Necesitamos vaciarnos. Necesitamos parar y desprendernos de todo aquello que nos pesa en el alma, tomar consciencia de nosotros mismos… abrir el corazón, mantener la confianza…
Necesitamos desenfocar la atención de lo trivial, de lo cotidiano y volver a sentir la riqueza, la grandeza de Ser. Recordar ¿Quién soy? Pensar y sentir. . . ¿Me parezco a quien quería ser? 
…Y atrevernos a escoger con humildad y responsabilidad, ser la mejor versión de nosotros mismos. Atrevernos a asumir riesgos, aprender, crecer…
Vivimos en constante resonancia con aquello que nos es conocido, con la falsa ilusión de seguridad y estabilidad. Vivimos atrapados en una confortable y previsible secuencia de actos que se repiten día a día, con la garantía de mínimo riesgo y máxima tranquilidad… y ahí enredados… sentimos que la vida se escurre como arena entre los dedos.
Tal vez llegamos a vislumbrar por qué en ocasiones sentimos un ligero pero profundo malestar en nuestro interior, algo no encaja del todo… e intuimos que nuestro espacio de seguridad es cada vez más estrecho, nos asfixia…
Si prestamos atención, si nos detenemos de verdad y viajamos hacia el silencio y la quietud interior descubrimos sorprendidos que la parte más íntima, más sutil de nosotros mismos , nuestro Espíritu, posee el movimiento suave de la brisa, el pulso continuo y sutil de la vida. Es vibración, movimiento y permanente cambio.
Si entonces abrimos el corazón, confiamos y apostamos por la vida, comprendemos que es imprescindible mantener la pasión y la esperanza, desprendernos de las resistencias, los miedos y reencontrar el espacio de libertad donde nuestra alma es capaz de sanar las heridas, perdonarse, perdonar, y llenarse de nuevo.
…Es cruzando nuestro espacio de seguridad que despertamos a la intuición y empezamos a resonar con aquello que nos hace vibrar a una frecuencia más elevada, más evolucionada, y coherente.
Necesitamos reencontrarnos porque somos un eslabón en la gran red de Energía que nos une, fluimos e interactuamos continuamente con nuestro entorno. Cada sentimiento y emoción, cada pensamiento tiene un efecto específico en la totalidad de la red.
Somos co-creadores de infinitas posibilidades de realidad.
Necesitamos parar para desprendernos de todo aquello que nos pesa en el alma, llenarnos de paz, de gratitud, de amor y así volver a nuestro eje y vivir en armonía.
Autora: <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.





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