* Entrevista a JAVIER MELLONI, Teólogo, Antropólogo y Jesuita: Experto en diálogo interreligioso.

10 03 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


JAVIER MELLONI RIBAS:

“Me apasiona todo aquello que contenga Verdad, Belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque todo proviene de la misma Fuente.”


Nací en Barcelona en 1962 como cuarto hijo de cinco hermanos, de padre italiano y madre catalana. Entré en la Compañía de Jesús a los dieciocho años y desde entonces la semilla que se plantó en este terreno fértil ha ido creciendo. No hubiera crecido tanto en otro lugar y por ello amo la tierra que me nutre. Es abierta, le toca el sol y hay una simpática diversidad de especies que convivimos con mutuo respeto.

  • ¿Cuándo supiste que Dios era tu camino?

Se manifestó a los catorce años en forma de un Amor incandescente. Irrumpía a ráfagas en mí y me llamaba a entregarme del todo a ese Fuego. Amor pedía amor para dar combustible a esas llamas.


  • ¿Cómo ha ido evolucionando tu fe a lo largo de estos años?

De un modo paulatino e irreversible. Estudié primero antropología y ello me sacó de mi eurocentrismo y y también de mi cristianocentrismo. Empecé a vislumbrar sabidurías que complementaban a la nuestra sin oponerse entre ellas. Tenía la impresión de que comenzaban donde en Occidente habíamos acabado. Pero la experiencia definitiva fue la estancia de nueve meses que pasé en la India hace ahora doce años. Nueve meses: el tiempo de una nueva gestación y la ocasión de un nuevo nacimiento. La India supuso encontrarme con una civilización milenaria cuyas alturas espirituales llegan a los Himalayas. Yo conocía los Pirineos y los Alpes, pero no había sospechado que pudiera haber nieves tan puras y valles tan profundos. Pobreza y riqueza significan allí cosas muy diferentes que en Occidente, sin negar que tienen que resolver problemas sociales muy serios.

  • El diálogo interreligioso, ¿permite priorizar a Dios en lugar del dogma, la tradición, la cultura?

Lo que permite el diálogo interreligioso es dos cosas: descubrir que la propia tradición religiosa es sólo un acceso posible al Misterio y a la vez permite abrirse a la riqueza espiritual de la humanidad, que hoy percibimos como un patrimonio común y necesario para dar respuesta a los grandes retos que tenemos como personas y como especie.

  • ¿Qué hizo despertar en ti el interés por otras religiones y filosofías como el hinduismo, budismo, zen, …?

La búsqueda de la interioridad y el modo de acceder al corazón de la Realidad. El Dios personal bíblico es de una gran belleza pero con frecuencia es demasiado antropomórfico. Por otro lado, la teología cristiana del S.XX estaba marcada por la muerte de Dios preconizada por Nietzsche y por Auswichzt. Sin negar el escándalo del mal, yo percibía su presencia, su discreta presencia en todo y nuestra teología y filosofía sobre la ausencia de Dios no me satisfacía. Era demasiado mental. Buscaba un silenciamento capaz de revelar su presencia en todo. Y esto es lo que aportan sobre todo los caminos de oriente: la sabiduría del silenciamiento para que entonces la Presencia hable.


  • ¿En qué se han equivocado las religiones para causar cierto rechazo cuando la búsqueda de sentido de vida es inherente al ser humano?

Las religiones se han equivocado en su pretensión de totalidad, que les ha hecho secuestrar el Misterio. Cada una ha pensado que agotaba los caminos hacia el Absoluto absolutizando su propio camino, en lugar de aceptar y de alegrarse de que puedan haber otros múltiples accesos para llegar a esa misma Plenitud.


  • La Espiritualidad y el crecimiento personal están tomando gran relevancia en nuestra sociedad ¿Qué crees que está motivando esta vuelta a lo trascendente?

Creo que hay dos razones: por un lado vemos que el ritmo frenético que nos hemos impuesto para lograr más bienestar material nos produce un vacío espiritual porque no cuidamos esa profundidad que nos constituye como seres humanos. Por otro lado, estamos descubriendo que no es necesaria la rigidez de una determinada religión para ir en busca de la trascendencia. Vamos entendiendo que la verdadera experiencia espiritual no encierra sino que abre.


  • Espiritualidad, creencia y religión son diferentes. ¿Qué tienen en común?

Podríamos decir que las religiones son las copas; la espiritualidad, el vino; las creencias, las denominaciones de origen de cada vino, y la mística es beber de ese vino hasta embriagarse. Cuando se confunde la copa con el vino y el vino con la experiencia de beberlo es cuando surgen los conflictos. ¿Son necesarias las copas para beber el vino? Unos considerarán que sí, y serán practicantes de una determinada tradición. Otros preferirán beber el vino directamente de la bota, con el riesgo de que se les escape entre las manos o no sepan ponerle límite. Lo característico de nuestro tiempo es que cada cual es libre y responsable de sus propias decisiones, sin amenazas que nos infantilicen.

Los ejercicios espirituales que propones en la Cova de Sant Ignasi combinan oración, respiración, meditación. ¿Qué se consigue?

Hace quinientos años, Ignacio de Loyola se retiró durante un año en una cueva a la entrada de Manresa a hacer de ermitaño. Antes había pasado por Montserrat donde aprendió algunos métodos de oración. Durante meses en la cueva fue traspasando capas de su ser atravesando infiernos y culpabilidades hasta llegar a un lugar de pura luz. Todo ello lo fue anotando en un cuaderno que luego se convertirían en los Ejercicios Espirituales, una de las pocas prácticas iniciáticas que existen en Occidente. Actualmente existe una casa de espiritualidad construida sobre esta cueva donde tratamos de actualizar la propuesta de San Ignacio con elementos de Oriente, como el Yoga, Chi Kung, dieta vegetariana, etc.


  • Es bueno y necesario retirarse de vez en cuando para hacer una revisión de vida. Puede ser revelador, pero lo ideal es poder estar en paz y armonía en el día a día: en el atasco yendo a trabajar, en la cola del súper, etc. ¿Cómo se consigue?

Poniendo conciencia a cada acto que hacemos. Al tomar conciencia, se abre un espacio entre nosotros y la situación y este espacio se llena de autopresencia y de Presencia. Además de esto, me parece indispensable que al comenzar y al acabar el día uno disponga de un tiempo –su duración depende de cada cual- en el que disponerse a ofrecer a lo que ese día viviré y al acabar el día, recogerse para agradecerlo y ofrendarse de nuevo.


  • Escucharnos y escuchar ¿Por qué nos cuesta tanto?

Porque vivimos extrovertidos. Pensamos que todo vendrá de fuera y corremos y corremos tras ello sin darnos tiempo de recibir lo que estamos buscando y que ya está ahí pero no lo percibimos.

  • El valor del silencio…

El silencio no es la ausencia de ruido sino de ego. El ruido del ego es el murmullo continuo de lo que hay que conseguir o que defender. El silencio, en cambio, es el acallamiento de ese murmullo, un estado de apertura y de agradecimiento ante una Presencia que está permanentemente en todo y a la que se llega por medio de la autopresencia.


  • ¿Qué nos recomendarías para acallar el ruido mental que tantas veces nos acompaña?

Lo más básico y sencillo es tomar conciencia de la respiración y entrar en ella. La respiración contiene el ritmo fundamental de la vida: acoger y entregar, recibir y ofrecer. Además de los espacios más largos que deberíamos cuidar al comenzar y acabar el día a los que me he referido anteriormente, durante la jornada también es muy bueno detenerse por unos momentos y escuchar este ritmo de la respiración para percibir que la vida se nos está dando continuamente como don, mucho antes de que pretendamos conseguir algo. Lo más importante se es ofrecido continuamente y no nos enteramos. Conectar con la respiración es el modo más sencillo, más cercano, más inmediato de sumergirse en el don continuo en el que somos, nos movemos y existimos.


  • ¿Qué es para ti el AMOR?

Plenitud compartida. Cuanto más se comparte, más plenitud genera.


  • El valor de la gratitud…

Es el retorno a la inocencia y una de las actitudes más nobles del ser humano. En cambio, la exigencia y la sospecha engendran monstruos.

  • La madurez en la oración…

Está en no pedir nada sino abrirse a la Presencia que está siempre en todo. Orar es abrirse y recibirse desde la profundidad que late en todo.


  • ¿Dónde reside la paz?

En aceptarlo todo y aceptarse del todo. Entonces, dejamos que se manifieste esa Presencia que está en la transparencia del ahora recibido sin condiciones ni expectativas.


  • Las Enfermeras cuidamos de las personas en su globalidad y complejidad. La dimensión espiritual, que no tiene porque ser religiosa, toma especial relevancia en situaciones de enfermedad o final de vida. ¿Qué opinas de este aspecto del cuidado?

Las enfermeras estáis presentes en un momento límite de las personas, como es la enfermedad, el dolor o la cercanía de la muerte, el último viaje. Es un momento propicio para que caigan los mecanismos de defensa y se entreabra esa dimensión que puede estar olvidada, relegada, o negada. Escuchar el momento de cada paciente para dejar que se abra en él esos poros de su piel es una tarea sagrada. Cuanto más se trabaja y escucha uno interiormente, más capacidad hay para escuchar lo que late en la otra persona y encontrar las palabras, gestos y silencios adecuados para conectarle con esa dimensión que le pertenece.


  • ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Tengo proyectos en los tres ámbitos en los que me muevo: la docencia, el acompañamiento espiritual y la escritura. En la docencia, ir profundizando en la mística comparada entre las tradiciones espirituales. En las propuestas de acompañamiento espiritual, ir creciendo en el camino de la no-dualidad. En el campo de la escritura, tengo varios libros comenzados. Trabajo como un pintor o un escultor en su taller, que tiene varias piezas comenzadas a la vez, en función de encargos o de impulsos personales. Pero, en verdad, el proyecto más importante de todos es llegar a no tener proyectos y dejarme configurar desde el fondo de mi ser por la Presencia que en todo momento nos engendra.


  • ¿Qué te apasiona?

Todo aquello que contenga verdad, belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque proviene de la misma Fuente.


¿Qué nos recomiendas para cuidar nuestra salud espiritual?

Saber lo que nos nutre y darnos tiempo para ello. Las cosas esenciales son de orden diario: el comer, el dormir, la higiene. También ha de ser diario el tiempo de nutrirse interiormente si queremos tener salud espiritual.


  • ¿Quieres compartir algo más con nosotros?

Todo. Nada nos pertenece. Así que lo desearía compartir todo.


  • ¿Nos regalas una oración?

¡Oh Profundidad infinita que asomas por doquier!,

danos la obertura de la mente y del corazón

para que podamos reconocerte en todo.

Que cada instante sea el camino por el que volvamos a ti

del mismo modo que tú vienes a nosotros en cada situación.

Que todo momento sea la oportunidad y la celebración

de este encuentro que se hace transparente a tu Presencia.

<De tots els Colors>: Muchas gracias Javier, tus reflexiones son a la vez una preciosa meditación y una oración. Tus propuestas invitan a descubrir  a nuestro maestro interior en lo sencillo y lo cotidiano.





* MONTSERRAT VINUESA: Reflexiones de una mujer y madre en torno a la anorexia nerviosa.

29 01 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


MONTSERRAT VINUESA:

“El aprendizaje es lento, pero gracias a la existencia del Amor vamos equivocándonos, rectificando, y siguiendo adelante.

“HAY TIEMPO, HAY ESPERANZA.”


¿Cómo empezó todo…?

Creo que no existe un momento en concreto. Es como una situación que se va alargando en el tiempo, y que en un principio eres incapaz de ponerle nombre. Hablas de que tu hija está perdiendo peso. Escuchas en el entorno familiar que está más guapa “pero que no se pase”  y un buen día, después de comentarlo a viva voz:

<Mireia, ¿quieres decir que no te has adelgazado demasiado?> ya no prestas atención a su respuesta sino que percibes un hecho físico contundente: la forma de los brazos , el color de la piel, y al cabo de 48 horas un :

<mama, quiero hablar contigo, la situación se me ha escapado de las manos y no puedo más!!!>  ….Y la evidencia toma forma.

  • ¿Cómo viviste el proceso?

Mal, muy mal. Son tantas sensaciones que hacen acto de presencia en tu mente…, pero esta vez todo es real, mi hija está sufriendo una enfermedad que no entiende casi nadie, pero que yo si puedo comprenderla pero sé que no puedo ayudarla yo sola. Y mi propia personalidad ansiosa me dificulta aceptar que no será rápida la solución y que no dependerá de mi, sino sobre todo de ella. Pero actúo, actuamos y tomamos decisiones y todos nos ponemos en marcha, a su lado.

Ella sufre y no estamos preparados para reciclar este sufrimiento y convertirlo en apoyo. El aprendizaje es lento pero gracias a muchísimas cosas y creo que a la existencia de amor, vamos equivocándonos, rectificando y siguiendo adelante.

Todos hemos perdido en este camino, pero en el fondo también hemos ganado a largo plazo : confianza en nuestra familia, descentralizar toda la responsabilidad de la que me había apoderado yo sola, y permitir creer que hay tiempo, que hay esperanza, que de todo se aprende y que hemos sufrido si, pero que ahora ya se ha terminado.

  • ¿Cómo afectó a las relaciones familiares?

En el fondo y después de meditar objetivamente en la media de lo posible, esta situación que se nos presentó a nivel familiar, pero que uno de los miembros ya padecía en silencio, no afectó en demasía las propias relaciones familiares. Fue una adaptación sin previo aviso a nuevas maneras de actuar, de dar prioridad en un momento dado a una real necesidad de soporte emocional.

No sé si consigo expresar con justicia estas vivencias, pero la familia como tal se unió, yo creo que nos afectó más a nivel individual a cada uno de los que vivíamos cada día la ” desesperación ” de nuestra hija mayor. Realmente lo que quizás no supimos dar fue una respuesta conjunta, tampoco sé si esto actúo positivamente o no.


  • ¿En qué miembro de la familia recayó la gestión de las emociones, el equilibrio familiar?

La respuesta a esta pregunta creo va más allá de la circunstancia que enmarcó la vivencia de la anorexia de mi hija Mireia. Cada miembro de una familia gestiona sus propias emociones como puede y como le permiten, pero yo, sin que nadie me haya otorgado este título, me he erigido como capitana de las emociones de mi familia y el tiempo y muchas cosas más: opiniones, buenos consejos, palabras amigas, me han  permitido valorar las manifestaciones silenciosas de amor de Ramon padre de Mireia, y de la comprensión de Alba, mi hija pequeña, de sus renuncias emocionales y de sus sentimientos de amor hacia su hermana, la consciencia de una enfermedad a su edad….  Es decir, creo que nadie gestionó nada como mínimo a nivel consciente, cada cual hicimos lo que pudimos para no hacernos más daño del permitido.

El equilibrio familiar en todas las familias es dinámico, y durante este período de tiempo el equilibrio lo ponderaba Mireia.


¿Quien cuidó de ti?

Pues seguramente más gente de la que en aquellos momentos era consciente.
En primer lugar, no era prioritario el que nadie cuidará de mi pues todos estábamos inmersos en una situación complicada. Si es cierto que dramaticé emocionalmente la situación mucho más que Ramon y Alba, pero yo creo que es mi manera de ser….

Me detengo un poco más en esta pregunta… En primer lugar creo que Mireia, en el fondo y cuando podía me cuidaba, pues ella no quería que padeciéramos.

A veces era incapaz pues en este caso la protagonista de la historia era ella. Mi marido me ayudaba no reprochándome conductas propias que él no compartía en absoluto, en el fondo siempre a mi lado.  Alba me cuidaba físicamente con sus mimos y su ” humor ” que se hace tan necesario en todas estas situaciones y que no utilizamos, nuestra cultura es triste en extremo ¡¡

Mi madre con su ayuda doméstica, aunque ella no ha entendido de qué va esta anomalía, seguía las instrucciones del médico, aguantaba las comidas difíciles con mi hija y … ¿Quién más cuido de mi ? pues  creo que quién lo hizo lo sabe, una amiga,  pues me permitía que yo me expresara tal y como vivía estos momentos de desesperación, de miedo de perder a mi hija a nivel de salud, de sentimiento… Y ella daba valor a todas mis manifestaciones, daba valor de una manera como siempre altruista, a las ambivalencias de los sentimientos sin que apareciera nuestra gran amiga la culpa.

Estoy agradecida pues, después de responder a esta pregunta, soy consciente de que mucha gente ha cuidado de mí en momentos que yo dejé de cuidarme y de quererme….


  • ¿Qué mecanismos utilizaste para manejar tus emociones?

Pues aunque parezca mentira no sé si utilice algún medio para distraerme de la situación familiar, era el propio día a día: ir a trabajar, ir al gimnasio, seguramente ayudaba el hecho de no pensar, el hecho de volver a la normalidad era la mejor herramienta para seguir adelante. Si que es cierto que recé muchísimo y que creo en Dios seguramente mucho más de lo que creía…No podía leer aunque me encanta, porque no podía concentrarme en ninguna historia que no fuera la propia.

Escribir si que me ayudó y desde hace mucho tiempo mi diario es como un “cesto” donde depositar todas mis preocupaciones, pero desde la lectura de “Los puentes de Madisson”, pensé que quien leyera mis escritos, a veces cargados de rabia, tal vez le costaría entender cuándo y cómo había utilizado las palabras como refugio a mi insatisfacción. Pero he continuado escribiendo y midiendo un poco las palabras… pensando en las posibles interpretaciones de quienes yo amo.

Y prácticamente nada más,  creo que grupos de ayuda y soporte deben ir bien, pero  yo era incapaz en aquellos momentos de afrontar mi, nuestra historia.

  • ¿Tuviste en algún momento la sensación de estar en una situación circular, sin salida?

Durante el tratamiento no. Era como un plan a seguir y todos actuábamos de acuerdo a lo negociado con ella; a nivel teórico, pues los flecos eran imprevisibles.

A veces la sensación era de avanzar lentamente, demasiado…, pero claro era mi sensación…Los miedos a la recaída. ..Aunque la presión, el control eran diarios y extremos por mi parte, no por recomendación ” médica “, los miedos a la recaída surgieron más tarde.

Cuando en principio la enfermedad estaba controlada eran como rebrotes que daban la sensación de un volver a empezar y aquí si que ya no existían fuerzas para reiniciar una historia repetida. Seguramente que las fuerzas existían pero era la percepción de no ser capaz de volver a pasar por lo mismo…Tenías el conocimiento del ” sufrimiento ” sobre todo de ella.

Pero no sucedió, por lo menos a nivel de recaída física, ella habla de ” sus fantasmas ” y del control sobre los mismos.


  • ¿Te planteaste en algún momento romper con la dinámica familiar que os envuelvía?

Personalmente no decidí nada, Mireia empezó una nueva etapa compartiendo su vida con su pareja, lejos de casa, para ser más exactos a 500 Kms. de distancia y este motivo rompió con la dinámica y nos permitió distanciarnos del problema, llegar a tener esperanza en un cambio y a confiar en las propias posibilidades de mi hija.

Por supuesto no fue un ” rompe y rasga”  definitivo, esta situación de “miedo ” ha durado años y creo que se ha cronificado en nuestra familia, pero con prudencia  y modificando los roles de las responsabilidades.

La salida del entorno familiar ha permitido objetivizar el problema y recolocarnos a cada uno de nosotros en ” nuestro lugar ” ; aunque la verdad es que los roles que se establecieron han tardado en no repetirse, es largo el proceso, pero positivo.

A nivel individual me di cuenta que era necesario romper con todos mis esquemas de ” ayuda”.

Hubo un día en que en mi mente se reflejó la idea: nunca sería feliz si Mireia continuara a mi lado y empecé a creerme que el cambio también era posible en mí.

Poco a poco hemos trabajado en ello y ahora espero con ansias estar al lado de mi hija pero ya sin miedo a verla. Es decir, sin controlar si se ha engordado o se ha adelgazado.


¿Qué has conseguido a partir de este proceso?

Convencerme que no soy yo quien más ama a mi hija, que su entorno familiar la ama tanto o más que yo misma y que no podía permitirme, ni por ella ni por mí,  monopolizar toda esta responsabilidad.

Acudí a un terapeuta, Dídac ,quien en pocas o muchas palabras me ayudó a reflexionar sobre mi vida, mis expectativas y mi forma de colocar a todos mis seres queridos siempre desde mi perspectiva. Y que ellos por si solos tenían un lugar definido, en pocas palabras, he aprendido y aún queda mucho por aprender, que mi vida, y con ella la de los míos, no es tan diferente a la del resto de los mortales, sólo que es mi vida.


  • ¿Cómo es ahora la relación con tu hija?

Más madura. Es una relación madre-hija pero ha desaparecido la dependencia física y psíquica que nos unía patológicamente. Admiro su capacidad, creo entrever sus miedos y si los manifiesta continuo diciéndole que aunque más lejos por la distancia física, estoy cerca de ella para acompañarla y para ayudarla, e intento englobar a toda la familia en esta tarea de apoyo.

Ya no me preocupa que coma ensaladas delante de mí, soy consciente de que es una limitación suya y que ella soportará o acarreará las consecuencias,  pero que no depende de mi control, y seguramente la podré ayudar y quizás la hubiera ayudado más en su día, si yo hubiera sido capaz de pensar de esta forma. Pero mis miedos, mis defensas, estaban allí, pero muy…muy escondidos.

Yo creo que puedo hablar de una relación ” normal ” y que la dificultad nos ha unido muchísimo. Las dos somos conscientes que la distancia nos ha permitido estar donde estamos ahora, tanto a nivel de crecimiento personal como de autoestima y de culpabilidades.

  • ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

La respuesta a esta pregunta está reflejada en las contestaciones a las
anteriores preguntas.

He aprendido a vivir, a amar, a comprender, a sufrir. Mis relaciones han madurado. No sé si diría lo mismo, seguramente si, en el caso de que la anorexia no hubiera entrado en nuestra casa. Hemos vivido una situación en la que estaba en juego una ” vida “, una circunstancia de salud mental y física. Llegas a plantearte tantas y tantas preguntas sin respuesta …

Y sobre todo he aprendido que a los hijos les pares igual pero que son individualidades y que por mucho que te martirices alargándote a ti misma en corazón y alma, ellos toman sus propias decisiones equivocadas o  no, pero son suyas.

He sido consciente de que mis actitudes también afectaron a mis padres en su momento, es como si se hubiera abierto en mi mente una ventana para comprender las actitudes de ellos en su momento, y gracias a reflexiones externas, aprender que los flujos de responsabilidades van en una dirección de padres a hijos y no de hijos a padres, es como un quitarse un peso que  oprime, la “responsabilidad” que preocupa en exceso.

En el fondo podría hablar que he aprendido a ser humilde con las expectativas que había esperado de ” mi vida ” .


  • Anorexia Nerviosa, ¿En qué hemos avanzado?

Pensado en esta pregunta he relacionado cuando hace años nuestros padres nos comentaban que en las familias en las que uno de los hijos había nacido con alguna anomalía lo escondían por vergüenza, quizás, o por pensar qué habían hecho ellos de malo para merecer está situación. He establecido un paralelismo entre ambas situaciones.

Las enfermedades mentales son las gran desconocidas, seguramente por todas las incidencias que aparecen cómo causas o móviles en ellas, y de aquí que cuando te das cuenta que tu hija padece esta enfermedad te preguntas ¿En qué he fallado? ¿Dónde nos hemos equivocado ?

Y es en este sentido dónde creo que hemos avanzado, por suerte o desgracia, debido al gran número de personas que padecen esta situación, hemos incorporado la anorexia, los trastornos en la conducta alimentaria, como enfermedad propia de nuestra sociedad occidental, capitalista …… . Es como una normalización de la misma; aunque en el fondo continuo creyendo que es / son unos grandes desconocidos.

La parte positiva de ello es que actuamos en lugar de penalizarnos y buscamos ayuda profesional sin miedo. La parte negativa es que acabemos creyendo que son conductas aceptables. Es un grave problema la no aceptación, la influencia mediática, el no aceptar los cánones de salud….y tantos y tantos parámetros. Llevado al extremo es cómo incorporar sin reproches, conductas suicidas.

¿Qué queda por hacer?

Mucho. El poco tiempo que intenté ayudar en la “Associació Catalana d’Anorexia – Bulimia “, me di cuenta que hay muchas familias que ayudan a través de su testimonio a otras familias que se ven perdidas ante una nueva situación familiar. Y  que se apoyan de personal sanitario preparadísimo y que ellos son los primeros en hablar de esperanza para este tipo de enfermos. Comentan que a veces es necesario tocar fondo para empezar a levantarse y creo que este trabajo se va expandiendo. Es un tema de comprensión más que de compasión; claro que hay muchos vacíos legales por desconocimiento y porque relativamente son trastornos jóvenes y sin historias generacionales.

Hay diferentes áreas dónde empezar a trabajar aspectos importantes que nuestra generación ha ido olvidando: el gusto por la comida, el arte de cocinar, el momento familiar de compartir los alimentos, los colores, los olores….

A nivel educativo proyectar la importancia de los valores perdurables y sanos. A nivel social evolucionar. No sé quien escribió que la diferencia entre evolución y revolución sólo es la ” r” de responsabilidad. Hemos evolucionado, nos hemos revolucionado pero la responsabilidad ¿Dónde se ha quedado descansando?

  • ¿Deseas compartir algo más con nosotros?

Realmente he compartido todo este período de mi vida con mi amiga ( ella ya es conocedora de ello ) y ¡hay tanto a contar! pero básicamente y a nivel familiar convivimos con el ” dolor ” o por lo menos fuimos conscientes de la existencia del mismo en edades que quizás no nos correspondía.

A nivel de concepción mental  asumes que tus padres lleguen a padecer alguna enfermedad e incluso tú misma, pero cuando te das cuenta que en tu casa, que en cada momento que te reúnes en una mesa para comer,  alguien sufre más de la cuenta y que los demás generan sentimientos tan contradictorios, tan ambiguos..,  va dando paso a un ” no vivir ” a la desesperanza, a la no ilusión. Pero también nacen otros lazos, en el fondo más fuertes y más reales entre estos seres humanos. Y ya que a nosotros nos ha tocado vivir esta situación, creo que hemos sabido sacar provecho de la misma, acercándonos más, analizando prioridades y sobretodo conociéndonos a nosotros mismos.

Sólo me resta comentar que mi hija vive sola con su pareja y decide, y que a la vez es autocrítica con ella misma. Es consciente de las ” secuelas” de la enfermedad y en estos momentos se está planteando ir más allá, lograr más calidad de vida a nivel mental y esto es importantísimo ¡¡¡¡¡

Doy las gracias, estoy agradecida.

Montserrat Vinuesa

<De tots els Colors>: Muchas gracias Montserrat por abrir tu corazón y compartir una parte de tu intimidad y de tu vida. Gracias también a Mireia, a Ramon y a Alba por permitirlo.  Tu testimonio será para muchos, una luz en el camino.





* Entrevista a BELÉN PÉREZ, Enfermera. Alma, Corazón y Vida…

8 01 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


Belén Pérez García  es Enfermera y pionera en la incorporación de las terapias naturales y complementarias en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital de Mallorca donde trabaja.

Posee amplia experiencia asistencial tanto a pie de cama, como en la consulta de enfermería de cuidados paliativos. También ha desarrollado labores de gestión, fue Coordinadora de Enfermería  de la  U. C. P. durante 4 años.

Profesional comprometida, el estudio y la formación han sido una constante a lo largo de su trayectoria profesional tanto a nivel generalista, como específico: pediatria, cuidados de enfermería sociosanitaria, salud comunitaria,  cuidados paliativos, comunicación terapéutica, relación de ayuda, P.N.L., duelo, enfermería y terapias naturales, …

-  BELÉN ES ALMA, CORAZÓN Y VIDA ! -


...Para que los lectores te conozcan:

Mi nombre es Belén. Empecé a trabajar como enfermera hace 20 años sin tener muy claro entonces qué abarcaba esta profesión y si realmente me sentiría realizada dedicándome a ella. Hoy puedo decir que sigo trabajando con ilusión y compromiso y que si estos 20 años se borraran de pronto, volvería a ser enfermera. A lo largo de todo este tiempo he trabajado en diferentes servicios: Medicina Interna, U.C.I, Unidad de recuperación post-operatoria, Respiratorio y Cuidados Paliativos.

La Unidad de Cuidados Paliativos me atrapó hace siete años. Tras formarme específicamente en C. Paliativos solicité mi traslado a la unidad porque intuía que era un servicio en el que podría sentirme a gusto y….no me equivoqué. Enseguida comprobé que mis valores como profesional y como persona, mi forma de entender el cuidar, coincidían plenamente con el modelo de atención de los Cuidados Paliativos. Durante cuatro años ocupé el puesto de Coordinadora de Enfermería en la Unidad, después durante tres más estuve en la Consulta Enfermera de C.Paliativos y por último en hospitalización donde continúo en la actualidad.

  • ¿Qué son los Cuidados Paliativos para ti?

Para mi los C. Paliativos consisten en el cuidado integral de la persona en todas sus dimensiones: la física, la emocional la social y la espiritual, recobrando esta última una especial relevancia, porque es ante las situaciones límite de la vida -y la proximidad a la muerte es una de ellas- cuando las personas nos planteamos, quiénes somos, qué hemos conseguido, qué nos queda por hacer, qué y quienes nos importan realmente. Nos planteamos el sentido auténtico de nuestra vida. Pero ¿qué es eso del cuidado integral? Desde mi punto de vista se trata de acompañar a esa persona en su proceso, en la etapa final de vida, de una forma profesional y humanizada y de ofrecer el cuidado que necesita en cada momento, tanto ella como su familia. Unas veces será administrar analgesia, otras será ayudarla a hacer un repaso de vida, otras será acomodarla en la cama para que esté confortable, otras facilitarle pautas para que pueda conservar su autonomía a pesar de las limitaciones físicas, otras conversar sobre sus miedos respecto a la muerte, otras ayudarla a despedirse de sus seres queridos…. Se trata en definitiva de acompañarla desde el “estar presente”, desde el “compartir”, de forma que nuestras intervenciones respondan a sus necesidades y contribuyan a su adaptación al deterioro progresivo y a dar sentido al tiempo que todavía queda, respetando su dignidad.

  • ¿Cómo acoges a las personas que cuidas?

Con un profundo respeto. Lo que se despierta en mí es una gran compasión, que nada tiene que ver con la lástima. Procuro ponerme en su situación (hospital nuevo, personal desconocido, incertidumbre, miedo, cansancio…) y desde la empatía mostrarles que allí estamos para ayudarles y que son ellos los que nos darán las pautas de cómo hacerlo.


  • ¿Qué pueden esperar de tí?

De mí pueden esperar a una enfermera sencilla y afable, profesional y con criterio; dispuesta a escuchar y a establecer una relación terapéutica, a partir de la cual pueda aportar mis conocimientos y experiencia, con el fin de intentar mejorar la calidad de vida o de muerte de la persona a la que  cuido, si es ese el deseo de la misma …(premisa ésta fundamental).

Según tu experiencia, ¿Qué desean las personas cuando se saben cercanas a la muerte?

Lo que ellos transmiten que necesitan cuando son conscientes de que queda poco tiempo es:

-Que se atiendan esas pequeñas demandas que para ellos son tan importantes (evitar los portazos, que funcione el mando de la TV, que pueda ver por última vez a su perro…) .

-Que se comprenda su rabia y su tristeza por todo lo que día a día van perdiendo y que se les permita sentir lo que sienten. .

-Saber que no los dejaremos solos y que pondremos en marcha todos los recursos necesarios para  aliviar su sufrimiento. .

-La garantía de que se respetará su dignidad hasta el final. .

-Tener cerca a sus seres queridos y la certeza de que estarán bien cuando ellos ya se hayan ido. .Intimidad para poder comunicarse con ellos.

-El permiso de sus seres queridos para poder irse cuando la situación se vuelva insostenible.


  • Cuando hablas del permiso de la familia para poder irse… ¿A qué te refieres?

Desde mi experiencia, lo que yo he podido observar es que cuando existe un apego importante entre la persona enferma y los familiares, la resistencia a aceptar el desenlace final es mayor. Si son éstos quienes retienen a la persona (”aunque esté tan malito, no quiero que se vaya, no quiero que me deje”), el paciente agota al límite su energía, la agonía se prolonga y causa mayor sufrimiento en ambos. La persona suele manifestar: “son ellos lo único que me retiene aquí”. Con mucha frecuencia vemos que cuando la familia asume la situación, se despide y le transmiten que en su ausencia estarán tristes, pero bien, y que puede descansar, la persona fallece tranquila y en paz.

  • La intimidad del cuidado al final de la vida…

¡Es tan fácil caer en la rutina y desvalorizar esos cuidados tan íntimos y que los pacientes y sus familias consideran tan importantes! Es el respeto de su dignidad. Cuando pierden el control de esfínteres y se ha de valorar la colocación de un pañal en una persona joven, cuando realizamos la higiene en cama, cuando movilizamos a un persona con hemiplejia, o trasladamos a una persona que ha fallecido de la cama a la camilla para ser llevado al mortuorio….Debemos manejar con tacto, con mimo, con respeto, con mucha sutileza todos estos aspectos, porque de ello depende que la persona  que recibe  esos cuidados se sienta persona o no.


  • Cuidados del alma, espiritualidad.

Cuando alguien enfermo, vulnerable y tremendamente frágil te abre su alma, no te deja impasible. Al hacerte partícipe de su historia, inevitablemente se produce algo que para mí es mágico: deja de ser el paciente 203 y empieza a ser Pedro y tú para él dejas de ser la enfermera rubia de la tarde y pasas a ser Belén. Se establece una relación de persona a persona, de igual a igual, de respeto, de complicidad, de empatía,…de ayuda mutua, y sí! digo mutua porque así lo siento. Cada uno de los pacientes o de los familiares a los que cuido me enseña algo. A través de sus experiencias, de sus decisiones, de sus estrategias de afrontamiento me enseñan cosas que no se aprenden en los libros de fisiopatología ni en los másters, ¡me enseñan lecciones de vida! Por eso cuando se van, cuando fallecen, ellos se llevan un trocito de mí y yo me quedo con una pequeña parte de ellos. Pasa el tiempo y se van difuminando sus caras en mi memoria, olvidando algunos nombres, algunos apellidos, pero la persona no, esa queda indemne en mi recuerdo. ¿Qué se entiende o qué entiendo yo por cuidados del alma en C.Paliativos? Averiguar cuáles son los valores importantes de la persona: la familia, su autonomía, su dignidad…y cuidarlo desde su respeto, promover la expresión de miedos y preocupaciones, el repaso de vida, reforzar los logros conseguidos, ayudar a resolver asuntos pendientes, fomentar el perdón si procede y la gratitud, promover la despedida…


  • Háblanos del cuidado de la familia.

A la familia no se trata sólo de tenerla en cuenta, no. Se trata de implicarla, de hacerla partícipe, de consensuar los objetivos con ellos. Si la familia está bien , el paciente está mejor, eso es así. Y para ello se les ha de escuchar, se les ha de entender, se les ha de explicar,  reconducir si su criterio es errado…. Forma parte de nuestro trabajo porque forman parte de la unidad a cuidar (paciente-familia).

  • ¿Qué aspectos de los  cuidados al final de la vida son los más duros para ti?

No cabe duda que hay aspectos como aspirar las secreciones de una persona traqueostomizada, realizar la cura de una lesión fistulizada o los cuidados de una boca séptica que me resultan duros, a pesar de formar parte de mi práctica habitual. A veces quedan grabados en mi memoria olores o imágenes determinadas, precisamente por lo impactantes que me resultan. He de reconocer que observar la decrepitud de la persona enferma, que de día en día se hace más evidente, es otro aspecto que también me impacta y a la vez obliga a ser consciente de la fragilidad y finitud de nuestro cuerpo.


  • ¿Cómo gestionas tus emociones, aquello que te conmueve especialmente?

Esa es una buena pregunta y además resulta clave. En una Unidad de C.Paliativos las emociones están a flor de piel. Cómo explicarlo…Se respira en el ambiente, se siente. Tú me dirás: es así en cualquier unidad de hospitalización, en cualquier espacio habitado por personas; la emoción es inherente al ser humano y…sí es cierto, pero en nuestra cultura hemos recibido una educación, se nos ha enseñado a reprimir las emociones, porque mostrarlas incluso lo interpretamos como políticamente incorrecto. Pues bien en C.Paliativos uno de los objetivos es crear un clima de confianza donde el paciente y su familia se sientan acogidos y acompañados, donde se promueve la expresión de emociones. Con nosotros ya no es preciso disimular ni “aguantar el tipo”.

“Así es que cuando estás cogiendo una toalla del carro para llevársela a María de la 207, Pep, el esposo de Caty, te espera para decirte que está muy preocupado porque hoy la ve peor y que intuye que el final está próximo y no sabe si podrá soportarlo.Después de dedicarle un tiempo y ofrecerle el soporte emocional que en ese momento necesita, te diriges a la habitación de María con su toalla en la mano y te encuentras con que acaba de llegar su hija Marta de ocho años y le está leyendo un cuento y… consciente de que ese es un momento precioso de intimidad, dejas la toalla sigilosamente y le indicas con un gesto, que volverás más tarde para ayudarla a realizar la higiene y piensas que les quedan tan pocos momentos para compartir, ¡qué pena!, Marta es tan pequeña y necesita tanto a su madre… Se te parte el alma! Coges aliento, respiras hondo y sales de la habitación con la mejor de tus sonrisas y te diriges al control, frente al cuál encuentras a Luisa , la hija de Xisca que te abraza mientras te explica entre sollozos que han vuelto a ingresar (se fueron hace quince días de alta) y lo desbordados que se han sentido en casa estos últimos días.” Eso es el día a día de Paliativos. Y mientras observas y te impregnas de todo lo que sienten los demás, tú también sientes, es inevitable por Dios! Los profesionales somos igual de humanos que el que yace en la cama. Esa es la realidad.¿Y que hago yo con todo eso que siento? Pena, rabia, impotencia, enfado….Es sin duda lo más difícil. Gestionar bien las emociones para implicarte sin sobreimplicarte, para poder ayudar como profesional y no convertirte en amigo (no es el rol que toca desempeñar), para que todo el sufrimiento con el que convives cada día, no afecte a tu vida personal. Primero reconocer lo que estoy sintiendo y darme permiso para ello. Si estoy trabajando salgo unos segundos a una terraza que está frente al control , desde donde se divisa un paisaje de montaña y almendros que te invita a hacer una respiración abdominal de esas que te renueva por dentro y por fuera, si necesito llorar, lloro y/o lo comparto con un compañero /a y si no dispongo de esos segundos, bebo un vaso de agua y contengo y…sigo, a sabiendas de que es un tema pendiente que ahora queda pospuesto y que cuando pueda…, habré de retomar. Segundo, intento ver con un poco de distancia esa situación que me remueve tanto y reflexionar sobre ello y tercero, asumo que hay cosas que no están en mi mano y hablo con Dios y le pido que, él que puede, llegue hasta donde yo no llego y para mí  fortaleza y equilibrio para seguir realizando este trabajo que tanto me llena, pero desgasta a la vez.


  • ¿Dónde te vacías?

Mira, hace tiempo adquirí un hábito. Cuando cojo el coche de camino a casa, al salir del trabajo, repaso la jornada. A veces me voy riendo sola (muchas veces, hay momentos muy divertidos también), otras me cae alguna lágrima, otras me reprendo por no haber sabido estar a la altura de las circunstancias. Cuando quito la llave del contacto, frente a la puerta de casa, me digo: Belén, por hoy se acabó. Ahora toca disfrutar de otra parte de tu vida: tu familia, tu casa, tus amigos…. Como primera opción es bastante efectiva. Practico deporte tres días por semana siempre que puedo y para mí resulta un complemento buenísimo para liberar tensión (física y emocional). Cuando estoy saturada busco el contacto con la naturaleza, ver el mar me calma y me ayuda a aquietar mis emociones. Busco momentos de soledad y silencio. Podría decir que meditar me es útil y así es, pero si soy sincera, todavía no he conseguido la disciplina necesaria para ser constante.


  • ¿De qué te llenas?

Mi casa es mi refugio. Me aporta paz y armonía Mi hijo de 11 años -mi maestro- y mi marido me brindan muchos momentos de risas (el humor es fundamental) y un cariño incondicional. Mi familia… me siento muy querida. Mis amigos que para mí son importantísimos, los de siempre y los nuevos que pasan a formar parte de mi vida. Las excusiones por la montaña y la oración sencilla y abierta.

¿Qué has aprendido de las personas a quienes has cuidado?

Ufff, tantas cosas….. !

-Que somos muchísimo más fuertes y capaces de lo que creemos.

Que el ser humano tiene una capacidad de cambio y de adaptación brutales.

-Que el amor lo puede todo.

-Que la vivencia de la muerte desde la resignación es una, desde la aceptación es otra muy diferente.

-Que morirse es un hecho natural y su proceso puede ser una tragedia o una etapa llena de vida y plenamente enriquecedora para el que se va y para los que quedan. Depende de nuestra actitud.


  • Alguna experiencia que desees compartir con nosotros…

Hace un tiempo pasó por la Unidad una persona de 49 años afectada de una patología irreversible. Se trataba de alguien con una importante proyección de futuro a nivel profesional y personal y en cuyos planes a corto plazo no encajaba en absoluto la muerte. Fue informado a petición propia de su mal pronóstico y a los pocos días tuvimos una conversación en la que me decía:

-Belén, me invade una tristeza inmensa, pero no es sólo por los que dejo -sus seres queridos-, ni tan siquiera por lo que ya no viviré. Me siento inmensamente triste por lo no vivido. Desde entonces vivo mucho más intensamente el aquí y ahora. Esa lección no la olvidaré jamás. Esta persona tuvo una muerte difícil. Durante las últimas semanas a pesar de no haber una descompensación física de ninguno de sus síntomas, tenía en su rostro una expresión de sufrimiento que impactaba. Él no aceptaba su situación ni su destino. Los días previos a su muerte le costaba respirar, nos dijo que ya no podía más, que estaba demasiado cansado y que necesitaba dormir. Nos dijo que le dolía el alma y así se reflejaba en su semblante. Pactamos con él y su familia una sedación con el fin de disminuir su nivel de conciencia y de que estuviera tranquilo. La sedación no resultó fácil, su lucha interna era evidente.  . Todo el equipo trabajamos intensamente e hicimos lo que supimos por mejorar su calidad de muerte, pero a pesar de ello dentro de mi cabeza retumbaba una y otra vez la misma frase: Belén, te faltan herramientas. Seguro que algo más podías haber hecho. A partir de ese momento se hizo en mí más grande la inquietud que ya tenía por aprender. Pero aprender ¿que? Tenía formación en habilidades de comunicación, en relación de ayuda, en gestión de emociones, en técnicas de relajación, en duelo……Decidí entrar en el mundo de las terapias naturales y descubrí que efectivamente había otras herramientas que no sustituyen, pero que sí se complementan perfectamente con todo lo anterior y que son de gran ayuda.

Desde hace un año y tras el beneplácito de la Dirección del hospital donde trabajo, al cual le estoy enormemente agradecida, aplico como un cuidado más la terapia floral del Dr. Bach y el tacto terapéutico en aquellos pacientes y familiares que así lo desean.

Aunque mi experiencia aún es muy poca y  no tengo todavía suficientes datos objetivos para evaluar sus efectos, sí puedo decir que la adherencia es muy alta, que mejora notablemente la relación terapéutica y que las personas manifiestan su gratitud por la contribución de éstas a su bienestar emocional.


  • ¿Qué más te gustaría explicarnos?

Hay un aspecto que no me gustaría pasar por alto. En C.Paliativos existe una pieza clave que hace que todo el engranaje funcione: es el equipo, el equipo interdisciplinar.. El nuestro está formado por auxiliares de enfermería, celadores, enfermeras, fisioterapeutas, trabajadora social, psicóloga, médicos, capellán y voluntariado. Somos muchos y es necesario que los valores que se comparten sean los mismos y que cada uno de los miembros del equipo  tenga totalmente integrado el modelo de atención. Así como también es fundamental que el plan terapéutico esté consensuado para que cada uno desde su disciplina, desde su rol, pueda trabajar en pro de los objetivos comunes que hayan sido marcados .De lo contrario no funciona y todo esto que desde la teoría suena tan bien, queda muy vacío si no se lleva a la práctica.

Gracias por esta oportunidad que me brindas de poder hablar de corazón a corazón.

Un abrazo,

Belén

<De tots els Colors>: Gracias a ti Belén por tu generosidad, por compartir con el corazón abierto tu pensar, tu sentir y tu hacer diario.


Belén se ha brindado amablemente a responder a través del blog las reflexiones y los comentarios que os apetezca escribirle  con el fin de que el feed-back nos enriquezca a todos. Del mismo modo, para aquellas/os que deseéis contactar  personalmente, nos facilita su dirección de correo electrónico:  belenpgarcia@telefonica.net





* “QUISIERA TENER TIEMPO PARA…”

1 01 2010

Hoy es el primer día de todo un año por delante.  Después de hacer balance de 2009 muchos de nosotros formulamos ilusiones, deseos,  intenciones. . . y muchos de ellos tienen que ver con el “tiempo”:

“Quisiera tener tiempo para. . .”

La novela  “Momo” de Michael Ende publicada en 1973  es una brillante metáfora sobre “la trampa” del tiempo,  cómo nos mantiene distraídos, engañados, ocupados, desenfocados. . .

Una lectura que  nos ayuda a recordar quiénes somos,  y  tal vez . . .  cumplir nuestro deseo. . .

“Porque cada hombre tiene su propio tiempo. Y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo”

“Hay riquezas que lo matan a uno si no puede compartirlas”


<De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.








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