* Entrevista a CRISTINA FRANCISCO, Enfermera: “Soy así porque soy enfermera, soy enfermera porque soy así”.

21 06 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


CRISTINA FRANCISCO DEL REY:

- EN ENFERMERÍA URGE delimitar de una vez por todas el objeto de estudio de la disciplina y de interés de la profesión, que no es otro que los cuidados de salud de las personas y los grupos. Y sobre esta base investigar, construir explicaciones para fundamentar y enriquecer la práctica cuidadora, desde todos los ámbitos. Es lo que haría visible nuestra aportación a la salud y bienestar de los beneficiarios de los cuidados enfermeros.

- UN SISTEMA DE SALUD TIENE QUE GARANTIZAR LA ACCESIBILIDAD Y  EQUIDAD A TODA LA POBLACIÓN, A TODA. Y por supuesto respetar las decisiones de cada persona considerándola como sujeto activo de su proceso.


Me llamo Cristina Francisco, soy enfermera desde el año 1970. Ejercí en la clínica en diferentes hospitales de Madrid y Guadalajara, la mayor parte del tiempo en unidades de cuidados intensivos. Cuando yo comencé a trabajar como enfermera coincidió con la apertura de las primeras unidades de estas características y me supuso un reto muy estimulante, aprendimos todos juntos (enfermeras y médicos), recuerdo esta época como muy positiva en mi vida laboral.

He desempeñado diferentes puestos de gestión, como supervisora de unidad y como supervisora de área.

Posteriormente pasé a ocuparme de la planificación y desarrollo de la formación continuada en el hospital de Guadalajara. Más tarde me incorporo como profesora en la Escuela de Enfermería de esta misma ciudad.

Después vuelvo a Madrid como responsable de la unidad de Formación, Calidad e Investigación en el hospital Ramón y Cajal y otro periodo como supervisora en la unidad de pediatría de este mismo hospital.

Desde el año 1993 ejerzo como profesora en el Departamento de Enfermería de la Universidad de Alcalá.

Esto es a grandes rasgos mi vida profesional, de la que tengo la sensación de haber disfrutado mucho, he conocido a colegas muy interesantes, a gente con grandes valores, me quedan amistades de todos los lugares por los que he pasado y recuerdos muy gratos de mucha de la gente que he cuidado.


  • ¿QUIÉN ES CRISTINA FRANCISCO EN ESENCIA?

Pues soy una señora mayor, a punto de cumplir 60 años y ¿qué soy en esencia?, pues una profesora en los estudios de enfermería que trato de hacerlo lo mejor que puedo, de estar cerca de las estudiantes y los estudiantes, aunque a veces pienso que la diferencia de edad, que cada año es mayor por mi parte, es un impedimento… porque ellas y ellos siempre tienen la misma edad.

Y, en esencia, soy también madre, una madre que se siente muy orgullosa de sus hijos, soy una persona muy familiar, quiero mucho a mi familia más íntima, y muy amiga de mis amigas y de mis amigos.

Después de lo vivido, lo bueno, lo menos bueno y lo malo… me gusta la vida, comer, ir al cine, pasear, charlar, mirar fotografías, leer una novela, ver amanecer cada día y trabajar… en fin, las cosas cotidianas que están a nuestro alrededor y que después de cada palo, valoro más.


  • “¿ERES ASÍ PORQUE ERES ENFERMERA, O ERES ENFERMERA PORQUE ERES ASÍ?”

No se lo que es antes, esto me preguntaba mi hija María cuando tenia once o doce años, y no se cuando me he hecho como soy. Yo iba a ser maestra, que era lo único que se podía estudiar en la ciudad en la que vivía (Guadalajara), pero casualmente, cuando iba a empezar comenzaron los estudios de Enfermería (ATS, por entonces) y decidí estudiar enfermería (aunque nos llamábamos ATS, yo siempre me identifiqué más con el nombre de enfermera, no se porqué). La decisión fue porque como enfermera podía ir a trabajar a Madrid, y como maestra hubiese tenido que hacerlo en un pueblo. Entonces, para mi, Madrid representaba el no va más de lo cosmopolita.

Aunque pienso que la práctica de la enfermería, las enfermeras con las que he compartido el trabajo y las personas a las que he cuidado, son quienes me han ido haciendo como soy, sobre todo me han ayudado a desarrollar la parte más empática de mí, que era precisamente a lo que se refería mi hija cuando me lo preguntó, al verme actuar con una persona mayor a la que le atropelló un coche en la calle.


  • ¿QUÉ DESTACARÍAS DE TU TRAYECTORIA PROFESIONAL?

Como comentaba anteriormente, empecé ejerciendo en la clínica. Trabajando en la UCI del hospital Ramón y Cajal, a mediados de los años 1970, coincidiendo con el cambio del plan de estudios, el curso de nivelación, y a nivel más general con los “cambios sociales y políticos”, conocí a una de las enfermeras que más influido en mi evolución, Lucía Mazarrasa, esta enfermera que era responsable de la formación continuada en la hospital, me abrió el campo de la enfermería como disciplina. En esta época, y apoyada en lo que nos transmitía Lucia y los nuevos estudios, hice mis primeros trabajos y participación en Congresos, era un momento en que estas iniciativas contaban con el apoyo de los organismos y las instrucciones profesionales.

A partir de ese momento he compartido periodos con dedicación a la clínica y a la docencia, y también de una manera permanente a mi propia formación, reglada y no reglada, desarrollando una actividad científica e investigadora que finalmente concluye con mi doctorado.

Aunque, al hablar de mi trayectoria profesional, una conclusión que me gustaría destacar es que he disfrutado mucho con el ejercicio de la enfermería en sus diferentes ámbitos, no puedo saber como hubiese hecho otra cosa que no fuese la enfermería, pero lo que es cierto es que haciéndola he experimentado muchas satisfacciones.

Esta es una reflexión que frecuentemente hago con las estudiantes, les digo que pueden ser diversas las razones que les hagan haber llevado a estudiar y más tarde a ejercer la enfermería, pero que tengan la seguridad de que si se comprometen con un ejercicio profesional responsable serán muy felices.


  • ¿QUÉ APRENDISTE DE TU ETAPA COMO ENFERMERA ASISTENCIAL?

Muchas cosas, y de todas las personas que coinciden en los diferentes momentos de los cuidados. De las colegas he aprendido y aprendo constantemente. Recuerdo a un compañero que hablaba con las personas que estaban en coma, más tarde entendí que había explicaciones teóricas que fundamentaban esta manera de proceder. A otras compañeras que eran muy minuciosas con el cuidado de las necesidades básicas y las técnicas de los enfermos que cuidaban, a quienes se relacionaban muy bien con los enfermos y con el equipo, estas formas de hacer las fui incorporando a mi manera de hacer. Actualmente cuando me acerco a la clínica para el seguimiento de las estudiantes en sus prácticas observo actitudes similares.

De los enfermos también se aprende, recuerdo a personas que las guardo en mi memoria como modelos para cuando yo esté enferma. Igual que me hubiese gustado ser tan exquisita como Pilar Moreno con la higiene de mis pacientes, me gustaría llevar la enfermedad con tanta dignidad como lo hicieron Marcos, Elena o Teresa.

Un ejercicio de repaso a mi vida. Fue como coger una maraña muy liada y empezar a tirar de un cabo para ir haciendo un ovillo ordenado.

Viví momentos mágicos, porque un recuerdo me llevaba a otro, y este a otro, así comenzaron a cobrar cuerpo personas y situaciones de los diferentes momentos y cada vez eran más nítidas.

Aunque lo que ocurre con el recuerdo de las vivencias es que unas son positivas y me producían un buen estado de ánimo, me ponían contenta, pero también se materializaban recuerdos negativos y el efecto era el contrario. Mientras escribía hubo momentos en los que me descubría con una sonrisa y otros en los que llegaba a llorar.

  • ¿QUÉ TE APORTA LA DOCENCIA?

Me considero una privilegiada por dedicarme a esta área del ejercicio profesional. Me pagan por leer, estudiar, explicar e investigar y sobre todo por acompañar a jóvenes para que aprendan a ser enfermeras.

Aunque la dedicación a la docencia tiene una doble vivencia, por una parte, está el que no existen límites, se los pone cada uno, siempre se puede estudiar más, investigar más, preparar más y mejor las actividades con las estudiantes, compartir más con los colegas, hacerlo mejor…, la otra parte es que el poderlo haber hecho mejor frustra cuando no se hace tan bien como se hubiese deseado.

Las estudiantes aportan muchas satisfacciones, les ves como crecen en conocimientos y actitudes, y sobre todo cuando vuelven como profesionales, después de un tiempo tituladas, y valoran positivamente su paso por la escuela.


  • ¿QUÉ CUALIDADES, VALORES, COMPETENCIAS CONSIDERAS IMPRESCINDIBLES EN ENFERMERÍA?

La competencia profesional. La identificación de los cuidados humanos como la razón de ser de la enfermería y que se fundamente todo lo relacionado con ellos en los conocimientos que les den significado y por supuesto que se satisfagan de manera sistemática.

Claro que para ello es necesario establecer una buena relación de ayuda y amparar todas las acciones en principios éticos y deontológicos, pero con las bases conceptuales y metodológicas que comento.

Habrá personas que prefieran que les atienda una enfermera simpática, pero para otras puede ser más atractivo que sea seria, ocurre lo mismo con que hayan optado a la enfermería por “una llamada irresistible de vocación” o que lo hayan hecho por no poder acceder a otros estudios. Pienso que lo que si quieren todas las personas que necesitan atención enfermera es que se les atienda con profesionalidad, que no es otra cosa que con conocimientos, actitudes y habilidades que se aprenden y desarrollan, primero durante el proceso de formación y después con una práctica reflexiva.


  • SEGÚN TU OPINIÓN, ¿QUÉ URGE EN ENFERMERÍA?

Delimitar de una vez por todas el objeto de estudio de la disciplina y de interés de la profesión, que no es otro que los cuidados de salud de las personas y los grupos, como lo vienen poniendo de manifiesto las teóricas y pensadoras.

Y sobre esta base investigar, construir explicaciones para fundamentar y enriquecer la práctica cuidadora, desde todos los ámbitos. Para completar el circulo hacerse preguntas en la práctica que lleven a nuevas áreas de estudio e investigación, y así continuamente fundamentando los cuidados, aplicándolos, haciéndose nuevas preguntas, explicándolas y nuevamente aplicando los cuidados con las nuevas explicaciones.

Aunque puede sonar poco original es necesario aplicar el pensamiento enfermero desarrollado, los modelos de cuidados, en la práctica y hacerlo con la metodología propia, el proceso de cuidados y las clasificaciones más oportunas. Esta necesidad se viene planteando desde los años 1970 y no termina de cuajar y sin embargo es lo que haría visible nuestra aportación a la salud y bienestar de los beneficiarios de los cuidados enfermeros.


  • ¿QUÉ TRANSFORMACIONES CONSIDERAS NECESARIAS EN EL SISTEMA SANITARIO?

La salud es un derecho de todas las personas por el hecho de serlo, es lo que recogen las declaraciones de los organismos internacionales. Por lo tanto considero que los gobiernos, la sociedad, tienen que garantizar que todas las personas reciban la atención que precisan para gozar de la mejor salud posible. Dicho esto, entiendo que un sistema de salud tiene que garantizar la accesibilidad y equidad a toda la población, a toda. Y por supuesto respetar las decisiones de cada persona considerándola como sujeto activo de su proceso.

Por otra parte, respecto a las profesionales enfermeras, me parece que deben ser consideradas como cualquier otro profesional que tiene un campo propio. No entiendo bien, que se pueda elegir médico y no se pueda elegir enfermera, por ejemplo.


  • HÁBLANOS DE TU TRABAJO COMO COOPERANTE.

Hablar de mi actividad en países pobres como cooperante es muy pretencioso. Si que he realizado algunas actividades en países Africanos (Angola, Guinea Ecuatorial y Mozambique) y en América Latina (Nicaragua, El Salvador y Colombia), pero la actividad de cooperante requiere de una dedicación y manteniendo en las acciones que yo no realizo.

Mi estancia más larga fue en Guinea Ecuatorial, que ejercí como profesora en la Escuela de Enfermería durante un cuatrimestre, experiencia que fue muy significativa en todos los aspectos de mi vida.

Otras actividades han sido aportaciones concretas, “como experta” en algún proyecto, la coordinación de un proyecto de estudiantes de la Universidad de Alcalá en Centroamérica y la dirección de un proyecto de alfabetización para personas desplazadas en Colombia.


  • ¿QUÉ TE HA IMPRESIONADO MÁS?

La generosidad de quienes menos tienen. Así de concreto y sin tenerlo que pensar. Las gentes de las zonas más pobres son más generosas, parece como si existiera una relación entre cuanto menos se tiene más se comparte.


  • ¿CÓMO CUIDAN DE LOS NIÑOS, DE LOS ANCIANOS? ¿CUÁLES SON SUS VALORES?

Ancianos he visto pocos en los lugares que he estado, aquí en nuestro entorno las plazas están llenas de personas mayores, en los países pobres están llenas de niñas y niños. A los ancianos se les respeta, son un referente de sabiduría y experiencias para los más jóvenes.

En cuanto a los niños y niñas es muy llamativos verles sonreír, es raro ver llorar a una criatura, como se les suele nombrar. No se suelen observar cuidados especiales con los más pequeños, ni mimos especiales, ni expresiones especialmente tiernas. Si que se ve, frecuentemente, que los que son un poco más crecidos se ocupan de los más pequeños, y sobre todo de lo que impresionan es de estar felices, contentos… da mucho gusto ver a los niños y a las niñas por la calle, vestidos pobremente pero contentos, aunque sea vendiendo cualquier cosa con una cesta en la cabeza, aunque, por supuesto, es más grato verles con la cartera ir a la escuela.

  • ¿QUÉ DEBERÍAMOS APRENDER DE ELLOS E INCORPORAR EN NUESTRA FORMA DE CUIDAR, DE ENTENDER EL CONTINUUM SALUD-ENFERMEDAD Y LA MUERTE?

No se, no tengo conocimientos, ni percepciones para hablar de esto. Me parece que se ayudan mucho entre ellos cuando tienen cualquier problema. Si que he observa que ante cualquier acontecimiento, positivo o negativo, como puede ser la primera comunión, la fiesta de los 15 años de las niñas, el matrimonio, la emigración, una situación de enfermedad, la muere, etc., son situaciones que congregan a la familia y a los cercanos, pues bien, la respuesta además de la participación se pone de manifiesto porque cada persona aporta lo que puede, lo que tiene, dinero, comida, su trabajo.

Me parece que podríamos aprender de su sentido de la solidaridad para todos los momentos de la vida.


  • ¿DÓNDE TE VACÍAS?

Me cuesta vaciarme, me cuesta pedir ayuda en la cosa de los sentimientos, decir que estoy mal, sin embargo para las cuestiones materiales es todo lo contrario, pido ayuda sin pudor. Generalmente me reconcomo y rumio los problemas hasta que se solucionan o aprendo a convivir con ellos.

  • ¿DE QUÉ TE LLENAS?

De mi familia más intima y de mis amigas y amigos.

  • ¿QUÉ TE APASIONA?

No se, creo que nada me gusta tanto como para apasionarme, me gustan muchas cosas, que comentaba anteriormente, pero apasionarme… solamente la utopía de vivir en un mundo más justo, más sostenible y mejor preparado para la vida futura.


  • EN UN MOMENTO COMPLEJO COMO EL QUE ESTAMOS VIVIENDO, ¿QUÉ MENSAJE TRANSMITIRÍAS A LA SOCIEDAD?

Sería bueno que cada persona fuésemos capaces de ser con los demás como somos, y nos gusta que sean, con nosotras y nosotros.


  • ¿DESEAS COMPARTIR ALGO MÁS CON NOSOTROS?

Me parece que con mis respuestas he compartido mis pensamientos y sensibilidades sobre la profesión y la vida en general ¿qué más puedo compartir? Simplemente daros las gracias por dedicarme vuestro tiempo.

<De tots els Colors>: Muchas gracias Cristina por compartir tus experiencias con la misma cercanía y autenticidad que percibí al leer tus memorias, y por tu mensaje claro para enfermería. Gracias “por ser así”!






* Entrevista a MARGALIDA MIRÓ, Doctora en Enfermería y Salud Internacional: ¿Por qué somos como somos?

18 02 2010

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


MARGALIDA MIRÓ BONET:

“Tenemos que seguir trabajando para difundir la importancia que las investigaciones lideradas por Enfermeras/os tienen para la mejora de los resultados de salud de la población.”



Me llamo Margalida Miró Bonet. Finalicé mis estudios de Enfermería en el año 1995 y en ese mismo año inicié los estudios de Psicología, que finalicé en el año 2001. Durante esos años compaginé mi formación en Psicología, con mi actividad profesional como enfermera en una unidad de cuidados intensivos y con mi actividad docente como profesora asociada con el Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Cursé la licenciatura de Psicología con la intención de poder acceder a un programa de doctorado que me diese la posibilidad de desarrollar una tesis doctoral. Finalmente, en el año 2003 empecé a trabajar en el proyecto de investigación que en Diciembre de 2008 defendí para la obtención del título de doctora.

Actualmente, soy profesora del Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la UIB y miembro del equipo de investigación de Determinantes Sociales de la Salud de la UIB. Mis principales intereses de investigación son explorar los procesos de construcción de las identidades profesionales, y de las prácticas y políticas en el sistema de salud.

Esta línea de investigación la desarrollo principalmente con metodologías cualitativas y desde teorías postestructuralistas y de crítica social. En estos momentos, soy la investigadora principal de un proyecto financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria del Ministerio de Sanidad titulado “Cómo se construyen las relaciones interprofesionales en los equipos de salud. Impacto para la práctica clínica y el desarrollo profesional”.

  • Hasta la llegada del reciente nuevo plan de estudios ¿Qué debía hacer una enfermera para poder investigar u ocupar altos cargos de dirección?

El nuevo plan de estudios supone la consecuencia de una reivindicación histórica de la Enfermería en nuestro país, y un hito muy importante para el desarrollo y el futuro de la profesión. Obviamente, en estos nuevos planes de estudios los estudiantes de enfermería podrán adquirir más competencias relativas a la gestión y liderazgo de los recursos para promover cambios sociales, la adquisición de conocimientos científicos y tecnológicos para abordar las nuevas exigencias sociales en materia de salud, y la capacitación para desarrollar y adquirir los conocimientos necesarios sobre metodología de la investigación para el desarrollo de nuevos conocimientos.

Pero a pesar de estos avances en materia educativa, me atrevería a apuntar que el acceso y la ocupación de cargos de alta dirección por parte de las/os enfermeras/os depende de otros muchos factores, no sólo profesionales, sino políticos y sociales. Aunque cada vez hay más casos, creo que aún necesitamos algunos años para empezar a  ver como las/os enfermeras/os ocupan cargos de alta dirección como gerencias de hospitales, rectorados en universidades, Consellerías en comunidades autónomas, direcciones generales, etc.

Respecto a la investigación, el tema no es lo que deban o no hacer las/os enfermeras/os, porque creo que muchas/os profesionales tienen las competencias para ello. Desde mi punto de vista, uno de los problemas fundamentales es que el sistema sanitario en nuestro país, de momento, no contempla la investigación, la innovación y el desarrollo como parte de la actividad clínica de los profesionales de la salud.

  • Años de estudio y dedicación para llegar al principio del camino… y empezar a investigar. ¡Qué duro para tantas enfermeras!  ¿A quiénes preocupa que las enfermeras investiguen?

En nuestro país el interés o la preocupación sobre la investigación en enfermería se circunscribe de momento dentro del espacio profesional. Aunque, por supuesto ha habido avances muy importantes, como la creación de la Unidad de coordinación y desarrollo de la Investigación en Enfermería (Investén-isciii), que forma parte del Instituto Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. Investén viene desarrollando estrategias a nivel estatal para fomentar y coordinar la investigación traslacional y multidisciplinar en cuidados, y potenciando su integración en la práctica clínica diaria.

Desde mi punto de vista, tenemos que seguir trabajando para difundir la importancia que las investigaciones lideradas por enfermeras/os tienen para la mejora de los resultados de salud de la población. No debemos olvidar que la investigación es una poderosa estrategia para responder a preguntas y hallar modos mejores de promover la salud, prevenir la enfermedad y dispensar cuidados y servicios de rehabilitación a las personas de todas las edades y de distintos contextos.


  • ¿De dónde surge tu interés por ahondar en identidad y profesión?

Una de las primeras circunstancias que me llevaron a investigar un tema como este se remonta al primer año de carrera cuando descubrí la esencia de una profesión que hasta el momento conocía muy poco. En aquel primer año de carrera, ya me pareció que cuidar es una función primordial, y que a su vez la envuelve una gran complejidad. Pero por otra parte, también fui descubriendo como la enfermería y sus profesionales son en muchas ocasiones silenciados/as y poco reconocidos/as en el sistema de salud y en la sociedad. A lo largo de mi carrera profesional he podido constatar como muchos/as enfermeros/as sumergidos/as en dinámicas profesionales y sociales reproducen, en ocasiones de forma inconsciente, discursos y relaciones de poder históricos convirtiéndose en agentes de esta silenciación profesional.

Con mis investigaciones trato de aportar mayor conocimiento sobre los procesos de constitución de la profesión. De algún modo, trato de responder a la pregunta de ¿Porqué somos como somos? Creo que, alcanzar una mayor conciencia crítica sobre cómo construimos nuestra identidad, nos permite entender que nos es posible construir nuevas identidades y nuevas subjetividades.


  • ¿Por qué ese momento histórico en particular? ¿Cuál era el contexto social, político, religioso?

Centré la investigación en el período entre 1956 y 1976 porque en esta segunda mitad del siglo XX se sucedieron modificaciones importantes que afectaron al desarrollo de la profesión. En este período se sucedieron cambios en el sistema sanitario y educativo de gran importancia para el proceso de consolidación de la profesión en nuestro país.

En cuanto a los cambios en materia educativa, hubo dos hitos importantes. El primero fue la publicación del Decreto de 4 de Diciembre de 1953 que unificó los estudios de practicante, matrona y enfermera -que anteriormente corrían paralelos- en una sola titulación, a la de Ayudante Técnico Sanitario (ATS), y el segundo cambio fue en 1977, cuando las Escuelas de ATS se integraron en la Universidad, convirtiéndose en Escuelas Universitarias de Enfermería.

Respecto al contexto social y político de la época, se sitúa en plena dictadura franquista. Un sistema jerárquico, represivo y autoritario, donde imperaba el inmovilismo y el conservadurismo. El régimen tuvo enormes repercusiones, pero las principales fueron las que supusieron en política sanitaria, educativa y en los derechos de la mujer española, conseguidos durante la Segunda República. En cuanto a la sanidad, la  dictadura franquista enterró los planes republicanos de crear un sistema de seguridad social descentralizado y con pautas democráticas. En relación a la educación, fue reveladora de los valores de autoridad, jerarquía, orden, disciplina, aristocratismo, que caracterizaban la naturaleza del régimen. Y en relación a los derechos de las mujeres, fundamentalmente, en el primer franquismo el rol predominante de la mujer española fue básicamente el de madre. La actividad de la mujer era preferentemente doméstica, su marco era la casa, y su vocación, ser la esposa y madre.


  • ¿Qué metodología utilizaste en tu investigación?

Desde una metodología cualitativa y a partir de los referenciales postestructuralistas planteé un estudio de análisis de discurso de carácter genealógico de dos fuentes. Por un lado, analicé los manuales de moral profesional usados durante la formación de los ATS en nuestro país y, por otro entrevisté a profesionales que durante esta época fueron estudiantes o profesoras en alguna escuela de ATS en nuestro país, y a profesionales que ocuparon cargos o lideraron proyectos significativos en cualquier ámbito de ejercicio de la Enfermería durante esta época.


  • ¿Qué te impresionó más de los testimonios de la época?

Me impresionó la hegemonía de ciertos discursos y relaciones de poder, transmitidos en la formalidad de los manuales y en la narrativa de las personas entrevistadas. Por ejemplo, el dominio de discursos de género, o de relaciones de poder de carácter disciplinar, como la subyugación, la sumisión y la fiscalización ejercidas hacia las enfermeras en aquella época.

Me emocionó ver como en las narrativas de las entrevistadas donde describían su cotidianidad y la realidad de sus prácticas, aunque influidas por los discursos y las relaciones de poder dominantes de ese momento histórico, trataban de transgredir y resistirse a dicho dominio y buscar otras posibilidades de actuar y concebir la profesión, otras posibilidades de estar presentes.

De algún modo, podríamos decir que este fue un período en el que fundamentalmente los/as enfermeros/as se cuestionaron quienes eran, y qué hacían de diferente de otros profesionales, fundamentalmente de los médicos. Esto contribuyó a posteriores transformaciones y cambios profesionales, fundamentalmente generados a finales de los setenta y principios de los ochenta en nuestro país.

¿Cómo era la formación de esas enfermeras? ¿Qué se priorizaba?

Durante estos veinte años la formación de las enfermeras estuvo dominada fundamentalmente por discursos de género, técnico y biológico o biomédico, y de relaciones de poder de carácter disciplinar y pastoral. Todo ello, contribuyó a legitimar prácticas profesionales y a establecer lo “verdadero” y lo “auténtico” respecto a la profesión.

Los hallazgos de la investigación, permiten señalar que nos hemos constituído histórica, social y culturalmente a través de prácticas, algunas de las cuales se siguen reproduciendo en la actualidad en nuestro país.

  • ¿Cuál era el rol a desempeñar?

Durante este período, a las enfermeras se las orientó para dar relevancia al cuerpo, a la vestimenta, a la cultura del espíritu, a los elementos afectivos, empáticos, emotivos y a su corazón más que a su intelecto. Es decir, durante estos veinte años se siguió poniendo énfasis en la conducta de las enfermeras en detrimento de su conocimiento. Este discurso fue tan interiorizado, que las propias enfermeras asumieron que para el cuidado se requerían actitudes “femeninas”, y que en general los enfermeros tenían mayores dificultades para ejercer la profesión, fundamentalmente por su visión más técnica y no tan holística del cuidado.

En general, a las/os enfermeras/os, se les formó a parte de en conocimientos de moral profesional, en un adiestramiento técnico y en conocimientos básicos y superficiales de medicina. Este tipo de formación contribuyó a formar hábiles y diestros/as profesionales en la ejecución de técnicas realizadas sin mucha fundamentación y siempre bajo dependencia médica. Es decir, se volvía a enfatizar el “estar” y el “hacer”, en detrimento del “pensar”. Otro rasgo característico que conformaría su rol profesional era que los/as enfermeros/as constituían sus prácticas alrededor de la monitorización de enfermedades, la administración y el control de las reacciones a la medicación, y la instauración y mantenimiento de técnicas, todo ello bajo la supervisión médica.

  • ¿Cómo lo vivían?

Por un lado, los/as enfermeros/as interiorizaron e incorporaron en sus propias prácticas, de forma natural e inconsciente, los discursos y las estrategias de poder dominantes durante la época. Los profesionales interiorizaron que la técnica y la tecnología tenían mayor valor y prestigio que el cuidado orientado a las necesidades básicas de las personas, asumido principalmente por ellas en las unidades de hospitalización.

Pero por otro lado, y muy particular a finales de los años sesenta, y sobretodo en los años setenta, los profesionales empezaron a generar en nuestro país discursos de concienciación, y cuestionamiento o lucha como resistencias a los discursos dominantes durante la época. Estos discursos tratan de cuestionar la profesión y plantearla de otra forma. Fueron el germen para que años después, la enfermería buscara nuevos espacios de expresión, de autonomía y de igualdad, y cuestionaran las relaciones de poder que habían sido ejercidas históricamente sobre la profesión.


  • En la actualidad ¿Todavía persisten esos esquemas?  ¿En que afectan a la profesión enfermera?  Relaciones de poder en el sistema sanitario.

Sí, efectivamente. Actualmente seguimos reproduciendo muchos de estos discursos, que siguen perpetuando ciertas prácticas en la profesión, en el sistema sanitario y en el imaginario social. Por ejemplo, las históricas relaciones de poder disciplinario de sometimiento, subyugación y fiscalización que ejerció la medicina durante al menos estos veinte años, permite entender algunas de las prácticas que los/as enfermeros/as ejercen actualmente en España como resistencia y liberación del dominio médico. Una de estas prácticas es la reproducción de discursos humanistas y holísticos frente a los discursos técnicos o patológicos.

En España, de forma particular, los/as enfermeros/as siguen tratando de diferenciar, especificar y clarificar su contribución frente a la práctica médica, y establecer un cuerpo de conocimientos y una base científica propia que les permita articular su contribución profesional dentro del sistema de salud.

Otro ejemplo, es que se sigue vinculando a la enfermera a su humanidad y a sus virtudes, en lugar de a su conocimiento y expertía. De algún modo, la profesión sigue siendo vista como una actividad trivial e intuitiva, que puede ser realizada con un poco de práctica e “intuición femenina”.

Mujer- Enfermera- Conocimiento y Poder.  Resuenan patrones arquetípicos del inconsciente colectivo…

Supongo que a cada uno le (re)sonará de forma diferente. A mí me resuena a un conjunto de acontecimientos vinculados por una cierta forma de entender el presente, y por un cierto proyecto de futuro. Como apuntaba Foucault, saber, poder y verdad es todo uno.

  • La Enfermería ¿Es una disciplina? ¿Es una ciencia? ¿Una profesión?

Yo diría que las tres cosas. Ya que para ejercer la enfermería se requiere de un conocimiento especializado y generado de forma sistemática, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas.


  • ¿Por qué es necesaria la investigación cualitativa?

 

La metodología cualitativa es un abordaje analítico que permite abordar el análisis de los fenómenos con mayor riqueza, profundidad y particularidad, ya que permite una mayor comprensión de los aspectos que están en el mundo subjetivo de las personas. La investigación cualitativa abre un espacio en el análisis de los problemas de salud desde una perspectiva social y cultural. La investigación cualitativa, tiene un enfoque interpretativo y naturalista, y se caracteriza porque de un modo u otro da voz a los participantes.


  • ¿Se trasladan los resultados de las investigaciones,  los conocimientos a la formación básica y a la asistencia?

Una de las prioridades de la investigación en salud es la transferencia o la traslación de los resultados de la investigación a la práctica. La traslación de la investigación generada en ciencias de la salud está siendo una línea prioritaria en nuestro país ya que es un elemento clave para continuar avanzando en la producción científica y en salud para los ciudadanos.

  • Todo lo que nos explicas forma parte de nuestra historia enfermera y social ¿Lo trasladarás a la sociedad en general?

De momento estoy terminando la difusión de los resultados entre la comunidad científica. He publicado varios artículos en revistas nacionales e internacionales, y tengo previsto publicar un libro, pero creo que irá dirigido a los estudiantes de grado y posgrado de enfermería. Y desde luego, en cuanto tengo la oportunidad, difundo y comparto mi experiencia y los resultados del estudio, en el marco de alguna conferencia, ponencia o taller.

 

Investigaciones como la tuya contribuyen de manera muy positiva al empoderamiento de las personas-pacientes. ¿Es hacia donde avanzamos?

Estoy convencida de ello. Creo que los enfoques participativos, que tuvieron su origen con los trabajos de Paulo Freire, han (re)surgido en salud en los últimos años. El empoderamiento es una estrategia que propicia que las personas incrementen su poder. Es decir, fortalezcan sus capacidades, confianza, visión y protagonismo en las situaciones que viven, y en los cambios sociales que acontecen.

Para ello, desde la enfermería debemos contribuir a que las personas tomen conciencia de sus propios derechos, capacidades e intereses, para que puedan participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones.

  • ¿Qué países tienen una Enfermería pionera y referente?

 

Creo que dependiendo del área de estudio habrá unos países más pioneros e innovadores que otros. Pero en general, debido a su historia particular, hay países en los que la profesión lleva más años de desarrollo profesional y disciplinar que España. Por ejemplo, en Europa, los países de Europa Nor-occidental, como Suecia, Noruega o Bélgica. En América del Norte, Estados Unidos, pero yo diría que fundamentalmente Canadá. Y por supuesto, en América del Sur, países como Brasil o Méjico.

  • Finalizas tu tesis hablando de (In) conclusiones. Todavía queda mucho por hacer. ¿Cómo sigue avanzando tu línea de trabajo?

Sí, efectivamente, creo que en ciencia, nunca podemos afirmar que hemos concluido nada. El conocimiento sigue avanzando y transformando. Cuando finalicé la tesis se abrieron ante mí dos líneas en las que me apetecía mucho seguir trabajando. Finalmente, supongo que por la confluencia de varios factores, decidí orientar mi línea posdoctoral a continuar investigando sobre las relaciones interprofesionales en los equipos de salud, de forma concreta sobre las relaciones de poder entre médicas/os, enfermeras/os y auxiliares de enfermería, y su impacto sobre sus prácticas clínicas y la atención de los pacientes.


  • Todos estos años de investigación ¿Qué te han aportado como persona?

Bueno, en realidad desde que empecé a trabajar en el departamento, y luego el propio doctorado y posdoctorado han sido como procesos de transformación profesional, y también personal. Ha sido un camino en el que conocido y he podido trabajar con personas de diversa índole, y que todas ellas me han enriquecido de formas diferentes. Personalmente, han supuesto unos años de apertura y crecimiento. Empecé a trabajar con clínicos, docentes e investigadores de universidades europeas y canadienses con los que he podido compartir y descubrir diferentes perspectivas de estudio, diferentes formas de mirar, y distintos contextos y realidades.

<De tots els Colors>: Muchas gracias Margalida por compartir tu conocimiento con pasión y rigor. Sin  lugar a dudas, tu trabajo plantea un reto ambicioso para las Enfermeras/os de este país, y contribuye a la visibilidad de la Profesión en la Sociedad.








Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 141 seguidores