Cuidadoras Anónimas, Cuidadoras con H-Alma

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos amigos:

El pasado mes de octubre el Hospital Asepeyo Coslada celebró  las II Jornadas dedicadas a los cuidadores de personas con gran dependencia. En esta ocasión las ponencias y actividades se centraron en las terapias complementarias como una herramienta más de autocuidado.

Este post está dedicado a las verdaderas protagonistas de las jornadas, las mujeres extraordinarias que tuve el honor de conocer. Ninguna de ellas escogió cuidar, ni mucho menos,  un accidente inesperado cambió la vida de toda la familia convirtiéndolas en cuidadoras de la noche a la mañana.

Cada historia era parecida, cada vivencia diferente. El denominador común el mismo, un accidente laboral dejó a un marido o a un sobrino con una lesión medular de por vida. Todas ellas han caminado por la cuerda floja de la fase crítica, el ingreso en UCI y las varias intervenciones quirúrgicas con su consecuente post operatorio y rehabilitación.

Me contaron que se pasean por el hospital como si fuera su casa, ahora a urgencias por una infección de orina o un problema respiratorio, ingresos de vez en cuando y las visitas de control. Siempre hay algo…

Su día a día es duro. Veinticuatro horas, siete días de la semana cuidando de un ser querido que en muchos de los casos depende de ellas para todo. Un “vivo sin vivir en mi” que no ha conseguido arrancarles la alegría. Sus risas eran contagiosas, la complicidad y el apoyo entre ellas admirable y hasta sus bromas quitando importancia a las secuelas:

¿Sabes lo que dice mi marido de su TCE (traumatismo craneoencefálico) grave? Pronunciado TC.

Pues dice que así es como se ha quedado “tonto del culo” para toda la vida. Risas... ¡Al final te lo tienes que tomar así, porque si no…! 

Todas ellas me hablaron de cansancio, de ese cansancio total que no sólo es del cuerpo, también del alma. Todas hicieron referencia al miedo, a la hiperpreocupación y la culpa, emociones que permanecen la mayor parte del tiempo aletargadas, pero siempre al acecho.

Todas ellas saben que se tienen que cuidar para poder cuidar y aprovechan al máximo los encuentros que la escuela del cuidador organiza con un doble objetivo; por un lado, darles la formación en cuidados básicos y el apoyo que necesitan para poder atender a su ser querido y por otro lado, ofrecerles un tiempo de desconexión del día a día en el que puedan compartir inquietudes con otras cuidadoras y crear lazos de complicidad y cariño.

Os aseguro que fue un honor conocerlas, un regalo escucharlas y aprender de ellas. Me dolió en el alma ver tanto sufrimiento porque hay cicatrices que ni el mejor maquillaje ni las mejores risas consiguen cubrir. Alguna lágrima inesperada ahora y después por simple rebosamiento, por al fin darse permiso para abrir el grifo y llorar a partes iguales el alivio y la culpa, la desconexión y la distancia. También suspiros de esos que nacen de las entrañas porque la soledad en el cuidado lo hace todo más difícil y el “¿Qué pasará si yo falto? “ mina por dentro.

También me dolió ver que todas necesitan calmar algún dolor, que varias tienen alguna enfermedad crónica a la que no prestan la debida atención porque ellas siempre están después, aunque al mismo tiempo les angustia no estar bien porque “si a mi me pasa algo ¿Quién va a cuidar de él?”. Y ya podéis suponer que detrás de todas las dolencias físicas se adivinaba el sufrimiento mental, emocional, un cierto aislamiento social, y el grito ahogado del Espíritu que humildemente acepta que de vez en cuando, muy de vez en cuando,  ya no puede más…

Termino este pequeño homenaje con lo que me admiró profundamente,  el coraje, la fortaleza y la sabiduría vital de estas mujeres anónimas que han sido capaces de hacer frente a su nueva vida no buscada ni deseada,  y seguir adelante.

Hoy 5 de noviembre, día del cuidador, dedico estas líneas a estas 16 mujeres que lejos de ser supervivientes, son unas auténticas resilientes. Con todo mi amor, reconocimiento y respeto por estas cuidadoras anónimas, cuidadoras con H-Alma!

¡GRACIAS DE CORAZÓN!

asepeyo-con-h-de-humano

H-abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s