Entrevista a MANUELA GUERRERO: Una historia personal de superación del cáncer desde el autoconocimiento y la autonomía.

 

MANUELA GUERRERO GARCÍA:

– Para mi la salud es muy importante porque no me gusta depender de nadie. Busco información sobre temas relacionados con la salud para ayudarme, para estar preparada y para poder decidir. Quiero vivir bien, con tranquilidad y no pasivamente.

– Es importante tener una autonomía propia, no sólo a  nivel económico, sino ser tú misma. Trabajar el autoconocimiento.


Me llamo Manuela Guerrero y tengo 65 años. Mi vida ha sido una vida sencilla: ocuparme de casa, cuidar de mi hija, pero… siempre con inquietudes. No me he conformado con ser la clásica mujer de casa, siempre he tenido inquietud por aprender, por el conocimiento del cuerpo, de la persona. Para mí la salud es muy importante porque no me gusta depender de nadie. Busco información sobre  temas relacionados con la salud para ayudarme, para estar preparada, y para poder decidir. Es muy importante porque quiero vivir bien, con tranquilidad y no pasivamente. Me gusta disfrutar, voy buscando soluciones. La salud es muy importante porque reflejas también un optimismo, unas ganas de vivir. Si siempre estás enferma siempre tienes una apatía, una tristeza, y el que está a tu lado… aburres, ¿eh? Te lo digo de verdad.  No me gusta ser una carga para nadie.

  • Fuiste una adelantada a tu tiempo iniciándote en temas relacionados con el cuidado integral.

Si, empecé a hacer yoga antes de los 30 años. Tengo una buena amiga, Montse, pensamos parecido, hablamos mucho, compartimos opiniones… Ella encontró un libro sobre  yoga, lo leímos y estuvimos comentándolo. Ella es una chica tímida y  yo también pero me dijo: “¿por qué no nos apuntamos a un sitio que hagan yoga? así sabremos más lo que es porque estamos leyendo pero la gente cuando hablas de yoga te mira raro”. Y empezamos a hacer yoga con una chica que hacía las clases en  su casa . Enseñaba lo que aprendía pero no era profesora y llegó un momento en que aquello nos pareció poco. Entonces fuiamos a un centro que había en la calle Entenza. Hacíamos yoga, íbamos a conferencias, nos explicaban lo que servía para el cuerpo, para la mente, la importancia de la respiración para que la sangre circule bien… y sentimos como nos iba beneficiando físicamente. Tengo una buena elasticidad y  reflejos después de tantos años practicando; más que cuando era joven!  y los huesos los tenía muy bien hasta el tratamiento con quimioterapia… Yo sólo decía que hacía ejercicio, no decía qué tipo porque era joven y no me atrevía, pero luego de mayor perdí la vergüenza y me he atrevido a decirlo.

Y ahora es algo normal, todo el mundo hace yoga pero igualmente a veces hay que especificar: es un yoga de ejercicio físico, de respiración, no es un yoga espiritual. Si les hablas de yoga espiritual se asustan, como si fueras a una secta y eso no es así, el yoga te ayuda a potenciar la capacidad de relajación.

  • ¿Cómo lo llevaba tu marido?

Bueno,  como yo le explicaba lo que hacía y me veía que estaba bien, pues a Paco no le importaba, pero nunca le había hablado de la parte espiritual porque sabía que no lo iba a entender mucho y pensaba que ya llegaría  el momento en que se lo puediera decir, y llegó. Ha visto el resultado  y lo ha aceptado. Él no hace yoga, pero me escucha y apoya.

  • Además de la práctica de yoga ¿Fuiste incorporando en tu vida las terapias naturales y/o complementarias?

Siempre me ha interesado el mundo de las plantas, las hierbas. Ya desde pequeñita estuvieron presentes en casa, mi padre y parte de su familia utilizaban las plantas. Mi abuela hacía cataplasmas de hierbas para los dolores. Recuerdo que mi padre le pedía a mi madre infusiones de tomillo para depurarse porque tenía los ojos  rojizos y  no se le curaban y cuando hacía tomas continuas de tomillo y lavados tópicos mejoraba. Se lavaba con agua y sal para despejar la nariz y respirar mejor. Todas esas cosas las he vivido en casa. Y más tarde, con mi amiga Montse, descubrimos un herbolario en Barcelona en el que pedía consejo cuando necesitaba algún remedio.

Conforme fue pasando el tiempo fui conociendo la homeopatía. Yo soy  mujer de radio más que de televisión, a nuestra edad somos hijas de radio, para mí es más inmediata que la tv en muchas cosas, y escuchaba programas que hablaban de terapias naturales y me gustaban.

Soy una mujer muy autodidacta porque no tengo estudios, tengo lo básico, he aprendido mucho escuchando a médicos, a gente que no creía y que contrastaba en las tertulias y a partir de lo que escuchaba y de lo que había experimentado en mi misma y comprobado que funcionaba, fui construyendo mi opinión y mi criterio.

Empecé a utilizar homeopatía ya con 50 años coincidiendo con el climaterio y la menopausia. No quería tomar hormonas ni nada parecido porque creo que te benefician momentáneamente pero te traen otros problemas, y junto con Montse nos informamos, nos movimos y encontramos a una médico que nos habló ya entonces de la soja y de la homeopatía y me fue muy bien. El padre de esta médico había sido un terapeuta autodidacta, sus hijas  estudiaron y siguieron su camino y decidimos que nos trataran ellas porque eran médicos y nos convencían más.

  • Este camino de crecimiento con Montse, tu compañera de viaje… ¿Te ayudó cuando llegó el diagnóstico de cáncer de colon?

Si, me ayudó mucho. Y creo que me he puesto bien por la confianza que he tenido en muchas cosas: en que iba a salir adelante, y que estos tratamientos complementarios en los que mucha gente no cree pero yo sí, me iban a solucionar muchas cosas.

  • ¿Cuándo empezaste a notar que algo no iba bien?

Llevaba un par de años que no me encontraba bien, tenía malestar, diarreas, la doctora decía que tenía gastritis. Al cabo de 1 año estuve una semana muy enferma, no podía ni andar hasta el CAP y volvieron a diagnosticarme gastritis. Me tomé el tratamiento que me recetó, me fue bien, pero yo me levantaba por la mañana y no me encontraba bien, estaba como extraña, tenía malestar, decaimiento… y un día fui a ver a mi médico, la Dra. González Moreno, que por cierto le tengo que dar las gracias porque estoy aquí gracias a ella, por su insistencia en querer hacerme pruebas. Ella también creía que era una gastritis pero quería que me hiciera pruebas para asegurarse y ajustar el tratamiento pero yo no quería porque pensaba que no me sedarían. Me explicó que sí y me hicieron una fibrogastroscopia. Confirmaron gastritis y me trató. Mejoré pero al cabo de un tiempo seguía sin encontrarme bien, siempre tenía pequeñas infecciones de orina, y me propuso hacer una colonoscopia y salió bien. Pero seguía igual, y al cabo de medio año, como  no mejoraba volví a su consulta y recomendó una segunda colonoscopia y también salió bien. Me hizo una analítica al año de empezar con molestias y salieron los resultados alterados, y solicitó una tercera colonoscopia. Seguía cansada, malhumorada. Ahí me encontraron el tumor, noviembre de 2006.

Yo le dije al médico que me hizo la colonoscopia: “oiga: ¿en un año me puede salir esto? “Y él se puso un poco rojo y me dijo que no me podía responder muy claramente. Le dije que me habían hecho dos el año anterior! y él fue sincero y me dijo que “era tan pequeño que igual el año pasado no lo ví y este año ha crecido un poco y lo he visto, pero es que he tenido que estar buscando, buscando, porque la doctora ha insistido tanto!” Y le agradecí la sinceridad. Él me vio muy convencida.

  • ¿Cuál fue tu reacción cuando te confirmaron que era cáncer?

Cuando me dijeron que era cáncer me quedé impactada, no supe qué decir. He tenido suerte porque los médicos han sido delicados a la hora de informarme, desenfadados, y eso me ha ayudado mucho. Cuando me operaron por laparoscopia, me dijeron que había ido todo muy bien, pero cuando me dieron el alta  el cirujano Dr. Díez Caballero, me dijo que tenía que ir al oncólogo y me lo tomé muy mal, ¿Por qué si todo había quedado limpio? Era por prevención. El cirujano  estaba convencido de que yo me curaría. Me dijo así mismo: los oncólogos quieren asegurarse y te voy a decir una cosa, nosotros enviamos a los enfermos bien y ellos nos los mandan mal, claro la quimio perjudica mucho.

Yo confié mucho en él porque lo vi tan convencido de que me curaría y eso te da fuerza.

Cuando me visitó el oncólogo y me dijo que necesitaba quimioterapia se me juntó el cielo con la tierra, no entendía nada:  ¿estoy bien pero he de hacer quimioterapia?, y me explicó sobre las células, la prevención, has tenido 2 ganglios afectados sinó no habría hecho falta.

  • ¿Cómo afrontaste el tratamiento con quimioterapia?

En aquel momento no era muy consciente de lo que estaba pasando,  hice una especie de muro, de negación, dije: yo tengo que salir adelante, voy a buscar mis soluciones y me voy a curar. Me crecí y me sentí con una fuerza que yo no conocía,  lo había escuchado en otras mujeres y me costaba creerlo, pero eso a mí me pasó y ahora me lo creo.

Yo luché para estar bien, pensé en mi interior: he tenido estos ganglios pero no voy a tener más. Voy a buscar mis remedios, yo me voy a curar. Entre lo que me dijo el cirujano el Dr. Díez Caballero y lo que yo quería que fuese, creo que me ayudó.

A veces los médicos me preguntan, porque les he dado muchos problemas: “¿Y usted cómo se lo tomó?”

Pues yo creo que no era demasiado consciente de lo que me estaba pasando, me cerré en una idea propia e hice lo que yo quería. Ellos me daban medicación para el estómago, para hacer bien la digestión, para el hígado,¡ yo que sé cuántas pastillas! Y en unas horas concretas, parecía un sonajero con tanta pastilla y yo pensaba: “cuando llegue a casa dejaré tantas pastillas” y efectivamente cuando llegué a casa fui eliminando pastillas y mi hija Mireia me decía: “¡Mamá no hagas eso!” Y le contestaba: “tú déjame”… Las que veía importantes no ¿pero la medicación para que me siente bien la comida? ya me haré una infusión!

El Dr. Carles, el oncólogo,  me dijo que era la primera enferma que a él, no para su equipo, había tenido problemas con la quimio, que la rechazase y me parecía que a él esto en el fondo le sabía mal. Pero también le fue bien porque conmigo pudo ver que tipos de quimio iban mejor. Se reunían oncólogos, el digestólogo, mejoraron la quimioterapia pero seguía sentándome mal, con muchas secuelas. Un día en casa me encontraba fatal, vio mi amiga Montse y me vio tan mal que esperó que llegara mi marido y mi hija y llamaron a la oncóloga y me llevó a la Deixeus. Sólo mirarme me dijo que me iba a ingresar. Me tuvieron una semana sin quimio con sueros para recuperarme. Al cabo de 15 días volvieron con la quimioterapia. Me ingresaban de martes a viernes para que me pusieran la quimio super controlada, pero ya las últimas veces me sentía fatal, toda la comida me sentaba mal,  ni siquiera mejoró escogiéndola con el dietista.

Una de los días me sentía super hinchada y al cabo de dos días me dijeron que iban a interrumpir la quimioterapia definitivamente “porque tu cuerpo la está rechazando y no lo podemos forzar más, tenía el hígado muy mal”. No acabé el tratamiento completo que ellos habían propuesto.

  • ¿Antes de ese momento te planteaste dejar la quimioterapia en algún momento?

Siii, si, veía que me sentaba tan mal, a mi me habían dicho que estaba curada y que me ponían aquello por si acaso, le decía a Mireia “lo voy a dejar”,  ella me decía ” no la dejes. ¿Quieres que busque una alternativa?”  No puedo decir que la quimio no me haya ayudado porque no lo sé. Lo que sé es que me ponía malísima, yo veía que estaba controlada, pero otras personas  a pesar de algunas molestias podían irse a su casa y hacer una vida un poquito normal, pero yo no. Continuamente me planteaba “¿me va bien, me va mal?” y los médicos me decían que se tenía que poner. Yo más que nada tenía miedo de que  hubiera alguna célula por ahí perdida. Por eso admití ponérmela. Si yo hubiera tenido más conocimientos de tratamientos nuevos como ahora sé lo hubiera dejado, pero como no era así me quedé con la quimioterapia. Luego si me he enterado de muchas mas cosas…

  • ¿Además de los médicos  recuerdas algún otro profesional de la salud que te haya ayudado especialmente?

Las enfermeras, a mi me trataban muy bien. Estuve ingresada en diferentes plantas, nunca estaba en la misma, las recorrí todas, ya me conocían todas. Yo he sido una buena enferma, no he molestado…

  • ¡¿Buena enferma?! cuando una persona se siente mal hace lo que puede…

Yo creo que las enfermeras te agradecen que tú también sepas cuidarte un poquito. Yo nunca estaba en la cama, estaba sentada o paseando, es una cosa que tengo en mente. Cuando estoy enferma no quiero estar en la cama, la cama me da la sensación de que estoy mucho más enferma de lo que estoy. Atenciones recibí muchas, se preocupaban de que la dieta fuera la mejor para mi, que tuviera compota de manzana natural, no podía tomar ningún lácteo. Todas me han tratado siempre  muy bien, con mucho cariño y siempre gente joven.

  • ¿Algún profesional de la salud se ocupó de acompañarte a nivel emocional?

No. Posiblemente si que hubiese necesitado un poco ese tipo de cuidado, pero no. Hay un aspecto de mi que es positivo y negativo al mismo tiempo. Doy  la imagen de ser muy fuerte, yo creo… y la gente no se preocupa tanto de ti, al contrario, posiblemente como me veían habladora… me veían bien. Luego cuando se iban y me quedaba sola…

  • ¿Qué tratamientos naturales compaginaste con la quimioterapia?

Cuando me operaron yo me encontraba bien, es después que te ponen enferma los oncólogos con la quimio. Yo sabía lo que era una quimio pero de saberlo a vivirlo cambia, no tiene nada que ver! Los conocimientos no vividos son distintos. Cuando el oncólogo me explicó los efectos secundarios de la quimioterapia yo pensé: “yo me quiero ayudar, no tengo bastante con lo que me vas a dar con la quimio” y busqué soluciones complementarias.

Como no tengo ordenador, se lo dije a mi hija Mireia y me ayudó. Dio la casualidad que una compañera suya cuyo padre había pasado un cáncer de colon  tomó litros de aloe vera y eso le fue de maravilla para aliviar las molestias gástricas. Mireia lo comentó  con la persona de confianza a la que suelo consultar en la tienda donde acostumbro a comprar, y lo ratificó, y le recomendó también unas pastillas de hongos Reishi, también leche de almendras. ¡Llegó Mireia cargada de cosas!

He bebido litros y litros de aloe vera y lo dejé por iniciativa propia cuando consideré que ya había tomado suficiente y no quería que el cuerpo se acostumbrara. Tengo varios lugares de confianza donde compro, en cada sitio hay personas más preparadas en unos temas u otros.

Me recomendaron unas pastillas para la toxididad hepática porque notaba que mi hígado se intoxicaba con tanta quimio, y siempre me controlaban la función hepática en las analíticas. Se lo expliqué directamente a la oncóloga para prevenir interferencias en los tratamientos y me preguntó qué estaba tomando. Le expliqué que tomaba aloe vera y me preguntó qué era, se lo expliqué, también la dosis, y me dijo que de acuerdo y que me aconsejaba que de momento no tomase un hongo que no recordaba como se llamaba porque habían comprobado que con la quimio no es muy compatible. Eso me asustó un poco y decidí no tomar de momento el hongo Reishi. Supe de este hongo a a través de Discovery Dsalud, una revista completa en la que hay información alternativa sobre cáncer. No están bien mirados los oncólogos que proponen otro tipo de tratamientos, les cuesta entrar, pero son un grupo, han hecho congresos en  Valencia…

Cuando se acabó la quimio inicié el tratamiento con el hongo Reishi y la persona de la tienda dietética me dijo: ” La Dra. X del Hospital Clínico de Barcelona la Dra. X ha venido aquí, se ha informado y se lo está recetando a los pacientes y les va bien”. Y yo lo comprobé en mi misma: las analíticas ya no salían tan mal, los marcadores tumorales bajaron. Hay que saber la dosis terapéutica, etc.. y se lo dije a la oncóloga y me preguntó como me notaba, le dije que mejor y ella corroboró que las analíticas salían mejor y le dije :

“Mire yo creo en estas cosas y me van bien, si no me funcionara no me lo tomaría. Lo que yo no quiero es engañarme ni engañar”. Me dijo, ¿tu te conoces tu cuerpo? Y le contesté: “Pues bastante”. Bueno, Manuela  pues tú misma….

Creo que la gente a veces se enferma porque no conoce su cuerpo, hay que saber lo que te sienta bien cuando comes, como reaccionas  ante según que medicación, …si le prestas atención a tu cuerpo, te ayudas más. Si es un dolor intenso y puedes decir con esta pastilla tengo suficiente, pero si es un pequeño dolor y lo puedo aguntar, para qué voy a tomarlas, vivo con ello, no me medico enseguida para no tener moletias ni dolor.

  • Cuando has explicado a los oncólogos, a los médicos que han intervenido en tu proceso que estabas utilizando paralelamente tratamientos naturales ¿Han tenido interés en conocerlos, en investigar, o se ha quedado el tema encima de la mesa?

Se ha quedado encima de la mesa. Ellos me miraban, me escuchaban, no me decían que no lo tomara, lo respetaban… sobretodo los médicos jóvenes. Los médicos más mayores no me decían nada porque me veían segura, convencida. Me miraban  un poquito así como diciendo “bueno, haz lo que quieras”.

  • ¿Tampoco les preocupaba que puedieran interferir o potenciar la quimioterapia?

No, no, no me preguntaban. Les decía que me habían funcionado, que me iba bien. Me visitaban, me veían mejor, la analítica estaba mejor, pues se callaban.

Al digestólogo le dije que me estaba tomando aloe vera y me preguntó qué era eso y se lo expliqué. Se me quedó mirando y le dije:

“mire doctor, ya sé que ponen aloe vera al jabón, a los limpiadores del hogar, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Una cosa es el márketing y otra cosa es el aloe vera medicinal, aunque el primero desprestigie al uso medicinal”. Me hizo un gesto: bueno, vale.

Pero como vió que estaba bien a nivel digestivo y hepático la segunda vez me preguntó qué dosis tomaba -3 tomas al día antes de las comidas-, si era líquido. Le  expliqué dónde lo vendían, las diferentes calidades, “ya sé que en el supermercado también lo venden como tantas otras cosas naturales”…

No sé si en lo sucesivo lo probará o recomendará a sus pacientes. Muchas personas lo pasan muy mal. Yo había tomado muchas pastillas para facilitar la digestión, para el hígado, para proteger la mucosa, he tomado tantas medicaciones! El jarabe para proteger la mucosa me iba bien al principio pero un rato después de tomarlo me encontraba mal.

Fue el único que mostró interés por el aloe vera, no es muy mayor, debe tener unos 49 años.

  • ¿Quién fue tu apoyo a lo largo de todo el proceso?

Mi hija Mireia, es a quien tengo que agradecerle mucho, pero mucho! Mireia, aunque sea hija única, es muy independiente, es suya sin embargo la encuentras cuando la necesitas. Ella con respecto a la familia sabe que la tiene y la quiere pero no forma parte de su vida. Sin embargo ante un problema grave yo me la he encontrado al cien por cien, turnándose con su padre, hablando con los médicos, incluso llamándole yo la atención a veces cuando ella manifestaba su desacuerdo con algunas decisiones.

Tenía detalles que me ayudaban, por ejemplo me traía un bocadillito de jamón que luego me sentaba fatal pero me apetecía en aquel momento, se quedaba muchas noches haciéndome compañía, me explicaba cosas, nos reíamos, me distraía. El Dr. Carles, el oncólogo, me dijo una vez:“es usted una enferma muy pesada que siempre se queja” y me hizo un gesto señalándome a Mireia. “Pega caña su hija”… y ella le contestó: “no, yo no pego caña, es que yo quiero saber el por qué de las cosas”. Mireia  no paraba de preguntar.

Con Paco, mi marido también, pero era distinto. Mi hija me ayudó a nivel emocional, nunca le pedía nada, con su apoyo moral tenía bastante. Mi marido me ayudó en casa.

  • ¿Tener criterio es ser pesada?

Igual si. A veces solucionaba muchas cosas con las enfermeras especialistas en oncología, otras veces con el médico. Igualmente veía que trataban a mi hija con mucho cariño y agrado. Las enfermeras reconocieron que: “la mayoría de las personas vienen aquí, aceptan lo que se les dice, lo que hay, es por falta de conocimientos” Pero Mireia no, ella  se informaba, preguntaba, rebatía.

Actualmente me encuentro bien, superando las pequeñas secuelas que aún quedan. La Dra. Marta Suárez es quien está realizando el seguimiento, los controles y me siento arropada por ella. Agradezco su buena disposición yla alegría que me transmite cuando una prueba sale bien, se alegra conmigo, no por mí.

  • ¿Has cambiado a partir de la experiencia de cáncer?

A ver,  el 100% no cambias yo por lo menos. Hay gente que dice que si, igual tiene fuerzas para eso,  yo tanto no, y menos cuando eres mayor. Pero si que cambias en la forma de vivir, me ha ayudado a hacer las cosas más en consonancia con lo que yo soy. A  mi la vida cotidiana, la monotonía me ha agobiado siempre, había pasado etapas de tristeza por ese motivo, las superaba ,pero las he tenido. Una vida tan lineal no va conmigo, yo elegí una vida así, luego de mayor me di cuenta, y fui buscando soluciones. Antes del cáncer estaba más aburrida, más triste, y ahora me encuentro más contenta, por la mañana estoy más optimista, si tengo que hacer cosas que no me gustan las hago de otra manera, he asumido cosas que antes me costaban. Hay pequeñas cosas que antes no me distraían y ahora me distraen, le estoy sacando más partido a la vida.

Solucioné además un tema pendiente. Una de mis hermanas y yo estábamos distanciadas, mis padres hacía años que habían fallecido, yo quería mucho a mis padres, y cuando enfermé pensé mucho en ellos y más en mi madre, la encontraba a faltar. En aquel momento necesitaba a mi madre, la necesitas porque es la que realmente te da todo por nada y pensé que esta situación  no les gustaría nada ni a mi madre ni a mi padre. Además no sabía si iba a vivir o   no… ¡pues ahora es el momento! llamé a mi hermana y me limpié el sentimiento de que lo tenía que haber hecho  antes, no quería seguir así. Puse en orden temas que estaban pendientes.

  • ¿Deseas compartir algo más con nosotros?

No sólo me dirijo a las personas que tienen o han tenido cáncer,  sino a cualquier persona que vea que puede solucionarse sus pequeñas cosas:  que lo haga!, se sentirá bien.

Que luchen, que no tiren la toalla, que tienes épocas buenas y épocas malas. Creo que siempre hay que buscar alternativas para todas las cosas  y más en medicina que hay muchas. Hay que tomar ejemplo de Alemania y Suiza hace muchos años que han incorporado en la sanidad pública la homeopatía y terapias naturales.

Es importante tener una autonomía propia, no sólo a nivel económico, sino ser tú misma y trabajar el propio conocimiento del cuerpo y de la persona.

Quiero agradecer también los cuidados recibidos por los médicos, enfermeras y profesionales sanitarios que me han atendido durante el proceso de enfermedad. Me he sentido cuidada y acompañada.

Muchas gracias Manuela por compartir tu experiencia. Admiro tu confianza, tu determinación y tu coraje en momentos de tanta fragilidad. Tu testimonio es una luz para todos.

Al mismo tiempo, tus vivencias invitan a reflexionar sobre quién o qué es el centro de atención de nuestro sistema sanitario y sobre cómo estamos cuidando.

Elena Lorente Guerrero

 

2 thoughts on “Entrevista a MANUELA GUERRERO: Una historia personal de superación del cáncer desde el autoconocimiento y la autonomía.

  1. Montserrat 29/03/2010 / 20:19

    tengo un hermano con cáncer de pulmón y metástasis en el hígado y me ha servido mucho leer tu experiencia pues estoy averiguando e investigando por medios naturales que se puede hacer para ayudarle.No quiero que se vaya tiene 51 años.

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