella. Pero actúo, actuamos y tomamos decisiones y todos nos ponemos en marcha, a su lado.

Ella sufre y no estamos preparados para reciclar este sufrimiento y convertirlo en apoyo. El aprendizaje es lento pero gracias a muchísimas cosas y creo que a la existencia de amor, vamos equivocándonos, rectificando y siguiendo adelante.

Todos hemos perdido en este camino, pero en el fondo también hemos ganado a largo plazo : confianza en nuestra familia, descentralizar toda la responsabilidad de la que me había apoderado yo sola, y permitir creer que hay tiempo, que hay esperanza, que de todo se aprende y que hemos sufrido si, pero que ahora ya se ha terminado.

  • ¿Cómo afectó a las relaciones familiares?

En el fondo y después de meditar objetivamente en la media de lo posible, esta situación que se nos presentó a nivel familiar, pero que uno de los miembros ya padecía en silencio, no afectó en demasía las propias relaciones familiares. Fue una adaptación sin previo aviso a nuevas maneras de actuar, de dar prioridad en un momento dado a una real necesidad de soporte emocional.

No sé si consigo expresar con justicia estas vivencias, pero la familia como tal se unió, yo creo que nos afectó más a nivel individual a cada uno de los que vivíamos cada día la ” desesperación ” de nuestra hija mayor. Realmente lo que quizás no supimos dar fue una respuesta conjunta, tampoco sé si esto actúo positivamente o no.


  • ¿En qué miembro de la familia recayó la gestión de las emociones, el equilibrio familiar?

La respuesta a esta pregunta creo va más allá de la circunstancia que enmarcó la vivencia de la anorexia de mi hija Mireia. Cada miembro de una familia gestiona sus propias emociones como puede y como le permiten, pero yo, sin que nadie me haya otorgado este título, me he erigido como capitana de las emociones de mi familia y el tiempo y muchas cosas más: opiniones, buenos consejos, palabras amigas, me han  permitido valorar las manifestaciones silenciosas de amor de Ramon padre de Mireia, y de la comprensión de Alba, mi hija pequeña, de sus renuncias emocionales y de sus sentimientos de amor hacia su hermana, la consciencia de una enfermedad a su edad….  Es decir, creo que nadie gestionó nada como mínimo a nivel consciente, cada cual hicimos lo que pudimos para no hacernos más daño del permitido.

El equilibrio familiar en todas las familias es dinámico, y durante este período de tiempo el equilibrio lo ponderaba Mireia.


¿Quien cuidó de ti?

Pues seguramente más gente de la que en aquellos momentos era consciente.
En primer lugar, no era prioritario el que nadie cuidará de mi pues todos estábamos inmersos en una situación complicada. Si es cierto que dramaticé emocionalmente la situación mucho más que Ramon y Alba, pero yo creo que es mi manera de ser….

Me detengo un poco más en esta pregunta… En primer lugar creo que Mireia, en el fondo y cuando podía me cuidaba, pues ella no quería que padeciéramos.

A veces era incapaz pues en este caso la protagonista de la historia era ella. Mi marido me ayudaba no reprochándome conductas propias que él no compartía en absoluto, en el fondo siempre a mi lado.  Alba me cuidaba físicamente con sus mimos y su ” humor ” que se hace tan necesario en todas estas situaciones y que no utilizamos, nuestra cultura es triste en extremo ¡¡

Mi madre con su ayuda doméstica, aunque ella no ha entendido de qué va esta anomalía, seguía las instrucciones del médico, aguantaba las comidas difíciles con mi hija y … ¿Quién más cuido de mi ? pues  creo que quién lo hizo lo sabe, una amiga,  pues me permitía que yo me expresara tal y como vivía estos momentos de desesperación, de miedo de perder a mi hija a nivel de salud, de sentimiento… Y ella daba valor a todas mis manifestaciones, daba valor de una manera como siempre altruista, a las ambivalencias de los sentimientos sin que apareciera nuestra gran amiga la culpa.

Estoy agradecida pues, después de responder a esta pregunta, soy consciente de que mucha gente ha cuidado de mí en momentos que yo dejé de cuidarme y de quererme….


  • ¿Qué mecanismos utilizaste para manejar tus emociones?

Pues aunque parezca mentira no sé si utilice algún medio para distraerme de la situación familiar, era el propio día a día: ir a trabajar, ir al gimnasio, seguramente ayudaba el hecho de no pensar, el hecho de volver a la normalidad era la mejor herramienta para seguir adelante. Si que es cierto que recé muchísimo y que creo en Dios seguramente mucho más de lo que creía…No podía leer aunque me encanta, porque no podía concentrarme en ninguna historia que no fuera la propia.

Escribir si que me ayudó y desde hace mucho tiempo mi diario es como un “cesto” donde depositar todas mis preocupaciones, pero desde la lectura de “Los puentes de Madisson”, pensé que quien leyera mis escritos, a veces cargados de rabia, tal vez le costaría entender cuándo y cómo había utilizado las palabras como refugio a mi insatisfacción. Pero he continuado escribiendo y midiendo un poco las palabras… pensando en las posibles interpretaciones de quienes yo amo.

Y prácticamente nada más,  creo que grupos de ayuda y soporte deben ir bien, pero  yo era incapaz en aquellos momentos de afrontar mi, nuestra historia.

  • ¿Tuviste en algún momento la sensación de estar en una situación circular, sin salida?

Durante el tratamiento no. Era como un plan a seguir y todos actuábamos de acuerdo a lo negociado con ella; a nivel teórico, pues los flecos eran imprevisibles.

A veces la sensación era de avanzar lentamente, demasiado…, pero claro era mi sensación…Los miedos a la recaída. ..Aunque la presión, el control eran diarios y extremos por mi parte, no por recomendación ” médica “, los miedos a la recaída surgieron más tarde.

Cuando en principio la enfermedad estaba controlada eran como rebrotes que daban la sensación de un volver a empezar y aquí si que ya no existían fuerzas para reiniciar una historia repetida. Seguramente que las fuerzas existían pero era la percepción de no ser capaz de volver a pasar por lo mismo…Tenías el conocimiento del ” sufrimiento ” sobre todo de ella.

Pero no sucedió, por lo menos a nivel de recaída física, ella habla de ” sus fantasmas ” y del control sobre los mismos.


  • ¿Te planteaste en algún momento romper con la dinámica familiar que os envuelvía?

Personalmente no decidí nada, Mireia empezó una nueva etapa compartiendo su vida con su pareja, lejos de casa, para ser más exactos a 500 Kms. de distancia y este motivo rompió con la dinámica y nos permitió distanciarnos del problema, llegar a tener esperanza en un cambio y a confiar en las propias posibilidades de mi hija.

Por supuesto no fue un ” rompe y rasga”  definitivo, esta situación de “miedo ” ha durado años y creo que se ha cronificado en nuestra familia, pero con prudencia  y modificando los roles de las responsabilidades.

La salida del entorno familiar ha permitido objetivizar el problema y recolocarnos a cada uno de nosotros en ” nuestro lugar ” ; aunque la verdad es que los roles que se establecieron han tardado en no repetirse, es largo el proceso, pero positivo.

A nivel individual me di cuenta que era necesario romper con todos mis esquemas de ” ayuda”.

Hubo un día en que en mi mente se reflejó la idea: nunca sería feliz si Mireia continuara a mi lado y empecé a creerme que el cambio también era posible en mí.

Poco a poco hemos trabajado en ello y ahora espero con ansias estar al lado de mi hija pero ya sin miedo a verla. Es decir, sin controlar si se ha engordado o se ha adelgazado.


¿Qué has conseguido a partir de este proceso?

Convencerme que no soy yo quien más ama a mi hija, que su entorno familiar la ama tanto o más que yo misma y que no podía permitirme, ni por ella ni por mí,  monopolizar toda esta responsabilidad.

Acudí a un terapeuta, Dídac ,quien en pocas o muchas palabras me ayudó a reflexionar sobre mi vida, mis expectativas y mi forma de colocar a todos mis seres queridos siempre desde mi perspectiva. Y que ellos por si solos tenían un lugar definido, en pocas palabras, he aprendido y aún queda mucho por aprender, que mi vida, y con ella la de los míos, no es tan diferente a la del resto de los mortales, sólo que es mi vida.


  • ¿Cómo es ahora la relación con tu hija?

Más madura. Es una relación madre-hija pero ha desaparecido la dependencia física y psíquica que nos unía patológicamente. Admiro su capacidad, creo entrever sus miedos y si los manifiesta continuo diciéndole que aunque más lejos por la distancia física, estoy cerca de ella para acompañarla y para ayudarla, e intento englobar a toda la familia en esta tarea de apoyo.

Ya no me preocupa que coma ensaladas delante de mí, soy consciente de que es una limitación suya y que ella soportará o acarreará las consecuencias,  pero que no depende de mi control, y seguramente la podré ayudar y quizás la hubiera ayudado más en su día, si yo hubiera sido capaz de pensar de esta forma. Pero mis miedos, mis defensas, estaban allí, pero muy…muy escondidos.

Yo creo que puedo hablar de una relación ” normal ” y que la dificultad nos ha unido muchísimo. Las dos somos conscientes que la distancia nos ha permitido estar donde estamos ahora, tanto a nivel de crecimiento personal como de autoestima y de culpabilidades.

  • ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

La respuesta a esta pregunta está reflejada en las contestaciones a las
anteriores preguntas.

He aprendido a vivir, a amar, a comprender, a sufrir. Mis relaciones han madurado. No sé si diría lo mismo, seguramente si, en el caso de que la anorexia no hubiera entrado en nuestra casa. Hemos vivido una situación en la que estaba en juego una ” vida “, una circunstancia de salud mental y física. Llegas a plantearte tantas y tantas preguntas sin respuesta …

Y sobre todo he aprendido que a los hijos les pares igual pero que son individualidades y que por mucho que te martirices alargándote a ti misma en corazón y alma, ellos toman sus propias decisiones equivocadas o  no, pero son suyas.

He sido consciente de que mis actitudes también afectaron a mis padres en su momento, es como si se hubiera abierto en mi mente una ventana para comprender las actitudes de ellos en su momento, y gracias a reflexiones externas, aprender que los flujos de responsabilidades van en una dirección de padres a hijos y no de hijos a padres, es como un quitarse un peso que  oprime, la “responsabilidad” que preocupa en exceso.

En el fondo podría hablar que he aprendido a ser humilde con las expectativas que había esperado de ” mi vida ” .


  • Anorexia Nerviosa, ¿En qué hemos avanzado?

Pensado en esta pregunta he relacionado cuando hace años nuestros padres nos comentaban que en las familias en las que uno de los hijos había nacido con alguna anomalía lo escondían por vergüenza, quizás, o por pensar qué habían hecho ellos de malo para merecer está situación. He establecido un paralelismo entre ambas situaciones.

Las enfermedades mentales son las gran desconocidas, seguramente por todas las incidencias que aparecen cómo causas o móviles en ellas, y de aquí que cuando te das cuenta que tu hija padece esta enfermedad te preguntas ¿En qué he fallado? ¿Dónde nos hemos equivocado ?

Y es en este sentido dónde creo que hemos avanzado, por suerte o desgracia, debido al gran número de personas que padecen esta situación, hemos incorporado la anorexia, los trastornos en la conducta alimentaria, como enfermedad propia de nuestra sociedad occidental, capitalista …… . Es como una normalización de la misma; aunque en el fondo continuo creyendo que es / son unos grandes desconocidos.

La parte positiva de ello es que actuamos en lugar de penalizarnos y buscamos ayuda profesional sin miedo. La parte negativa es que acabemos creyendo que son conductas aceptables. Es un grave problema la no aceptación, la influencia mediática, el no aceptar los cánones de salud….y tantos y tantos parámetros. Llevado al extremo es cómo incorporar sin reproches, conductas suicidas.

¿Qué queda por hacer?

Mucho. El poco tiempo que intenté ayudar en la “Associació Catalana d’Anorexia – Bulimia “, me di cuenta que hay muchas familias que ayudan a través de su testimonio a otras familias que se ven perdidas ante una nueva situación familiar. Y  que se apoyan de personal sanitario preparadísimo y que ellos son los primeros en hablar de esperanza para este tipo de enfermos. Comentan que a veces es necesario tocar fondo para empezar a levantarse y creo que este trabajo se va expandiendo. Es un tema de comprensión más que de compasión; claro que hay muchos vacíos legales por desconocimiento y porque relativamente son trastornos jóvenes y sin historias generacionales.

Hay diferentes áreas dónde empezar a trabajar aspectos importantes que nuestra generación ha ido olvidando: el gusto por la comida, el arte de cocinar, el momento familiar de compartir los alimentos, los colores, los olores….

A nivel educativo proyectar la importancia de los valores perdurables y sanos. A nivel social evolucionar. No sé quien escribió que la diferencia entre evolución y revolución sólo es la ” r” de responsabilidad. Hemos evolucionado, nos hemos revolucionado pero la responsabilidad ¿Dónde se ha quedado descansando?

  • ¿Deseas compartir algo más con nosotros?

Realmente he compartido todo este período de mi vida con mi amiga ( ella ya es conocedora de ello ) y ¡hay tanto a contar! pero básicamente y a nivel familiar convivimos con el ” dolor ” o por lo menos fuimos conscientes de la existencia del mismo en edades que quizás no nos correspondía.

A nivel de concepción mental  asumes que tus padres lleguen a padecer alguna enfermedad e incluso tú misma, pero cuando te das cuenta que en tu casa, que en cada momento que te reúnes en una mesa para comer,  alguien sufre más de la cuenta y que los demás generan sentimientos tan contradictorios, tan ambiguos..,  va dando paso a un ” no vivir ” a la desesperanza, a la no ilusión. Pero también nacen otros lazos, en el fondo más fuertes y más reales entre estos seres humanos. Y ya que a nosotros nos ha tocado vivir esta situación, creo que hemos sabido sacar provecho de la misma, acercándonos más, analizando prioridades y sobretodo conociéndonos a nosotros mismos.

Sólo me resta comentar que mi hija vive sola con su pareja y decide, y que a la vez es autocrítica con ella misma. Es consciente de las ” secuelas” de la enfermedad y en estos momentos se está planteando ir más allá, lograr más calidad de vida a nivel mental y esto es importantísimo ¡¡¡¡¡

Doy las gracias, estoy agradecida.

Montserrat Vinuesa

<De tots els Colors>: Muchas gracias Montserrat por abrir tu corazón y compartir una parte de tu intimidad y de tu vida. Gracias también a Mireia, a Ramon y a Alba por permitirlo.  Tu testimonio será para muchos, una luz en el camino.

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4 responses

31 01 2010
Mireia

Hola, soy Mireia, la hija de Montserrat, y solo queria escribir para dar las gracias a mi madre, a mi padre y a mi hermana, sobre todo a mi madre…sin ella/ellos no hubiera sido capaz de salir de mi enfermedad…OJALA esta experiencia, nuestra experiencia, mi experiencia…ayuden a miles de personas que se encuentran en esta situación…que nunca se den por vencidos, que siempre luchen, SIEMPRE HAY ALGO POR EL QUE y QUIEN LUCHAR…y más cuando se trata de tu propia vida..
Yo luche, mi familia lucho por mi..y HOY estoy aqui, con una vida por delante, felizmente casada con una persona que me ayuda en mi dia a dia y que lucha por mi…que sabe quien soy, como soy y que me ayuda con mis miedos y fantasmas….GRACIAS A TODOS HOY SOY FELIZ Y ME QUIERO TAL Y COMO SOY! us estimo i adoro!

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1 02 2010
anna

Hola!! Hem conegut l’enfermetat des d’un altre punt de vista molt menys tractat: la familia del malalt durant la malaltia i la seva evolució com a “equip de treball”, on tothom tenia la seva funció específica, sense haver-se organitzat prèviament… Això només s’aconsegueix amb amor i fe… Felicitats a tots per haver-ho compartit!!

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1 02 2010
MONTSERRAT

gràcies, la setmana passada contestant a les preguntes de l’Elena va representar un tornar a re-viure però és com un punt i apart necessari per començar un altre capitol. I el tema del treball en equip és cert, un plantejament nou a nivell familiar en el nostre cas. petons.

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15 02 2010
Montse

Leer esto de una madre es fascinante, no soy madre pero admiro estas palabras… no se como expresarlo exactamente, pero las admiro.

“Convencerme que no soy yo quien más ama a mi hija, que su entorno familiar la ama tanto o más que yo misma y que no podía permitirme, ni por ella ni por mí, monopolizar toda esta responsabilidad.”

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