Entrevista a MARTA MERCADÉ mujer, profesora y madre. “La aceptación familiar y el apoyo social son fundamentales para las personas afectadas por una enfermedad mental.”

MARTA MERCADÉ ISANT:

El hecho de tener una enfermedad y convivir con la sensación de que la has de esconder porque la gente no lo puede entender hace que la angustia se duplique porque, además de tener la enfermedad, has de poner energía en evitar que los demás se enteren.

Hemos de ser capaces de aceptar que hay personas afectadas por enfermedades mentales, muchas más de lo que pensamos. Son personas que conviven con nosotros y que probablemente tenemos muy cerca, pero a las que no podremos ayudar mientras nuestra sociedad las siga negando.


Me llamo Marta Mercadé,  soy profesora de inglés y alemán en un instituto de secundaria. Estudié filología inglesa y después me reenganché y estudié filología alemana.  Posteriormente realicé un máster en didáctica de la enseñanza del alemán. Hace dos años aprobé las oposiciones a catedrática, tengo la cátedra de secundaria.

Soy madre de un niño de 12 años, Nil, y de una niña de 8, Elsa. Y soy viuda.

Me quedé viuda hace 5 años, cuando Elsa todavía no tenía 3 años y Nil tenía 7.

Mi marido estaba enfermo, sufría depresiones, y finalmente… se suicidó. El pasado mes de mayo se cumplieron 5 años.

  • ¿DESDE CUÁNDO SUFRÍA TU MARIDO EPISODIOS DE TRISTEZA?

Cuando  nos conocimos él ya estaba enfermo, lo que pasa es que tantos años atrás, yo evidentemente era muy joven, no sabía qué era una depresión ni las consecuencias que podía llegar a tener

Sí que sabía que tenía una depresión, pero con 20 años te imaginas que encontrando un buen médico, con un poco de medicación y con tu amor, será suficiente para tirar adelante.

Es más, una vez siendo novios, Joan me dijo que quería que dejáramos la relación, yo no lo entendía porque estábamos bien como pareja. Joan me dijo que sabía que esto que le pasaba le pasaría siempre y no quería arrastrarme con ese problema, con esa enfermedad.

Yo le contesté que en todo caso, la decisión de si quería continuar a su lado o no sabiendo esto era mía. Y decidí que quería seguir con él.

  • ¿EL DIAGNÓSTICO ERA DEPRESIÓN?

Sufría depresiones pero no sé si estaba bien diagnosticado. Un poco de ansiedad, un poco de estrés, pero el tipo de depresiones que tenía yo creo que ya eran endógenas.

Tan pronto estaba bien como, sin ningún motivo aparente, se empezaba a hundir en si mismo, le invadía aquel sentimiento de inferioridad de “yo no sirvo para nada, esto no lo sé hacer, no tengo amigos”,… todo negativo.

Después poco a poco se iba recuperando, volvía a estar bien. Había más temporadas buenas que malas al principio, luego con los años eso fue cambiando y llegó un momento en que estaba dos meses bien y tres mal, hasta que al final se enlazaban los meses de estar mal.

  • ¿QUÉ CREES QUE PROPICIÓ EL EMPEORAMIENTO?

Yo pienso que el primer motivo fue que él nunca fue plenamente consciente del alcance de su enfermedad, consciente quizás sí, pero no lo aceptaba.

Cuando se encontraba un poco bien anulaba algunas visitas,, renunciaba a la ayuda profesional, dejaba de tomar bien la medicación sin consultarlo con el médico. Nunca hizo del todo bien ningún tratamiento, cuando se encontraba un poco mejor…, lo dejaba.

Creo que este fue uno de los principales problemas que lo llevó a no aceptar lo que pasaba y tomarse en serio que tenía que ponerse en manos de un buen profesional, y finalmente al suicidio.

Otra de las cosas fue evidentemente el tipo de enfermedad que era. Yo creo que si hubiera sido no sé, un cáncer de estómago, cuesta decir la palabra cáncer, pero decir que tienes una depresión y que tienes que ir al médico o al psicólogo,… intentábamos esconderlo tanto como podíamos porque él no quería que lo hablara con nadie, excepto con mis padres.

Más tarde ya entendió que yo tenía necesidad de poder hablar o de compartir mi angustia con la familia o amigos más íntimos. Pero él siempre intentó esconderlo, tenía amigos que no sabían que tenía depresiones.

El hecho de tener una enfermedad y convivir con  la sensación de que la has de esconder porque la gente no lo puede entender hace que la angustia se duplique porque ,además de tener la enfermedad, has de poner energía en evitar que los demás se enteren.

  •  ¿HUBO ALGÚN PUNTO DE INFLEXIÓN A LO LARGO DE SU PROCESO?

Recuerdo que cuando nació la niña, Joan tuvo un periodo de euforia que no le había conocido hasta entonces. Deseaba aprender a volar y comprarse una avioneta. Después de aquel difícil verano vino el bajón en picado, pasó un otoño horroroso. Y me di cuenta de que estaba empeorando. Nunca lo había visto así, pasando de la euforia a la depresión extrema.

Empecé a leer libros sobre depresión, trastorno bipolar, etc. y a plantearle la búsqueda de otra opinión más, ir a otro psiquiatra para descartar un trastorno bipolar,  pero él negaba la fase de euforia.

No paré hasta que los visitó un psiquiatra que nos habían recomendado, el jefe de psiquiatría del Hospital Valle Hebrón en aquel momento. Pienso que quizás es un buen psiquiatra pero con Joan no comenzó bien porque fue demasiado duro en su primera intervención diciéndole “está en tus manos que te quieras curar o no”.

Le hizo análisis y pruebas y le dijo que tenía una descompensación química  además del carácter introspectivo. Le recetó un inyectable diario y en 15 días ¡noté un cambio!  La medicación que le recetó le iba bien, estaba mucho mejor.

Pero Joan anuló la siguiente visita, ponía excusas para no ir…

Fue una pena. Aquel psiquiatra no estableció una relación terapéutica con Joan, le presionó demasiado en la primera visita y él ya no quiso volver.

Lo vi después, porque cuando mi marido murió necesité informes médicos para realizar los trámites legales y aquél psiquiatra no quiso hacerme ningún informe. Yo le dije que no necesitaba una etiqueta diagnóstica concreta, sólo que había visitado a mi marido y que estaba en tratamiento con él. No me lo quiso hacer, no se quiso implicar .

No pongo en duda sus conocimientos como médico psiquiatra, pero como persona me defraudó. Fue una situación muy desagradable.

  • ¿QUÉ OCURRIÓ DESPUÉS DE ESE EPISODIO DE EUFORIA-TRISTEZA EXTREMA?

Joan siempre había trabajado en la empresa familiar de género de punto, pero estaba cansado de eso.

Es cierto que era pesimista de base pero, con visión de futuro, ya vio que China perjudicaría a la industria téxtil como ha pasado y está pasando. Vio que no había futuro.

Estaba cansado de trabajar en la empresa y quería hacer lo que toda la vida había querido hacer: conducir camiones.

Yo fui la primera que me opuse. Entendía que necesitara un cambio de trabajo pero me parecía que trabajar de camionero no era la actividad que más le convenía. Le decía que él estaba acostumbrado a la flexibilidad de horarios, comía en casa, hacia una pequeña siesta, y de eso a pasar a conducir 8 horas diarias, dormir en las cabinas, … No estaba acostumbrado a eso, y con la enfermedad que él tenía y la medicación que tomaba consideraba que no podía hacer ese trabajo. Conduciendo de noche podía ser un peligro para los demás.

Y él no quería ver nada, contra- argumentaba continuamente. Al final, como no podía seguir discutiendo con él todo el día, le apoyé.

  • ¿SIGUIÓ ADELANTE CON SU PROYECTO?

Si y con éxito. Aunque prepararse para aprobar los carnets de camión no es fácil precisamente, los aprobó todos. Estuvo mucho tiempo estudiando y trabajando. Hacía las dos cosas, con la familia en contra, prácticamente a escondidas, se pasaba las noches estudiando y finalmente trabajó como camionero.

Cuando se  suicidó llevaba un año, año y medio aproximadamente trabajando en una empresa y contento.

Yo creo que este fue el último intento que él hizo para superar su depresión. En teoría ya tenía lo que todo el mundo considera necesario para ser feliz: “tengo una familia, tengo unos hijos preciosos, no tengo problemas económicos, tengo un trabajo que hasta ahora me ha gustado, lo tengo todo, pero aun así, no estoy bien”.

Supongo que al ver que  contra todo pronóstico lo había conseguido pero aún así, le volvía a pasar lo mismo,… al llegar la primavera debió pensar, ¡pues a la porra, no puedo más!

Aunque él no me lo contó jamás, yo  imagino que debió ser así.

  • ¿DEJÓ ALGÚN MENSAJE PARA VOSOTROS?

Me dejó una carta, si. Yo evidentemente no noté nada. A veces piensas, ¿pero cómo puede ser que no notara nada?

Lo preparó con días de antelación. Dejó una única carta de despedida. A  mí me dedicó la mayor parte de la carta, hablaba de los niños también, era una de las mejores cosas que le habían pasado pero que aún así no le habían dado suficiente fuerza. Decía que estaba cansado de la inseguridad que llevaba arrastrando durante tantos años y de siempre tener que disimular delante de la gente. Veía que no era como los demás, era luchar una vez y otra y no acabar de superarlo. Ya estaba  cansado de luchar contra lo mismo…

  •  QUÉ DURO…

Si, es cierto. Leías la carta y veías un sentimiento de inferioridad y una autoestima bajísima que impactaba. Me decía que sobretodo no me sintiera culpable, que yo había hecho todo lo que podía y más! y que sencillamente nadie podía hacer nada más, que se había acabado.

Yo pienso que tuvo mucho coraje, cuando la gente me decía: “¡qué egoísta, con todo lo que te ha hecho pasar!”

¡¿Qué egoísta?! para mí no era egoismo sinó una última salida. Estaba enfermo. Además la carta  no era una nota improvisada sinó una revisión cronológica de vida, empezaba por sus padres, después por mí, los niños y acababa conmigo diciéndome que sabía que yo pasaría una temporada muy difícil pero que él sabía que era fuerte y que saldría adelante y que sólo esperaba que algún día encontrara a alguien que pudiera hacer de padre a nuestros hijos.

El mensaje era este. La carta era muy dura porque reflejaba una decisión pensada, meditada.

Yo de hecho Elena, al encontrar la carta ya lo pensé, sabiendo lo perfeccionista y meticuloso que era, y que cuando quería hacer algo lo conseguía… pensé, no habrá sido un intento,  no. Lo ha hecho y así fue.

  • ¿HUBO ALGÚN INTENTO CON ANTERIORIDAD?

No, nunca. Él se suicidó en mayo, pero el noviembre anterior un amigo nuestro tuvo un infarto y estuvo muchos días enfermo. Y un día estábamos cenando, como si lo viera ahora, una tortilla con bacon y una ensalada, y yo le comentaba:

“Ostras, que mala suerte ha tenido Albert” y él contestó:

“si que es mala suerte, si, porque tantas ganas de vivir que tiene Alberto y que le pase a él esto. Esto me tendría que pasar a  mí, y así acabar de una vez con todo”. Joan continuó cenando como si nada, yo creo que no fue ni consciente de lo que dijo.

Yo no me pude ni acabar la dichosa tortilla, que me quedé atónita “¿Pero que me está diciendo? ¿Qué ojalá se muriera?”

Aquella noche cuando nos fuimos a la cama yo no podía dormir, en cuanto noté que él respiraba profundamente, me levanté, subí a la buhardilla y lloré toda la noche de angustia porque capté la profundidad de lo que había dicho, él quería morirse.

  • ¿CÓMO AFECTÓ A TUS HIJOS?

Elsa ni se dio cuenta, todavía no tenía 3 años. Hasta al cabo de 15 días no se lo dijimos porque estaba acostumbrada a los horarios de su padre con el camión,  a veces pasaba una semana sin ver a los niños.

Nil pobrecito estaba desesperado, con 7 años se enteró perfectamente de todo. Yo enseguida hablé con la psicóloga de la escuela, le expliqué lo que había pasado y le pedí consejo sobre qué debía hacer con los niños.

Me dijo  que con 7 años Nil no entendería nada, y finalmente decidimos decirle que había sido un accidente, sin entrar en detalles,  sin decir nada más.

Ha sido un accidente, no especificando con el camión, sólo un accidente. Intenté no engrosar demasiado la mentira pensando en el día que tuviera que deconstruirla.

A pesar de lo que le dijimos y de tener sólo 7 años él veía que algo no cuadraba, y me preguntaba:

“¿Cómo es que papá ha tenido un accidente si él no bebe nunca? ¿Le ha deslumbrado algún coche? Además papá siempre conduce despacio. Hacía comentarios y preguntaba ¿Cómo ha ocurrido? Y le contestaba que no lo sabía.

Nil le decía a mi madre  que cuando fuera mayor sería mosso d’esquadra para que le explicasen que le había ocurrido a su padre, “porque como vosotros no me lo queréis contar …”

  • TU DESEO ERA LLEGAR A EXPLICARLE LO OCURRIDO ¿VERDAD?

Si,  siempre.

Yo pensaba que a lo mejor Nil  intuía lo que había pasado, pero no. Y el verano de 2009 se lo expliqué, me armé de valor y se lo expliqué.

Ya hacía tiempo que tenía esta preocupación: “que no se lo digan, que nadie se lo explique antes que yo. Que le pueda explicar yo la verdad. Soy yo quien se lo tiene que decir, no la gente de la calle.”

Fue  a raíz de un incidente con otro niño durante un recreo en el que discutieron: < ha sido gol, no ha sido gol> cosas de niños, y el compañero le dijo: “Pues tú te mereces que se te haya muerto tu padre”. Y esto ocurrió en dos ocasiones, y piensas: “pues este niño, lo mismo que le ha dicho esto, le puede decir, que se merece que su padre se haya suicidado. Y me lo destrozarán.”

No sabía cuál sería el mejor momento, pero me asesoré con amigos psicólogos y con mi psicóloga y me aconsejaron que fuera antes de que llegara a la adolescencia porque no sabemos cómo será su adolescencia, si será de esas turbulentas o la pasará tranquila.

Entonces pensé que si lo tenía que hacer antes, mejor hacerlo entre quinto y sexto porque el niño aún está en una escuela pequeña, tiene a sus amigos de toda la vida, está en un entorno conocido y seguro.

  •  ¿CÓMO LO AFRONTÓ NIL?

En verano de 2009 se lo expliqué y ni lo sabía ni lo intuía. Se quedó perplejo, no se lo podía creer, empezó a llorar, a llorar, él ya sabía lo que significa la palabra suicidio.

Empecé explicándole que su padre estaba enfermo. Nil me preguntaba si tenía dolor de barriga, o en una pierna, y yo le contestaba que tenía una enfermedad mental, esas que están en la cabeza y no se ven.

“¿Entonces si no se ven como se sabe?” Y se lo fui explicando, quería que él mismo llegara a la conclusión de que se mató, pero no fue así, tuve que decírselo yo.  Él me preguntaba cómo había sucedido pensando en que hubiera sido un accidente, que quizá se  había quedado dormido conduciendo…

Pero tuve que decirle que no, que lo hizo expresamente, se quitó la vida.

Entonces quiso saber detalles de dónde y cómo lo  había hecho y su primera reacción fue buscar un culpable:

“¿Y cómo es que aquella mañana tú no lo oíste?” “¿Qué no te pusiste el despertador”?” Y seguía insistiendo como diciéndome “tú tendrías que haberlo oído, tú tendrías que haberlo visto”.

Supongo que es normal, necesitaba encontrar un motivo, una respuesta del tipo: se habría podido evitar…

Después  me preguntó  si algún miembro más de la  familia había tenido depresión alguna vez y mi actitud fue tranquilizarlo, sin faltar a la verdad.

“¿Y a ti, también te podría pasar?” “A mi no me ha pasado nunca, pero si podría ser que mamá tuviera una depresión pero bueno, se va al médico, etc..” intenté calmarlo un poco.

Estuvo un día o dos mal, haciendo preguntas…, no las típicas preguntas que  yo me esperaba sino cosas.. que yo pensaba “¿y esto que tiene que ver?”  preguntaba cosas respecto a su padre que no se relacionaban ni con la muerte, ni con la enfermedad. Por ejemplo, un día me preguntó que si yo hubiera sabido que su padre se mataría, si me hubiera casado igual! Me lo dijo este verano, no tenía ni doce años. Le dije que yo quería a su padre, y que cuando me casé sabía que estaba enfermo, y lo hice a pesar de todo. Pero pensé: “¡vaya pregunta!”

  • QUÉ TAREA TAN DÍFICIL PARA UNA MADRE…

Si, seguía preguntándome si a mí me pasaría, y yo aprovechaba esas ocasiones para transmitirle el mensaje que considero primordial: que cuando algo nos angustia es bueno hablarlo con los padres, con los hermanos, los amigos, las personas que nos quieren. Hay que saber pedir ayuda, guardarlo dentro nos perjudica.

Intenté que el camino quedara abierto, que siempre que quisiera hablar, me preguntase y yo le contestaría, siempre podremos hablar. Le dije, “sabes que voy a una psicóloga cuando lo necesito y como también es psicóloga infantil, nos ha ofrecido su ayuda si la necesitas, no porque te pase nada en especial, sino para poder desahogarte, si quieres…

Después de dos o tres días de pasarlo mal no quiso hablar nunca más. Un día en una salida con las bicicletas le dije tranquilamente que si quería saber algo más de su padre me lo podía preguntar abiertamente. Y me contestó algo sobre la rueda trasera de mi bicicleta, como diciendo, no quiero hablar del tema.

  • ¿CÓMO LO LLEVA AHORA?

Ahora por lo menos lo sabe, no lo ha procesado, lo tiene aparcado en un lugar donde no le hace daño, en espera. Saldrá cuando tenga que salir.

A pesar de la angustia que suponía para mí pensar que no se enterara por otra persona, que no se lo explicaran mal. No se lo conté para liberarme de ese peso, sino porque creo que tiene derecho a saber como murió su padre, poderlo hablar y compartir. Cuando llegue el momento oportuno también se lo explicaré a Elsa y tal vez Nil podrá ayudarme a hacerlo. Estoy segura de que será un gran apoyo para su hermana.

  •  NACER Y VIVIR EN UN PUEBLO PEQUEÑO ¿CONDICIONÓ LA VIDA DE JOAN, INFLUYÓ EN EL CURSO DE SU ENFERMEDAD?

Joan  me lo decía: “Hasta que no he sido adulto no me he dado cuenta de lo que me pasaba, ahora lo veo, mirando hacia atrás.Cuando tenía doce años ya tenía depresiones, porque estaba en casa y estaba deseando irme al internado, estaba en el internado y estaba deseando volver a casa, esta especie de ansiedad de no sentirme bien en ninguna parte, una continua angustia interior.En aquél momento no sabía lo que era, era un niño de 12 años, pero ahora sé que yo ya no estaba bien.Pero en aquel momento no se le daba la importancia que tenía, se pensaba que eran problemas con los estudios, …”

Joan y su familia eran de un pueblo pequeño. Estas enfermedades no se aceptan bien en ningún lugar, pero en un pueblo pequeño, todavía menos. La ignorancia, la negación, los tabúes y el estigma social pesan más.

 

  • ¿ES POR ESTE MOTIVO QUE DESEAS COMPARTIR TU VIVENCIA, PARA ROMPER CON LA ESTIGMATIZACIÓN SOCIAL DE LA ENFERMEDAD MENTAL?

Si, así es. Cuando vi el anuncio del programa que realizó Tv3 en diciembre de 2008 sobre las enfermedades mentales sentí un impulso, un instinto, llamé y ofrecí mi testimonio. Tomaron los datos y al cabo de 1 semana me llamó Mónica Huguet para entrevistarme. Estaba interesada en mi testimonio sobre suicidio, me invitó a escoger un lugar en el que yo me sintiera cómoda para realizar la entrevista y escogí  la playa donde Joan y yo íbamos siempre; es un lugar que me conecta con él.

Le expliqué a Nil mi colaboración en el programa para que supiera que aunque no es fácil hablar de lo que ocurrió, mi testimonio podía ayudar a otras personas. A pesar de que cada vez que hablas de lo sucedido todo se remueve,  pienso que hacerlo ayuda a llamar a las cosas por su nombre y a aceptarlo.

Por eso también aprovecho la oportunidad de participar en tu blog,  donde he podido explicar ampliamente mi experiencia con la esperanza de que ayude a otras personas.

 

  • ADMIRO TU CORAJE, NO TENGO PALABRAS…

Mira Elena, el pasado mes de mayo hizo 5 años, antes yo no hubiera podía hablar de todo esto, sólo recordarlo ya me ponía a llorar. Y ahora hay momentos en que todavía lloro, pienso en él, veo alguna foto o escucho alguna canción que me lo recuerda y lloro pensando “¿cómo no pediste ayuda?”

Hay momentos especialmente difíciles por ejemplo en los cumpleaños de mis hijos,  ellos están muy contentos, pero yo me paso el día llorando recordando cuando estábamos en el hospital, con la alegría inmensa de sentir que empieza una nueva vida, tenemos un hijo sano. En esos momentos sí que pienso….también a final de curso en los festivales de la escuela, pienso lo orgulloso que estaría Joan de sus hijos.

O cuando hay algún problema, claro que tengo a mis padres, mucho apoyo de amigos que me quieren, pero pienso que siempre me toca a mí, estoy sola, la que está delante recibiendo los golpes soy yo, y piensas, ¡Joan! …. A veces hablo con él: “no sé dónde estás pero estoy segura de que me ves, de que me oyes, de que ves a los niños y sabes que están bien”.

Joan  me decía en la carta que sabía que soy fuerte y que saldría adelante con los niños, y a veces le dijo: “mira chico, hago lo que puedo, estoy sola y hago lo que puedo” y le hablo como si lo tuviera delante.

Ahora te reirás, un día me levanté y al abrir el grifo no había agua. Joan me había enseñado mil veces como solucionarlo si me pasaba, un cambio de grifos complicadísimo que me había enseñado mil veces, y no me había fijado nunca, y aquél día por la mañana estaba enfadadísima porque no recordaba cómo hacerlo! Es una tontería, pero me acuerdo también en momentos así.

Lo peor es cuando pienso lo que se ha perdido con los niños, porque creo que podríamos haber encontrado una solución, podríamos haber seguido luchando juntos.

  •  ¿QUIÉN FUE TU APOYO DURANTE LOS AÑOS DE CONVIVENCIA CON JOAN?

Mis padres, siempre.

Algunas veces también nos discutíamos con Joan: cuando dejaba de acudir a las visitas, o tomaba mal la medicación, o dejaba la psicoterapia. No llegó a  hacer nunca una terapia psicológica continuada que le ayudara a llegar al fondo del problema. Yo ya no podía luchar más, le decía que no podía ir todo el día detrás vigilando si se había tomado o no la medicación. Tengo dos hijos pequeños a quienes también tengo que cuidar.

Entonces iba a ver a mis padres llorando, necesitaba desahogarme y mi madre siempre me decía que tuviera paciencia, es una buena persona, el padre de tus hijos y yo le decía: “ si  mama, la historia de siempre, buena persona,  buen marido, padre de mis hijos, ¡pero es que ya no puedo más!”

Y sé que cuando yo acababa las fuerzas y la paciencia mi madre y mi padre siempre me recordaban que Joan estaba enfermo, y lo mucho que nos quería. Joan a veces se sinceraba con mis padres y les hablaba de su enfermedad, con ellos se sentía cómodo y comprendido.

Siempre me han ayudado mis padres y los amigos, tengo la suerte de tener buenos amigos.

  •  ¿CÓMO FUE TU PROCESO DE DUELO?

El primer medio año no tenía ni tiempo ni ganas de ir a la psicóloga porque sólo pensaba en sacar a mis hijos adelante y en continuar con mi vida y pensaba, ya me saldrá el disgusto más adelante.

Además fue un tiempo en el que la gente no entendía lo que había pasado. Recuerdo que vino un amigo a casa y recriminaba, ¡cómo te ha podido hacer esto! Y yo le dije: “ a mí no me ha hecho nada, estaba enfermo, se lo ha hecho a él”. Su amigo no lo entendía…

Tuve que luchar además contra la incomprensión de algunas personas. Una de las cosas que a mí me tranquilizaba era saber que él ya no sufría más y esto me ayudaba a mí a seguir adelante. Y llegó un momento  en que me dije: ” lo mismo que él ya ha dejado de sufrir,  también ha llegado el momento de que los que estamos aquí dejemos de llorar y sufrir, y nos pongamos las pilas para salir adelante. No sólo por mi hija y por mi hijo, que son la prioridad evidentemente, también por mí.

Pasé el primer medio año mal, evidentemente, pero el bajón fuerte no llegó hasta  los ocho-nueve meses después de su muerte aproximadamente. Entonces fui a la psicóloga 2 años seguidos, después lo dejé una temporada. Y ahora hace 1 año que vuelvo a ir, no por el proceso de duelo que ya está superado afortunadamente, sino porque me ayuda en algunos aspectos respecto a mis hijos, como por ejemplo cuando tuve que prepararme para explicárselo a Nil.

  • Y ACTUALMENTE ¿CÓMO ES TU DÍA A DÍA?

Yo diría que no tengo grandes planes de futuro, cuando ocurrió esto pensé que todo aquello de: “el día de mañana, el rinconcito que hay que guardar para el día de mañana”…

A mí el día de mañana me ha cambiado tan drásticamente, que no quiero hacer grandes planes a largo plazo. Vivo y disfruto el presente con las mismas responsabilidades y compromiso de siempre, concentrada en sacar a mis hijos adelante e intentar educarlos lo mejor que pueda a pesar de estar sola. Ver que mis hijos están bien es lo que más me ayuda.

En cuanto a mi trabajo, disfruto con lo que hago. Hace un par de cursos por ejemplo, tuve un grupo de 9 niños, sólo 9, pero era un grupo durísimo. Creía que podría llevar a un grupo de sólo 9 niños pero cuando acabó el curso pensé: “admítelo, no has podido!”. Conseguí muy poco, pero yo ya tenía clarísimo que no haría clase de inglés con aquellos niños. ¿Inglés? Ni inglés, ni catalán ni castellano! A esos niños sencillamente había que escucharlos porque cuando te contaban lo que habían hecho el fin de semana o algo que pasaba en su casa,…eran historias durísimas.

Me gusta mi trabajo. Estar todo el día con niños y gente joven te mantiene en la dinámica de estar activa y al día.

  •  ¿QUÉ MENSAJE TE GUSTARÍA TRANSMITIR A LA SOCIEDAD?

Que hemos de ser capaces de aceptar que hay personas afectadas por enfermedades,  muchas más de lo que pensamos. Son personas que conviven con nosotros y que probablemente tenemos muy cerca, pero a las que no podremos ayudar mientras nuestra sociedad las siga negando.

Si las personas pudieran hablarlo abiertamente les ayudaría mucho. Es imprescindible  poder compartirlo y que no continúe siendo un tabú ni un estigma social.

Las personas que necesitan ayuda de un psiquiatra  no están locas, están enfermas.

  • MÁS ALLÁ DE LA ENFERMEDAD… ¿QUIÉN ERA JOAN EN ESENCIA?

Era una persona extraordinaria, una persona muy honesta, muy cariñoso. Él me aportó muchísimo, su generosidad. Era una persona afable, que no tenía nunca un no para nadie. Creo que en esencia, Joan era una muy buena persona.

De tots els Colors-  Bringing Colour to NursingLa sonrisa de Marta  refleja a la mujer que yo conozco: fuerte, abierta, franca, y acogedora. Contagia energía, vitalidad y su presencia transmite la solidez y  entereza que se vislumbra a través de sus palabras.

Querida Marta,  agradezco de corazón tu valentía, coraje y generosidad; tu testimonio toca el alma . Espero que tu deseo sincero y comprometido de  hacer visible la realidad de la enfermedad mental y de ayudar a los demás, se vea cumplido.

Elena Lorente Guerrero

23 thoughts on “Entrevista a MARTA MERCADÉ mujer, profesora y madre. “La aceptación familiar y el apoyo social son fundamentales para las personas afectadas por una enfermedad mental.”

  1. jose luis 05/12/2012 / 22:29

    Hola, a mi me pasó con 17 años. Hace un año le pasó eso a un amigo. Su hermana me preguntó cómo explicárselo a sus hijos pequeños, sobrinos de mi amigo. No supe qué responderle y decidí escribir un cuento que pudiese ayudar a aquellas personas que estuviesen en una situación similar a la mía. Acaba de salir. Se titula ‘Max y su sombra’ de la editorial Proteus. Lo podéis encontrar en Abacus y por Amazon. Si queréis ver más sobre el libro: http://www.youtube.com/watch?v=CfJhQf1yhlM

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    • Marta 10/12/2012 / 22:36

      Hola José Luís,
      agradezco tu comentario y tu sinceridad. Si has pasado por esto, sabrás perfectamente lo duro que es, especialmente cuando hay niños pequeños que te “bombardean” con mil preguntas y tu no tienes respuesta.
      Elena ya me envió la reseña de tu cuento. Me parece una idea fantástica para aproximar este tema tan complicado a los más pequeños.
      Estoy segura que me gustará leerlo!
      Un abrazo

      Marta

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  2. Marta 30/07/2012 / 18:04

    Claudia,
    gracias por tu mensaje.Desafortunadamente hay muchos casos como los nuestros. Yo opté por decirle a mi hijo la verdad cuando tenía unos 11 años.Pensé que antes de llegar a secundaria era un buen momento y ..me armé de valor y se lo conté. No ha sido fácil, pero creo que el compartir esa verdad nos ha unido todavía más.
    Ahora tiene ya 14 años y te diré que está bien, tanto el como su hermana son niños felices que a pesar de haber perdido a su papi saben valorar las cosas importantes de la vida, la salud, la familia, los amigos…
    Y aquí estamos, saliendo adelante los tres con mucho apoyo familiar y de unos buenos amigos que no nos han dejado nunca.
    Deseo tu también estés fuerte.
    Un abrazo

    Marta

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  3. claudia 22/07/2012 / 05:58

    marta tu historia es exactamente igual a la mia hace dos años y medio que falleció mi esposo y mi preocupación es decirle la verdad a mi hija que al igual que tu hijo mayor tenía 7 años cuando fallecio su papi. Es dificil seguir adelante y para la mayoria d las personas somos mujeres muy valientes pero creo firmemente que es el inmenso amor a nuestros hijos y la bendicion de nuestro señor padre que nos da la fuerza para seguir. Me da mucho gusto haberte conocido a ti y t historia tan identica a la mia. Bendiciones

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  4. Marta 30/11/2010 / 21:49

    Rocío,
    Tu también pareces una mujer valiente, buscas ayuda donde crees encontrarla y creo que esto es fundamental. Apóyate en toda la gente que te entiende, familia, amigos…y piensa que hay que seguir adelante.
    Si eres madre, estoy segura que encontrarás la fuerza necesaria, aunque ahora pienses que no puedes más.Lo harás por tus hijos, por tu marido y por ti misma, ya lo verás.Cómo lo hice yo y otras muchísimas personas que han pasado por experiencias durísimas.
    ÁNIMOS!

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  5. Rocio 30/11/2010 / 18:50

    Hola Marta. Quería agradecer tu testimonio sincero y valiente. He puesto en el google “madre coraje marido enfermo mental” y me has salido la primera, necesitaba tu testimonio porque soy madre, necesito coraje y mi marido a raiz de la crisis económica está padeciendo una enfermedad mental que desconocemos cual es, está visitando a una psicologa, hoy es su segunda cita. Lo peor de todo es que se ha obsesionado con mi hermana porque la culpa de todo (ella es la directora de la entidad bancaria que nos hizo las hipotecas que ahora lo están matando)… en fín… mi hermana iba a denunciarlo pero por mí se está esperando, pero no sé, lo quiero mucho .. estoy destrozada. Un beso y gracias por compartir. Te deseo lo mejor.

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  6. Marta 01/11/2010 / 22:32

    Hola Chesús,
    moltíssimes gràcies per les teves paraules .
    Si vols que et sigui ben sincera, penso que potser el meu testimoni ha pogut impactar a algú precisament perquè no tenia cap pretensió.Va ser una entrevista espontània, un anar contestant el que em sortia de l´ànima sense pensar massa ni buscar les paraules més adients.
    Tinc curiositat per entrar al teu blog.Gràcies per facilitar-me´n l´adreça.
    Una abraçada

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  7. Chesús 30/10/2010 / 17:30

    Hola Marta. A mi no em coneixes. He llegit el teu testimoni i m’ha semblat impactant, per fer servir un qualificatiu d’ús actual. Jo també penso que escrius molt bé, perquè el teu relat ens commou. No és només la “història” del Joan i teva, sinó la forma com ho expresses. Es veu que hi poses molt amor en tot això, tant com el que sents com a mare pels teus fills i com el que senties (i sents) pel teu Joan. Necesitem persones com tu, amb la teva sensibilitat, amb la teva capacitat comunicativa per sortir-nos de l’endormiscament general de la nostra societat en relació amb les persones (els individus) i les seves dificultats per tirar endavant. Jo no pertanyo a cap grup ni associació però tinc un blog que es diu LA FELICITAT i el vaig començar a fer després d’haver sortit d’una situació anímica bastant complicada. L’adreça és chesusmaria.blogspot.com. T’encoratjo a que continuïs igual d’autèntica i de tendra.

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  8. Marta 26/10/2010 / 22:34

    Marc,
    moltes gràcies pel teu comentari.No sé si és realment tan emotiu com m´esteu dient tota la gent que ha llegit l´entrevista. Potser és perquè ens coneixieu a tots dos i també vàreu viure de primera mà la tragèdia.
    Sigui com sigui, la vida continua. I com tu bé saps, enrere no s´hi pot anar…ni tan sols per agafar embranzida !
    Una abraçada
    Marta

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  9. Marta 23/10/2010 / 21:59

    Querido Antonio,
    Creo que con el blog que Elena ha creado, estamos tejiendo entre todos una red de solidaridad, ayuda e información en torno a les enfermedades mentales
    Afectados, familiares, profesionales, asociaciones…
    Por supuesto que haremos divulgación de ASSADEGA´M.
    Un abrazo

    Me gusta

  10. Antonio 22/10/2010 / 17:46

    Hola Marta
    Hé leido tu testimonio en relación a la enfermedad de tu marido Joan. Nosotros pertenecemos a una asociación que se se llama ASSADEGA’M, Associación para la Superación de la Ansiedad y la Depresión Grupos de Ayuda Mútua (www.ansiedad.org). Yo personalmente soy una persona diagnosticada desde hace 40 años por un trastorno de ansiedad como es el T.O.C., trastorno obsesivo compulsivo. Actualmente estoy jubilado por dicha enfermedad y me dedico a potenciar la asociación porque como tu bien dices sin un apoyo familiar y social es difícil salir de ese agujero negro que es la depresión y la ansiedad. Me gustaría que desde tu posición de persona sensibilizada comentaras a las personas que creas que lo necesiten la existencia de ésta asociación.
    Un abrazo
    Antonio Fermoso

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  11. Marc Guarro 22/10/2010 / 09:56

    Marta, unes paraules impressionants. Estic commogut, tot i que ja sabia bona part de la història. Un petó molt fort i la meva admiració.

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  12. Marta 21/10/2010 / 19:23

    Moltíssimes gràcies per les teves paraules, Natàlia.
    Tu també saps el molt que jo us estimo a tots.En aquells moments tan durs vau ser un puntal importantíssim tant per mi com per als nens. I ho continueu sent!
    Quan us vaig coneixèr, éreu les cosines (de lluny !) del Joan.
    Ara sou les meves cosines ( D´APROP ) !
    Una petó molt fort.

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  13. Natàlia 21/10/2010 / 06:52

    Marta, ja sé que ho saps, però t’estimem, et respectem i, sobretot, t’admirem molt, molt i molt. Ens sentim molt afortunats de tenir-te a prop a tu, als teus fills preciosos i als teus pares. No canviïs mai.

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  14. Marta 18/10/2010 / 20:50

    No sé si soy valiente o, sencillamente me ha tocado serlo.Sea cómo sea, aquí estamos.
    Afrontando lo que la vida nos depara y, a pesar de todo, intentando disfrutar de los pequeños momentos de verdadera felicidad junto con la familia y los amigos íntimos.
    He tenido la gran suerte que siempre han estado a mi lado.
    Un abrazo

    Marta

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  15. Laura 18/10/2010 / 10:52

    Marta, mucho animo, me pareces muy valiente.
    Te deseo lo mejor, tanto a ti omo a tus hijos, y ójala pudieramos entre todos construir una sociedad más preparada que acepte a todas las personas.

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  16. Marta 17/10/2010 / 00:23

    Hola Rosa,
    gracias por tus palabras.Si eres psicóloga conoces perfectamente por lo qué pasan los enfermos mentales y también los que están a su lado y no saben qué hacer para ayudarlos.
    Si alguna vez crees que puedo ser de ayuda en la asociación Ressorgir, no dudes en contactarme.
    Admiro tu trabajo y dedicación.
    Un abrazo

    MARTA

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  17. Hola Marta,

    Me parece una actitud muy valiente el expresar públicamente toda tu experiència. Yo soy Psicòloga de una Asociación de Familiars i amics de persones afectades de malaltia mental “Ressorgir” de Barcelona (info@ressorgir.org) y somos actualmente 60 familias con diferentes problemàticas mentales. Sé del sufrimiento de los cuidadores y de su entrega, de los pocos recursos sanitarios, sociales y laborales para los afectados y de la lucha continua para la no estigmatización social, la sociedad aún no conoce apenas la problemática de los enfermos mentales y la de sus familiares. Yo animo desde aquí a todos a seguir adelante, a no perder la esperanza nunca, ni tirar la toalla. Conseguiremos una mayor calidad de vida para TODOS/AS con la unión de los afectados, familiares y profesionales.
    Maria Rosa Gendrau- Associació Ressorgir

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  18. Gloria 16/10/2010 / 13:33

    Marta, eres una mujer estupenda. Le pones mucha fuerza a la vida y a la muerte también, que es lo único seguro y natural que tiene la vida, aunque la rechace y la ignore nuestra cultura. Siempre he sentido un profundo respeto por los que no pueden seguir adelante, aunque los resultados sean tan difíciles de afrontar para los que se quedan. Las enfermedades mentales ponen la vida tan dura, tan dura, que a veces no se puede soportar. ¿Quien no ha sentido alguna vez que no puede más? Ahora estoy muy bien pero tuve una crisis de ansiedad postraumática que me hizo perder diez kilos en un mes. Pude con ella, otros en mi entorno están en ello, como decía Gironella luchando con los fantasmas de su cerebro, otros que no han tenido esa suerte, también está el azar. Un accidente, y un suicidio lo es -no le mentiste a tu hijo- es siempre un cúmulo de circunstancias que confluyen desafortunadamente en un momento y se convierten en algo irreparable. Tu mensaje que, como dice Elena, brota del alma, es una llamada de atención valiente y sincera para no bajar la guardia, buscar ayuda y gritarla si es preciso. Seguro que nos va a servir a todos los que, como yo, hemos leído con mucha emoción tu relato. Muchas gracias por todo lo que compartes sobre Joan, sobre tus padres, sobre tus hijos, sobre el amor y también sobre la ciencia y la desmotivación de los enfermos para reconocerse enfermos, aceptar los tratamientos y dejarse ayudar. Sigue escribiendo, lo haces muy bien. Ojalá puedas hacer los deberes que te dejó Joan y encuentres ese padre que deseaba para tus hijos. Mientras, alguien se está perdiendo una gran mujer, como te decía al principio.

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    • Marta 17/10/2010 / 00:19

      Gloria,
      agradezco de todo corazón tus palabras, tus elogios.
      Creo que nadie sabe lo fuerte que realmente es hasta que la vida le pone a prueba.Y a mi la prueba fue dura! Pero en esos momentos, no sé de dónde, pero sacas las fuerzas para seguir adelante.En primer lugar porqué ves a tus hijos, pequeños, indefensos, destrozados porqué acaban de perder a su padre..y tu, sencillamente sabes que debes luchar por ellos.Que tu no puedes hundirte( pero te hundes! ).
      Y más adelante piensas: “Por ellos y… por mi misma”. Lo que ocurrió no pude evitarlo ni puedo tampoco cambiarlo ahora.Sucedió.Pero sí es mi responsabilidad ver qué hago con lo sucedido, y optar por la postura victimista y seguir triste el resto de mi vida, ó… empezar de nuevo y ser feliz.Creo que con mi relato queda claro qué opción he tomado.
      Y lo de hacer los deberes …estamos en ello!
      Un abrazo.

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  19. enriqueta 16/10/2010 / 08:13

    estoy de acuerdo, amí me pasó igual con un hermano que se mató, soy medico y bipolar, y tengo un hijo bipolar, tengo que estar muy pendiente de él, pero no puedes hablar con mucha gente de este problema porque parece que la administración lo ha dejado de lado, estoy de acuerdo totalmente contigo, mi hijo ahora bien con psicologo y psiquiatra, pero tengo que apoyarlo totalmente,
    la gente no lo comprende ¿por qué no escribes un libro, con tus experiencias?

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    • Marta 17/10/2010 / 00:03

      Enriqueta,
      si has pasado por lo mismo con tu hermano, seguro que puedes entender todo lo que cuento.
      Es cierto, tendrás que apoyar totalmente a tu hijo y, cómo ya has hecho, buscar la ayuda profesional necesaria.Pero con ambas cosas, estoy segura que tu hijo saldá adelante!
      Un abrazo
      P.D : Lo del libro….no sé.Pero gracias por la sugerencia.

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