Entrevista a Maricruz Martínez, Enfermera Responsable del Programa de Cromoterapia en la URPA del Hospital Asepeyo Coslada: ”Más Color, Menos Dolor”

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingMaricruz Martínez Loredo lleva más de 25 años en el mundo de la Enfermería.

Empezó ejerciendo como Enfermera pediátrica en un hospital rural que contaba con muy pocos recursos; vivió situaciones duras, demasiado quizá para una enfermera novel. Pero todo tiene su razón y sentido, y a pesar de la distancia y el tiempo, aquellos niños siguen presentes en su corazón guiando sus pasos. Ellos, sin saberlo, la han convertido en la gran mujer y profesional que es.

Maricruz nos cuenta que el respeto por los pacientes pasa primero por conocernos y respetarnos a nosotros mismos. Encontró en las terapias naturales / complementarias la aproximación holistica y humanista que andaba buscando para cuidar a sus pacientes como ella sentía que debía hacerlo. Y  ya hace casi cinco años que con naturalidad, amabilidad y constancia, se atrevió a introducir la cromoterapia en la URPA del hospital donde trabaja. Actualmente es una intervención de enfermería normalizada en el manejo no farmacológico del dolor.

Al mismo tiempo, su mirada humanista le llevó a preguntarse ¿Podemos hacer las cosas de otra manera? Partiendo de ese planteamiento surgió la respuesta materializada en Cuidando Vidas, un libro en el que además de recoger algunas de sus primeras vivencias como enfermera, plasma las relaciones que diariamente mantienen las enfermeras en el ámbito hospitalario con los pacientes, familiares, demás profesionales y ellas mismas. Un espejo de lo que sucede cotidianamente y  una reflexión hacia un modelo relacional en enfermería”.

LOS ORÍGENES

  • Eres una enamorada de la profesión. ¿Cómo empezó todo?

Soy de Buenos Aires. Estudié enfermería en mi país, Argentina. En realidad, yo no conocía mucho la enfermería, lo que pensaba estudiar era medicina porque allí en el año 78-79 lo que realmente aparecía era medicina.

Pero fue mi madre quien me dijo “mira hija nosotros no podemos costearte esos estudios, la familia está mal, necesitas estudiar algo con lo que puedas ir trabajando al mismo tiempo”, porque claro, estudiar medicina te llevaba el tiempo completo. Y pensé en algo que estuviera más o menos cerca de medicina, a ver la enfermería.

Y cuando empecé a estudiar enfermería pensé “¡esto ya no lo dejo, esto es lo mío!” y ya nunca quise saber más de medicina, la verdad.

Comencé mi andadura como profesional en la provincia del Chaco, una zona deprimida del noroeste de mi país con gran cantidad de población aborigen. Siempre quise colaborar en esa zona. Conseguí un contrato y estuve allí dos años, esa era mi ilusión, poder estar allí como enfermera.

  • ¿Qué te marcó de esa primera experiencia como Enfermera?

Eran situaciones duras para empezar directamente. Uno necesita tener un poco más de experiencia, de bagaje para hacer frente a tantos límites. En aquel momento El Chaco era un pueblo con un hospital rural. Después de muchos años volví a visitarlo y hoy ya es una ciudad. Pero hace 30 años se atendía sobre todo a población aborigen que era la que más abundaba en esa zona, subsistían con condiciones mínimas de vida, mínimos recursos económicos. Y el hospital también tenía pocos recursos. Yo estaba en pediatría y la mortalidad era muy alta, te veías lógicamente muy impotente.

Fue muy duro, pero hasta día de hoy no me olvido de lo que se pasaba allí, todavía lo tengo muy fresco.

Uno de los cuentos del libro “Martita quiere polvo de estrellas” fue una de las experiencias de esa época.

  • ¿Qué pasó después?

Una vez se terminó el contrato ya no nos renovaron por cambios políticos. Volví a Buenos Aires y continué trabajando en pediatría haciendo suplencias en distintos sitios. Quería seguir especializándome en la infancia, siempre me interesó mucho la estimulación infantil temprana.  En pediatría se trabajaba mucho con la familia. Nunca hubo un ingreso de un niño separado de sus papás. Me di cuenta de que necesitaba estudiar magisterio, así que combiné las suplencias con los estudios. Estudiar algo de pedagogía y poder aplicarla me ayudó a atender bien al núcleo familiar.

Cuando terminé magisterio empecé a trabajar en el servicio de pediatría del Hospital Británico  de Buenos Aires hasta el 90, año en el que ya me vine a España.

  • Y en España empieza una nueva etapa totalmente distinta.

Si. Aunque sólo tenía experiencia en pediatría me seleccionaron para venir a trabajar al Hospital Asepeyo, especializado en traumatología. Fue un gran cambio. Comencé a trabajar en traumatología, con adultos, pero los pacientes siguen siendo pacientes. Tengan la edad que tengan la experiencia te sirve igualmente.

Vinimos 10 personas de Argentina. El hospital que ahora tiene 35 años de historia, en aquel momento llevaba 4 años y poco más de rodaje, eran los inicios. La integración fue muy fácil, fue un buen momento para comenzar.

  •  ¿Cuándo nace el interés por las terapias complementarias?

Mira yo no puedo, ni quiero olvidarme de mis orígenes y de aquella experiencia en El Chaco y todo lo que conllevó.

Mi experiencia atendiendo al núcleo familiar en pediatría, los conocimientos en psicopedagogía los he ido incorporando en el paciente adulto porque quería cuidar de otra manera. El adulto ingresa solo, sin su familia que le acompañe. Al correr de todos estos años poco a poco va cambiando y se va integrando a la familia, pero aún falta mucho por hacer. Para mí, el respeto por el ser humano pasa también por entender, admirar y atender también la parte emocional y la espiritual.

Y hacía ahí quise siempre enfocar el cuidado de enfermería, y todas esas cosas las fui encontrando en el enfoque holístico de las terapias naturales. En Madrid conocí la Asociación Española de kinesiología aplicada, me formé con ellos y a raíz de la kinesiología fui ahondando en cromoterapia. También obtuve el título de Experto en terapias naturales del Consejo General de Enfermería de España. A día de hoy sigo estudiando para mantener los conocimientos actualizados y para poder aplicarlas e implementarlas en la práctica diaria.

VISITAMOS LA URPA.

  • Para situarnos ¿Qué es una URPA?

Estas siglas significan Unidad de Reanimación Post Anestésica y junto con la Unidad de Reanimación Post Operatoria (URPO) forman el Servicio de Reanimación que es la sala por donde pasan todas las personas después de ser intervenidos quirúrgicamente.

En algunos hospitales se denomina “Despertar” ya que después de administrarse una anestesia hay un período donde la persona necesita recuperarse o “despertarse” después de haber sido “dormido”.

  • ¿Cuánto tiempo de media pasan los pacientes en la unidad?

El tiempo es variable y depende de varios factores: tipo de anestesia, tipo de intervención y situación de la persona. Así que podría variar entre 60 minutos, hasta 24 horas y más.

  • ¿Cuáles son las necesidades del paciente de URPA?

Las necesidades van a ser distintas dependiendo de esos factores, pero hay varios que son comunes: estabilizar las funciones hemodinámicas, controlar el dolor y disminuir la ansiedad del estrés operatorio.

Por regla general son pacientes que ya están despiertos y esa ansiedad y estrés tiene distinta forma de manifestarse. Hay pacientes que se quedan duros como momias y no dicen absolutamente nada, y está aquel que no para quieto en la camilla y que a lo mejor tampoco dice nada, pero como está monitorizado, ves que la frecuencia cardiaca está alta, que las tensiones siguen disparadas y demás. Y hay otros que lo superan sin problemas.

  • ¿Qué es lo más difícil de controlar en el paciente post-operado?

La más difícil de controlar suele ser el dolor, por regla general, pero también depende de las patologías anteriores de cada persona.

En aquellas personas con buen estado general, físico y emocional antes de la cirugía va todo sobre ruedas.

  • ¿Cómo valoráis el dolor?

Podemos tener en cuenta varios parámetros, la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno, pero desde luego la información que será decisiva para la intervención será la que nos de la misma persona.

Por esto mismo primero la observamos, ya el aspecto de su expresión facial será significativo. También casi siempre va acompañado de alguna expresión verbal. No obstante, utilizamos la Escala EVA (Escala Visual Analógica) de valoración del dolor. Le preguntamos a la persona que si 10 fuera el mayor dolor que jamás haya sentido, y 0 nada, entonces en una escala del 0 al 10 ¿Cuánto le duele? Y de acuerdo a todo esto será la intervención de enfermería.

CROMOTERAPIA.

  • Ahora ya situados, cuéntanos como nace el programa de cromoterapia en la unidad.
Cromoterapia con lámapra+ lámina de gel color azul en paciente de URCO
Cromoterapia con lámapra+ lámina de gel color azul en paciente de URPA

Justamente para dar respuesta a esta necesidad tan común de aquellos recién operados, para disminuir el dolor, se comenzaron a utilizar los colores, es decir, cromoterapia.

El hospital me autorizó y financió una formación en terapias naturales. La primera vez en la vida que a alguien se le ocurría pedir una cosa semejante. La jefa de enfermería me preguntó ¿Pero esto para qué te va a servir? Y entonces le expliqué. Un buen día le dije: “El hospital está poniendo recursos para que me forme en cromoterapia y creo que deberíamos aprovecharlo de alguna manera” y le propuse mi idea de implementar la cromoterapia en la URPA para aliviar el dolor en los pacientes.

Me dijo que le parecía bien pero que tendría que hablarlo con los médicos correspondientes. Le contesté que les informaría pero que esta es una intervención de enfermería que está recogida y catalogada en el NIC como tal, “fototerapia para regulación del biorritmo”, que era un cuidado más de enfermería que se podía implementar. Y que informaría a los médicos para que no les cogiera de sorpresa, pero que como enfermeras no creo que tengamos que pedirles permiso para hacer nuestro trabajo.

Conociendo como son las instituciones y la red jerárquica que conviene respetar, hablé con el equipo de anestesia y si bien les causó risa, tampoco me dijeron que no. Y a mí con eso ya me bastó.

Y así fue como empecé a aplicar cromoterapia de manera muy básica. Utilizaba una lamparita a la que yo misma incorporaba papeles de celofán de colores. Y ya enseguida los compañeros empezaron a decirme, este paciente necesita tus luces, y yo iba de un lado para el otro con mi lamparita. Cuando algún paciente se despertaba descontrolado me decían, “a este ponle todas las luces”, porque veían que funcionaba.

  • ¿Cómo reaccionaron tus compañeras enfermeras?
Flexo antiguo con la lámina de gel color azul

Al principio, más de cuatro años atrás, cuando me veían aparecer por los controles de enfermería de todas las plantas con una lamparita de colores se sorprendían, me preguntaban ¿Y esto para qué es? Y yo les invitaba a que lo vieran, a ver qué pasa cuando aplicábamos un color y se quedaban asombradas. Esto es brujería, decían, los pacientes se quedan dormidos. Pasaron a llamarme chamana, o Aladina porque era la mujer de la lámpara.

Ahora ya están familiarizadas. Y en el momento que vieron que era una intervención que contempla el NIC y que se puede registrar, eso también les dio tranquilidad.

A partir de ahí una de las supervisoras empezó a buscar todas las intervenciones de terapias naturales que están recogidas y se dio cuenta de que figuraba, que son cosas que funcionan y se están utilizando en otros sitios. Lo que ocurre es que nosotros no lo habíamos utilizado hasta entonces. Y a raíz de esa primera experiencia se fue creando la mentalidad de ir incorporando otras técnicas y terapias complementarias.

  • La cromoterapia forma parte de las intervenciones no farmacológicas en el manejo del dolor.

Así es, cada vez se fue implementando más. Realicé un estudio experimental “Más color, menos dolor” que presenté en el Congreso de Terapias Naturales de Benidorm en el 2011. También está incluido en mi libro “Cuidando Vidas” de reciente edición. Ayudó a que la jefa de enfermería se fuera quedando más tranquila, que esto no era ninguna locura, había más gente que estaba haciendo lo mismo.

El estudio fue experimental sin poder desarrollar una investigación clínica más a fondo porque no hay ningún laboratorio detrás de esto que te lo vaya a financiar. Ninguno fabrica bombillas de cromoterapia o papeles específicos. A ellos no les repercute en nada que se desarrolle o no.

Estudio experimental Cromoterapia Maricruz Martínez Loredo 2012

  • ¿Qué tipo de lámparas utilizáis?
Nuevo flexo con bombilla led
Nuevo flexo con bombilla led

Una vez tuve claro que la cromoterapia iba a seguir adelante, le comenté a mi jefa que había otras formas más modernas que se podían utilizar en lugar de la lamparita con celofanes.

Se hizo la propuesta de compra de lámparas led, y se cambiaron los flexos que había en el cabecero de todas las camas por lámparas led de colores con mando a distancia y una portátil para llevar por las habitaciones. Estas lámparas led permiten utilizar luz blanca o luz de colores cuando se necesitan. Y ya dejé de andar con los papelitos y la lamparita de un lado para el otro.

  • La terapia con color, efectiva en la URPA ¿Se aplica también en planta?

Enfermería de planta no sabía muy bien lo que hacíamos en URPA o URPO que son servicios más bien cerrados. Pero mi jefa estaba entusiasmada y me preguntó si podíamos hacerlo también en las habitaciones. Empecé a aplicar cromoterapia en planta y así el resto de enfermeras se fueron enterando.

Y ya poco a poco ellas mismas lo van usando, lo van pidiendo, es un cuidado más a tener en cuenta.

  • ¿Cómo se  aplica el color?

Se utilizan las distintas frecuencias de ondas de los colores con fines terapéuticos, es decir, de acuerdo a la situación de cada persona se utilizará uno u otro color para tratar lo que necesite.

La aplicación del color puede ser a nivel local u ocular. Si se trata de una crisis de dolor, dependiendo del perfil del paciente, si no tiene ninguna dependencia utilizamos el color azul. Lo importante es que la habitación esté a oscuras y se ponga el color azul, simplemente esas dos medidas básicas ya cambian la energía y van a producir una relajación en la persona.

En la URPA también tenemos de base el color azul. Si una persona tiene un perfil de dependencia, tabaco, alcohol, o a alguna sustancia, entonces se aplica el color verde. Eso como base y regla general.

Luego con las enfermeras que trabajo habitualmente, a veces podemos aplicar algún otro color, el naranja o el rojo por ejemplo cuando el paciente está hipotenso.

  • ¿Habéis preparado algún protocolo específico para enfermería?

De momento trabajan con el azul y el verde como colores básicos, pero está contemplado para la próxima planificación hacer alguna jornada, alguna formación más específica de cromoterapia para poder incluir algunos elementos más y presentar los protocolos del Dr. Agrapart, que son en los que me estoy basando desde el principio.

También queremos enseñar nociones de kinesiología, resulta muy útil. Generalmente testo el color directamente en la persona para personalizar el tratamiento, sobre todo cuando ya están en la habitación.

  • ¿Qué resultados objetivos habéis obtenido con la cromoterapia?

Aplicamos la cromoterapia como complemento a la analgesia pautada. En aquellas personas en que utilizamos los colores, las constantes vitales se mantienen estables y se recuperan antes.

La persona se relaja mejor y la analgesia es más efectiva llegando, en algunos casos, a no ser necesaria la administración de mórficos. Disminuyen otros síntomas como las náuseas, hipotensión, incomodidad, dolores.

  • ¿Se informa previamente al paciente?

En aquellos casos en que la persona ya está totalmente o despierta, tanto si es en reanimación, como en las habitaciones, si nos puede escuchar, se lo explicamos verbalmente y lo ofrecemos como una intervención, ese algo más que podemos hacer para aliviar el dolor, la incomodidad.

Al principio los que no lo conocen se ríen, pero ya hacer brotar una risa cambia la energía, la vibración. A mí no me parece un factor negativo que se rían. Una vez comprenden en que consiste la técnica, por lo general nos dicen que todo lo que pueda ayudarles es bienvenido.

La mayoría quedan asombrados que con la aplicación de un color se logren esos beneficios y los comentarios son de agradecimiento y preguntas pidiendo más información por la curiosidad que despierta.

Y los que permanecen casi 24 horas en URPA refieren haber podido descansar mucho mejor.

Muchas veces los pacientes nos sorprenden porque ya conocen la técnica, quizás no por experiencia, pero si entienden de qué le hablamos. Algunos ya tienen experiencia previa en otras terapias complementarias como reiki o acupuntura, etc.

Pero no existe un consentimiento informado. Es un cuidado más de enfermería que ofrecemos y que además no es invasivo. Hay otros países como Estados Unidos en los que hay que pedir consentimiento para cada intervención, incluso para poner una vía.

  • ¿Cuál es el coste/beneficio de esta terapia?

El coste es muy bajo, se trata únicamente de contar con bombillas led de colores. Concretamente en nuestro caso fue aún menor ya que cada cama siempre tuvo un flexo individual, por lo tanto, sólo hubo que colocar otras bombillas, nada más.

Entonces el beneficio supera ampliamente el coste, porque la analgesia es más efectiva, es suficiente en menor dosis y el alivio y satisfacción del usuario es mucho mayor.

  • Si alguien está pensando en aplicarlo en casa ¿Puede utilizar cualquier bombilla?

Según mi experiencia sirve incluso con los papeles de colores, como el utilicé en el primer momento, el papel celofán común y corriente porque no tenía otra cosa, luego ya pasé a los filtros gel de colores que se utilizan en la fotografía artística, los encontré en un libro de u profesor de Bilbao que los utiliza, el profesor Martínez Villastrigo, J.A. “El poder de la cromoterapia” .Natural Ediciones. Madrid, 2010.

Él hace referencia a este tipo de papeles, los busqué y los fui utilizando. En la bibliografía decían que la luz led es la más parecida a los rayos naturales. Por eso tuve interés en utilizarlas. Si son led blancas, con estos papeles puedes convertirlas en lámparas de color. O se pueden comprar las lámparas que ya vienen con luces de varios colores que se utilizan con el mando.

  • En cuanto al color ¿Sirve cualquier azul y verde o ha de ser de una tonalidad específica?

La tonalidad del verde o del azul viene por la discriminación más o menos rica que tenga el mando a distancia. Aunque por ejemplo en el Hospital del niño Jesús de Madrid se ha hecho una parte nueva para los niños ingresados por trasplante medular donde han incorporado cromoterapia. Lo han hecho con el asesoramiento de la Fundación Aladina donde trabaja una arquitecta especializada en el medioambiente hospitalario. Allí pusieron una rueda de con 364 colores. Lo utilizan de otra manera, la discriminación de color es muy amplia.

Pero la que usamos en el Hospital Asepeyo es muy básica, el azul y el verde son siempre los mismos. El azul puro y el verde puro. Y es la frecuencia de onda de esos colores la que queremos enviar al organismo, no es nada más que eso.

  • ¿Qué te parece el uso de la cromoterapia en el paciente crítico, en el oncológico, y en cuidados paliativos?

Que sería de gran beneficio en todos los casos. En estas situaciones extremas una sesión de cromoterapia aportaría beneficios anímicos y físicos, y puede realizarse como complemento de su terapia sin ningún perjuicio.

  • ¿Trabajáis con alguna otra terapia complementaria en el hospital?

En forma habitual como la cromoterapia aún no, pero si se requiere, de forma puntual y como complemento, usamos el Test muscular de Kinesiología Aplicada, masajes simples de relajación, técnicas de masaje infantil, aromaterapia, etc.

Yo particularmente, sigo teniendo presente mi andadura en pediatría, no pude desprenderme de mis bebés fácilmente. Y en estos años hice masaje infantil en la Asociación de masaje infantil española, que tiene la sede en Barcelona. El masaje infantil tiene que ver con el tacto terapéutico y con el contacto nutritivo.

Y echo mano de esos recursos que se pueden adaptar perfectamente. También utilizo mucho la respiración guiada sobre todo en los pacientes que ya están en la habitación.

  • Dentro de las actividades de la Escuela del Cuidador habéis celebrado recientemente las jornadas de terapias naturales. Cuéntanos ¿Cómo fue la experiencia?

En el hospital tenemos desde hace más de 4 años la escuela del cuidador, porque en Asepeyo tenemos también grandes dependientes, parapléjicos, tetrapléjicos, traumatismos craneoencefálicos graves y como es una mutua de accidentes laborales, la relación con el paciente no se pierde ya nunca más, sigue para toda la vida. Aunque sean pacientes de hace 25 o 30 años continúan viniendo a sus revisiones.

En la mayoría de los casos ¿Y quién se hace cargo de estas personas? Pues su familia. Y en la escuela del cuidador donde tenemos encuentros, jornadas con ellos de distintos tipos. Unas son de cuidados meramente físicos, el cuidado de las escaras, nutrición, la movilización del paciente. Y luego ya hay otros tipos de cuidados que ya los damos a los matrimonios, tratamos el tema de sexología con el urólogo, también la parte de psicología, que hemos tratado de implicar al equipo de psicólogos, y este año hemos tenido las jornadas de terapias naturales.

Teníamos toda la esperanza de que las jornadas de terapias naturales iban a ir bien porque ya lo veíamos venir, pero es que fue todavía mucho mejor de lo que esperábamos. El resultado de las encuestas fue del 100% de satisfacción. Superó todo lo que habíamos pensado.

Me parece que haber invitado a Tomás Fernández fue muy buen idea porque es una persona que tiene muchísima experiencia, él lo aplica continuamente, y además está muy comprometido, dio un enfoque maravilloso.

  • La terapia y actividades asistidas con animales y la musicoterapia también estuvieron presentes.

La terapeuta que vino con los perros hizo una intervención hermosa. A mí nunca se me hubiera ocurrido preguntarles a los pacientes que animales tienen en casa y sin embargo todos empezaron a contar las experiencias que tenían con sus perros y la terapeuta les dio muchas ideas sobre que más podían hacer con ellos.

La terapeuta que vino a hablarnos de musicoterapia nos emocionó, nos hizo llorar a todos, y después de su intervención, en el descanso para el desayuno, lo que hicieron las señoras porque había solamente un hombre en el grupo fue conectar los teléfonos móviles a unos altavoces que teníamos conectados en el ordenador y se pusieron a bailar con sus maridos en total libertad. La mayoría de ellos estaban en sillas de ruedas, o usaban bastones, pero todos bailaban en un clima de tanta familiaridad… la gente cuando entraba se quedaba perpleja. Fue una experiencia muy linda.

  •  Qué experiencia tan hermosa para esas parejas y para vosotros, los cuidadores. Una forma de cuidado humanizado en el que estás además, muy implicada.

A través de la andadura de recorrer distintos medios hospitalarios me he dado cuenta del peso y la responsabilidad que tenemos las enfermeras en la humanización de los hospitales. Necesitan nuestra presencia para humanizar, para saber que ahí estamos como personas atendiendo a personas. Que la institución no es simplemente un estamento jerárquico, sino que son personas.

Siempre me llamó la atención el enjambre de cosas que es un hospital. Y es algo que trato también en la primera parte del libro, para transmitirlo gráficamente. Porque incluso desde el punto de vista sociológico, un hospital es una institución q tiene características muy especiales y que va a ir transformándose.

A mí me parece que está en un momento de mucha transformación y me parece muy importante integrar las terapias naturales, la medicina integrativa, añadir un enfoque distinto a la medicina alopática.

  • Reivindicas la participación de los familiares en el cuidado de sus seres queridos como factor humanizador.

Tenemos que encontrar su sitio a las familias. Porque en este tipo de lesionados ya tenemos de entrada muy claro cuál va a ser el rol de los familiares. Pero con los pacientes que se operan de una artroscopia o de un ligamento de rodilla, que apenas pasamos tiempo con ellos, que están dos días en el hospital y se van de alta a casa ¿Cómo se considera al familiar? Pues un estorbo porque es la persona que está dando vueltas, y que te dice, tiene dolor, le falta el hielo, etc.

Los familiares son los que están revoloteando siempre alrededor de su ser querido que está en una situación de dependencia, tratando de recabar todo aquello que a lo mejor nosotros no suplimos. Tendríamos que empezar a ver de qué manera el equipo de enfermería se siente también un equipo con los familiares de los pacientes. Es momento de integrarlos los cuidados.

  • “Cuidando Vidas” es fruto de tu reflexión personal como Enfermera y de la necesidad de hacer las cosas de una forma diferente.

El libro nació como inquietud por dar respuesta a tantos interrogantes que van surgiendo diariamente, a ese diálogo interno: “ esto me gustaría hacerlo de otra manera, y esto porque no se deciden de una vez por todas a que no lo hagamos, y aquello yo lo plantearía de otra manera”. Incluso las compañeras: “si la jefa quisiera, si nos dejaran”.

Y entonces claro digo ¿Qué hacer con todo esto? Porque uno no puede seguir en esa zozobra diaria, algo hay que hacer. Y a medida que iba tratando de encontrar respuestas a todas esas cosas, pensé que en momentos de crisis hay que volver a las raíces, así que volví a leer a Florence Nightingale. Y ella dice que si cada una de las mujeres que están cuidando a otra persona se dedicaran a escribir, que gran acopio de sabiduría y experiencias todas reunidas. Y pensé: “esta es una invitación, es una respuesta” y dije pues empiezo a escribir, a ver qué pasa.

  • Enfermería es una profesión humanista y holística. Personas que cuidan a personas.

Justamente en el último curso que hice que fue sobre grupos focales, fue donde salió el grupo focal sobre humanización hospitalaria y uno de los comentarios de los integrantes fue: no tenemos que olvidarnos que trabajamos con personas y eso tenemos que recordando todos los días. Eso se convertía a la vez en un interrogante:

¿Qué podemos hacer para que en nuestra vida diaria no nos olvidemos que trabajamos con personas?

Y es algo que trato también de plasmar en el libro. Nadie puede tratar a otro como persona si no ha descubierto su propio origen como persona. Es muy importante no olvidarse que uno mismo es persona y respetarse como tal, y luego empezar a tratar a los demás de la misma forma. Eso también es una filosofía.

Existe mucha filosofía de la medicina. Los primeros griegos y romanos que trabajaban con la medicina realmente eran filósofos y de ahí empezaron a desarrollar muchas cosas.

Cuando hice la revisión de las teorías de enfermería me di cuenta y en el libro lo quise dejar patente, que las que han descrito modelos de enfermería han sido siempre mujeres. Si bien lo que trasciende de ellas es el modelo de enfermería, es decir, las enfermeras organizadas de tal o cual manera, en el fondo no trasciende la filosofía que las sustenta porque es todo un enfoque de vida lo que hay ahí detrás. Y todo el enfoque transcultural y transpersonal. Me parece que no trasciende la filosofía, es toda una postura vital de la autora para llegar a esas conclusiones. No sale de la nada o de iluminaciones periódicas que hayan tenido, eso sale de experiencias vitales reflexionadas. Eso es lo que intento transmitir, y es donde intento apoyarme.

  • ¿Cómo te cuidas tú?

Sobretodo tratando de no dejar la meditación. Para mí la meditación es una herramienta importante, me vuelve a centrar en lo que soy, y hacia dónde o como vivir. La meditación y la reflexión son pilares muy importantes para mí.

En la primera parte del libro hablo de la enfermera relacional. Implica una relación con ella misma como persona y a partir de ahí la relación que tiene que establecer con todo el medio hospitalario continuamente.

En la era que nos ha tocado desarrollar nuestra profesión, en la era de la comunicación instantánea, en la era de los cables por todos lados, estamos siempre de cara afuera, a ver cuántos cables echamos de cara adentro, que sino no tiene mucho sentido todo lo demás.

  • ¿Qué te gustaría añadir para despedirte?

Cuando estudié Enfermería, el profesor de filosofía nos decía en clase: “ahora les voy a desvelar una gran mentira, porque empecé todo esto con una gran mentira”. Y es el modo en que finalizo mis charlas:

Ahora les voy a decir las mentiras que dijeron al principio, cuando me presentaron. Dijeron que yo soy Mari Cruz, y yo no soy Mari Cruz, ese es mi nombre. Yo soy mucho más que mi nombre. Y no soy enfermera, yo trabajo como enfermera, pero yo soy mucho más que mi trabajo.

Esa es una mentira que todos decimos de nosotros mismos, porque nosotros somos mucho más que nuestro nombre, mucho más que nuestro trabajo y mucho más que nuestras circunstancias. Podemos estar con más o con menos salud, pero nosotros verdaderamente somos seres únicos, irrepetibles y originales. Y ¡cuidado! desconfíen de todo aquel que les haga creer otra cosa.

* * *

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos lectores y amigos:

Deseo que hayaís disfrutado de la entrevista tanto como yo cuando conversé con Maricruz. Es una mujer dulce, sencilla, de trato amable que transmite una gran determinación y convicción en lo que hace.

Se emociona cada vez que menciona a sus niños de El Chaco, también cuando me explica sobre las jornadas de terapias naturales y como esos matrimonios consiguieron, a través de la música y el baile, conectar y disfrutar de la vida dejando a un lado los límites.

Deseo que su experiencia abra el camino y que muchos más hospitales se llenen de color para aliviar el dolor de sus pacientes.

Desde aquí mi agradecimiento a Tomás Fernández por enlazarnos. Bienvenida a la familia del blog Maricruz,  ¡Es un lujazo tenerte! Tu trabajo contribuye a la presencia de la #Enfermeríaymedicinaintegrativa en el sistema sanitario y es al mismo tiempo, una gran aportación para una #EnfermeríaVisible.

Un abrazo enorme y muchas gracias por inspirarnos.

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

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