El Cuidado Invisible de la Matrona que Impregnó al Joven Padre, por Concha Germán

Este texto nace de la reflexión después de una conversación con mi amigo Carlos y la lectura de una novela escrita en una parte de la Europa del Norte. Una sociedad acostumbrada a tener un criterio laxo sobre el matrimonio y a poner la natalidad por delante de otros criterios, apoyando  o no criticando el deseo de ser madre sin pareja. Algo parecido a lo que ha sucedido y sucede en las zonas de pescadores, donde las mujeres asumían que estarían mucho tiempo sin sus hombres que andaban por la mar y a veces no volvían. Esto hacía que toda la sociedad, los abuelos, vecinos y ciudadanos en general recibían con gozo al nuevo ser o, al menos, con mucho respeto.

Mariposa de espirales. Autora Mª Jesús Blázquez

Una joven de poco más de veinte años, llama a un joven para anunciarle que dentro de nueve meses van a tener un hijo.  Estos jóvenes de la misma edad, que apenas se conocían, se acostaron una noche de fin de semana. No había habido relación, no había proyecto, pero nada más y nada menos habían juntado sus semillas para un nuevo ser.

Cuando Erik, le dijo a su padre que una joven con la que se acostó esperaba un hijo suyo, se puso muy contento porque iba a ser abuelo, cosa que no esperaba. Es más animó a su hijo a que le prestara atención a la futura madre.

Erik, se había quedado desconcertado cuando Kristin le dio la noticia, pero ella le sacó de su turbación diciendo que no esperaba nada de él, solo quería comunicarle que era hijo suyo.

No volvieron a verse hasta que llego el día del parto y Erik estuvo acompañándola en el paritorio y le acompañó en la habitación. Era un acompañamiento pasivo, pero estaba allí. La matrona ayudo a Erik a colocar a su hija en su hueco aovado entre sus brazos para que la bebe estuviera cómoda. Erik se dejó llevar y acogió a su hija con gran emoción a la vez que mantuvieron su mirada durante unos minutos; no podía apartarla, la emoción le embarga y con ella en brazos se deslizaron unas lágrimas por su cara, mientras miraba a la cansada de su madre, que le devolvió una agradecida sonrisa.

A eso de la medianoche, Erik comenzó a pensar que debería de irse. No había nadie de la familia de Kristin, no sabía nada de ellos. Llegó de nuevo la matrona y les dio los papeles informativos habituales y reiteró que tenía una bebe muy bonita. Por último animó a Erik a quedarse con su hija ya que su madre estaba muy cansada y debería dormir. La habitación tenia un sofá cama idóneo para descansar.

Erik se sentó en el sofá acercó la cuna a su lado y no dejó de mirar a su bebe y ella a él. Pronto sintió la necesidad de cogerla, estiró sus piernas y notó como su hija se acomodaba en su regazo, presionaba su mano con su manita hasta que se quedó dormida. El no durmió, se limitó a mirarla y a descansar relajadamente.

Intentos en rosa. Autora Mª Jesús Blázquez

* * *

Tras describir los hechos y el contexto en el que se produjeron, queremos destacar el papel central que tuvo la matrona. Dos momentos y dos acciones de cuidados. Primero con toda delicadeza, le ayudó a tomar a su hija entre sus brazos hasta que ambos se sienten cómodos.

Indujo y facilitó la primera parte de imprinting (1) del encuentro padre e hija. El segundo momento es poco tiempo después, cuando de forma persuasiva invitó al padre para que se hiciera cargo de la hija, mientras su madre descansaba. El padre mira a su hija, la acerca hasta que se la poner encima, la acurruca y ambos se relajan, ella se duerme.

En la cultura de nuestros padres o abuelos actuales no era frecuente que los padres asistieran al parto, ni que cogieran al bebé, ni mucho menos que se quedaran pendientes de él la primera noche. El acto de nacer en casa, era un acto de mujeres y más bien se apartaba a los hombres de ese importante momento. Hace unos meses, un amigo y colega de la Universidad, que con cariño me llama “holística” me expresaba que él y sus amigos, cuando llegaba un bebé, se les apartaba y se sentían excluidos. Yo le dije, ¿no será que sois vosotros los que os apartáis y luego os entran celos? Esta breve experiencia con mi colega y amigo me hizo reflexionar si estamos las matronas y enfermeras haciendo las cosas suficientemente bien.

Mucho han cambiado las cosas y hace ya décadas que los padres acuden al parto y están acompañando a la madre. El corto audiovisual de Icíar Bollain “Es por tu bien” en el que el actor Luis Tosar hace de parturienta en un paritorio, todavía muy común, denuncia la despersonalización del parto de la ciencia médica frente a la corriente del parto respetuoso.

En los hospitales amigos de los niños se mantiene al bebe con la madre y se facilita la estancia del padre durante el parto y en la habitación (3). En los bebes prematuros se practica el método madre canguro, pero al leer la novela, y la forma tan delicada en como actúa y resulta eficaz las sugerencias de la matrona lo asocié con la conversación de mi colega y me surgió la pregunta ¿Hay suficiente relación de cuidados para facilitar la impregnación entre el padre y el nuevo bebé, su hijo o hija?.

Analicemos el momento del cuidado. La matrona realiza una exquisita e invisible acción decuidado con el joven padre: primero, al poner de relevancia el momento mágico de acoger a una nueva vida que además es parte de él; en segundo lugar al facilitar que acoja a su hija de forma tierna y segura; al hacerlo, la cercanía facilita la mirada entre ambos, siente el calor, el relax, el reconocimiento y la emoción que comparte con la madre cansada. Esta, al ver a su hija en brazos de su padre, se relaja y descansa y duerme.

Por si no fuera suficiente, la matrona vuelve y aquí viene una tercera acción de cuidado: ante la cara de duda del padre, le invita a quedarse, le da facilidades, finalmente, le persuade. El padre acepta, sigue impregnándose de su bebe, la sigue mirando, se la acerca, la coge, la estrecha entres su brazos, la coloca en su regazo hasta que se duerme (2). La bebe nunca lloró, el padre si, de emoción. A pesar de que no es pareja de su madre, a partir de entonces toma conciencia de que es padre, de que tiene un hija, saca la foto y muy contento se lo cuenta a sus amigos.

El cuidado invisible, exquisito, científicamente informado ha logrado que esta hija no podríamos decir deseada, no sólo no es rechazada, si no que es recibida y aceptada con gozo. Invito a las personas lectoras de este artículo a que lean el texto completo y descubran varios momentos de cuidados invisibles.

Concha Germán Bes

Profesora titular de Enfermería en la Universidad de Zaragoza. Coordinadora del Master Universitario de Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería. cgerman@unizar.es

  • La novela: “Rosa cándida” de Aidur Ólafsdottir. Madrid: Santillana. 2013. Es una novela rica, con muchas lecturas, excelente que invita a descubrir el valor de la paternidad. Muy recomendada para enfermeras, matronas, jóvenes y futuros padres.

Lecturas recomendables:

  • Konrad Lorenz. “Fundamentos sobre la etología” 1992. La importancia de los primeros momentos de la vida. Que nos reciban con sonrisas. Los perros que ladran algunas veces muerden, los hombres que ríen difícilmente disparan un arma. Konrad Lorenz
  • Uvnas Moberg, Kerstin. “Oxitocina, la hormona de la calma, el amor y la sanación”. Barcelona: Obelisco 1992. El título lo dice todo. Su autora es ginecóloga y madre de tres hijos, lo que le hace relacionar la fisiología y la impregnación de la oxitocina.

Notas de la autora:

En los textos utilizaré como genérico el término, persona usuaria, enferma o ciudadana. Expresamente no usaré el término paciente porque significa “pasivo” y atenta a los principios de un buen cuidado en el que paciente debe tener un grado posible de actividad y no de pasividad. La paciencia es competencia de quien asiste y cuida.

Utilizaré el término genérico de enfermera o enfermero, que son los actores de las acciones del cuidado.

One thought on “El Cuidado Invisible de la Matrona que Impregnó al Joven Padre, por Concha Germán

  1. Elena Lorente Guerrero 16/09/2015 / 12:54

    Gracias de corazón a Concha por un artículo exquisito, bello, grande!

    Gracias también a Mª Jesús Blázquez, bióloga y catedrática de instituto. Creadora de Vía láctea e impulsora de la Lactancia Materna y el parto respetuoso. Autora de las pinturas-fotografías que ilustran el post, y del libro “La ecología al comienzo de la vida”

    Abrazos para las dos 🙂

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