* Entrevista a ALÍCIA GUIDONET, Enfermera y Doctora en Antropología Social: Crisis alimentarias en contextos de abundancia.

25 02 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


Alícia Guidonet Riera es Enfermera por la E.U.I. Santa Madrona y doctora en Antropología social por la Universitat de Barcelona. Su trabajo en la actualidad se desarrolla en el campo de la docencia y la investigación de los fenómenos asociados a la alimentación contemporánea y la comprensión de la salud en nuestras sociedades.

Acaba de publicar ¿MIEDO A COMER? CRISIS ALIMENTARIAS EN CONTEXTOS DE ABUNDANCIA. Icaria Editorial.

ALÍCIA GUIDONET RIERA:

La alimentación es una expresión más de nuestra sociedad fragmentada. Hay una ruptura con nuestro deseo más interno: realizarnos, abrirnos al mundo y amar. Pero el mensaje es de esperanza.


¿Cómo surgió tu interés por la enfermería?

Yo creo que mi interés por la enfermería estuvo muy relacionado con una vocación por curar a los demás. Eso  era de lo que era más consciente en principio, pero inconscientemente yo creo que también para humanizar, y este segundo interés fue el que posteriormente me hizo alejar de la enfermería o al menos de la enfermería hospitalaria.

Cuando hice la carrera de enfermería yo era muy joven, tenía 17-18 años. Yo era una persona muy, muy sensible y muy joven, con lo cual esta sensibilidad tan fuerte me hizo sufrir bastante durante los estudios, en el sentido de que exponerme al sufrimiento humano en aquel momento, me desbordaba.

Cuando acabé la carrera y me puse en contacto con el ambiente hospitalario vi que no podía humanizar. En aquel momento no era consciente, hasta tiempo después que lo he podido ir racionalizando. Esas ganas de curar y  humanizar me resultaban muy difíciles en el ambiente hospitalario, porque era un ambiente muy tecnificado, en el que tenía muy poco tiempo para dedicarle a la persona, muy medicalizado, en el que todo se convertía en un cuidado muy técnico y en algunos casos, muy frío. Te convertías prácticamente en una máquina que dispensaba medicamentos, o alimentos, y claro, todo junto: mi juventud, mi sensibilidad y mi incapacidad para aceptar en aquel momento aquello, me hicieron pensar que la enfermería no era lo mío.

  • ¿Qué ocurrió entonces?

Me fui alejando, alejando… fui buscando alternativas, en principio la alternativa más fácil podía ser dedicarte a la enfermería comunitaria, un trabajo en el que sí podías tener más contacto con la persona, pero no me acababa de satisfacer tampoco,  porque yo tenía muchas ganas de estudiar, de formarme, de continuar abriéndome campos y, como la alimentación siempre me ha interesado mucho, intenté hacer la carrera de dietética. En aquel momento había muy pocas escuelas y yo de la carrera de enfermería tenía una nota muy discreta. No puede entrar en el CESNID, la Escuela de Santa Coloma, cosa de la que luego me he alegrado mucho.

Aquellas cosas de la vida, una puerta se te cierra, pero se te ha de  cerrar porque se te abre otra y es por aquí por donde tienes que tirar. Fue cuando casualmente me enteré que existía una materia que se llamaba Antropología, que yo hasta ese momento desconocía. Descubrí que era un segundo ciclo y que podía acceder con mi carrera de enfermería.

Primero me fijé en <antropología de la alimentación>, porque buscaba cursos relacionados con la alimentación, había hecho un curso de dietética, etc.  pero cuando descubrí la ciencia antropológica me apasionó, ya que empecé a tocar aspectos relacionados con lo cultural, lo social y lo histórico.


  • ¿Qué significó el descubrimiento de la Antropología en tu vida?

Fue como un estallido, porque descubrí todo este mundo. Cuando hice la asignatura <antropología de la salud>, y >antropología aplicada a la salud> entendí porqué no me llenaba la enfermería, entendí que la enfermería que estábamos haciendo hasta aquel momento era muy biologicista y muy reductora, nos estábamos dedicando casi exclusivamente a tratar enfermedades, órganos, y con unos aspectos curativos muy reductores, o al menos era lo que yo había sido capaz de percibir hasta el momento.

La antropología de la salud me enseño que existen factores sociales, culturales e históricos que inciden en la comprensión y desarrollo de la enfermedad, en el proceso enfermedad-salud, en el proceso de curación. Esto me abrió un campo y me reconcilió conmigo misma, con la profesión y con mi vida casi! porque entendí: <por eso no me gustaba! Era eso!>

Además tuve la suerte de tener una profesora muy buena, fantástica!, que se llama Cristina Larrea que ha estado durante mucho tiempo en América Latina haciendo trabajo de campo, era una profesora que, explicaba las cosas con mucha pasión, fue  muy impactante.


  • Seguiste estudiando y te doctoraste.

Continuaba muy interesada en la alimentación y en el estudio y acabé haciendo mi tesis doctoral sobre alimentación pero teniendo en cuenta aspectos de salud, la hice sobre la percepción del caso de las vacas locas. Ahora acaba de salir publicada, lo cual me llena mucho por todo aquel trabajo… estuve cuatro años con una beca pre-doctoral. Aquella fue una etapa fantástica de mi vida, fueron cuatro años en los que me dediqué exclusivamente a la investigación.

Entré en la universidad, en un grupo de investigación, con todo lo que supone…el mundo universitario es muy duro, sobre todo cuando eres becario. Se te exige mucho trabajo y se te ofrece una situación laboral precaria… pero lo cierto es que disfruté mucho, pude estudiar, leer muchísimo, pude hacer muchas entrevistas, hablar con mucha gente, y llegar a comprender el hecho alimentario contemporáneo. Toqué además muchos temas relacionados con salud, porque mi hipótesis de trabajo era precisamente que este caso estalló porque había una preocupación social relacionada con la industrialización y la mundialización de la alimentación, pero que desde instancias políticas (gubernamentales, cuerpo médico…) este fenómeno social se había intentado reducir y trasladar al ámbito estrictamente sanitario. Lo que en principio era una percepción de riesgo muy elevada se acabó convirtiendo en una apreciación, por parte de instancias públicas, de un riesgo absolutamente despreciable.. era casi imposible contagiarse…pero el fondo, del problema no era este, era otro:  una crítica social muy fuerte hacia los procesos alimentarios contemporáneos que tenemos.

Tuve la oportunidad de ir cuatro meses a la Universidad de Glasgow a estudiar con un grupo que analiza la construcción de la noticia y sus efectos, el Mass Media Glasgow Group…  porque en el caso de las “vacas locas”, los medios de comunicación jugaron un papel muy importante. Y luego, tuve la oportunidad de trasladarme seis meses en París, y trabajar con con el grupo de estudios de alimentación que dirige el sociólogo francés Claude Fischler, en el CNRS.

Eso fue muy importante para mí, me abrió mucho las perspectivas, me permitió ponerme en contacto con el mundo cultural e intelectual del momento.

  • Inicias una nueva etapa…

Acabó esta etapa y encontré trabajo en la Universidad de Vic, que es donde me encuentro actualmente. Tenía la posibilidad de trabajar en la Rovira i Virgili, o bien aceptar una beca postdoctoral y marcharme dos años a París. Pero estas vías no me acabaron de interesar, porque, además de una situación personal en aquel momento que me aconsejaba ir a Vic, estas dos propuestas suponían continuar como becaria, de lujo, pero becaria.

Por el contrario, la Universitat de Vic me ofrecía una plaza como profesora titular, una estabilidad que en aquel momento yo necesitaba. Entrar en la Escuela de Ciencias de la Salud me ha permitido reencontrarme con la antropología de la salud, que es un campo que ahora me está interesando bastante, además de la alimentación.


  • Estás a punto de irte a Méjico…

Ahora he pedido una beca de movilidad para irme a México cuatro meses.

El proyecto inicial era trabajar temas de alimentación, concretamente, con productos ecológicos. Recoger experiencias de productores de productos ecológicos… Me interesa contrastar cómo el consumo de productos ecológicos  en una ciudad como la nuestra, en una parte del mundo en el que predomina el bienestar,  impacta en países de América Latina. México es un país productor de productos ecológicos que  exporta principalmente a EEUU… En estos países, una de las motivaciones para consumir ecológicos es  lograr un plus de salud, y este consumo crea un impacto en países como México, donde la agricultura y la vida de las comunidades locales ha estado determinada durante siglos por las demandas de la parte más rica del planeta…

Trabajaré con un grupo especializado en antropología médica, en el CIESAS (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social),  que precisamente trabaja de una manera bastante crítica el concepto de salud que existe hoy en día: la incidencia o el impacto del modelo médico hegemónico, que es el “occidental”, en países en los que predominan otros modelos, como los de América Latina. Se trata de analizar la estructura de poder que está detrás del modelo médico hegemónico.

Últimamente, mis intereses personales están dirigiéndose hacia el estudio, por un lado, del fenómeno de la salud desde un punto de vista holístico, no solamente biológico, y por otro lado, hacia el acompañamiento de personas, no ya como enfermera, sino como enfermera y antropóloga, y como persona que profundiza en su vida espiritual. Me interesa introducir este aspecto en la comprensión de la salud.


  • ¿Desde dónde cultivas tu espiritualidad?

Desde el cristianismo, estoy haciendo unos ejercicios espirituales en la vida cotidiana. Son unos ejercicios Ignacianos, de S. Ignacio de Loyola. El año que viene quiero hacer un post-grado en acompañamiento espiritual que hacen jesuitas conjuntamente con Blanquerna y la Fundación Vidal y Barraquer que es una fundación que trabaja básicamente aspectos de psicología y psiquiatría.

Estoy pensando en ir dirigiendo mi trayectoria profesional hacia el acompañamiento espiritual en hospitales, que no estaría ni mucho menos reducida al cristiano, sino que también al acercamiento hacia otras comprensiones de Dios, o simplemente, al acompañamiento a  personas que pueden no creer en Dios, pero que como seres humanos que son, tienen esa dimensión espiritual.

Todavía no tengo ningún espacio para hacerlo, es un deseo… cerraría un ciclo: primero ir al hospital, salir del hospital con esa sensación de “yo no puedo humanizar, no puedo curar a estas personas porque lo que me rodea me lo impide”, toda la trayectoria en antropología de la salud…y ahora…es lo que me gustaría desarrollar después de todo este viaje, que es como un viaje de vuelta al principio… y como cuando vuelves de un viaje ya no eres la misma… pienso que ahora podría volver al hospital con este conocimiento más global del ser humano. Estoy en este momento de deseo, pero sin querer abandonar el mundo académico, sino trabajar más lo empírico, para después revertirlo en el mundo académico.


  • La docencia es también tu gran vocación.

Soy docente en la Escuela de Ciencias de la Salud de la Unviersitat de Vic y doy clase de materias que tratan aspectos relacionados con la sociedad, la cultura y la salud.

Me gusta mucho la docencia, es también una gran vocación. Me llena mucho el hecho de saber que tienes personas delante y que tu puedes hacer que estas personas crezcan, se desarrollen, confíen más en ellas mismas, sean más creativas, sobre todo, que sean más críticas…

Falta concienciación en nuestra sociedad tan consumista e individualista, y seductora… en la que es muy fácil caer en esta espiral de ir haciendo, ir consumiendo, e irte perdiendo, perdiendo por el camino, y de repente despertarte y pensar ¿pero qué estoy haciendo?

Los contenidos, adquirir conocimientos es un valor relativo, puedes tener menos conocimiento, pero profundizarlo más. Vivimos en la sociedad de la hipercomunciación e hiperinformación, y esto también es una trampa, porque nos confunde mucho.

En mis clases, más que transmitir conocimientos, lo que pretendo es ayudar a los jóvenes a ser autónomos y críticos…pero veo que les cuesta, para ellos es un gran salto.


  • ¿Qué opinas de la sociedad actual?

Por un lado somos una sociedad que cuida muy poco sus aspectos espirituales. Lo que estamos haciendo  hoy en día también es caer en el consumismo espiritual, en el self-service espiritual, hacemos como con la alimentación, siempre lo comparo con la alimentación que es el ámbito donde más he profundizado: El lunes comemos sushi, el martes pizza y el miércoles pan con tomate y butifarra de Vic. A nivel espiritual pienso que también estamos entrando en esta especie de self-service: un poco de budismo, un poco de sufismo, un poco de cristianismo, hacemos un cóctel y a ver qué sale. Pienso que de lo que se trata es de conectar con tu interior teniendo unas raíces claras.

También pienso que somos una sociedad bastante acomplejada de nuestras raíces culturales, en el sentido que vamos a buscar en el budismo muchas veces lo que ya tenemos en nuestra propia religión, en nuestra propia cultura religiosa… lamentablemente, en ocasiones la parte más oscura de nuestras prácticas religiosas pesa más que la parte más  positiva. Todo esto me preocupa bastante, porque en general pienso que estamos en una cultura del self-service y de montarnos nuestra identidad  en base a crear esta especie de  puzzle extraño, ya sea alimentario, religioso, espiritual, laboral, sentimental, o de relaciones familiares, y pienso que estas prácticas afectan a nuestro bienestar: nos están fragmentando, somos una sociedad muy fragmentada, somos personas con identidades muy fragmentadas. Pienso que nos está haciendo mucho daño, y esto, unido a los valores que predominan en la sociedad: la productividad, la mercantilización de todo, el trabajo como máxima que  otorga identidad, el deseo de poder, dinero, posesiones materiales o personales…

En relación a la salud, nuestra sociedad le está dando la espalda a la enfermedad, que forma parte de nosotros como seres humanos… todo lo que sea envejecimiento, enfermedad, fragilidad, son aspectos que se dejan de lado. Estar sanos implica conseguir un ideal de salud, belleza, delgadez, juventud, productividad… Esto paradójicamente nos está enfermando.


  • ¿Qué propones para conseguir la coherencia entre alimentación, salud, cultura y espiritualidad?

Salud, cultura y espiritualidad… creo que hay una esperanza que está muy unida al hecho de que somos una sociedad envejecida y pienso que esto nos puede, a largo plazo, ayudar… porque el incremento de las personas mayores nos puede aportar otros valores: la gente mayor es menos competitiva, menos productiva, tiene una experiencia de la vida que le hace relativizarlo todo. Quizá no se apunta a esta cultura de la inmediatez en la que estamos sumergidos, está más acostumbrada al esfuerzo, a saber que a lo mejor ha de esperar diez años para cumplir un deseo. Esto puede ser un signo de esperanza.

La alimentación es una expresión más de la fragmentación social, porque tenemos abundancia alimentaria, disponibilidad económica, una constante seducción vía publicidad, medios de comunicación… la gente joven lo está sufriendo, porque los contextos familiares han cambiado mucho respecto a los que pudimos vivir nosotros. Entonces existían responsables de las tareas alimentarias, generalmente mujeres, y hoy en día la gente joven se encuentra, por un lado, sola en cuanto a referentes sobre cultura alimentaria, y al mismo tiempo, con una nevera rebosante de comida y una televisión donde constantemente se envían mensajes sobre qué comer y qué cuerpo tener.

Hay una ruptura con nuestro deseo más interno. El deseo del ser humano es realizarse, desplegarse, poder abrirse al mundo, y sobre todo amar…yo creo que hemos venido al mundo a amar, y todo esto es como si lo estuviésemos escondiendo con toda esta seducción materialista y de satisfacción de deseos inmediatos, productos de consumo,  bien sea comida, sexo.., Todo esto nos aleja de nuestro ser más profundo como humanos.

Hay esperanza gracias a todas las personas que trabajan acompañando, educando, promoviendo valores…ciertamente, lo escabroso, lo negativo, siempre es más visible. Una vez le oí decir a una persona… me resultó muy curioso… que el ser humano está llamado a realizar la bondad, y que por eso precisamente nos llama tanto la atención la maldad, porque estamos llamados hacia lo contrario.

Ecología- Cultura-Conciencia y Poder. ¿Qué opinas al respecto?

El consumidor de productos ecológicos es muy diverso y en determinados ámbitos este consumo puede representar una práctica de prestigio. Recuerdo a alguien que decía que para él o ella ir a comprar un producto ecológico era un acto exótico, como ir a comer a un restaurante japonés…

Hay quien come productos ecológicos para preservar el medio ambiente, la salud, o porque supone un consumo contrario al sistema alimentario industrial… pero hay personas que sufren porque producir esto les puede suponer una desestructuración a nivel de comunidad, o el tener que estar produciendo en un sistema de monocultivo (como por ejemplo, el caso del café o chocolate…). En definitiva, analizar el mundo de la alimentación ecológica es una tarea muy compleja, porque muchas veces hay personas que consumen estos productos ecológicos y pueden no ser conscientes de muchos factores que se les pueden estar escapando, como por ejemplo, de dónde vienen (si son locales o no…) y el posible impacto medioambiental de su distribución…

Determinadas tiendas venden productos como ecológicos, pero resulta que  proceden de países lejanos, como Chile, con lo cual, pueden ser son biológicos, es decir, no están tratados con pesticidas. Pero, desde mi punto de vista, no son tan ecológicos, porque si vienen de Chile, hay un impacto medioambiental importante… no son manzanas de Lleida, son manzanas de Chile… pero la gente las compra, quizá también por esta inconsciencia.

Y esto caracteriza nuestra sociedad, la inconsciencia, precisamente por eso, porque es una sociedad muy compleja, hay muchas redes de poder y realmente creo que no llegamos a todo, a no ser que estés muy concienciado porque has trabajado mucho un tema,  o porque has tenido acceso a mucha información… hay personas que compran ecológicos, y piensan que “lo hacen bien”, pero cuando vas hacia atrás, y ves todas la cadena, a lo mejor resulta que no es un acto tan positivo, por ejemplo, para el medio ambiente o para determinados productores…

Y después está el hecho cultural, hay prácticas, como tomar café, que forman parte de tu cultura, estás acostumbrado y culturalmente es difícil de romper, pero detrás de este consumo hay todo un mundo muy complejo…hoy en día vivimos en una sociedad tan compleja, que tomar una decisión muchas veces se convierte en todo un acto intelectual y de dilema moral.

  • Hay grupos de poder no político, pero con gran impacto social, que lanzan mensajes del tipo: “no compres productos procedentes de “x” país o que venden en “x” establecimientos porque fomentas la explotación” … ¿Las familias mileuristas tienen que gestionar su dinero, sus recursos para poder realizar compras responsables, justas y además conseguir llegar a fin de mes…? Doble moral y traslado de la responsabilidad.

Estas situaciones forman parte del hecho de vivir en una sociedad tan compleja como la nuestra. Hace cuarenta años esta posibilidad de elección tan grande no existía, porque no existía una sociedad globalizada como la nuestra, y las familias con menos recursos compraban donde podían. Todo y con eso, creo que el poder es inherente al ser humano y en toda sociedad existe: si nos vamos a una tribu de la Amazonia probablemente también encontraremos redes de poder, aunque se manifestarán de una forma diferente. Por otro lado, nuestra sociedad hace unas décadas se caracterizaba por una estructura mayor…entonces, la incoherencia no es tan visible, las personas cumplen sus trayectorias vitales con una homogeneidad mayor…Nuestra sociedad parece que promueve la libertad, y es cierto que no hay tantas presiones sociales… Hemos ganado en autonomía, pero también hemos ganado individualismo, fragmentación e incoherencia…


  • ¿Qué opinas sobre la Globalización?

La globalización, tal como se está desarrollando, supone una nueva forma de colonialismo. Se imponen modelos de salud, de cultura…modelos hegemónicos, y esto nos daña a todos. El fondo es siempre el mismo: poder, dinero, prestigio…

  • Alguna otra reflexión que desees compartir con nosotros…

Hago un análisis de una sociedad enferma como consecuencia del desarrollo de todos estos valores tan poco humanos, pero por otro lado, el mensaje es de esperanza, el deseo de trabajar y luchar para que esto se pueda contrarrestar con otras actitudes.


<De tots els Colors>: Muchas gracias Alícia por ayudarnos a reflexionar sobre temas tan cotidianos y actuales.  ¡Feliz viaje  y hasta la vuelta!







* Entrevista a MARGALIDA MIRÓ, Doctora en Enfermería y Salud Internacional: ¿Por qué somos como somos?

18 02 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


MARGALIDA MIRÓ BONET:

“Tenemos que seguir trabajando para difundir la importancia que las investigaciones lideradas por Enfermeras/os tienen para la mejora de los resultados de salud de la población.”



Me llamo Margalida Miró Bonet. Finalicé mis estudios de Enfermería en el año 1995 y en ese mismo año inicié los estudios de Psicología, que finalicé en el año 2001. Durante esos años compaginé mi formación en Psicología, con mi actividad profesional como enfermera en una unidad de cuidados intensivos y con mi actividad docente como profesora asociada con el Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Cursé la licenciatura de Psicología con la intención de poder acceder a un programa de doctorado que me diese la posibilidad de desarrollar una tesis doctoral. Finalmente, en el año 2003 empecé a trabajar en el proyecto de investigación que en Diciembre de 2008 defendí para la obtención del título de doctora.

Actualmente, soy profesora del Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la UIB y miembro del equipo de investigación de Determinantes Sociales de la Salud de la UIB. Mis principales intereses de investigación son explorar los procesos de construcción de las identidades profesionales, y de las prácticas y políticas en el sistema de salud.

Esta línea de investigación la desarrollo principalmente con metodologías cualitativas y desde teorías postestructuralistas y de crítica social. En estos momentos, soy la investigadora principal de un proyecto financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria del Ministerio de Sanidad titulado “Cómo se construyen las relaciones interprofesionales en los equipos de salud. Impacto para la práctica clínica y el desarrollo profesional”.

  • Hasta la llegada del reciente nuevo plan de estudios ¿Qué debía hacer una enfermera para poder investigar u ocupar altos cargos de dirección?

El nuevo plan de estudios supone la consecuencia de una reivindicación histórica de la Enfermería en nuestro país, y un hito muy importante para el desarrollo y el futuro de la profesión. Obviamente, en estos nuevos planes de estudios los estudiantes de enfermería podrán adquirir más competencias relativas a la gestión y liderazgo de los recursos para promover cambios sociales, la adquisición de conocimientos científicos y tecnológicos para abordar las nuevas exigencias sociales en materia de salud, y la capacitación para desarrollar y adquirir los conocimientos necesarios sobre metodología de la investigación para el desarrollo de nuevos conocimientos.

Pero a pesar de estos avances en materia educativa, me atrevería a apuntar que el acceso y la ocupación de cargos de alta dirección por parte de las/os enfermeras/os depende de otros muchos factores, no sólo profesionales, sino políticos y sociales. Aunque cada vez hay más casos, creo que aún necesitamos algunos años para empezar a  ver como las/os enfermeras/os ocupan cargos de alta dirección como gerencias de hospitales, rectorados en universidades, Consellerías en comunidades autónomas, direcciones generales, etc.

Respecto a la investigación, el tema no es lo que deban o no hacer las/os enfermeras/os, porque creo que muchas/os profesionales tienen las competencias para ello. Desde mi punto de vista, uno de los problemas fundamentales es que el sistema sanitario en nuestro país, de momento, no contempla la investigación, la innovación y el desarrollo como parte de la actividad clínica de los profesionales de la salud.

  • Años de estudio y dedicación para llegar al principio del camino… y empezar a investigar. ¡Qué duro para tantas enfermeras!  ¿A quiénes preocupa que las enfermeras investiguen?

En nuestro país el interés o la preocupación sobre la investigación en enfermería se circunscribe de momento dentro del espacio profesional. Aunque, por supuesto ha habido avances muy importantes, como la creación de la Unidad de coordinación y desarrollo de la Investigación en Enfermería (Investén-isciii), que forma parte del Instituto Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. Investén viene desarrollando estrategias a nivel estatal para fomentar y coordinar la investigación traslacional y multidisciplinar en cuidados, y potenciando su integración en la práctica clínica diaria.

Desde mi punto de vista, tenemos que seguir trabajando para difundir la importancia que las investigaciones lideradas por enfermeras/os tienen para la mejora de los resultados de salud de la población. No debemos olvidar que la investigación es una poderosa estrategia para responder a preguntas y hallar modos mejores de promover la salud, prevenir la enfermedad y dispensar cuidados y servicios de rehabilitación a las personas de todas las edades y de distintos contextos.


  • ¿De dónde surge tu interés por ahondar en identidad y profesión?

Una de las primeras circunstancias que me llevaron a investigar un tema como este se remonta al primer año de carrera cuando descubrí la esencia de una profesión que hasta el momento conocía muy poco. En aquel primer año de carrera, ya me pareció que cuidar es una función primordial, y que a su vez la envuelve una gran complejidad. Pero por otra parte, también fui descubriendo como la enfermería y sus profesionales son en muchas ocasiones silenciados/as y poco reconocidos/as en el sistema de salud y en la sociedad. A lo largo de mi carrera profesional he podido constatar como muchos/as enfermeros/as sumergidos/as en dinámicas profesionales y sociales reproducen, en ocasiones de forma inconsciente, discursos y relaciones de poder históricos convirtiéndose en agentes de esta silenciación profesional.

Con mis investigaciones trato de aportar mayor conocimiento sobre los procesos de constitución de la profesión. De algún modo, trato de responder a la pregunta de ¿Porqué somos como somos? Creo que, alcanzar una mayor conciencia crítica sobre cómo construimos nuestra identidad, nos permite entender que nos es posible construir nuevas identidades y nuevas subjetividades.


  • ¿Por qué ese momento histórico en particular? ¿Cuál era el contexto social, político, religioso?

Centré la investigación en el período entre 1956 y 1976 porque en esta segunda mitad del siglo XX se sucedieron modificaciones importantes que afectaron al desarrollo de la profesión. En este período se sucedieron cambios en el sistema sanitario y educativo de gran importancia para el proceso de consolidación de la profesión en nuestro país.

En cuanto a los cambios en materia educativa, hubo dos hitos importantes. El primero fue la publicación del Decreto de 4 de Diciembre de 1953 que unificó los estudios de practicante, matrona y enfermera -que anteriormente corrían paralelos- en una sola titulación, a la de Ayudante Técnico Sanitario (ATS), y el segundo cambio fue en 1977, cuando las Escuelas de ATS se integraron en la Universidad, convirtiéndose en Escuelas Universitarias de Enfermería.

Respecto al contexto social y político de la época, se sitúa en plena dictadura franquista. Un sistema jerárquico, represivo y autoritario, donde imperaba el inmovilismo y el conservadurismo. El régimen tuvo enormes repercusiones, pero las principales fueron las que supusieron en política sanitaria, educativa y en los derechos de la mujer española, conseguidos durante la Segunda República. En cuanto a la sanidad, la  dictadura franquista enterró los planes republicanos de crear un sistema de seguridad social descentralizado y con pautas democráticas. En relación a la educación, fue reveladora de los valores de autoridad, jerarquía, orden, disciplina, aristocratismo, que caracterizaban la naturaleza del régimen. Y en relación a los derechos de las mujeres, fundamentalmente, en el primer franquismo el rol predominante de la mujer española fue básicamente el de madre. La actividad de la mujer era preferentemente doméstica, su marco era la casa, y su vocación, ser la esposa y madre.


  • ¿Qué metodología utilizaste en tu investigación?

Desde una metodología cualitativa y a partir de los referenciales postestructuralistas planteé un estudio de análisis de discurso de carácter genealógico de dos fuentes. Por un lado, analicé los manuales de moral profesional usados durante la formación de los ATS en nuestro país y, por otro entrevisté a profesionales que durante esta época fueron estudiantes o profesoras en alguna escuela de ATS en nuestro país, y a profesionales que ocuparon cargos o lideraron proyectos significativos en cualquier ámbito de ejercicio de la Enfermería durante esta época.


  • ¿Qué te impresionó más de los testimonios de la época?

Me impresionó la hegemonía de ciertos discursos y relaciones de poder, transmitidos en la formalidad de los manuales y en la narrativa de las personas entrevistadas. Por ejemplo, el dominio de discursos de género, o de relaciones de poder de carácter disciplinar, como la subyugación, la sumisión y la fiscalización ejercidas hacia las enfermeras en aquella época.

Me emocionó ver como en las narrativas de las entrevistadas donde describían su cotidianidad y la realidad de sus prácticas, aunque influidas por los discursos y las relaciones de poder dominantes de ese momento histórico, trataban de transgredir y resistirse a dicho dominio y buscar otras posibilidades de actuar y concebir la profesión, otras posibilidades de estar presentes.

De algún modo, podríamos decir que este fue un período en el que fundamentalmente los/as enfermeros/as se cuestionaron quienes eran, y qué hacían de diferente de otros profesionales, fundamentalmente de los médicos. Esto contribuyó a posteriores transformaciones y cambios profesionales, fundamentalmente generados a finales de los setenta y principios de los ochenta en nuestro país.

¿Cómo era la formación de esas enfermeras? ¿Qué se priorizaba?

Durante estos veinte años la formación de las enfermeras estuvo dominada fundamentalmente por discursos de género, técnico y biológico o biomédico, y de relaciones de poder de carácter disciplinar y pastoral. Todo ello, contribuyó a legitimar prácticas profesionales y a establecer lo “verdadero” y lo “auténtico” respecto a la profesión.

Los hallazgos de la investigación, permiten señalar que nos hemos constituído histórica, social y culturalmente a través de prácticas, algunas de las cuales se siguen reproduciendo en la actualidad en nuestro país.

  • ¿Cuál era el rol a desempeñar?

Durante este período, a las enfermeras se las orientó para dar relevancia al cuerpo, a la vestimenta, a la cultura del espíritu, a los elementos afectivos, empáticos, emotivos y a su corazón más que a su intelecto. Es decir, durante estos veinte años se siguió poniendo énfasis en la conducta de las enfermeras en detrimento de su conocimiento. Este discurso fue tan interiorizado, que las propias enfermeras asumieron que para el cuidado se requerían actitudes “femeninas”, y que en general los enfermeros tenían mayores dificultades para ejercer la profesión, fundamentalmente por su visión más técnica y no tan holística del cuidado.

En general, a las/os enfermeras/os, se les formó a parte de en conocimientos de moral profesional, en un adiestramiento técnico y en conocimientos básicos y superficiales de medicina. Este tipo de formación contribuyó a formar hábiles y diestros/as profesionales en la ejecución de técnicas realizadas sin mucha fundamentación y siempre bajo dependencia médica. Es decir, se volvía a enfatizar el “estar” y el “hacer”, en detrimento del “pensar”. Otro rasgo característico que conformaría su rol profesional era que los/as enfermeros/as constituían sus prácticas alrededor de la monitorización de enfermedades, la administración y el control de las reacciones a la medicación, y la instauración y mantenimiento de técnicas, todo ello bajo la supervisión médica.

  • ¿Cómo lo vivían?

Por un lado, los/as enfermeros/as interiorizaron e incorporaron en sus propias prácticas, de forma natural e inconsciente, los discursos y las estrategias de poder dominantes durante la época. Los profesionales interiorizaron que la técnica y la tecnología tenían mayor valor y prestigio que el cuidado orientado a las necesidades básicas de las personas, asumido principalmente por ellas en las unidades de hospitalización.

Pero por otro lado, y muy particular a finales de los años sesenta, y sobretodo en los años setenta, los profesionales empezaron a generar en nuestro país discursos de concienciación, y cuestionamiento o lucha como resistencias a los discursos dominantes durante la época. Estos discursos tratan de cuestionar la profesión y plantearla de otra forma. Fueron el germen para que años después, la enfermería buscara nuevos espacios de expresión, de autonomía y de igualdad, y cuestionaran las relaciones de poder que habían sido ejercidas históricamente sobre la profesión.


  • En la actualidad ¿Todavía persisten esos esquemas?  ¿En que afectan a la profesión enfermera?  Relaciones de poder en el sistema sanitario.

Sí, efectivamente. Actualmente seguimos reproduciendo muchos de estos discursos, que siguen perpetuando ciertas prácticas en la profesión, en el sistema sanitario y en el imaginario social. Por ejemplo, las históricas relaciones de poder disciplinario de sometimiento, subyugación y fiscalización que ejerció la medicina durante al menos estos veinte años, permite entender algunas de las prácticas que los/as enfermeros/as ejercen actualmente en España como resistencia y liberación del dominio médico. Una de estas prácticas es la reproducción de discursos humanistas y holísticos frente a los discursos técnicos o patológicos.

En España, de forma particular, los/as enfermeros/as siguen tratando de diferenciar, especificar y clarificar su contribución frente a la práctica médica, y establecer un cuerpo de conocimientos y una base científica propia que les permita articular su contribución profesional dentro del sistema de salud.

Otro ejemplo, es que se sigue vinculando a la enfermera a su humanidad y a sus virtudes, en lugar de a su conocimiento y expertía. De algún modo, la profesión sigue siendo vista como una actividad trivial e intuitiva, que puede ser realizada con un poco de práctica e “intuición femenina”.

Mujer- Enfermera- Conocimiento y Poder.  Resuenan patrones arquetípicos del inconsciente colectivo…

Supongo que a cada uno le (re)sonará de forma diferente. A mí me resuena a un conjunto de acontecimientos vinculados por una cierta forma de entender el presente, y por un cierto proyecto de futuro. Como apuntaba Foucault, saber, poder y verdad es todo uno.

  • La Enfermería ¿Es una disciplina? ¿Es una ciencia? ¿Una profesión?

Yo diría que las tres cosas. Ya que para ejercer la enfermería se requiere de un conocimiento especializado y generado de forma sistemática, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas.


  • ¿Por qué es necesaria la investigación cualitativa?

 

La metodología cualitativa es un abordaje analítico que permite abordar el análisis de los fenómenos con mayor riqueza, profundidad y particularidad, ya que permite una mayor comprensión de los aspectos que están en el mundo subjetivo de las personas. La investigación cualitativa abre un espacio en el análisis de los problemas de salud desde una perspectiva social y cultural. La investigación cualitativa, tiene un enfoque interpretativo y naturalista, y se caracteriza porque de un modo u otro da voz a los participantes.


  • ¿Se trasladan los resultados de las investigaciones,  los conocimientos a la formación básica y a la asistencia?

Una de las prioridades de la investigación en salud es la transferencia o la traslación de los resultados de la investigación a la práctica. La traslación de la investigación generada en ciencias de la salud está siendo una línea prioritaria en nuestro país ya que es un elemento clave para continuar avanzando en la producción científica y en salud para los ciudadanos.

  • Todo lo que nos explicas forma parte de nuestra historia enfermera y social ¿Lo trasladarás a la sociedad en general?

De momento estoy terminando la difusión de los resultados entre la comunidad científica. He publicado varios artículos en revistas nacionales e internacionales, y tengo previsto publicar un libro, pero creo que irá dirigido a los estudiantes de grado y posgrado de enfermería. Y desde luego, en cuanto tengo la oportunidad, difundo y comparto mi experiencia y los resultados del estudio, en el marco de alguna conferencia, ponencia o taller.

 

Investigaciones como la tuya contribuyen de manera muy positiva al empoderamiento de las personas-pacientes. ¿Es hacia donde avanzamos?

Estoy convencida de ello. Creo que los enfoques participativos, que tuvieron su origen con los trabajos de Paulo Freire, han (re)surgido en salud en los últimos años. El empoderamiento es una estrategia que propicia que las personas incrementen su poder. Es decir, fortalezcan sus capacidades, confianza, visión y protagonismo en las situaciones que viven, y en los cambios sociales que acontecen.

Para ello, desde la enfermería debemos contribuir a que las personas tomen conciencia de sus propios derechos, capacidades e intereses, para que puedan participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones.

  • ¿Qué países tienen una Enfermería pionera y referente?

 

Creo que dependiendo del área de estudio habrá unos países más pioneros e innovadores que otros. Pero en general, debido a su historia particular, hay países en los que la profesión lleva más años de desarrollo profesional y disciplinar que España. Por ejemplo, en Europa, los países de Europa Nor-occidental, como Suecia, Noruega o Bélgica. En América del Norte, Estados Unidos, pero yo diría que fundamentalmente Canadá. Y por supuesto, en América del Sur, países como Brasil o Méjico.

  • Finalizas tu tesis hablando de (In) conclusiones. Todavía queda mucho por hacer. ¿Cómo sigue avanzando tu línea de trabajo?

Sí, efectivamente, creo que en ciencia, nunca podemos afirmar que hemos concluido nada. El conocimiento sigue avanzando y transformando. Cuando finalicé la tesis se abrieron ante mí dos líneas en las que me apetecía mucho seguir trabajando. Finalmente, supongo que por la confluencia de varios factores, decidí orientar mi línea posdoctoral a continuar investigando sobre las relaciones interprofesionales en los equipos de salud, de forma concreta sobre las relaciones de poder entre médicas/os, enfermeras/os y auxiliares de enfermería, y su impacto sobre sus prácticas clínicas y la atención de los pacientes.


  • Todos estos años de investigación ¿Qué te han aportado como persona?

Bueno, en realidad desde que empecé a trabajar en el departamento, y luego el propio doctorado y posdoctorado han sido como procesos de transformación profesional, y también personal. Ha sido un camino en el que conocido y he podido trabajar con personas de diversa índole, y que todas ellas me han enriquecido de formas diferentes. Personalmente, han supuesto unos años de apertura y crecimiento. Empecé a trabajar con clínicos, docentes e investigadores de universidades europeas y canadienses con los que he podido compartir y descubrir diferentes perspectivas de estudio, diferentes formas de mirar, y distintos contextos y realidades.

<De tots els Colors>: Muchas gracias Margalida por compartir tu conocimiento con pasión y rigor. Sin  lugar a dudas, tu trabajo plantea un reto ambicioso para las Enfermeras/os de este país, y contribuye a la visibilidad de la Profesión en la Sociedad.








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