LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (V)

22 06 2011

Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad.

Capítulo cinco

Debido a que la carencia de individualidad (es decir, el permitir la interferencia con la personalidad que impide cumplir los mandatos del Ser Supremo) es de tanta importancia en la producción de la enfermedad, y dado que ésta suele inciarse muy temprano en la vida, pasemos ahora a considerar la verdadera relación entre padres e hijos, maestros y discípulos.

En lo fundamental, el oficio de la paternidad consiste en ser el medio privilegiado (y, desde luego, el privilegio debe ser considerado divino) que permite al Alma entrar en contacto con este mundo por el bien de su evolución. Apropiadamente entendido, es probable que no haya para la humanidad oportunidad más grande que ésta, ser el agente del nacimiento físico de un alma y tener el cuidado de la joven personalidad durante los primeros años de su existencia en la tierra.

La actitud de los padres debería ser, globalmente, dar al recién llegado todos los consejos espirituales, mentales y físicos de que sean capaces, reconrdando siempre que el pequeño es un alma individual que ha venido al mundo para obtener su propia experiencia y conocimientos, a su manera, según los dictados de su ser superior, y que hay que darle toda la libertad posible par que se desarrolle sin impedimentos.

El oficio de la paternidad es un servicio divino, y debería ser respetado como tal, o incluso más que cualquier otra tarea que tengamos que desempeñar. Siempre tenemos que tener presente que nada deberá ser pedido a cambio al niño, pues sólo consiste en dar, y sólo dar, suavidad, amor, protección y guía hasta que el alma se haga cargo de la joven personalidad.

Deberá enseñársele, desde el principio, independencia, individualidad y libertad, y hay que animar al niño, tan pronto como sea posible, a pensar y obrar por sí mismo. Todo control paterno debe quedar poco a poco reducido conforme se vaya desarrollando la capacidad de valerse por sí mismo y, más adelante, ninguna imposición o idea falsa de deber filial debe obstaculizar los dictados del alma del niño.

La paternidad es un oficio de la vida que pasa de unos a otros, y es en esencia un consejo temporal de guía y protección durante un breve período que, transcurrido un tiempo, debería cesar en sus esfuerzos y dejar al objeto de su atención libre de avanzar solo.

Pero recuérdese que el niño, de quien podemos tener el cuidado temporal, puede ser un alma mucho más grande y anterior que la nuestra, quizá espiritualmente superior a nosotros, por lo que el control y la protección deberán limitarse a las necesidades de la joven personalidad.

La paternidad es un deber sagrado, temporal en su carácter y que pasa de generación en generación. No comprende nada que no sea servicio y no hay obligación de retorno por parte del joven, ya que éste debe ser libre de desarrollarse a su manera, y prepararse todo lo posible para cumplir el mismo oficio unos pocos años más tarde. (…)

Los padres deberían guardarse particularmente contra cualquier deseo de moldear la joven personalidad de acuerdo a sus propias ideas o deseos, y deberían refrenarse de ejercer algún tipo de control indebido o de reclamación de favores a cambio de su deber natural y privilegio divino de ser el medio de ayuda a un alma para que ésta tome contacto con el mundo. Y cualquier deseo de controlar o conformar a la joven vida por motivos personales es una forma terrible de codicia que no deberá ser consentida nunca, porque si arraiga en el joven padre o madre, con los años se convertirán en auténticos vampiros. Si hay el menor deseo de dominio, habrá que comprobarlo desde el principio. Debemos negarnos a ser esclavos de la codicia, que nos impulsa a poseer a los demás. Debemos estimular en nosotros el arte de dar, y desarrollarlo hasta que lave toda huella de acción adversa.

El maestro deberá tener siempre presente que este oficio consiste únicamente en dar al joven una guía y la oportunidad de  aprender las cosas del mundo y de la vida, de forma que el niño pueda absorber el conocimiento a su manera, y si se le da la libertad, instintivamente elegirá lo que sea necesario para el éxito  de su vida. He aquí, de nuevo, porque no debe darse otra cosa que un cariñoso cuidado y guía que permita al estudiante obtener el conocimiento que requiere.

Los niños deberían recordar que el oficio de padre, como emblema del poder creativo, es divino en su misión, pero que no implica restricción en el desarrollo  ni obligaciones que puedan obstaculizar la vida y el trabajo que les dicta su alma. Es imposible estimar en esta presente civilización el sufrimiento callado, la restricción de las naturalezas y el desarrollo de caracteres dominantes que produce el desconocimiento de este hecho. En casi todas las familias, padres e hijos se construyen prisiones por motivos enteramente falsos y una equivocada concepción de la relación entre padres e hijos. Estas prisiones apresan la libertad, coartan la vida, evitan el desarrollo natural y traen infelicidad a todos los implicados, desarrollando desórdenes mentales, nerviosos e incluso físicos que afligen a las personas, provocando un muy amplio promedio de las enfermedades de nuestro tiempo.

Nunca se recalcará los suficiente sobre el hecho de que cada una de las almas encarnadas en este mundo está aquí con el específico propósito de obtener experiencia y comprensión, para perfeccionar su pesonalidad en pos de esos ideales que subyacen en nuestra alma. No importa cuál sea nuestra relación con los demás: marido y mujer, hermano, hermana, padre e hijo, o maestro y hombre, todos atentamos contra nuestros semejantes si obstaculizamos por motivos de deseo personal la evolución de otra alma. Nuestra obligación es obedecer los dictados de nuestra conciencia, y esto nunca nos llevará a ejercer domino sobre otra personalidad. Dejemos que cada uno recuerde que su alma ha dispuesto para él una labor en particular, y que a menos que la realice, aunque no sea consciente de ello, dará lugar a un conflicto inevitable entre su alma y su personalidad, conflicto que necesariamente provocará desórdenes físicos.

Es cierto que un individuo puede dedicar su vida a otro, pero antes de hacerlo debe estar absolutamente seguro de que ésta es una orden de su alma, y de que no ha existido ningún tipo de sugestión de una persona dominante, o falsas ideas de deber mal entendido. Que recuerde también que venimos a este mundo para ganar batallas, para adquirir fuerza contra quienes quieren controlarnos, y para avanzar hasta ese estado en el que pasamos por la vida cumpliendo nuestro deber tranquila y sosegadamente, no impedidos ni influenciados por ningún ser viviente, guiados con serenidad por la voz de nuestro yo superior.

Para muchos, la principal batalla que habrán de librar serán en su hogar, donde antes de lograr la libertad para obtener victorias en el mundo, tendrán que liberarse a sí mismos del dominio y control adversos de algún familiar cercano.
Cualquier individuo, adulto o niño, cuya parte de o bra en esta vida es liberarse del control dominante de otra persona, deberá recordar los siguiente:

- primero, que a su pretendido opresor hay que considerarle de la misma manera que se considera a un rival deportivo, como una personalidad con la que estamos jugando al juego de la vida, sin el menor asomo de amargura, y hay que pensar que de no ser por esa clase de rival, no tendríamos oportunidad de desarrollar nuestro propio valor e individualidad.

- y en segundo lugar, que las auténticas victorias de la vida vienen del amor y el cariño, y que en tal contexto no hay que usar ninguna fuerza, cualquiera que ésta sea; pues desarrollando firmemente nuestra propia naturaleza, sintiendo compasión, cariño, y a ser posible, afecto – o mejor, amor – hacia el rival, con el tiempo podremos seguir con tranquilidad y seguridad la llamada de la conciencia sin permitir la menor interferencia.

Aquellos que son dominantes requiren mucha ayuda y consejos para poder realizar la gran verdad universal de la unidad y para entender la alegría de la fraternidad. Perderse estas cosas es perderse la auténtica felicidad de la vida, y tenemos que ayudar a eas personas en la medida de nuestras posibilidades. La debilidad por nuestra parte, que permite a éstos extender su influencia, no les ayudará en absoluto; una gentil negativa a someternos a su cntrol y un esfuerzo porque entiendan la alegría de dar, les ayudará a ascender el empinado camino.

La obtención de nuestra libertad, el logro de nuestra individualidad e independencia requerirá en muchos casos una gran dosis de valor y fe. Pero en la horas más oscuras, y cuando el éxito es totalmente inaccesible, recordemos siempre que nuestras almas sólo nos procuran tareas que somos capaces de llevar a cabo, y que con nuestro propio valor y nuestra fe en la divinidad interior, la victoria llegará para todos aquellos que perseveran en su esfuerzo.

* * *

Queridos lectores:

Después de un tiempo de silencio…, reanudo la actividad del blog con este nuevo capítulo de  “Cúrese usted mismo”" de Edward Bach. Probablemente este texto en particular, llega en el momento más oportuno…

Bach continúa haciendo hincapié en la importancia de desarrollar nuestra individualidad. Nos habla, y tengamos presente la fecha del texto…,  de la misión de los padres y madres como maestros y guías que acompañan a los hijos/as en su crecimiento respetando los dictados de su Alma, ayudándoles a dearrollar sus propias cualidades con Amor y sin coacción.

Nos recuerda también que, en muchas ocasiones,  los hijos son verdaderos maestros para sus padres y madres, y prioriza la necesidad de no someternos a las personalidades dominantes,y manipuladoras que lejos de desear nuestro bien, viven centradas en el egoísmo.

La familia, sea cuál sea su estructura, es el nucleo donde los niños aprenden, crecen y se desarrollan como personas, donde adquieren principios y valores que van germinando en su interacción con el resto de la comunidad.

Este texto de Bach y su reflexión, me han conectado con los acontecimientos vividos en las últimas semanas, con la movilización de miles de jóvenes y no tan jóvenes que, a día de hoy, están ejerciendo su individualidad de manera solidaria. Están mostrando sus valores y  reclamando explicaciones y soluciones a aquellos que guiados por el deseo de poder, nos han estado dominando  para mantener un sistema insostenible, que beneficia a unos pocos a expensas del esfuerzo de muchos.

Por fin nos estamos convenciendo de nuestro poder transformador. La sociedad ha madurado, estamos evolucionando…


<Det tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.





LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (II)

7 12 2010

Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad

 

Capítulo dos:

Para conocer la naturaleza de la enfermedad hay que conocer ciertas verdades fundamentales.

La primera de ellas es que el hombre tiene un alma que es su ser real; un ser divino y todopoderoso, del cual el cuerpo, aunque templo terrenal del alma, no es sino un minúsculo reflejo: que nuestra alma, nuestro divino ser que reside en y alrededor de nosotros, fundamentó nuestras vidas tal como deseaba que se ordenasen, y siempre y cuando lo permitamos, incluso nos guía, protege y anima, vigilante y benéfico nos conduce siempre en la mejor dirección, pues él, nuestro yo superior, es una chispa del Todopoderoso, y por tanto invencible e inmortal.


El segundo principio es que nosotros, tal y como nos conocemos en este mundo, somos personalidades colocadas aquí con el propósito de obtener todo el conomimiento y la experiencia que pueda obtenerse a través de la existencia terrenal, para desarrollar las virtudes de que carecemos y borrar todo lo erróneo de nuestro interior, avanzando así hacia la perfección de nuestra naturaleza. El alma sabe qué ambiente y qué circunstancias son las mejores para realizar esto, y por tanto nos ha colocado en esa rama de la vida más adecuada a ese propósito.

 

Tercero, debemos advertir que el corto pasaje por esta vida, que conocemos como vida, pero que es un momento en el curso de nuestra evolución, como un día escolar es a una vida, y aunque podemos hoy ver y comprender ese día, nuestra intuición nos dice que ese nacimiento estaba infinitamente lejos de nuestro principio y nuestra muerte infinitamente lejos de nuestro final. Nuestras almas, lo que en realidad somos, son inmortales, y los cuerpos de los que somos conscientes son temporales, algo así como caballos que cabalgamos en una jornada, o como instrumentos que utilizamos para hacer un trabajo determinado.

 

Luego viene todavía un cuarto principio, que en cuanto nuestra alma y personalidad estén en armonía, todo será paz y alegría, felicidad y salud. El conflicto surge cuando nuestras personalidades se apartan del sendero trazado por el alma, o bien por nuestros deseos mundanales o la persuasión de alguien. El conflicto es la raíz de la enfermedad y la infelicidad. No importa cuál es nuestro trabajo en el mundo -limpiabotas o monarca, terrateniente o campesino, rico o pobre-, todo irá bien mientras lo realicemos de acuerdo a los dictados de nuestra alma; y podemos además descansar en la seguridad de que cualquiera que sea la estación de la vida en la que estemos colocados, principesca o inferior, ésta contiene las lecciones y experiencias necesarias para ese momento de nuestra evolución, y nos proporciona las mejores ventajas para el desarrollo de nosotros mismos.

 

El siguiente gran principio es la comprensión de la unidad de todas las cosas: el Creador de todas las cosas es el Amor, y todo aquello de lo que tenemos conciencia es en su infinito número de formas una manifestación de ese Amor, ya sea un planeta o un guijarro, una estrella o una gota de rocío, un hombre o o la forma de vida más inferior. Es posible obtener un destello de esta concepción visualizando a nuestro Creador como un gran sol deslumbrante lleno de benevolencia y amor, de cuyo centro irradian un infinito número de rayos en toda dirección, y que nosotros y todos los que somos conscientes, somos partículas al final de estos rayos, enviadas para obtener experiencia y conocimiento, pero que ulteriormente retornarán al gran centro. Y aunque cada rayo nos pueda parecer separado y distinto, es en realidad parte del gran sol central. La separación es imposible, pues tan pronto como un rayo de luz se escinde de su fuente deja de existir. Así podemos comprender un poco de la imposibilidad de separación, ya que aunque cada rayo puede tener su individualidad, es no obstante parte del gran poder creativo central. Así, cualquier acción contra nosotros mismos o contra otro afecta a la totalidad, pues al causar una imperfección en una parte, ésta se refleja en el todo, y cada partícula deberá ulteriormente hacerse perfecta.

 

Así pues, vemos aquí dos grandes errores fundamentales posibles: la disociación entre nuestra alma y nuestra personalidad, y la crueldad o el error de los otros, pues éste es un pecado contra la unidad. Cualquiera de estas dos cosas producen un conflicto que conduce a la enfermedad. El comprender dónde estamos cometiendo el error – que con frecuencia no sabemos ver – y una decidida voluntad de corregir la falta nos conducirá, no sólo a una vida de paz y alegría, sino también a la salud.

 

La enfermedad es en sí misma benéfica, y tiene por objeto devolver la personalidad a la voluntad divina del alma, y así vemos que se puede prevenir y evitar, ya que si podemos advertir por nosotros mismos los errores que cometemos, y corregirlos por medios espirituales y mentales, no habría necesidad de las dolorosas lecciones del sufrimiento. El divino poder nos brinda todas las oportunidades de enmendar nuestras sendas antes de que, como último recurso, se apliquen el dolor y el sufrimiento. Puede que no sean los errores de esta vida, de este día escolar, los que estamos combatiendo; y aunque en nuestras mentes físicas no tengamos conciencia de la razón de nuestro sufrimiento, que nos puede parecer cruel y sin razón, sin embargo nuestras almas – que somos nosotros – conocen todo el propósito y nos guiarán hacia lo que sea mejor para nosotros. Sin embargo, la comprensión y corrección de nuestros errores acortará nuestra enfermedad y nos devolverá hacia la salud.

El conocimiento del propósito de nuestra alma y la aceptación de ese conocimiento significa el alivio de nuestras penas  y dolencias terrenales, y nos deja en libertad para desarrollar nuestra evolución en la alegría y en la felicidad.

 

Hay dos grandes errores: primero, dejar de  honrar y obedecer los dictados de nuestra alma y, segundo, actuar contra la unidad.

Respecto al primero, hay que dejar de juzgar a los demás, pues lo que es bueno para uno es malo para otro. El comerciante que trabaja para montar un gran negocio no sólo hace para beneficio suyo sino de todos aquellos a los que emplea, obteniendo así conocimiento de la eficiencia, control y desarrollo de las virtudes asociadas con cada uno, necesariamente tendrá que utilizar cualidades y virtudes diferentes de las de una enfermera, que sacrifica su vida en el cuidado del enfermo y, sin embargo ambos, obedeciendo los dictados de sus almas, aprenden adecuadamente las cualidades necesarias para su evolución. Lo que importa es obedecer los dictados de nuestra alma, de nuestro ser superior, que conocemos a través de la conciencia, el instinto y la intuición.

 

Así pues, vemos que, por sus mismos principios y en su misma esencia, la enfermedad puede ser prevenida y curada, y es labor de los sanadores espirituales y los médicos dar, además de los remedios materiales, el conocimiento de los sufrimientos provocados por los errores de sus vidas, decir a sus enfermos cómo pueden erradicarse esos errores, conduciendo así al enfermo de retorno a la salud y la alegría.”

 

Queridos Lectores:

Gracias por leer con atención el segundo capítulo de “Cúrese a usted mismo”.  Es un texto que me acompaña, que leo con frecuencia y cada vez invariablemente, me emociona y despierta el mismo sentimiento de certeza y conexión.

Mucho de lo que Bach plantea no es nuevo; no lo es actualmente y no lo es para las personas que nos sentimos afines a esta línea de pensamiento y  conocimiento. Pero no olvidemos que lo que resulta obvio para muchos de nosotros, suena extraño e imposible para otros…

Los planteamientos que propone:  <el Amor, el respeto a la Unidad y el Autoconocimiento son imprescindibles para Sanar> son un idioma desconocido para algunas personas y puede despertar diferentes sentimientos y respuestas: curiosidad e interés, negación, resistencia o indiferencia, …

Es necesario respetar todas las opiniones y posicionamientos, mostrarnos convencidos en lugar de intentar convencer…, aportar evidencias y respetar la libertad de elección del otro. En cada uno de nosotros resuenan los códigos afines a nuestro momento  y circunstancia vital. Respetar, acompañar y Amar por encima de las diferencias,  ayuda a hacer visibles las similitudes,  a convivir con respeto y armonía.

En breve, contaremos con el testimonio de Vicent Guillem, Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de Valencia. Vicent trabaja actualmente en el Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia como investigador en la determinación de la predisposición genética al cáncer y en su tiempo libre se dedica a la práctica del reiki con fines terapéuticos, de forma gratuita y totalmente desinteresada. Es autor también del libro “Las leyes Espirituales”.

En su entrevista  nos hablará de la conexión entre emociones y enfermedad, sobre el Amor y la importancia de trascender el egoismo para poder avanzar como seres humanos, como seres espirituales, para vivir con Felicidad y Salud.

Muchas gracias por vuestra atención, y hasta pronto!

Los mejores deseos de Salud para vosotros,

<De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.

Os recomiendo: http://www.lavanguardia.es/lacontra/20101229/54095622430/las-plantas-tienen-neuronas-son-seres-inteligentes.html

 





* Entrevista a MARTA MERCADÉ mujer, profesora y madre. “La aceptación familiar y el apoyo social son fundamentales para las personas afectadas por una enfermedad mental.”

15 10 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.

MARTA MERCADÉ ISANT:

El hecho de tener una enfermedad y convivir con la sensación de que la has de esconder porque la gente no lo puede entender hace que la angustia se duplique porque, además de tener la enfermedad, has de poner energía en evitar que los demás se enteren.

Hemos de ser capaces de aceptar que hay personas afectadas por enfermedades mentales, muchas más de lo que pensamos. Son personas que conviven con nosotros y que probablemente tenemos muy cerca, pero a las que no podremos ayudar mientras nuestra sociedad las siga negando.


Me llamo Marta Mercadé,  soy profesora de inglés y alemán en un instituto de secundaria. Estudié filología inglesa y después me reenganché y estudié filología alemana.  Posteriormente realicé un máster en didáctica de la enseñanza del alemán. Hace dos años aprobé las oposiciones a catedrática, tengo la cátedra de secundaria.

Soy madre de un niño de 12 años, Nil, y de una niña de 8, Elsa. Y soy viuda.

Me quedé viuda hace 5 años, cuando Elsa todavía no tenía 3 años y Nil tenía 7.

Mi marido estaba enfermo, sufría depresiones, y finalmente… se suicidó. El pasado mes de mayo se cumplieron 5 años.


  • ¿DESDE CUÁNDO SUFRÍA TU MARIDO EPISODIOS DE TRISTEZA?

Cuando  nos conocimos él ya estaba enfermo, lo que pasa es que tantos años atrás, yo evidentemente era muy joven, no sabía qué era una depresión ni las consecuencias que podía llegar a tener

Sí que sabía que tenía una depresión, pero con 20 años te imaginas que encontrando un buen médico, con un poco de medicación y con tu amor, será suficiente para tirar adelante.

Es más, una vez siendo novios, Joan me dijo que quería que dejáramos la relación, yo no lo entendía porque estábamos bien como pareja. Joan me dijo que sabía que esto que le pasaba le pasaría siempre y no quería arrastrarme con ese problema, con esa enfermedad.

Yo le contesté que en todo caso, la decisión de si quería continuar a su lado o no sabiendo esto era mía. Y decidí que quería seguir con él.

  • ¿EL DIAGNÓSTICO ERA DEPRESIÓN?

Sufría depresiones pero no sé si estaba bien diagnosticado. Un poco de ansiedad, un poco de estrés, pero el tipo de depresiones que tenía yo creo que ya eran endógenas.

Tan pronto estaba bien como, sin ningún motivo aparente, se empezaba a hundir en si mismo, le invadía aquel sentimiento de inferioridad de “yo no sirvo para nada, esto no lo sé hacer, no tengo amigos”,… todo negativo.

Después poco a poco se iba recuperando, volvía a estar bien. Había más temporadas buenas que malas al principio, luego con los años eso fue cambiando y llegó un momento en que estaba dos meses bien y tres mal, hasta que al final se enlazaban los meses de estar mal.

  • ¿QUÉ CREES QUE PROPICIÓ EL EMPEORAMIENTO?

Yo pienso que el primer motivo fue que él nunca fue plenamente consciente del alcance de su enfermedad, consciente quizás sí, pero no lo aceptaba.

Cuando se encontraba un poco bien anulaba algunas visitas,, renunciaba a la ayuda profesional, dejaba de tomar bien la medicación sin consultarlo con el médico. Nunca hizo del todo bien ningún tratamiento, cuando se encontraba un poco mejor…, lo dejaba.

Creo que este fue uno de los principales problemas que lo llevó a no aceptar lo que pasaba y tomarse en serio que tenía que ponerse en manos de un buen profesional, y finalmente al suicidio.

Otra de las cosas fue evidentemente el tipo de enfermedad que era. Yo creo que si hubiera sido no sé, un cáncer de estómago, cuesta decir la palabra cáncer, pero decir que tienes una depresión y que tienes que ir al médico o al psicólogo,… intentábamos esconderlo tanto como podíamos porque él no quería que lo hablara con nadie, excepto con mis padres.

Más tarde ya entendió que yo tenía necesidad de poder hablar o de compartir mi angustia con la familia o amigos más íntimos. Pero él siempre intentó esconderlo, tenía amigos que no sabían que tenía depresiones.

El hecho de tener una enfermedad y convivir con  la sensación de que la has de esconder porque la gente no lo puede entender hace que la angustia se duplique porque ,además de tener la enfermedad, has de poner energía en evitar que los demás se enteren.

  • ¿HUBO ALGÚN PUNTO DE INFLEXIÓN A LO LARGO DE SU PROCESO?

Recuerdo que cuando nació la niña, Joan tuvo un periodo de euforia que no le había conocido hasta entonces. Deseaba aprender a volar y comprarse una avioneta. Después de aquel difícil verano vino el bajón en picado, pasó un otoño horroroso. Y me di cuenta de que estaba empeorando. Nunca lo había visto así, pasando de la euforia a la depresión extrema.

Empecé a leer libros sobre depresión, trastorno bipolar, etc. y a plantearle la búsqueda de otra opinión más, ir a otro psiquiatra para descartar un trastorno bipolar,  pero él negaba la fase de euforia.

No paré hasta que los visitó un psiquiatra que nos habían recomendado, el jefe de psiquiatría del Hospital Valle Hebrón en aquel momento. Pienso que quizás es un buen psiquiatra pero con Joan no comenzó bien porque fue demasiado duro en su primera intervención diciéndole “está en tus manos que te quieras curar o no”.

Le hizo análisis y pruebas y le dijo que tenía una descompensación química  además del carácter introspectivo. Le recetó un inyectable diario y en 15 días ¡noté un cambio!  La medicación que le recetó le iba bien, estaba mucho mejor.

Pero Joan anuló la siguiente visita, ponía excusas para no ir…

Fue una pena. Aquel psiquiatra no estableció una relación terapéutica con Joan, le presionó demasiado en la primera visita y él ya no quiso volver.

Lo vi después, porque cuando mi marido murió necesité informes médicos para realizar los trámites legales y aquél psiquiatra no quiso hacerme ningún informe. Yo le dije que no necesitaba una etiqueta diagnóstica concreta, sólo que había visitado a mi marido y que estaba en tratamiento con él. No me lo quiso hacer, no se quiso implicar .

No pongo en duda sus conocimientos como médico psiquiatra, pero como persona me defraudó. Fue una situación muy desagradable.

  • ¿QUÉ OCURRIÓ DESPUÉS DE ESE EPISODIO DE EUFORIA-TRISTEZA EXTREMA?

Joan siempre había trabajado en la empresa familiar de género de punto, pero estaba cansado de eso.

Es cierto que era pesimista de base pero, con visión de futuro, ya vio que China perjudicaría a la industria téxtil como ha pasado y está pasando. Vio que no había futuro.

Estaba cansado de trabajar en la empresa y quería hacer lo que toda la vida había querido hacer: conducir camiones.

Yo fui la primera que me opuse. Entendía que necesitara un cambio de trabajo pero me parecía que trabajar de camionero no era la actividad que más le convenía. Le decía que él estaba acostumbrado a la flexibilidad de horarios, comía en casa, hacia una pequeña siesta, y de eso a pasar a conducir 8 horas diarias, dormir en las cabinas, … No estaba acostumbrado a eso, y con la enfermedad que él tenía y la medicación que tomaba consideraba que no podía hacer ese trabajo. Conduciendo de noche podía ser un peligro para los demás.

Y él no quería ver nada, contra- argumentaba continuamente. Al final, como no podía seguir discutiendo con él todo el día, le apoyé.

  • ¿SIGUIÓ ADELANTE CON SU PROYECTO?

Si y con éxito. Aunque prepararse para aprobar los carnets de camión no es fácil precisamente, los aprobó todos. Estuvo mucho tiempo estudiando y trabajando. Hacía las dos cosas, con la familia en contra, prácticamente a escondidas, se pasaba las noches estudiando y finalmente trabajó como camionero.

Cuando se  suicidó llevaba un año, año y medio aproximadamente trabajando en una empresa y contento.

Yo creo que este fue el último intento que él hizo para superar su depresión. En teoría ya tenía lo que todo el mundo considera necesario para ser feliz: “tengo una familia, tengo unos hijos preciosos, no tengo problemas económicos, tengo un trabajo que hasta ahora me ha gustado, lo tengo todo, pero aun así, no estoy bien”.

Supongo que al ver que  contra todo pronóstico lo había conseguido pero aún así, le volvía a pasar lo mismo,… al llegar la primavera debió pensar, ¡pues a la porra, no puedo más!

Aunque él no me lo contó jamás, yo  imagino que debió ser así.

  • ¿DEJÓ ALGÚN MENSAJE PARA VOSOTROS?

Me dejó una carta, si. Yo evidentemente no noté nada. A veces piensas, ¿pero cómo puede ser que no notara nada?

Lo preparó con días de antelación. Dejó una única carta de despedida. A  mí me dedicó la mayor parte de la carta, hablaba de los niños también, era una de las mejores cosas que le habían pasado pero que aún así no le habían dado suficiente fuerza. Decía que estaba cansado de la inseguridad que llevaba arrastrando durante tantos años y de siempre tener que disimular delante de la gente. Veía que no era como los demás, era luchar una vez y otra y no acabar de superarlo. Ya estaba  cansado de luchar contra lo mismo…

  • QUÉ DURO…

Si, es cierto. Leías la carta y veías un sentimiento de inferioridad y una autoestima bajísima que impactaba. Me decía que sobretodo no me sintiera culpable, que yo había hecho todo lo que podía y más! y que sencillamente nadie podía hacer nada más, que se había acabado.

Yo pienso que tuvo mucho coraje, cuando la gente me decía: “¡qué egoísta, con todo lo que te ha hecho pasar!”

¡¿Qué egoísta?! para mí no era egoismo sinó una última salida. Estaba enfermo. Además la carta  no era una nota improvisada sinó una revisión cronológica de vida, empezaba por sus padres, después por mí, los niños y acababa conmigo diciéndome que sabía que yo pasaría una temporada muy difícil pero que él sabía que era fuerte y que saldría adelante y que sólo esperaba que algún día encontrara a alguien que pudiera hacer de padre a nuestros hijos.

El mensaje era este. La carta era muy dura porque reflejaba una decisión pensada, meditada.

Yo de hecho Elena, al encontrar la carta ya lo pensé, sabiendo lo perfeccionista y meticuloso que era, y que cuando quería hacer algo lo conseguía… pensé, no habrá sido un intento,  no. Lo ha hecho y así fue.

  • ¿HUBO ALGÚN INTENTO CON ANTERIORIDAD?

No, nunca. Él se suicidó en mayo, pero el noviembre anterior un amigo nuestro tuvo un infarto y estuvo muchos días enfermo. Y un día estábamos cenando, como si lo viera ahora, una tortilla con bacon y una ensalada, y yo le comentaba:

“Ostras, que mala suerte ha tenido Albert” y él contestó:

“si que es mala suerte, si, porque tantas ganas de vivir que tiene Alberto y que le pase a él esto. Esto me tendría que pasar a  mí, y así acabar de una vez con todo”. Joan continuó cenando como si nada, yo creo que no fue ni consciente de lo que dijo.

Yo no me pude ni acabar la dichosa tortilla, que me quedé atónita “¿Pero que me está diciendo? ¿Qué ojalá se muriera?”

Aquella noche cuando nos fuimos a la cama yo no podía dormir, en cuanto noté que él respiraba profundamente, me levanté, subí a la buhardilla y lloré toda la noche de angustia porque capté la profundidad de lo que había dicho, él quería morirse.

  • ¿CÓMO AFECTÓ A TUS HIJOS?

Elsa ni se dio cuenta, todavía no tenía 3 años. Hasta al cabo de 15 días no se lo dijimos porque estaba acostumbrada a los horarios de su padre con el camión,  a veces pasaba una semana sin ver a los niños.

Nil pobrecito estaba desesperado, con 7 años se enteró perfectamente de todo. Yo enseguida hablé con la psicóloga de la escuela, le expliqué lo que había pasado y le pedí consejo sobre qué debía hacer con los niños.

Me dijo  que con 7 años Nil no entendería nada, y finalmente decidimos decirle que había sido un accidente, sin entrar en detalles,  sin decir nada más.

Ha sido un accidente, no especificando con el camión, sólo un accidente. Intenté no engrosar demasiado la mentira pensando en el día que tuviera que deconstruirla.

A pesar de lo que le dijimos y de tener sólo 7 años él veía que algo no cuadraba, y me preguntaba:

“¿Cómo es que papá ha tenido un accidente si él no bebe nunca? ¿Le ha deslumbrado algún coche? Además papá siempre conduce despacio. Hacía comentarios y preguntaba ¿Cómo ha ocurrido? Y le contestaba que no lo sabía.

Nil le decía a mi madre  que cuando fuera mayor sería mosso d’esquadra para que le explicasen que le había ocurrido a su padre, “porque como vosotros no me lo queréis contar …”

  • TU DESEO ERA LLEGAR A EXPLICARLE LO OCURRIDO ¿VERDAD?

Si,  siempre.

Yo pensaba que a lo mejor Nil  intuía lo que había pasado, pero no. Y el verano de 2009 se lo expliqué, me armé de valor y se lo expliqué.

Ya hacía tiempo que tenía esta preocupación: “que no se lo digan, que nadie se lo explique antes que yo. Que le pueda explicar yo la verdad. Soy yo quien se lo tiene que decir, no la gente de la calle.”

Fue  a raíz de un incidente con otro niño durante un recreo en el que discutieron: < ha sido gol, no ha sido gol> cosas de niños, y el compañero le dijo: “Pues tú te mereces que se te haya muerto tu padre”. Y esto ocurrió en dos ocasiones, y piensas: “pues este niño, lo mismo que le ha dicho esto, le puede decir, que se merece que su padre se haya suicidado. Y me lo destrozarán.”

No sabía cuál sería el mejor momento, pero me asesoré con amigos psicólogos y con mi psicóloga y me aconsejaron que fuera antes de que llegara a la adolescencia porque no sabemos cómo será su adolescencia, si será de esas turbulentas o la pasará tranquila.

Entonces pensé que si lo tenía que hacer antes, mejor hacerlo entre quinto y sexto porque el niño aún está en una escuela pequeña, tiene a sus amigos de toda la vida, está en un entorno conocido y seguro.

  • ¿CÓMO LO AFRONTÓ NIL?

En verano de 2009 se lo expliqué y ni lo sabía ni lo intuía. Se quedó perplejo, no se lo podía creer, empezó a llorar, a llorar, él ya sabía lo que significa la palabra suicidio.

Empecé explicándole que su padre estaba enfermo. Nil me preguntaba si tenía dolor de barriga, o en una pierna, y yo le contestaba que tenía una enfermedad mental, esas que están en la cabeza y no se ven.

“¿Entonces si no se ven como se sabe?” Y se lo fui explicando, quería que él mismo llegara a la conclusión de que se mató, pero no fue así, tuve que decírselo yo.  Él me preguntaba cómo había sucedido pensando en que hubiera sido un accidente, que quizá se  había quedado dormido conduciendo…

Pero tuve que decirle que no, que lo hizo expresamente, se quitó la vida.

Entonces quiso saber detalles de dónde y cómo lo  había hecho y su primera reacción fue buscar un culpable:

“¿Y cómo es que aquella mañana tú no lo oíste?” “¿Qué no te pusiste el despertador”?” Y seguía insistiendo como diciéndome “tú tendrías que haberlo oído, tú tendrías que haberlo visto”.

Supongo que es normal, necesitaba encontrar un motivo, una respuesta del tipo: se habría podido evitar…

Después  me preguntó  si algún miembro más de la  familia había tenido depresión alguna vez y mi actitud fue tranquilizarlo, sin faltar a la verdad.

“¿Y a ti, también te podría pasar?” “A mi no me ha pasado nunca, pero si podría ser que mamá tuviera una depresión pero bueno, se va al médico, etc..” intenté calmarlo un poco.

Estuvo un día o dos mal, haciendo preguntas…, no las típicas preguntas que  yo me esperaba sino cosas.. que yo pensaba “¿y esto que tiene que ver?”  preguntaba cosas respecto a su padre que no se relacionaban ni con la muerte, ni con la enfermedad. Por ejemplo, un día me preguntó que si yo hubiera sabido que su padre se mataría, si me hubiera casado igual! Me lo dijo este verano, no tenía ni doce años. Le dije que yo quería a su padre, y que cuando me casé sabía que estaba enfermo, y lo hice a pesar de todo. Pero pensé: “¡vaya pregunta!”

  • ¡QUÉ TAREA TAN DÍFICIL PARA UNA MADRE…!

Si, seguía preguntándome si a mí me pasaría, y yo aprovechaba esas ocasiones para transmitirle el mensaje que considero primordial: que cuando algo nos angustia es bueno hablarlo con los padres, con los hermanos, los amigos, las personas que nos quieren. Hay que saber pedir ayuda, guardarlo dentro nos perjudica.

Intenté que el camino quedara abierto, que siempre que quisiera hablar, me preguntase y yo le contestaría, siempre podremos hablar. Le dije, “sabes que voy a una psicóloga cuando lo necesito y como también es psicóloga infantil, nos ha ofrecido su ayuda si la necesitas, no porque te pase nada en especial, sino para poder desahogarte, si quieres…

Después de dos o tres días de pasarlo mal no quiso hablar nunca más. Un día en una salida con las bicicletas le dije tranquilamente que si quería saber algo más de su padre me lo podía preguntar abiertamente. Y me contestó algo sobre la rueda trasera de mi bicicleta, como diciendo, no quiero hablar del tema.

  • ¿CÓMO LO LLEVA AHORA?

Ahora por lo menos lo sabe, no lo ha procesado, lo tiene aparcado en un lugar donde no le hace daño, en espera. Saldrá cuando tenga que salir.

A pesar de la angustia que suponía para mí pensar que no se enterara por otra persona, que no se lo explicaran mal. No se lo conté para liberarme de ese peso, sino porque creo que tiene derecho a saber como murió su padre, poderlo hablar y compartir. Cuando llegue el momento oportuno también se lo explicaré a Elsa y tal vez Nil podrá ayudarme a hacerlo. Estoy segura de que será un gran apoyo para su hermana.

  • NACER Y VIVIR EN UN PUEBLO PEQUEÑO ¿CONDICIONÓ LA VIDA DE JOAN, INFLUYÓ EN EL CURSO DE SU ENFERMEDAD?

Joan  me lo decía: “Hasta que no he sido adulto no me he dado cuenta de lo que me pasaba, ahora lo veo, mirando hacia atrás.Cuando tenía doce años ya tenía depresiones, porque estaba en casa y estaba deseando irme al internado, estaba en el internado y estaba deseando volver a casa, esta especie de ansiedad de no sentirme bien en ninguna parte, una continua angustia interior.En aquél momento no sabía lo que era, era un niño de 12 años, pero ahora sé que yo ya no estaba bien.Pero en aquel momento no se le daba la importancia que tenía, se pensaba que eran problemas con los estudios, …”

Joan y su familia eran de un pueblo pequeño. Estas enfermedades no se aceptan bien en ningún lugar, pero en un pueblo pequeño, todavía menos. La ignorancia, la negación, los tabúes y el estigma social pesan más.

  • ¿ES POR ESTE MOTIVO QUE DESEAS COMPARTIR TU VIVENCIA, PARA ROMPER CON LA ESTIGMATIZACIÓN SOCIAL DE LA ENFERMEDAD MENTAL?

Si, así es. Cuando vi el anuncio del programa que realizó Tv3 en diciembre de 2008 sobre las enfermedades mentales sentí un impulso, un instinto, llamé y ofrecí mi testimonio. Tomaron los datos y al cabo de 1 semana me llamó Mónica Huguet para entrevistarme. Estaba interesada en mi testimonio sobre suicidio, me invitó a escoger un lugar en el que yo me sintiera cómoda para realizar la entrevista y escogí  la playa donde Joan y yo íbamos siempre; es un lugar que me conecta con él.

Le expliqué a Nil mi colaboración en el programa para que supiera que aunque no es fácil hablar de lo que ocurrió, mi testimonio podía ayudar a otras personas. A pesar de que cada vez que hablas de lo sucedido todo se remueve,  pienso que hacerlo ayuda a llamar a las cosas por su nombre y a aceptarlo.

Por eso también aprovecho la oportunidad de participar en tu blog,  donde he podido explicar ampliamente mi experiencia con la esperanza de que ayude a otras personas.

  • ADMIRO TU CORAJE, NO TENGO PALABRAS…

Mira Elena, el pasado mes de mayo hizo 5 años, antes yo no hubiera podía hablar de todo esto, sólo recordarlo ya me ponía a llorar. Y ahora hay momentos en que todavía lloro, pienso en él, veo alguna foto o escucho alguna canción que me lo recuerda y lloro pensando “¿cómo no pediste ayuda?”

Hay momentos especialmente difíciles por ejemplo en los cumpleaños de mis hijos,  ellos están muy contentos, pero yo me paso el día llorando recordando cuando estábamos en el hospital, con la alegría inmensa de sentir que empieza una nueva vida, tenemos un hijo sano. En esos momentos sí que pienso….también a final de curso en los festivales de la escuela, pienso lo orgulloso que estaría Joan de sus hijos.

O cuando hay algún problema, claro que tengo a mis padres, mucho apoyo de amigos que me quieren, pero pienso que siempre me toca a mí, estoy sola, la que está delante recibiendo los golpes soy yo, y piensas, ¡Joan! …. A veces hablo con él: “no sé dónde estás pero estoy segura de que me ves, de que me oyes, de que ves a los niños y sabes que están bien”.

Joan  me decía en la carta que sabía que soy fuerte y que saldría adelante con los niños, y a veces le dijo: “mira chico, hago lo que puedo, estoy sola y hago lo que puedo” y le hablo como si lo tuviera delante.

Ahora te reirás, un día me levanté y al abrir el grifo no había agua. Joan me había enseñado mil veces como solucionarlo si me pasaba, un cambio de grifos complicadísimo que me había enseñado mil veces, y no me había fijado nunca, y aquél día por la mañana estaba enfadadísima porque no recordaba cómo hacerlo! Es una tontería, pero me acuerdo también en momentos así.

Lo peor es cuando pienso lo que se ha perdido con los niños, porque creo que podríamos haber encontrado una solución, podríamos haber seguido luchando juntos.

  • ¿QUIÉN FUE TU APOYO DURANTE LOS AÑOS DE CONVIVENCIA CON JOAN?

Mis padres, siempre.

Algunas veces también nos discutíamos con Joan: cuando dejaba de acudir a las visitas, o tomaba mal la medicación, o dejaba la psicoterapia. No llegó a  hacer nunca una terapia psicológica continuada que le ayudara a llegar al fondo del problema. Yo ya no podía luchar más, le decía que no podía ir todo el día detrás vigilando si se había tomado o no la medicación. Tengo dos hijos pequeños a quienes también tengo que cuidar.

Entonces iba a ver a mis padres llorando, necesitaba desahogarme y mi madre siempre me decía que tuviera paciencia, es una buena persona, el padre de tus hijos y yo le decía: “ si  mama, la historia de siempre, buena persona,  buen marido, padre de mis hijos, ¡pero es que ya no puedo más!”

Y sé que cuando yo acababa las fuerzas y la paciencia mi madre y mi padre siempre me recordaban que Joan estaba enfermo, y lo mucho que nos quería. Joan a veces se sinceraba con mis padres y les hablaba de su enfermedad, con ellos se sentía cómodo y comprendido.

Siempre me han ayudado mis padres y los amigos, tengo la suerte de tener buenos amigos.

  • ¿CÓMO FUE TU PROCESO DE DUELO?

El primer medio año no tenía ni tiempo ni ganas de ir a la psicóloga porque sólo pensaba en sacar a mis hijos adelante y en continuar con mi vida y pensaba, ya me saldrá el disgusto más adelante.

Además fue un tiempo en el que la gente no entendía lo que había pasado. Recuerdo que vino un amigo a casa y recriminaba, ¡cómo te ha podido hacer esto! Y yo le dije: “ a mí no me ha hecho nada, estaba enfermo, se lo ha hecho a él”. Su amigo no lo entendía…

Tuve que luchar además contra la incomprensión de algunas personas. Una de las cosas que a mí me tranquilizaba era saber que él ya no sufría más y esto me ayudaba a mí a seguir adelante. Y llegó un momento  en que me dije: ” lo mismo que él ya ha dejado de sufrir,  también ha llegado el momento de que los que estamos aquí dejemos de llorar y sufrir, y nos pongamos las pilas para salir adelante. No sólo por mi hija y por mi hijo, que son la prioridad evidentemente, también por mí.

Pasé el primer medio año mal, evidentemente, pero el bajón fuerte no llegó hasta  los ocho-nueve meses después de su muerte aproximadamente. Entonces fui a la psicóloga 2 años seguidos, después lo dejé una temporada. Y ahora hace 1 año que vuelvo a ir, no por el proceso de duelo que ya está superado afortunadamente, sino porque me ayuda en algunos aspectos respecto a mis hijos, como por ejemplo cuando tuve que prepararme para explicárselo a Nil.

  • Y ACTUALMENTE ¿CÓMO ES TU DÍA A DÍA?

Yo diría que no tengo grandes planes de futuro, cuando ocurrió esto pensé que todo aquello de: “el día de mañana, el rinconcito que hay que guardar para el día de mañana”…

A mí el día de mañana me ha cambiado tan drásticamente, que no quiero hacer grandes planes a largo plazo. Vivo y disfruto el presente con las mismas responsabilidades y compromiso de siempre, concentrada en sacar a mis hijos adelante e intentar educarlos lo mejor que pueda a pesar de estar sola. Ver que mis hijos están bien es lo que más me ayuda.

En cuanto a mi trabajo, disfruto con lo que hago. Hace un par de cursos por ejemplo, tuve un grupo de 9 niños, sólo 9, pero era un grupo durísimo. Creía que podría llevar a un grupo de sólo 9 niños pero cuando acabó el curso pensé: “admítelo, no has podido!”. Conseguí muy poco, pero yo ya tenía clarísimo que no haría clase de inglés con aquellos niños. ¿Inglés? Ni inglés, ni catalán ni castellano! A esos niños sencillamente había que escucharlos porque cuando te contaban lo que habían hecho el fin de semana o algo que pasaba en su casa,…eran historias durísimas.

Me gusta mi trabajo. Estar todo el día con niños y gente joven te mantiene en la dinámica de estar activa y al día.

  • ¿QUÉ MENSAJE TE GUSTARÍA TRANSMITIR A LA SOCIEDAD?

Que hemos de ser capaces de aceptar que hay personas afectadas por enfermedades,  muchas más de lo que pensamos. Son personas que conviven con nosotros y que probablemente tenemos muy cerca, pero a las que no podremos ayudar mientras nuestra sociedad las siga negando.

Si las personas pudieran hablarlo abiertamente les ayudaría mucho. Es imprescindible  poder compartirlo y que no continúe siendo un tabú ni un estigma social.

Las personas que necesitan ayuda de un psiquiatra  no están locas, están enfermas.

  • MÁS ALLÁ DE LA ENFERMEDAD… ¿QUIÉN ERA JOAN EN ESENCIA?

Era una persona extraordinaria, una persona muy honesta, muy cariñoso. Él me aportó muchísimo, su generosidad. Era una persona afable, que no tenía nunca un no para nadie. Creo que en esencia, Joan era una muy buena persona.

<De tots els Colors>: La sonrisa de Marta  refleja a la mujer que yo conozco: fuerte, abierta, franca, y acogedora. Contagia energía, vitalidad y su presencia transmite la solidez y  entereza que se vislumbra a través de sus palabras.

Querida Marta,  agradezco de corazón tu valentía, coraje y generosidad; tu testimonio toca el alma . Espero que tu deseo sincero y comprometido de  hacer visible la realidad de la enfermedad mental y de ayudar a los demás, se vea cumplido.





* Sinergia, Salud y Vida: Un acercamiento a Edward Bach.

14 07 2010

Queridas/os lectoras/es:

Me  apetece estrenar  “Sinergia, Salud y Vida” reflexionando en torno a un capítulo de las Obras Completas de Edward Bach.

En este espacio presentaré diferentes textos, terapias y enfoques de la salud y el cuidado  que promueven el conocimiento interior y el desarrollo de las propias capacidades de equilibrio y curación que todos poseemos.

Espero os resulte interesante y que a través de vuestras reflexiones y comentarios, cada post se vaya enriqueciendo.

¡Muchas gracias!


A continuación, comparto una  carta escrita por Edward Bach en 1933 y que podéis encontrar en sus Obras Completas:


CARTAS Y MISCELÁNEA

(1933-1936)

Marlow, 1933

En lo relativo al principio básico, la falta sobre la tierra es el deseo de cosas mundanales: un gran peligro en el cielo es la codicia y un deseo excesivo por las cosas espirituales.  Y así como en la tierra la codicia puede ser un obstáculo para la elevación del alma, se encontrará el mismo fenómeno en la vida espiritual, donde la completa humildad y el servicio son más necesarios que el deseo de perfección.

El deseo de ser bueno, el deseo de ser Dios, puede ser un gran impedimento en la vida espiritual, así como el deseo de poder o posesiones es una experiencia terrenal. Cuanto más evolucionamos, lo  más elevado debe ser la humildad, la paciencia y el deseo de servir.

En el viejo sendero se combatía la codicia por el oro (el oro es el emblema del poder terrenal); en el nuevo mundo, extraño como parezca, se combate la codicia por el bien.

El obstáculo al avance espiritual es el deseo de progreso.

En este Reino, el <<ser>> es no aspirar: el <<ser>> conlleva su propia recompensa. Esto se refiere no sólo a esta vida, sino más bien a aquellos que buscan el mundo espiritual. No debe haber deseo de ser bueno, ni deseo de rápidos progresos o perfección, sólo es necesaria la humilde satisfacción de esperar a ser llamados a lo más alto.

En este dominio no progresamos por nuestro propio esfuerzo, sino que simplemente esperamos a ser considerados dignos.

Sobre la tierra, esfuerzo: en el cielo, lo inverso.

Esto significa que incluso hacer grandes sacrificios por el deseo de obtener grandeza espiritual es erróneo.

El único camino es el servicio hecho de forma impersonal, ni siquiera para la promoción espiritual, sino sólo por el deseo de servir.

Debemos acostumbrarnos a pensar que nuestros cuerpos no cuentan, que el yo no debe existir; luego debemos comprender que nuestras almas no deben contar. Para ello, muchísimas personas deberán ser capaces de trascender su naturaleza física y realizar su espiritualidad.

Obras completas del Doctor Edward Bach.


REFLEXIÓN PERSONAL:

Las Obras Completas de Bach son una fuente inagotable de conocimiento y sabiduría. Unos textos de gran belleza que, al margen del interés que pueda despertar en cada uno de nosotros el conocimiento de los remedios florales,  hablan de auto-conocimiento, de sentido de vida y de profunda comprensión del ser humano. Hablan también del significado de salud y enfermedad, de “la medicina del futuro”, de auto-cuidado, del “oficio” de ser padres y madres, de Amor, Unidad y Conexión.

Para acercarnos a su obra debemos situarnos en los años 30. Edward Bach (1886-1936) fue un  médico de gran prestigio y reconocimiento por parte de sus colegas de Londres. Pionero en investigación médica, era creyente y masón. En ese contexto personal y profesional, deja una vida acomodada para seguir los dictados de su alma y encontrar unos remedios naturales que favorecieran la capacidad de curación del ser humano.

Este texto, como el resto de su obra, resulta increiblemente actual, responde a preguntas y planteamientos que a día de  hoy, nos seguimos cuestionando. A pesar de un lenguaje en ocasiones algo críptico o simbólico, su mensaje  es claro.

De esta carta en concreto, me llama la atención como habla de lo que actualmente llamaríamos fluir en armonía con nuestro entorno; vivir con humildad y coherencia, ser útiles a los demás respetando sus deseos y necesidades, cultivar el desapego y acoger y aceptar todo aquello que nos ofrece la vida.

Por duro e incomprensible que resulte en ocasiones, todo lo que ocurre tiene una razón de ser, un aprendizaje implícito, forma parte de un gran puzle o  mandala en el que cada pieza  es imprescindible, cada pieza encaja.  Una vez completado,  adquiere significado y sentido.

Cada puzle, cada mandala, cada estructura energética personal en definitiva, está  ligada al puzle de vida de cada ser vivo con el que nos relacionamos creando una sinergia, un resultado que es mucho más que la suma de las partes. En la medida en que cada pieza se coloca adecuadamente, todas las estructuras relacionadas se modifican.

De ahí la importancia de ser conscientes de nuestra responsabilidad, desarrollarla y ejercerla. Todo está en Todo, todo influye en la Unidad.

En ese vivir, fluir y servir…,  nos hacemos merecedores de la sabiduría y la plenitud espiritual, no como búsqueda o respuesta a una necesidad, sino como la consecuencia natural de una forma coherente, armónica y responsable de vivir la vida.

< De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.





* Entrevista a JAVIER MELLONI, Teólogo, Antropólogo y Jesuita: Experto en diálogo interreligioso.

10 03 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


JAVIER MELLONI RIBAS:

“Me apasiona todo aquello que contenga Verdad, Belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque todo proviene de la misma Fuente.”


Nací en Barcelona en 1962 como cuarto hijo de cinco hermanos, de padre italiano y madre catalana. Entré en la Compañía de Jesús a los dieciocho años y desde entonces la semilla que se plantó en este terreno fértil ha ido creciendo. No hubiera crecido tanto en otro lugar y por ello amo la tierra que me nutre. Es abierta, le toca el sol y hay una simpática diversidad de especies que convivimos con mutuo respeto.

  • ¿Cuándo supiste que Dios era tu camino?

Se manifestó a los catorce años en forma de un Amor incandescente. Irrumpía a ráfagas en mí y me llamaba a entregarme del todo a ese Fuego. Amor pedía amor para dar combustible a esas llamas.


  • ¿Cómo ha ido evolucionando tu fe a lo largo de estos años?

De un modo paulatino e irreversible. Estudié primero antropología y ello me sacó de mi eurocentrismo y y también de mi cristianocentrismo. Empecé a vislumbrar sabidurías que complementaban a la nuestra sin oponerse entre ellas. Tenía la impresión de que comenzaban donde en Occidente habíamos acabado. Pero la experiencia definitiva fue la estancia de nueve meses que pasé en la India hace ahora doce años. Nueve meses: el tiempo de una nueva gestación y la ocasión de un nuevo nacimiento. La India supuso encontrarme con una civilización milenaria cuyas alturas espirituales llegan a los Himalayas. Yo conocía los Pirineos y los Alpes, pero no había sospechado que pudiera haber nieves tan puras y valles tan profundos. Pobreza y riqueza significan allí cosas muy diferentes que en Occidente, sin negar que tienen que resolver problemas sociales muy serios.

  • El diálogo interreligioso, ¿permite priorizar a Dios en lugar del dogma, la tradición, la cultura?

Lo que permite el diálogo interreligioso es dos cosas: descubrir que la propia tradición religiosa es sólo un acceso posible al Misterio y a la vez permite abrirse a la riqueza espiritual de la humanidad, que hoy percibimos como un patrimonio común y necesario para dar respuesta a los grandes retos que tenemos como personas y como especie.

  • ¿Qué hizo despertar en ti el interés por otras religiones y filosofías como el hinduismo, budismo, zen, …?

La búsqueda de la interioridad y el modo de acceder al corazón de la Realidad. El Dios personal bíblico es de una gran belleza pero con frecuencia es demasiado antropomórfico. Por otro lado, la teología cristiana del S.XX estaba marcada por la muerte de Dios preconizada por Nietzsche y por Auswichzt. Sin negar el escándalo del mal, yo percibía su presencia, su discreta presencia en todo y nuestra teología y filosofía sobre la ausencia de Dios no me satisfacía. Era demasiado mental. Buscaba un silenciamento capaz de revelar su presencia en todo. Y esto es lo que aportan sobre todo los caminos de oriente: la sabiduría del silenciamiento para que entonces la Presencia hable.


  • ¿En qué se han equivocado las religiones para causar cierto rechazo cuando la búsqueda de sentido de vida es inherente al ser humano?

Las religiones se han equivocado en su pretensión de totalidad, que les ha hecho secuestrar el Misterio. Cada una ha pensado que agotaba los caminos hacia el Absoluto absolutizando su propio camino, en lugar de aceptar y de alegrarse de que puedan haber otros múltiples accesos para llegar a esa misma Plenitud.


  • La Espiritualidad y el crecimiento personal están tomando gran relevancia en nuestra sociedad ¿Qué crees que está motivando esta vuelta a lo trascendente?

Creo que hay dos razones: por un lado vemos que el ritmo frenético que nos hemos impuesto para lograr más bienestar material nos produce un vacío espiritual porque no cuidamos esa profundidad que nos constituye como seres humanos. Por otro lado, estamos descubriendo que no es necesaria la rigidez de una determinada religión para ir en busca de la trascendencia. Vamos entendiendo que la verdadera experiencia espiritual no encierra sino que abre.


  • Espiritualidad, creencia y religión son diferentes. ¿Qué tienen en común?

Podríamos decir que las religiones son las copas; la espiritualidad, el vino; las creencias, las denominaciones de origen de cada vino, y la mística es beber de ese vino hasta embriagarse. Cuando se confunde la copa con el vino y el vino con la experiencia de beberlo es cuando surgen los conflictos. ¿Son necesarias las copas para beber el vino? Unos considerarán que sí, y serán practicantes de una determinada tradición. Otros preferirán beber el vino directamente de la bota, con el riesgo de que se les escape entre las manos o no sepan ponerle límite. Lo característico de nuestro tiempo es que cada cual es libre y responsable de sus propias decisiones, sin amenazas que nos infantilicen.

Los ejercicios espirituales que propones en la Cova de Sant Ignasi combinan oración, respiración, meditación. ¿Qué se consigue?

Hace quinientos años, Ignacio de Loyola se retiró durante un año en una cueva a la entrada de Manresa a hacer de ermitaño. Antes había pasado por Montserrat donde aprendió algunos métodos de oración. Durante meses en la cueva fue traspasando capas de su ser atravesando infiernos y culpabilidades hasta llegar a un lugar de pura luz. Todo ello lo fue anotando en un cuaderno que luego se convertirían en los Ejercicios Espirituales, una de las pocas prácticas iniciáticas que existen en Occidente. Actualmente existe una casa de espiritualidad construida sobre esta cueva donde tratamos de actualizar la propuesta de San Ignacio con elementos de Oriente, como el Yoga, Chi Kung, dieta vegetariana, etc.


  • Es bueno y necesario retirarse de vez en cuando para hacer una revisión de vida. Puede ser revelador, pero lo ideal es poder estar en paz y armonía en el día a día: en el atasco yendo a trabajar, en la cola del súper, etc. ¿Cómo se consigue?

Poniendo conciencia a cada acto que hacemos. Al tomar conciencia, se abre un espacio entre nosotros y la situación y este espacio se llena de autopresencia y de Presencia. Además de esto, me parece indispensable que al comenzar y al acabar el día uno disponga de un tiempo –su duración depende de cada cual- en el que disponerse a ofrecer a lo que ese día viviré y al acabar el día, recogerse para agradecerlo y ofrendarse de nuevo.


  • Escucharnos y escuchar ¿Por qué nos cuesta tanto?

Porque vivimos extrovertidos. Pensamos que todo vendrá de fuera y corremos y corremos tras ello sin darnos tiempo de recibir lo que estamos buscando y que ya está ahí pero no lo percibimos.

  • El valor del silencio…

El silencio no es la ausencia de ruido sino de ego. El ruido del ego es el murmullo continuo de lo que hay que conseguir o que defender. El silencio, en cambio, es el acallamiento de ese murmullo, un estado de apertura y de agradecimiento ante una Presencia que está permanentemente en todo y a la que se llega por medio de la autopresencia.


  • ¿Qué nos recomendarías para acallar el ruido mental que tantas veces nos acompaña?

Lo más básico y sencillo es tomar conciencia de la respiración y entrar en ella. La respiración contiene el ritmo fundamental de la vida: acoger y entregar, recibir y ofrecer. Además de los espacios más largos que deberíamos cuidar al comenzar y acabar el día a los que me he referido anteriormente, durante la jornada también es muy bueno detenerse por unos momentos y escuchar este ritmo de la respiración para percibir que la vida se nos está dando continuamente como don, mucho antes de que pretendamos conseguir algo. Lo más importante se es ofrecido continuamente y no nos enteramos. Conectar con la respiración es el modo más sencillo, más cercano, más inmediato de sumergirse en el don continuo en el que somos, nos movemos y existimos.


  • ¿Qué es para ti el AMOR?

Plenitud compartida. Cuanto más se comparte, más plenitud genera.


  • El valor de la gratitud…

Es el retorno a la inocencia y una de las actitudes más nobles del ser humano. En cambio, la exigencia y la sospecha engendran monstruos.

  • La madurez en la oración…

Está en no pedir nada sino abrirse a la Presencia que está siempre en todo. Orar es abrirse y recibirse desde la profundidad que late en todo.


  • ¿Dónde reside la paz?

En aceptarlo todo y aceptarse del todo. Entonces, dejamos que se manifieste esa Presencia que está en la transparencia del ahora recibido sin condiciones ni expectativas.


  • Las Enfermeras cuidamos de las personas en su globalidad y complejidad. La dimensión espiritual, que no tiene porque ser religiosa, toma especial relevancia en situaciones de enfermedad o final de vida. ¿Qué opinas de este aspecto del cuidado?

Las enfermeras estáis presentes en un momento límite de las personas, como es la enfermedad, el dolor o la cercanía de la muerte, el último viaje. Es un momento propicio para que caigan los mecanismos de defensa y se entreabra esa dimensión que puede estar olvidada, relegada, o negada. Escuchar el momento de cada paciente para dejar que se abra en él esos poros de su piel es una tarea sagrada. Cuanto más se trabaja y escucha uno interiormente, más capacidad hay para escuchar lo que late en la otra persona y encontrar las palabras, gestos y silencios adecuados para conectarle con esa dimensión que le pertenece.


  • ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Tengo proyectos en los tres ámbitos en los que me muevo: la docencia, el acompañamiento espiritual y la escritura. En la docencia, ir profundizando en la mística comparada entre las tradiciones espirituales. En las propuestas de acompañamiento espiritual, ir creciendo en el camino de la no-dualidad. En el campo de la escritura, tengo varios libros comenzados. Trabajo como un pintor o un escultor en su taller, que tiene varias piezas comenzadas a la vez, en función de encargos o de impulsos personales. Pero, en verdad, el proyecto más importante de todos es llegar a no tener proyectos y dejarme configurar desde el fondo de mi ser por la Presencia que en todo momento nos engendra.


  • ¿Qué te apasiona?

Todo aquello que contenga verdad, belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque proviene de la misma Fuente.


¿Qué nos recomiendas para cuidar nuestra salud espiritual?

Saber lo que nos nutre y darnos tiempo para ello. Las cosas esenciales son de orden diario: el comer, el dormir, la higiene. También ha de ser diario el tiempo de nutrirse interiormente si queremos tener salud espiritual.


  • ¿Quieres compartir algo más con nosotros?

Todo. Nada nos pertenece. Así que lo desearía compartir todo.


  • ¿Nos regalas una oración?

¡Oh Profundidad infinita que asomas por doquier!,

danos la obertura de la mente y del corazón

para que podamos reconocerte en todo.

Que cada instante sea el camino por el que volvamos a ti

del mismo modo que tú vienes a nosotros en cada situación.

Que todo momento sea la oportunidad y la celebración

de este encuentro que se hace transparente a tu Presencia.

<De tots els Colors>: Muchas gracias Javier, tus reflexiones son a la vez una preciosa meditación y una oración. Tus propuestas invitan a descubrir  a nuestro maestro interior en lo sencillo y lo cotidiano.





* MONTSERRAT VINUESA: Reflexiones de una mujer y madre en torno a la anorexia nerviosa.

29 01 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


MONTSERRAT VINUESA:

“El aprendizaje es lento, pero gracias a la existencia del Amor vamos equivocándonos, rectificando, y siguiendo adelante.

“HAY TIEMPO, HAY ESPERANZA.”


¿Cómo empezó todo…?

Creo que no existe un momento en concreto. Es como una situación que se va alargando en el tiempo, y que en un principio eres incapaz de ponerle nombre. Hablas de que tu hija está perdiendo peso. Escuchas en el entorno familiar que está más guapa “pero que no se pase”  y un buen día, después de comentarlo a viva voz:

<Mireia, ¿quieres decir que no te has adelgazado demasiado?> ya no prestas atención a su respuesta sino que percibes un hecho físico contundente: la forma de los brazos , el color de la piel, y al cabo de 48 horas un :

<mama, quiero hablar contigo, la situación se me ha escapado de las manos y no puedo más!!!>  ….Y la evidencia toma forma.

  • ¿Cómo viviste el proceso?

Mal, muy mal. Son tantas sensaciones que hacen acto de presencia en tu mente…, pero esta vez todo es real, mi hija está sufriendo una enfermedad que no entiende casi nadie, pero que yo si puedo comprenderla pero sé que no puedo ayudarla yo sola. Y mi propia personalidad ansiosa me dificulta aceptar que no será rápida la solución y que no dependerá de mi, sino sobre todo de ella. Pero actúo, actuamos y tomamos decisiones y todos nos ponemos en marcha, a su lado.

Ella sufre y no estamos preparados para reciclar este sufrimiento y convertirlo en apoyo. El aprendizaje es lento pero gracias a muchísimas cosas y creo que a la existencia de amor, vamos equivocándonos, rectificando y siguiendo adelante.

Todos hemos perdido en este camino, pero en el fondo también hemos ganado a largo plazo : confianza en nuestra familia, descentralizar toda la responsabilidad de la que me había apoderado yo sola, y permitir creer que hay tiempo, que hay esperanza, que de todo se aprende y que hemos sufrido si, pero que ahora ya se ha terminado.

  • ¿Cómo afectó a las relaciones familiares?

En el fondo y después de meditar objetivamente en la media de lo posible, esta situación que se nos presentó a nivel familiar, pero que uno de los miembros ya padecía en silencio, no afectó en demasía las propias relaciones familiares. Fue una adaptación sin previo aviso a nuevas maneras de actuar, de dar prioridad en un momento dado a una real necesidad de soporte emocional.

No sé si consigo expresar con justicia estas vivencias, pero la familia como tal se unió, yo creo que nos afectó más a nivel individual a cada uno de los que vivíamos cada día la ” desesperación ” de nuestra hija mayor. Realmente lo que quizás no supimos dar fue una respuesta conjunta, tampoco sé si esto actúo positivamente o no.


  • ¿En qué miembro de la familia recayó la gestión de las emociones, el equilibrio familiar?

La respuesta a esta pregunta creo va más allá de la circunstancia que enmarcó la vivencia de la anorexia de mi hija Mireia. Cada miembro de una familia gestiona sus propias emociones como puede y como le permiten, pero yo, sin que nadie me haya otorgado este título, me he erigido como capitana de las emociones de mi familia y el tiempo y muchas cosas más: opiniones, buenos consejos, palabras amigas, me han  permitido valorar las manifestaciones silenciosas de amor de Ramon padre de Mireia, y de la comprensión de Alba, mi hija pequeña, de sus renuncias emocionales y de sus sentimientos de amor hacia su hermana, la consciencia de una enfermedad a su edad….  Es decir, creo que nadie gestionó nada como mínimo a nivel consciente, cada cual hicimos lo que pudimos para no hacernos más daño del permitido.

El equilibrio familiar en todas las familias es dinámico, y durante este período de tiempo el equilibrio lo ponderaba Mireia.


¿Quien cuidó de ti?

Pues seguramente más gente de la que en aquellos momentos era consciente.
En primer lugar, no era prioritario el que nadie cuidará de mi pues todos estábamos inmersos en una situación complicada. Si es cierto que dramaticé emocionalmente la situación mucho más que Ramon y Alba, pero yo creo que es mi manera de ser….

Me detengo un poco más en esta pregunta… En primer lugar creo que Mireia, en el fondo y cuando podía me cuidaba, pues ella no quería que padeciéramos.

A veces era incapaz pues en este caso la protagonista de la historia era ella. Mi marido me ayudaba no reprochándome conductas propias que él no compartía en absoluto, en el fondo siempre a mi lado.  Alba me cuidaba físicamente con sus mimos y su ” humor ” que se hace tan necesario en todas estas situaciones y que no utilizamos, nuestra cultura es triste en extremo ¡¡

Mi madre con su ayuda doméstica, aunque ella no ha entendido de qué va esta anomalía, seguía las instrucciones del médico, aguantaba las comidas difíciles con mi hija y … ¿Quién más cuido de mi ? pues  creo que quién lo hizo lo sabe, una amiga,  pues me permitía que yo me expresara tal y como vivía estos momentos de desesperación, de miedo de perder a mi hija a nivel de salud, de sentimiento… Y ella daba valor a todas mis manifestaciones, daba valor de una manera como siempre altruista, a las ambivalencias de los sentimientos sin que apareciera nuestra gran amiga la culpa.

Estoy agradecida pues, después de responder a esta pregunta, soy consciente de que mucha gente ha cuidado de mí en momentos que yo dejé de cuidarme y de quererme….


  • ¿Qué mecanismos utilizaste para manejar tus emociones?

Pues aunque parezca mentira no sé si utilice algún medio para distraerme de la situación familiar, era el propio día a día: ir a trabajar, ir al gimnasio, seguramente ayudaba el hecho de no pensar, el hecho de volver a la normalidad era la mejor herramienta para seguir adelante. Si que es cierto que recé muchísimo y que creo en Dios seguramente mucho más de lo que creía…No podía leer aunque me encanta, porque no podía concentrarme en ninguna historia que no fuera la propia.

Escribir si que me ayudó y desde hace mucho tiempo mi diario es como un “cesto” donde depositar todas mis preocupaciones, pero desde la lectura de “Los puentes de Madisson”, pensé que quien leyera mis escritos, a veces cargados de rabia, tal vez le costaría entender cuándo y cómo había utilizado las palabras como refugio a mi insatisfacción. Pero he continuado escribiendo y midiendo un poco las palabras… pensando en las posibles interpretaciones de quienes yo amo.

Y prácticamente nada más,  creo que grupos de ayuda y soporte deben ir bien, pero  yo era incapaz en aquellos momentos de afrontar mi, nuestra historia.

  • ¿Tuviste en algún momento la sensación de estar en una situación circular, sin salida?

Durante el tratamiento no. Era como un plan a seguir y todos actuábamos de acuerdo a lo negociado con ella; a nivel teórico, pues los flecos eran imprevisibles.

A veces la sensación era de avanzar lentamente, demasiado…, pero claro era mi sensación…Los miedos a la recaída. ..Aunque la presión, el control eran diarios y extremos por mi parte, no por recomendación ” médica “, los miedos a la recaída surgieron más tarde.

Cuando en principio la enfermedad estaba controlada eran como rebrotes que daban la sensación de un volver a empezar y aquí si que ya no existían fuerzas para reiniciar una historia repetida. Seguramente que las fuerzas existían pero era la percepción de no ser capaz de volver a pasar por lo mismo…Tenías el conocimiento del ” sufrimiento ” sobre todo de ella.

Pero no sucedió, por lo menos a nivel de recaída física, ella habla de ” sus fantasmas ” y del control sobre los mismos.


  • ¿Te planteaste en algún momento romper con la dinámica familiar que os envuelvía?

Personalmente no decidí nada, Mireia empezó una nueva etapa compartiendo su vida con su pareja, lejos de casa, para ser más exactos a 500 Kms. de distancia y este motivo rompió con la dinámica y nos permitió distanciarnos del problema, llegar a tener esperanza en un cambio y a confiar en las propias posibilidades de mi hija.

Por supuesto no fue un ” rompe y rasga”  definitivo, esta situación de “miedo ” ha durado años y creo que se ha cronificado en nuestra familia, pero con prudencia  y modificando los roles de las responsabilidades.

La salida del entorno familiar ha permitido objetivizar el problema y recolocarnos a cada uno de nosotros en ” nuestro lugar ” ; aunque la verdad es que los roles que se establecieron han tardado en no repetirse, es largo el proceso, pero positivo.

A nivel individual me di cuenta que era necesario romper con todos mis esquemas de ” ayuda”.

Hubo un día en que en mi mente se reflejó la idea: nunca sería feliz si Mireia continuara a mi lado y empecé a creerme que el cambio también era posible en mí.

Poco a poco hemos trabajado en ello y ahora espero con ansias estar al lado de mi hija pero ya sin miedo a verla. Es decir, sin controlar si se ha engordado o se ha adelgazado.


¿Qué has conseguido a partir de este proceso?

Convencerme que no soy yo quien más ama a mi hija, que su entorno familiar la ama tanto o más que yo misma y que no podía permitirme, ni por ella ni por mí,  monopolizar toda esta responsabilidad.

Acudí a un terapeuta, Dídac ,quien en pocas o muchas palabras me ayudó a reflexionar sobre mi vida, mis expectativas y mi forma de colocar a todos mis seres queridos siempre desde mi perspectiva. Y que ellos por si solos tenían un lugar definido, en pocas palabras, he aprendido y aún queda mucho por aprender, que mi vida, y con ella la de los míos, no es tan diferente a la del resto de los mortales, sólo que es mi vida.


  • ¿Cómo es ahora la relación con tu hija?

Más madura. Es una relación madre-hija pero ha desaparecido la dependencia física y psíquica que nos unía patológicamente. Admiro su capacidad, creo entrever sus miedos y si los manifiesta continuo diciéndole que aunque más lejos por la distancia física, estoy cerca de ella para acompañarla y para ayudarla, e intento englobar a toda la familia en esta tarea de apoyo.

Ya no me preocupa que coma ensaladas delante de mí, soy consciente de que es una limitación suya y que ella soportará o acarreará las consecuencias,  pero que no depende de mi control, y seguramente la podré ayudar y quizás la hubiera ayudado más en su día, si yo hubiera sido capaz de pensar de esta forma. Pero mis miedos, mis defensas, estaban allí, pero muy…muy escondidos.

Yo creo que puedo hablar de una relación ” normal ” y que la dificultad nos ha unido muchísimo. Las dos somos conscientes que la distancia nos ha permitido estar donde estamos ahora, tanto a nivel de crecimiento personal como de autoestima y de culpabilidades.

  • ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

La respuesta a esta pregunta está reflejada en las contestaciones a las
anteriores preguntas.

He aprendido a vivir, a amar, a comprender, a sufrir. Mis relaciones han madurado. No sé si diría lo mismo, seguramente si, en el caso de que la anorexia no hubiera entrado en nuestra casa. Hemos vivido una situación en la que estaba en juego una ” vida “, una circunstancia de salud mental y física. Llegas a plantearte tantas y tantas preguntas sin respuesta …

Y sobre todo he aprendido que a los hijos les pares igual pero que son individualidades y que por mucho que te martirices alargándote a ti misma en corazón y alma, ellos toman sus propias decisiones equivocadas o  no, pero son suyas.

He sido consciente de que mis actitudes también afectaron a mis padres en su momento, es como si se hubiera abierto en mi mente una ventana para comprender las actitudes de ellos en su momento, y gracias a reflexiones externas, aprender que los flujos de responsabilidades van en una dirección de padres a hijos y no de hijos a padres, es como un quitarse un peso que  oprime, la “responsabilidad” que preocupa en exceso.

En el fondo podría hablar que he aprendido a ser humilde con las expectativas que había esperado de ” mi vida ” .


  • Anorexia Nerviosa, ¿En qué hemos avanzado?

Pensado en esta pregunta he relacionado cuando hace años nuestros padres nos comentaban que en las familias en las que uno de los hijos había nacido con alguna anomalía lo escondían por vergüenza, quizás, o por pensar qué habían hecho ellos de malo para merecer está situación. He establecido un paralelismo entre ambas situaciones.

Las enfermedades mentales son las gran desconocidas, seguramente por todas las incidencias que aparecen cómo causas o móviles en ellas, y de aquí que cuando te das cuenta que tu hija padece esta enfermedad te preguntas ¿En qué he fallado? ¿Dónde nos hemos equivocado ?

Y es en este sentido dónde creo que hemos avanzado, por suerte o desgracia, debido al gran número de personas que padecen esta situación, hemos incorporado la anorexia, los trastornos en la conducta alimentaria, como enfermedad propia de nuestra sociedad occidental, capitalista …… . Es como una normalización de la misma; aunque en el fondo continuo creyendo que es / son unos grandes desconocidos.

La parte positiva de ello es que actuamos en lugar de penalizarnos y buscamos ayuda profesional sin miedo. La parte negativa es que acabemos creyendo que son conductas aceptables. Es un grave problema la no aceptación, la influencia mediática, el no aceptar los cánones de salud….y tantos y tantos parámetros. Llevado al extremo es cómo incorporar sin reproches, conductas suicidas.

¿Qué queda por hacer?

Mucho. El poco tiempo que intenté ayudar en la “Associació Catalana d’Anorexia – Bulimia “, me di cuenta que hay muchas familias que ayudan a través de su testimonio a otras familias que se ven perdidas ante una nueva situación familiar. Y  que se apoyan de personal sanitario preparadísimo y que ellos son los primeros en hablar de esperanza para este tipo de enfermos. Comentan que a veces es necesario tocar fondo para empezar a levantarse y creo que este trabajo se va expandiendo. Es un tema de comprensión más que de compasión; claro que hay muchos vacíos legales por desconocimiento y porque relativamente son trastornos jóvenes y sin historias generacionales.

Hay diferentes áreas dónde empezar a trabajar aspectos importantes que nuestra generación ha ido olvidando: el gusto por la comida, el arte de cocinar, el momento familiar de compartir los alimentos, los colores, los olores….

A nivel educativo proyectar la importancia de los valores perdurables y sanos. A nivel social evolucionar. No sé quien escribió que la diferencia entre evolución y revolución sólo es la ” r” de responsabilidad. Hemos evolucionado, nos hemos revolucionado pero la responsabilidad ¿Dónde se ha quedado descansando?

  • ¿Deseas compartir algo más con nosotros?

Realmente he compartido todo este período de mi vida con mi amiga ( ella ya es conocedora de ello ) y ¡hay tanto a contar! pero básicamente y a nivel familiar convivimos con el ” dolor ” o por lo menos fuimos conscientes de la existencia del mismo en edades que quizás no nos correspondía.

A nivel de concepción mental  asumes que tus padres lleguen a padecer alguna enfermedad e incluso tú misma, pero cuando te das cuenta que en tu casa, que en cada momento que te reúnes en una mesa para comer,  alguien sufre más de la cuenta y que los demás generan sentimientos tan contradictorios, tan ambiguos..,  va dando paso a un ” no vivir ” a la desesperanza, a la no ilusión. Pero también nacen otros lazos, en el fondo más fuertes y más reales entre estos seres humanos. Y ya que a nosotros nos ha tocado vivir esta situación, creo que hemos sabido sacar provecho de la misma, acercándonos más, analizando prioridades y sobretodo conociéndonos a nosotros mismos.

Sólo me resta comentar que mi hija vive sola con su pareja y decide, y que a la vez es autocrítica con ella misma. Es consciente de las ” secuelas” de la enfermedad y en estos momentos se está planteando ir más allá, lograr más calidad de vida a nivel mental y esto es importantísimo ¡¡¡¡¡

Doy las gracias, estoy agradecida.

Montserrat Vinuesa

<De tots els Colors>: Muchas gracias Montserrat por abrir tu corazón y compartir una parte de tu intimidad y de tu vida. Gracias también a Mireia, a Ramon y a Alba por permitirlo.  Tu testimonio será para muchos, una luz en el camino.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 81 seguidores