Gabi Heras, Proyecto HU-CI y #Humaniza conquistan el corazón de Barcelona

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

#Humaniza depende de ti, de mi, de todos los que vibramos con la “H” que gracias a Gabi Heras y a Proyecto HU-CI ha dejado de ser una letra muda.

Paso a paso, ponencia a ponencia, entrevista a entrevista, la revolución de la emoción está despertando muchos corazones. Fuimos testigo de ello en Jaén, durante la tercera jornada de evidencia, e-salud e innovación en salud y cuidados. Os dejo aquí la ponencia de Gabi que como siempre inspira, provoca y nos inunda de Amor.

Y es que Proyecto HU-CI y la H de #Humaniza son imparables. Gabi Heras y el cuidado de lo invisible conquistaron el corazón del periodista Miguel Castro Uceda que se implicó con #humaniza dirigiendo la magnífica entrevista entre Alfonso Bassave y Gabi Heras para A punto con la 2 – Proyectos solidarios – Humanizar las UCI; un precioso regalo de Reyes que puedes ver AQUÍ.

Y ayer Miguel nos regaló la segunda entrevista, tan bella, sensible y comprometida como la primera. Gabi Heras nos volvió a emocionar con su luz,  LUZ de la que nunca se apaga, y cambia el mundo.

Hubo algo más que  a mi  personalmente me llamó la atención y me conmovió; los ojos de Miguel Castro eran una ventana abierta, el brillo y la sonrisa desbordaban su mirada. El Alma en llamas se le escapaba por los ojos… pura vida.

Aquí os dejo el enlace de la entrevista. ¡A disfrutar!

En llamas estuvo también ayer la ciudad de Barcelona celebrando los premios HUMANIZAR del Centro de Humanización de la Salud, entregados en la Fundación Pere Tarrés. Proyecto HU-CI recibió el premio HUMANIZAR por iniciar un sano contagio promocionando la humanización en las UCI. Desde aquí, ¡Muchas Felicidades a todo el equipo!

Premios humanizar

Y el incendio en Barcelona sólo acaba de empezar. Estamos a menos de un mes de las #2JHUCI II Jornadas de Humanización de los Cuidados Intensivos que se celebrarán los próximos 26 y 27 de mayo.

Si vibras en sintonía con la H aún estás a tiempo de inscribirte. Ya sabéis que es un encuentro abierto a todo el mundo, no sólo a los profesionales sanitarios, porque #humaniza depende de todos, depende de ti.

Me despido con una des las frases que acompañaron la infancia de los de mi quinta. “No se vayan todavía…, ¡aún hay más!”.  Más, mucho más, nos espera con Gabi Heras y Proyecto HU-CI. Teniendo claro el Norte… llegaremos hasta el Infinito… y ¡más allá!

Abrazos y Feliz fin de semana,

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

 

Entrevista a Joe Taylor, Enfermero Psiquiátrico Comunitario en Wester-Ross, Escocia: “Tenemos que conectar estrechamente con las personas. Estar ahí para ellas. Esa es la Esencia de la Enfermería “.

Es un reto para mi presentaros a Joe Taylor, Enfermero Psiquiátrico Comunitario con un amplísimo bagaje. Joe es el tipo de Enfermero con el que a todos nos gustaría trabajar para aprender de él cada día. Conocimientos, habilidades, experiencia, delicadeza y sentido común, ¡Casi nada!

Joe trabaja en las Comunidades de las Tierras Altas escocesas acompañando a personas con demencia y a sus familiares, ayudándoles a hacer frente a los desafíos del día a día.

Es un placer darle voz para conocer su trabajo con personas con demencia. Al mismo tiempo, nos brinda la oportunidad de conocer una realidad diferente a la nuestra, y el rol fundamental de las Enfermeras especializadas en Salud Mental.

Nos habla también de los cambios en los servicios de salud mental a lo largo de los años, de cómo han ido evolucionado acercándose a la gente,  a la atención comunitaria, que es donde transcurre la vida real.

Disfrutad de Joe y de su naturalidad para hablar toda una vida dedicada al cuidado de los demás, una carrera gratificante, una vida con sentido.

Soy Enfermero Psiquiátrico Comunitario. Incialmente el trabajo en Wester Ross estaba orientado a cualquier persona mayor de 65 años que tuviera un problema de salud mental. Pero esto cambió hace poco  y he pasado  trabajar con personas con demencia o sospecha de demencia. Cubro la totalidad de Wester Ross en Escocia.
 
Mi trabajo consiste en valorar a la persona que siente que tiene un problema, o si su familia nota que puede haber un problema y decide consultar. Generalmente visitan a su médico de familia que se pondrá en contacto con nosotros. Hago una valoración  y dependiendo de lo que encuentro, se inicia el proceso de diagnóstico. Christine McCallum, Trabajadora de Enlace en Demencia, participa tan pronto como puede, muy a menudo antes del diagnóstico, por lo que tenemos preparado el paquete completo de cuidados tan pronto como nos es posible.
 
  • ¿Qué ocurre después de que un persona es diagnosticada de Demencia?
 Ser diagnosticado de demencia es un gran problema, un enorme problema para las personas, hay muchas cosas en las que pueden necesitar ayuda. Puede ser que necesiten apoyo emocional, mucha comprensión y mucho que aprender tanto la persona con demencia, como la familia, marido, esposa, hijos que van a cuidar de su ser querido. Apoyo, asesoramiento en torno a las finanzas, las cosas legales, tratamiento, pronóstico. La gente suele preguntar: “¿Cuánto tiempo voy a vivir?Hay tantas cosas que la gente puede necesitar.
  • Acompañar y tranquilizar es fundamental.
 En cierto modo es un trabajo difícil de explicar porque aunque puedas idear en tu cabeza lo que vas a hacer, obviamente, trabajando con personas hay cosas surgen de la nada, te piden ayuda con cosas que no anticipaste, a veces hay que ayudarles a afrontar graves crisis.
 
  • ¿Qué desean los familiares de personas con demencia?

Las familias quieren cuidar a la persona con demencia durante el mayor tiempo posible, quieren que se queden en casa tanto como posible y hacer todo lo que esté en su mano para cuidarlos. Así, una gran parte de nuestro trabajo consiste en ayudar a que lo hagan, pero la naturaleza de la demencia hace que los cambios sean a veces dramáticos y los requisitos de cuidado de la persona cambia muy rápidamente. Las familias siguen haciendo todo lo posible para manejar la situación, pero puede hacerse evidente que ha dejado de ser una opción realista.

Así que a veces lo adecuado es negociar con la familia acerca de cuáles son los cuidados más adecuados para su familiar y probablemente el consejo que damos es el consejo que en realidad no quieren oír. “Debo decirle que la atención que necesita su ser querido está más allá de sus posibilidades en este momento, sé que quiere continuar cuidándole pero usted se está agotando, la cantidad de tiempo que le exige actualmente ya no corresponde a una perspectiva realista.” Eso es muy difícil de decir porque no quieren  escucharlo.

 
De todos modos, me he dado cuenta de que la gente quiere saber la verdad, la realidad de lo que está pasando. Quieren saber a que se enfrentan, cuáles sonn los desafíos, no con crueldad por supuesto, pero sí con amabilidad y de tal forma que lo puedan entender. Intento ayudar a la gente a afrontar la realidad de su situación.
 
Hace años Enfermería tendía a ser más paternalista, como si nosotros supiéramos más, tratando de proteger a la gente, y ese tipo de cosas. Pero ya no actualmente, se trata de ayudar a la gente a hacer frente a lo que está ocurriendo.
 
Por otro lado, a veces los cuidadores se sienten  bastante aliviados cuando les decimos que las cosas deberían cambiar. Sienten que tienen permiso para dejar de estar pendientes las 24 horas del día.
 
  • Nos cuentas que son muchos los retos a los que se enfrenan las personas con demencia y sus familiares, y probablemente de vez en cuando tendrás que darles malas noticas ¿Cuáles son tus fortalezas, tus habilidades para hacerlo?

Se me da bien comprender la situación desde el primer momento, tengo mucha experiencia, he hecho este trabajo durante muchos años y eso ayuda. Probablemente comprendo a las personas que están pasando por este tipo de situación.

Me importa lo que hago y creo que los demás se dan cuenta de ello, lo cual  realmente ayuda porque cuando hablo con ellos están más predispuestos tanto a escuchar como a hablar ya que notan que me intereso sinceramente.

Soy muy bueno escuchando a las personas e interpretando lo que intentan decir cuando a veces les cuesta hacerlo. Naturalmente, poner  en palabras los pensamientos y los sentimientos sobre la situación que están viviendo puede ser difícil para ellos, y es mi trabajo ayudarles a hacerlo.

Christine Mccallum: “Jose se pone a trabajar en el caso tan pronto como alguien manifiesta un problema, o si hay una crisis. Jose es muy honesto y cuidador.”

Intento tratar a las personas como los seres únicos que son y no como alguien con una etiqueta relacionada con salud mental. No intento de rescatar a nadie con el objetivo de mejorar las cosas, porque no se trata de eso. Tienes que desarrollar una forma de pensar para poder seguir adelante con tu trabajo, pero es muy gratificante.

  • Cuidados centrados en la persona y en la familia.

, se trata de tratar a las personas como personas. Si se trata a las personas como seres humanos con sentimientos, con opiniones, la relación es más constructiva.

Creo que lo hacemos bien. Christine y yo nunca tratamos a la persona con demencia de forma aislada, trabajamos con la familia siempre que podemos. Los familiares no nos dicen: “No sabemos lo que está pasando, nadie nos lo ha explicado”. Siempre les mantenemos informados y participan en las decisiones.

Ciertamente estamos atentos a la salud mental de la familia. Sabemos que los cuidadores son muy propensos a los problemas de salud mental debido a la tensión mantenida a la que están sometidos.

Les aconsejamos, nos aseguramos de que los cuidadores hagan descansos, aunque sean cortos, de tan sólo una hora, y obviamente alargándolos más a medida que pasa el tiempo. A menudo, darse esos descansos es muy difícil para los cuidadores  porque sienten que deben ser ellos los que cuiden todo el tiempo de su familiar, nadie lo hará tan bien como ellos, lo cuál es probablemente bastante cierto, pero si los cuidadores no descansan de vez en cuando, se agotarán y entonces si que puede derrumbarse todo.

Les ayudamos a manejar su propia ansiedad, comprobamos si las personas están deprimidas, ese tipo de cosas. Afortunadamente aquí, Andre du Plessis y Helen Robertson, nuestros trabajadores sociales, son extremadamente serviciales y muy comprensivos con las necesidades de las personas. Esto hace que el trabajo sea mucho más fácil ya que tienden a involucrarse desde el principio, y eso es bueno.

Una de las ventajas de trabajar en comunidades tan pequeñas es justamente el tamaño de la población. No estamos tratando con miles y miles de personas, grandes comunidades donde la gente puede desaparecer. Trabajamos con un número de comunidades rurales, aldeas, o incluso comunidades más pequeñas que una aldea, donde nadie es anónimo, oímos hablar de la gente, la gente sabe de nosotros, no suele perderse nadie en el olvido.
 
  • Vivir en una comunidad pequeña tiene las ventajas que mencionas. Sin embargo, al mismo tiempo, puede ser difícil en términos de estigma para las personas que no llevan bien todo lo relacionado con la demencia, o cuando en algún momento, no pudiendo ocultar más la situación, necesitan ingresar en una residencia. ¿Cómo enfocas esos aspectos?

Hablamos con cualquier miembro de la familia que quiera hablar y escuchar, los niños de la familia, por ejemplo. Cuanta más gente entienda lo que está pasando, mejor será para la persona con demencia.

Es difícil de predecir, ¿verdad? Algunas personas cuando van a una residencia mejoran enormemente debido a que reciben apoyo continuamente, el aspecto social de los cuidados también ayuda, siguen adelante con su vida.  Sin embargo, las personas que han vivido solas o sólo con otra persona durante toda su vida, de repente se encuentran en una situación comunitaria lo cual supone mucho trabaajo de adaptación.

  • Cuando llega el momento y la persona con demencia necesita 24 horas de cuidados en una residencia. ¿Seguís acompañando y cuidando a los familiares?

Sí. Tratamos de mantener el apoyo durante el tiempo que lo necesiten y mientras podemos. Una vez más, tener a Christine en el equipo hace que todo esto sea mucho más factible.

Nosotros no vamos con una especie de paquete de aprendizaje estándar para las personas, no creo que esa se la mejor manera de hacerlo. La gente ya posee de antemano sus propias habilidades. Creo que tiene que ver más con ayudar y apoyar a las personas para que puedan encarar los problemas a medida que se presentan.

Podemos tratar de prepararles para lo que pueda venir, pero las cosas surgen de la nada, de no sabes dónde, y la gente se asombra, se sorprende, y ese es un buen momento para enseñarles cómo hacer frente a esas circunstancias particulares.
 
Una vez más, una de los aspectos que siempre emergen en la atención a la demencia es que todo el mundo tiene que adaptarse constantemente porque no es una condición que se mantenga estable, cambia continuamente, por lo que la atención y los retos para las personas con demencia también cambia todo el tiempo.
Por lo tanto, el cuidador nunca puede anticiparse para hacer frente a cada problema que pueda surgir, es imposible. Esa es otra razón por la que necesitamos estar en contacto, para mantener canales de comunicación abiertos y poder apoyarlos cuando lo necesiten, bien sea por un problema de incontinencia, un aspecto particular de la conducta o de comunicación.
  • En ocasiones las personas pueden olvidarse de sus fortalezas, de como solían hacer frente a los problemas.
A veces es fácil que los cuidadores se puedan sentir abrumados por una sucesión de problemas. Podemos ayudar a las personas a concentrarse en áreas concretas sobre las que puedan tener alguna influencia.
 
Una de las cuestiones sobre demencia es que a veces no existe una solución, no hay un modo eficaz de encarar  un problema concreto de comportamiento, eso es algo difícil de aceptar para la gente. Por ejemplo, muy a menudo voy a hogares de ancianos y residencias para aconsejar sobre aspectos particulares de comportamiento. Revisamos todo lo que han estado intentando y a veces, no hay una solución, y la gente tiene que seguir haciendo lo que puede. No es culpa suya.
 
  • Háblanos de tu trayectoria profesional. ¿Por qué quisiste ser  enfermero? ¿Por qué te has dedicado a la salud mental?

Nací y crecí en el Gloucestershire rural, el quinto de cinco hijos. Mi madre y mi padre no tenían demasiados estudios y nos animaron mucho a que nosotros lo hiciéramos mejor. No fui un gran estudiante en la escuela, tenía capacidad pero no demasiado interés en nada en particular a parte de la literatura y el futbol, me hice fan del Chelsea y 50 años después, lo sigo siendo.

 
Cuando dejé la escuela no tenía una idea clara sobre mi futuro. Me formé como un maestro, ya que me pareció buena idea, y me gustó mucho, pero nunca encontré un trabajo fijo. Trabajé durante unos años en los tribunales de justicia en Inglaterra, pero sabía que eso no era lo mío. Me gustó no estudiar por un tiempo, pero al cabo de unos tres años pensé en que me gustaría formarme como Enfermero especializado en salud mental. No sé realmente porqué, sonaba interesante y quería una construir una trayectoria profesional. Como profesor aprendía a poner las ideas en palabras y se me daba bien escuchar, así que tal vez podía ser una buena opción para mi.
 
Tenía 26 años, me formé en Hereford, Inglaterra. En aquellos días la escuela de enfermeríaJoe formaba parte de los grandes hospitales, así que la formación estaba conectada al hospital. Pasé por muchos servicios,  la mayoría en el hospital. Tuve mi primera experiencia en Enfermería Comunitaria en el segundo año y me gustó, esto es lo que quiero hacer.
 

Quería trabajar como Enfermero Psiquiátrico Comunitario (EPC) tan pronto como pudiera y después de trabajar en planta durante 6 meses, lo solicité. Me quedé en ese trabajo durante 18 meses. Pude promocionar profesionalmente y acepté un trabajo en el este de Cumbria, Kirkby Stephen, una pequeña ciudad del tamaño aproximado de Ullapool, donde nunca había habido un EPC antes. Esto fue hace más de 30 años, cuando la idea de que hubiera servicios de salud mental comunitarios justo empezaba.

Cuidé a personas con todo tipo de enfermedad mental, problemas con drogas y alcohol, demencia, todo. Fue una experiencia fantástica, teniendo en cuenta que trabajé por mi cuenta, sin ayuda, durante nueve años. Para entonces, otros servicios llegaron a la zona y el servicio de salud mental evolucionó.
 
Me dediqué a la gestión durante algunos años dirección de equipos y gestión de unidades de salud mental. Estaba muy contento de volver a la enfermería clínica, en la costa oeste de Cumbria, en un lugar llamado Millom. Estuve allí durante 4 años, construí un nuevo equipo, pero finalmente sentí que quería un cambio.
 
Para entonces mis hijos ya eran mayores, yo tenía 50 años, podría retirarme a los 55 y siempre había querido trabajar en las Highlands. Surgió una oportunidad de trabajo como asesor para aconsejar a un equipo de dirección y a los equipos comunitarios pero no resultó ser un buen trabajo. La gente era muy hospitalaria y amable, pero los gestores, algunos de los altos directivos por lo menos, pensaban que sabían más que yo sobre salud mental y mi consejo era la mayoría de las veces ignorado.
 
Los gerentes locales fueron mucho más receptivos e hicimos buenas cosas juntos. No había disfrute ni satisfacción en el trabajo así que tan pronto como pude me fui a trabajar con el equipo de Salud Mental Comunitaria en Skye y Lochalsh, y más tarde en Wester Ross también. Volví a  donde pertenecía.
 
Con 55 años, después de 30 años de servicio, me jubilé, pero regresé a tiempo parcial como asesor contratado por un año. A los 6 meses me dijeron que no habría más fondos al final del año, pero afortunadamente para mí, mi trabajo actual quedó vacante en Wester Ross y tuve la suerte de empezar a trabajar aquí en octubre de 2010.
 
Joe tienes una imagen completa de como ha ido evolucionando la atención a la salud mental de las personas y lo necesario que es seguir invirtiendo en investigación y mejorar en recursos y apoyo.
  • ¿Qué desafíos nos plantea la demencia?
Históricamente en el Reino Unido los servicios de salud mental han recibido pocos recursos, ha sido siempre la Cenicienta de los servicios. La mayor parte de nuestro dinero todavía se gasta en hospitales, mientras que prácticamente todos los problemas de salud mental están en la comunidad. Necesitamos camas de hospital, por supuesto, pero una buena atención y recursos suficientes en la comunidad mantienen a la gente fuera del hospital.
 

Hay cosas muy importantes que han mejorado mucho. Cuando vuelvo la vista atrás, al inicio de mi carrera comparándolo con ahora, las cosas han cambiado enormemente. Cuando empecé teníamos salas de hospital llenas de personas con demencia, esas unidades ya no existen. Existe un mayor entendimiento de la demencia, pero todavía dependen de tener suficientes recursos tanto económicos como humanos para hacer el trabajo.

 
La función del médico de cabecera es importante. Nuestro trabajo, nuestro día a día está en estrecha colaboración con los médicos y con las familias. Muy a menudo nuestro trabajo es estar justo en el hueco que existe entre el punto de vista del médico y el de los familiares de la persona con demencia. Interpretamos ambos puntos de vista para asegurarnos de que todo el mundo comprende lo que está pasando.
 
Hasta hace muy poco tiempo formábamos parte del equipo de salud mental comunitario en la atención a adultos junto con la parte de adicciones, drogas y alcohol. Históricamente ha sido así porque la demencia no estaba en la agenda de nadie. Sin embargo, la estrategia sobre demencia en Escocia deja claro que la demencia es cosa de todos, no sólo los servicios de salud mental.
 
Como profesionales especializados en demencia nos daba la impresión de estar demasiado aislados dentro del equipo de salud mental. Para ser más eficaces lo verdaderamente necesario es integrarnos mucho más estrechamente con los trabajadores sociales, las enfermeras comunitarias, los médicos y el sector de la beneficencia. Ahí es donde las personas que se ocupan de la demencia y sus familias pasan más tiempo, así que tenemos que estar allí también. Nuestra relación con los colegas siempre fue buena, pero ahora es mucho mejor.
 
Por lo tanto, ahí es donde estamos ahora, mucho más cerca de la comunidad, de las personas,  en lugar de estar dentro del Equipo de Salud Mental Comunitario, un gran cambio. Lo es especialmente para mi por mi larga experiencia, 30 años trabajando en Equipos de Salud Mental Comunitaria empleando mucho tiempo y energía en la construcción y el desarrollo de los mismos. No obstante, las cosas cambian rápidamente, de modo que tenemos que asegurarnos de adaptarnos para no quedarnos atrás.
 
  • ¿Qué aconsejarías a las Enfermeras noveles ahora que justo empiezan su carrera profesional?

Que sean pacientes con ellas mismas. Es un trabajo difícil, en realidad no empiezas a aprender hasta que estás trabajando, cometiendo errores y haciendo cosas bien. Así que tengan pacienci. Que no se dejen deslumbras por las últimas teorías maravillosas, que pueden funcionar por un tiempo, puedes aprender algo útil de ellas, pero lo esencial del trabajo no cambia.

 
Nuestro éxito como enfermeras tiene que ver con que las personas sepan que nos importa lo que les pasa, de ahí nace el verdadero beneficio que obtienen de la enfermería. La gente sabe No estoy sólo afrontando este enorme problema, alguien me entiende y está haciendo todo lo posible para ayudarme. A veces hay mucho que podamos hacer mucho por ellos, pero la gente lo comprende y lo acepta.
 
Y también, las enfermeras que empiezan no deberían sentirse culpables por cometer errores. Siempre se cometen errores, no pasa nada, siempre que aprendamos de ellos. Cuando trabajé como director nunca fui duro con las personas cuando cometían un error, lo era si no se esforzaban, si no intentaban mejorar o si eran vagos.
 
Como parte de mi trabajo como consejero de salud mental tuve que investigar las muertes inesperadas o incidentes, así que tuve que entrevistar a enfermeras y revisar los registros de Enfermería y pude comprobar que las personas hacían todo el tipo de cosas que se suponía que tenían que hacer e, invariablemente, la gente lo había hecho todo lo mejor que estaba en su mano. Jamás encontré ninguna actuación negligente. En ocasiones las enfermeras podrían haber hecho mejor las cosas, pero nunca negligencia.
 
Cuando tratas a adultos con enfermedad mental se dan suicidios e intentos de suicidio, eso causa un gran impacto emocional en las enfermeras que están involucradas en el cuidado de esa persona. A menudo se sienten muy culpables, incluso a veces hasta el punto de llegar a pensar que si hubieran hecho algo diferente, ese suicidio se habría evitado. Esto puede ser así o no, pero mientras la enfermera haya cumplido con su deber correctamente, no debería haber reproches o  ser criticadas. Enfermería puede ser un trabajo muy duro, y las enfermeras somos nuestros peores jueces.
 
  • ¿Qué les dirías a las personas que cuidan de un ser querido con demencia?
No trates de asumir todo el cuidado por tu cuenta. Es un trabajo enormemente difícil para la familia. Acepta un poco de ayuda, las enfermeras, los médicos y los trabajadores sociales quieren ayudar, no tomar el relevo.

Trata de no ser demasiado duro contigo mismo. Eres un ser humano, y te equivocarás algunas veces. Es natural, es normal. No te olvides de que estás bajo  una gran presión, sé amable contigo mismo.

La persona a la que estás cuidando morirá antes que tú probablemente, de modo que todo esto terminará en algún momento,  pero tu vida no termina con la demencia, hay un después.
 
  • Una recomendación en una frase para alguien que acaba de ser diagnosticado de demencia.

Siempre les digo: ahora tienes un diagnóstico, pero disfruta de tu vida, haz todo lo que puedas durante el tiempo que puedas. No pierdas tu tiempo, ve de vacaciones, gasta tu dinero, ¡haz lo que quieras!

  • Joe, estás a punto de jubilarte ¿Cuáles son sus planes?

Voy a jubilarme en marzo. Estoy deseando que llegue, he sido enfermero durante tanto tiempo, 36 años es mucho tiempo. Simplemente se convierte en parte de tu identidad, no sólo eres persona, eres enfermero también. No ejerceré la enfermería después de que mi colegiación finalice a finales de marzo, pero no voy a estar “fuera de la foto, colaboraré como asesor en demencia para Alzheimer Escocia,  sólo cuatro días al mes.Tengo muchos intereses fuera del trabajo, correr,  la fotografía, el fútbol, la lectura. Estoy deseando ver más a mis hijos, están todos en Inglaterra.

  • ¿Qué ha aprendido después de toda una vida cuidando a los demás?

He aprendido que, aunque puede ser un trabajo difícil, no debería ser complicado. Las personas son personas, tienen necesidades muy similares donde quiera que se encuentren.

He aprendido que la gente tiene el poder de sorprenderme y enseñarme humildad constantemente con su coraje y su fortaleza, con su altruismo y su honestidad. No todo el mundo saca lo mejor de si mismo en los momentos difíciles, pero la mayoría lo hacen.

He aprendido a centrame en las cosas importantes, en cómo se sienten las personas en lugar de desviar mis energías en tareas que hagan que parezca que estoy ocupado.

He aprendido que está bien no saberlo todo, la gente no espera eso. Esperan ser escuchados, ser tratados como un igual.

He aprendido que nunca he dejado de aprender, y es por eso que he durado tanto tiempo, porque me he mantenido interesado.

  • ¿Qué es para ti la Enfermería?

Se trata de estar con las personas, presencialmente. El contacto cara a cara es enormemente beneficioso, es lo que la gente quiere y a lo que responden. Eso es lo que trato de ofrecer y es la esencia de la enfermería.

, las habilidades y los conocimientos son necesarios, pero tenemos que estar con las personas tan cerca como sea posible, por supuesto debes seguir siendo profesional, pero aún así conectar tan estrechamente como sea posible. De eso trata la Enfermería. Si no puedes hacer eso, diría que es mejor que se escoja otro trabajo.

  • ¿Qué nos recomendarías para mantenernos mentalmente sanos?

Nada ingenioso, me temo.

Todo con moderación, pero vuélvete loco de vez en cuando.

Afronta las cosas, no las pospongas, es una pérdida de tiempo.

Si se presenta una oportunidad y no hay ninguna buena razón para no hacerlo, hazlo. La vida gira en torno a cambios y oportunidades.

Ayuda a los demás, pero no olvides ayudarte a tí mismo.

  • ¿Te gustaría compartir algo más con nosotros?

Sí. Estoy al final de mi carrera y, naturalmente, estoy reflexionando sobre las muchas personas que he conocido con las que he trabajado.

A tantos valientes pacientes y a sus familias que, sencillamente, lo hicieron lo mejor que pudieron, tenéis todo mi respeto.

Profesional y personalmente he estado influenciado por algunos colegas maravillosos a lo largo de los años. Una de las alegrías de esta carrera es que siempre he trabajado con algunos colegas excepcionales, algunas personas siempre han destacado para mí. Podría nombrar a personas de todas las disciplinas, pero voy a nombrar a Enfermería,  personas que  me han influenciado mucho.

La responsable de planta en mi primer trabajo en Hereford fue Barbara Maddy. Ella fue dura e inflexible, sólo se podía hacer lo mejor por sus pacientes y  defendía sus intereses hasta el final ante los altos cargos directivos, los espcialistas, no le importaba. Sólo selecciona el mejor personal disponible para su planta, y cualquier persona que no estuvviera a la altura era trasladada rápidamente a algún lugar menos exigente. El resultado final fue una unidad bien organizada, donde la gente se mejora rápidamente. Mi personalidad es diferente a la de Barbara, pero ella fue una influencia importante en mi desarrollo, y lo sigue siendo hoy en día.

Colin Abbott, Enfermero Psiquiátrico Comunitario (EPC), fuimos colegas en Humberside, solamente trabajamos juntos durante un año más o menos, pero lo aprendí todo acerca de ser un EPC de él. Él era muy profesional y también profundamente compasivo. Era lúcido, a veces personalmente vulnerable, pero siempre afrontaba los retos directamente, sin eludirlos. Mi año con Colin me preparó para asumir el reto de mi trabajo en solitario en Cumbria. Nos mantuvimos en contacto hasta su muerte repentina de un par de años después. Él era un hombre excepcionalmente modesto, y tenías que trabajar con él para darte cuenta del fantástico Enfermero que era.

 
Una de las alegrías de ser un Enfermero Psiquiátrico en la Comunidad es trabajar con un compañero. Eso no ocurre mucho en las Highlands, donde los equipos suelen ser pequeños y multitarea. Colin Abbott destaca, al igual que Tony Hill, un enfermero a quien recluté y enseñé, y que finalmente tomó mi trabajo en Cumbria cuando me trasladé. Éramos como agua y aceite, pero hicimos una gran alianza. La gente hablaba conn él cuando no podían hablar conmigo y viceversa. Tony falleció hace un par de años y le echo de menos.
 
Por último, Christine McCallum ha sido mi compañera durante los últimos tres años, recordándome con éxito, diariamete, que dos cabezas piensan mejor que una.
Hay tantos otros, pasados y presentes, que no tengo tiempo de mencionar, pero ha sido un  privilegio trabajar con ellos.
 
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De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos amigos:
 
Joe contestó con un si directo a mi invitación para entrevistarlo. Quiso que lo hiciéramos de la manera más sencilla y natural posible, y así fue. Nos reunimos en casa y Christine vino también. Pasamos la mañana escucándole y bebiendo te. Fue muy gratificante, un placer.
 
Joe es el tipo de persona totalmente despreocupada en demostrar lo bueno que es en lo que hace,  y tampoco le va aparentar. Así que Christine y yo  tuvimos que empujarle suavemente para que hablara de sí mismo, de cómo los demás confían en él y se sienten seguros con su asesoramiento profesional y sus cuidados.

I
ntenta estar físicamente presente para sus pacientes cuando surge un problema en el que puede ayudar. Eso marca una gran diferencia para las personas con demencia y sus familiares, especialmente en esta tierra tan hermosa donde las aldeas están muy alejadas unas de otras, y algunas prácticamente aisladas. Una verdadera tranquilidad en este camino frágil e incierto que es la demencia.

Muchas Gracias Joe, y también a ti, Christine. Estoy encantada. Es un placer que ambos forméis parte de la familia del blog.

Querido Joe, te deseo todo lo mejor. Que disfrutes de una feliz jubilación, aunque nos aseguraremos de seguir aprendiendo de ti. Abrazos,
 
 
Elena Lorente Guerrero

Entrevista a José Miguel Sunyer, Doctor en Psicología, Grupoanalista: “La salud mental depende, en buena medida, de la calidez y la calidad de las relaciones humanas. Las personas nos hacemos las unas a las otras”.

¿Por dónde empezar para presentaros a José Miguel Sunyer? Su amplia experiencia clínica, gestora, docente e investigadora en el ámbito de la psicología es inabarcable en pocas líneas.

Miquel, como le solemos llamar en el ámbito cercano profesional, es Doctor en Psicología por la UAB, especialista en psicología clínica y en psicoterapia grupal. Lleva muchos años dedicado a esta última, concretamente desde el ángulo grupoanalítico. Actualmente su labor se centra en el desarrollo del grupoanálisis en España, favoreciendo la creación de grupos de trabajo, seminarios y programas formativos.

Aunque desconocida para muchos, Miquel nos explica que la perspectiva grupoanalítica ayuda a la comprensión de las relaciones humanas, generalmente complejas. El grupo se enriquece con la aportación de cada miembro, y transforma las experiencias individuales en crecimiento grupal. Un planteamiento muy interesante para todas las profesiones que se basan en el trabajo en equipo.

Partiendo de la premisa de que somos seres sociales, y por tanto en continua relación con los demás y con el entorno, Miquel crea respuesta a respuesta, un testimonio que es una auténtica obra de arte.

  • Cuéntanos Miquel, ¿Qué es la Psicoterapia analítica grupal?

Hola, Elena, ante todo, agradecerte esta oportunidad. No voy a negar que me gustan estas situaciones, por lo que voy a intentar no defraudarte en demasía. Y seguramente por razones de edad, se agradecen mucho este tipo de reconocimientos.

Tengo que admitir, ya de entrada, que muchas de las ideas que aparecerán se corresponden a lo que publiqué en mi texto del 2008: psicoterapia grupoanalítica de grupo. La construcción de un conductor de grupos. Madrid: Biblioteca Nueva. Me gusta escribir y normalmente lo hago en todos mis seminarios formativos creando y recreando, a partir de la experiencia, textos destinados fundamentalmente a los alumnos de esos seminarios. Parte de este trabajo lo puedes ver en mi web: www.grupoanalisis.com

Mira, la pregunta es acertada e interesantísima porque, posiblemente sin darte cuenta, introduces buena parte de la complejidad de esta fórmula psicoterapéutica y, desde mi punto de vista, apuntas a un tema complicado cual es el nombre que damos a las cosas. No tengo por olvidar a una secretaria que tuve durante un corto período que ante mi oferta a que usara los diccionarios que le ponía a su alcance, me dijo: No entiendo, doctor, por qué hacemos tan complicado el lenguaje. Si todos sabemos lo que es una casa, ¿para qué emplear otras como vivienda, apartamento, piso, domicilio…? Como comprenderás, Elena, mi asombro y mi desconcierto fueron enormes ya que, por mucho que todas ellas puedan hacer referencia al lugar en el que uno vive, está claro que no es lo mismo una cosa que otra. Hubo una ministro que incluso llegó a hablar de “solución habitacional”. Todo un poema.

En tu pregunta introduces tres palabras: psicoterapia, analítica y grupal. La palabra psicoterapia tiene más de doscientos años: fue introducida por Reil en 1803, o sea, hace tiempo. Si por psicoterapia consideramos que es aquella intervención profesional que va dirigida a abordar lo que comúnmente se llama “patología mental”, (que es por donde la orientaba el bueno de Reil) vamos por buen camino. Me gusta diferenciar terapia de psicoterapia. La primera abarca más, a mi modo de ver, que la segunda que es más restrictiva por cuanto que el término que proviene del griego therapós, alude al hecho de acompañar, dar apoyo, cuidar a quien lo precisa; en tanto que psicoterapia dirige esa ayuda a los aspectos psíquicos de una persona: sería como el acompañamiento a la psique del otro; y me parece que eso conlleva una cierta conceptualización de eso que llamamos psique.

La palabra analítica tiene su controversia. Si acudes a esa enciclopedia virtual que consultamos buena parte de la población y pones la palabra “psicología analítica”, te dirige, como es lógico, a los desarrollos que realizó Jung. Y si bien es verdad que hay quien con la palabra analítica hace referencia a psicoanalítica, me gusta diferenciar las cosas. Jung realizó importantísimos y particulares avances en la comprensión del ser humano, y de su separación de Freud nos hemos podido beneficiar con una forma de comprender al ser humano diferente a la visión del padre del psicoanálisis. Para mí, pues, psicología psicoanalítica no es lo mismo que psicología analítica. Como tampoco son lo mismo, psicoterapia analítica o psicoterapia psicoanalítica.

Claro, cuando ya introduces la palabra grupal ahí abres un melón complicado de comer. Porque siguiendo mis planteamientos, ¿te refieres a psicoterapia psicoanalítica grupal o a psicoterapia analítica grupal? La primera parte de la pregunta me lleva a pensar en Freud y la teoría psicoanalítica, mientras que la segunda me dirige a Jung… ¡Menudo follón! Sí, porque dentro del terreno de la psicoterapia psicoanalítica grupal deberíamos dirigirnos a autores como Wolf, Schwartz, Slavson o incluso Bion y Ezriel o Anzieu, Kaës… cuando en realidad creo que me preguntas por alguien que bautiza a su forma de trabajar como grupoanálisis. Y que es dónde me ubico en estos momentos de mi vida y desarrollo profesional.

Ciñéndome a la pregunta y centrándome en lo que para mí es el trabajo grupal con tintes psicoterapéuticos, el grupoanálisis, te diré que por psicoterapia grupoanalítica entiendo aquella intervención profesional, aquel proceso psicoterapéutico que se realiza en grupo, considerando que lo que ahí se trabaja es lo que sucede entre todos los integrantes del grupo, incluido el conductor. Como verás he introducido modificando tu pregunta, un término nuevo: grupoanalítico. Claro que ahora nos deberíamos esforzar en definir este término, ¿no?

En cualquier caso, y antes de pasar a otra pregunta, quisiera aclarar que lo que podríamos llamar terapia grupoanalítica es aplicable a una infinidad de situaciones como puede ser la supervisión de un equipo, el trabajo que se puede realizar con el personal de enfermería de cuidados paliativos, o con profesionales que no estén vinculados a la salud mental. Es decir, no deberíamos ceñirla de forma exclusiva a la patología mental, sino a desarrollar grupalmente una forma de entender lo que sucede pudiendo incluir en esta comprensión los aspectos individuales, grupales y sociales del ser humano en cualesquiera de los ámbitos en los que podemos trabajar.

  • Entonces, ¿Qué es el grupoanálisis?

Mira, es una palabrita que está de moda; al menos en España. Ya sabes que aquí tenemos la tendencia a tomar palabras que nos suenan bien y que tienen un cierto glamur, una cierta modernidad. Lo que está bien y… no tan bien porque confunde. En realidad es el análisis de las personas que integran un grupo incluido su conductor y realizado por el mismo grupo. La palabrita de marras tiene dos orígenes bien dispares, siendo difícil precisar si los derechos de autor los tiene una persona u otra. Uno de los lugares de origen se sitúa en América y proviene de un psiquiatra denominado Trigant Burrow.

Poco se conoce de él (ya se encargan los poderes profesionales en apartar a quien es un tanto molesto), pero tras venirse a Europa con toda su familia para formarse en Psicoanálisis y buscar una cercanía con el propio Freud a quien conoció anteriormente en América, regresó ahí y comenzó a ejercer el psicoanálisis siendo una persona de reconocido prestigio por aquel entonces. Fue capaz de llegar a la conclusión de la importancia que tenía la relación materno filial y detectó cómo a través de esa relación, el bebé adquiere un montón de elementos (normogénicos y patogénicos) vinculados con experiencias que tuvieron los padres antes de su nacimiento. Posiblemente estimulado por muchos otros autores, puso mucho interés en profundizar en la relación que se establecía entre el paciente y el psicoanalista hasta que se encontró con un paciente muy inteligente: Clarence Shields. Este buen hombre le cuestionaba acerca de la contradicción existente entre los planteamientos conceptuales del propio Burrow y la posición física que se establecía en la relación psicoanalítica (sabéis que en psicoanálisis el paciente se coloca tumbado en un diván en tanto que el profesional se sienta fuera del alcance de la mirada del paciente, para evitar la contaminación proveniente del cruce de miradas). Esa crítica le llevó (atrevido nuestro Burrow) a cambiar la posición y a sentarse cara a cara. Y de ahí a organizar un grupo y desarrollar lo que en principio denominó grupoanálisis. Posteriormente cambió el término por el de filoanálisis para enfatizar el elemento transmisor generacional.

La otra persona a quien también corresponde la paternidad del término es S. H. Foulkes. Este psiquiatra de origen alemán, huido por el avance de las tropas de Hitler y refugiado en Inglaterra era psicoanalista y llegó a ser responsable del Instituto Psicoanalítico de Frankfort. En tierra inglesa tuvo que reconstruir su vida profesional y, posiblemente por la influencia que obtuvo de N. Elias (un sociólogo muy interesante por sus ideas respecto al ser humano y su vinculación con lo social) inició su trabajo con pacientes a los que reunía en un grupo. Lo que ahí observó fue algo que le sorprendió: que en las conversaciones normales entre estos pacientes y él mismo, aparecía una enorme cantidad de material personal y que, a través de ese material y de poderlo hablar y compartir, se observaban mejorías notables en ellos. A ese método lo denominó group analysis, es decir, grupoanálisis.

Que ¿cómo podríamos definirlo? Pues el análisis que realizan las personas que están en un grupo de lo que le sucede a cada quien incluyéndose en este análisis al propio profesional que se define como conductor del grupo. Y conductor no tanto como el conductor de un autobús o coche que dirige al grupo a un lugar, sino en el sentido de director de una orquesta: es quien trata de que cada componente extraiga lo mejor de sí mismo para conseguir que la orquesta interprete una buena melodía.

  • Ya situados en terreno grupoanalítico, me parece muy interesante tres aspectos: el término “proceso”, que lo que se trabaje sea más que la suma de lo que aporta cada integrante del grupo, y que el conductor no sea un mero observador sino parte activa del grupo y por tanto, vulnerable. ¿Cómo podrías aclararme esto?

Sí, en la primera pregunta introduje la idea de proceso. Un proceso ¿qué es? Podríamos definirlo como el conjunto de elementos y fases que determinan un fenómeno, ¿de acuerdo? Si hablamos de procesos psicoterapéuticos estaríamos haciendo referencia al conjunto de elementos, de fases, de cosas que van sucediendo a lo largo de un tiempo y que determinan la mejoría de uno o varios pacientes. Pero esto no es tan raro, ¿no? Porque cuando hacemos una paella o una simple tortilla de patatas, ese hacerla es un proceso: seleccionamos las patatas, las cortamos, tomamos varios huevos… eso es algo que puede se llamado proceso. Lo que sucede es que cuando hablamos de malestar físico o psíquico, cuando nos situamos en el terreno de la salud, nos olvidamos de la necesidad de los procesos y queremos que nuestra salud se instale casi de forma mágica. Como si el profesional fuese un brujo, un mago que por arte de birlibirloque nos devolviera la salud que habíamos perdido. ¿Suena raro que en pleno siglo XXI esperemos que los profesionales de la salud, personal de enfermería, médicos, psicólogos, terapeutas…, sean brujos o magos, ¿verdad? Es entendible, pero suena a raro. Y se entiende porque no nos gusta encontrarnos mal, tener un dolor cualquiera, sentirnos tristes, impotentes ante el sufrimiento personal o del otro… es cierto. Es raro o al menos no muy frecuente encontrarse con pacientes (personas que padecen) que tengan la paciencia, la esperanza y la sensatez como para coparticipar de un proceso que en muchas ocasiones es largo. Todos, todos toleramos mal la frustración de ver que todos los procesos de curación o de sanación piden su tiempo y que no hay más que eso: aceptar el proceso que ello conlleva.

Mira, Elena, podríamos pensar que el primer elemento “antigrupal” proviene de esa impaciencia, de la frustración que conlleva ver que las cosas no funcionan ni por arte de magia ni son procesos de microondas. Esa impaciencia que la vemos en todo (estamos en un momento social en el que se busca la inmediatez en todo, en internet, en la pastilla mágica, en las gotitas de no sé qué planta, en el propio móvil…) acaba siendo un elemento antigrupal. Pero hay otros. Por ejemplo, ¿a mí qué me importa lo que le suceda al otro? Y es cierto, claro. En realidad, a nadie le importa lo que le sucede al otro. Y por esto no queremos ni oír hablar de un tratamiento grupal. Mira, me viene a la mente una anécdota procedente de la India y Pakistán, creo. Le preguntan a un sabio, ¿qué es el infierno? Y les dice: mirad, imaginaros –les dice a quienes le preguntan –que estamos en un círculo y en medio del mismo se encuentra una fuente con abundante comida. Cada uno de los que están ahí sentados dispone de una cuchara con un mango enormemente largo con el que puede llegar a dicha fuente. Y estando ahí, cada uno de ellos toma la cucharada, pero… no pueden llevársela a la boca ya que la longitud del mango se lo impide. Así se desesperan ya que pudiendo comer, no se llevan bocado a su boca. Esto es el infierno. ¿Y el cielo? -le preguntan. Pues el cielo es casi igual pero la diferencia es que cada uno da de comer al otro, de forma que todos se alimentan de la fuente común.

Pues eso mismo es el grupo: darnos de comer mutuamente para que todos, todos, salgamos beneficiados. Porque en el fondo, más allá de que el sufrimiento lo posee cada uno y cada uno debe hacerse cargo del mismo, cuando podemos salir de nuestro egoísmo y compartimos nuestras historias con los demás, nuestro dolor va desapareciendo. ¿Magia? No, humanidad. Pero algo más: los demás son como mentes auxiliares que ayudan a elaborar eso que a uno le preocupa, aportando desde otros ángulos, aspectos que a uno mismo no se le ocurren. Y por esto es importante el trabajo grupal (independientemente que le llamemos terapia o psicoterapia), ya que nos permite comprender lo que nos pasa a partir de comprender a los demás y ser comprendidos por ellos. Es a través de ese vernos a partir de cómo nos vemos en los demás, como cada uno va aumentando su conocimiento y control de sí mismo. Así de simple, así de complicado: los otros en uno.

  • ¿Qué  hace el conductor del grupo?

Bueno, todo esto precisa de un profesional que, desde la distancia que proviene de su propia formación y experiencia, va conduciendo a quienes forman el grupo con el fin de potenciar sus efectos terapéuticos y psicoterapéuticos. Lo que sucede es que, como su presencia también influye en la dinámica del grupo, debe ser capaz de poder ponerse a la vista de los demás y ponerse, en la medida que ello tiene sentido, a la disposición de los demás para clarificar todo aquello que proviene de su propia influencia y, disminuir, de esta forma, los elementos iatrogénicos de toda intervención grupal. Aquí, además, se introduce un término muy rico en el campo grupoanalítico: mutualidad. Todo lo que nos sucede a los humanos es producto de aspectos fallidos de la mutualidad con los demás. Bien porque uno no sabe jugar a la mutualidad, bien porque los demás no saben ser ni sentirse mutuos. La mutualidad, ese arte que conlleva entender que lo de uno afecta al otro y viceversa, esa mutualidad también incluye al propio conductor.

Recuerdo una anécdota: en uno de los muchos grupos formativos en los que he participado o que he podido coordinar, al conductor le sonaron las tripas. Debió ser estruendoso porque todos le señalaron el hecho. Él se negó, una y otra vez, a que “sus tripas habían sonado”. Ese simple hecho, dañó al grupo.

El conductor es una persona al que también se le remueven los intestinos por cosas que pasan en el grupo. Su reconocimiento supone no sólo “humanizarlo” sino facilitar que los demás miembros del grupo puedan pensar sobre qué pasa cuando al conductor se le mueven las tripas. Y suenan.

  •  ¿Cómo se organiza un grupo de psicoterapia?

Contestar a esta pregunta es fácil, porque la formulas a nivel general. Pero igual no es tan fácil porque, ya que antes hablabas de proceso, tendremos que pensar que tal organización también es un proceso. Si no lo fuera, con decirle a la secretaria del servicio de psiquiatría, o al responsable del departamento de admisión de una unidad de día o de un centro de rehabilitación que a los diez primeros los citara para un grupo, ya habría bastante. No hace falta que os diga que, si fuese así, no os arrendaría las ganancias. Gracias a Dios las cosas no son así y requieren un proceso.

Hay una idea semejante a la de proceso y es la de función. La tomo de Bion quien en un texto breve y delicioso la viene a describir como el conjunto de operaciones mentales conscientes e inconscientes dirigidas a un fin determinado. Imagina, Elena, que quieres festejar algo importante. Por ejemplo, las bodas de plata de un matrimonio, o sea, sus veinticinco años de andar juntos y comprometidos. Quiero pensar que a poco cariño que les tuvieras, buscarías una fecha en la que pudieran estar presentes, te pondrías en contacto con sus familiares y amigos, decidirías si tal celebración se va a hacer al mediodía o de noche, buscarías un restaurante o un local en el que hacer la fiesta, elegirías un menú, organizarías algo y buscarías la forma de plasmar esta efeméride mediante un regalo. Y eso requiere tiempo. Seguramente más de una noche sin dormir. Requerirá negociar tiempos, lugares, momentos… Pues bien, todos los procesos mentales que están implícitos es a lo que llamo, siguiendo a Bion, función.

Ciñéndome a la organización de un grupo, cinco son las funciones que me parecen básicas para tal fin; o dicho de forma más correcta. La función organizativa de un grupo puede descomponerse en cinco aspectos o subfunciones: la función convocante, la higiénica, la verbalizadora, la conductora y la teorizante. Y las he denominado así porque creo que nos resultará fácil comprender las complicaciones que tiene que sortear cualquier organizador de grupo que se considere tal.

  • ¿Podrías explicar la primera?

La función convocante. La primera cosa que tiene que tener claro es por qué y para qué quiere hacer un grupo de psicoterapia. Es decir, tiene que tener en mente los objetivos y las razones por las que plantea tal convocatoria. Es más, este punto no solo lo debería tener claro el profesional que quiere organizarlo, sino que debería poderlo hablar y discutir con su superior jerárquico incluyendo ahí, si fuera posible, al responsable económico del lugar en el que trabaja. Y esto que parece una tontería no lo es: en la medida que tenga el sostén de la estructura se garantiza una mayor estabilidad en la vida del grupo.

Me imagino que hay tantos porqués como convocantes existen en la faz de la tierra. ¿Por qué uno organiza un grupo? Puede ser que se quiera experimentar una nueva forma de abordaje profesional, u ofrecer a los pacientes una experiencia emocional correctora suficientemente potente, o se quiera reforzar las conductas normogénicas de los integrantes del grupo, o favorecer el desarrollo de pautas de conducta que alivien determinados síntomas, o por querer ayudar a que los pacientes adquieran nuevas formas de entender lo que les pasa y el por qué les pasa, o por puro placer personal y profesional. Mira, esta retahíla de porqués, me parece interesante. Podríamos pensar en otros porqués más personales de cada uno; pero ahí no me voy a meter, claro.

Junto a los porqués hay unos para qués. Pero sobre todo hay unos pocos “para qué no” organizamos un grupo. Esos noes vienen encabezados por “no se organizan para ahorrar dinero”, “para hacer más rentable la actividad profesional”, “para atender a más personas en menos tiempo”, “para disminuir las listas de espera”, y cosas semejantes. Ahí habrá que ayudar al gestor económico a entender que la rentabilidad es fundamentalmente social, que el atender a más personas representa no solo un esfuerzo añadido, sino que supone que las consecuencias de tal atención repercuten en mayores grupos familiares pero no disminuye el tiempo de tratamiento (si acaso lo alarga), que la disminución de las listas de espera es un problema de disponer de más recursos y personal y no que éste se convierta en una máquina de hacer churros. Este es un tema muy, pero que muy delicado.

Aclarados los porqués y los para qués, tenemos la cuestión de a quien se convoca. Porque en función de a quien convocamos, de a qué tipo de pacientes ofrecemos un tratamiento grupal, el tipo de grupo deberá ser más terapéutico que psicoterapéutico o no. Y, decidido esto, hay que pasar a la convocatoria en la que deberemos poder trabajar con los convocados algunos de los porqués y para qués que han alimentado la decisión de crear ese grupo y para esta persona.

Es importante que esta parte del proceso, la función convocante, quede bien establecida y suficientemente clara ya que en sus zonas oscuras, en aquellos aspectos que no han quedado suficientemente claros anidarán los elementos antigrupales que pueden llevar al traste nuestro esfuerzo.

  • Veo que es más complejo de lo que me imaginaba, ¿Y las demás funciones?

 La función higiénica. Esta parte del proceso constitutivo de un grupo guarda relación con las normas de funcionamiento, los horarios, el lugar en el que van a tener las sesiones, el ritmo de las mismas y su duración, la confidencialidad de lo que se habla, la restricción de los contactos fuera de las sesiones de los miembros del grupo, la normativa del uso de los móviles y de los mensajes de texto, correos electrónicos y todo el amplio espectro de las comunicaciones entre los pacientes.

Así, deberemos ser claros con la importancia en la asistencia y puntualidad (asistencia y puntualidad obligatorias, así como la duración de las sesiones –entre hora y cuarto y hora y media), la estabilidad del horario y calendario de las sesiones (día fijo, a ser posible, y siempre la misma hora), el ritmo (mejor semanal que quincenal o mensual), el compromiso de no divulgar lo que se dice en las sesiones, el recordar que no es un grupo de amistad sino de trabajo, y establecer una normativa respecto a los teléfonos y el uso de los mensajes que pueden acabar constituyendo un grupo paralelo fuera del control de lo que sucede en el grupo.

Otra es La función verbalizadora. Mira, Elena, sabes bien que a un grupo se viene a hablar. ¿y de qué se habla? En principio de todo, de todo lo que nos atañe como individuos y como grupo. De lo que nos pasa a cada uno fuera y durante las sesiones. De todo. Y esto, en principio es fácil, ¿verdad? Pero la realidad nos dice que no lo es. Porque si bien en un principio hablar de lo que “nos ha pasado o nos está pasando” es relativamente fácil, cuando ya hemos hablado de ello y sigue estando ahí el dolor, la preocupación o la ansiedad… ¿de qué hablamos? Y es justo ahí donde se inicia el proceso de tratamiento; precisamente ahí. Porque es cuando comienzan a aparecer diferencias, situaciones de tensión entre unos y otros, momentos de placer y de dolor compartido. Situaciones que requieren el desarrollo de la empatía y constatar que no siempre suele estar presente. Momentos en los que uno tiene que olvidarse de sí para ponerse en la piel del otro y entenderlo desde esa posición.

La cuarta es La función conductora. Parecerá sencillo pero la conducción requiere, fundamentalmente, mucho arte. Se trata de ayudar y hacer los posibles para que se instale un sistema de relación (muy relacionado con las características y experiencia del conductor y de ahí su nombre: patrón), un patrón relacional que sea terapéutico y psicoterapéutico. Tener la habilidad para sostener los silencios y los momentos emotivos, las tensiones y las situaciones de placer, los tiempos de evasión grupal y los de contacto con aspectos muy íntimos de todos y cada uno de los miembros del grupo. Facilitar la emergencia de consejos e incluso la incorporación de técnicas que ayuden a aliviar la tensión o a evitar la repetición de modelos de comportamiento y de pensamiento patogénicos. Y al tiempo, posibilitar la comprensión de los mecanismos psíquicos que se activan como forma de evitar o aliviar la ansiedad a costa, en muchas ocasiones, de un aumento de la patogenia en vez de caminar hacia la normogenia.

Finalmente, La función teorizante. Eso es crucial. Todo lo que sea incrementar nuestro bagaje conceptual profundizando en los diversos autores que nos ayudan a entender el funcionamiento del denominado “aparato psíquico”, poder articular conceptualmente lo que sucede en el grupo, a las personas tanto individual como colectivamente, con el conjunto de aportaciones conceptuales de los autores de referencia, es crucial si lo que queremos es hacer una tarea profesional que diste de ser solo una experiencia puntual. Esa función debe articularse con la asistencia a seminarios, espacios de supervisión, y el desarrollo de la habilidad de escribir como forma casi elemental de elaboración conceptual básica.

Me ha gustado mucho esta “lección” conceptual. Los lectores interesados en profundizar más al respecto podéis consultar:

Miquel, lo que nos cuentas me hace pensar en los equipos multidisciplinares de servicios como urgencias, cuidados paliativos, cuidados intensivos donde cada vez más los profesionales están demandando formación en habilidades para cuidar la dimensión emocional de los pacientes y al mismo tiempo, estrategias para la gestión de las propias emociones.

  • Según tu experiencia clínica y docente en salud mental ¿Qué programa formativo básico sobre psicoterapia de grupo desde el enfoque grupoanalítico podría ayudar a médicos, enfermeras, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, …?

Me divierte la idea de “estrategias de gestión de las propias emociones”. Da la sensación de que hay un sujeto que podría ser el Yo que tiene que desarrollar “estrategias de gestión de…” unas cosas llamadas emociones que deben venir de algún otro lugar, que no le pertenecen. Para mí es conceptualmente inimaginable. Entiendo lo que se quiere decir, pero no veo como entenderlo conceptualmente.

Trasladando la idea al segundo párrafo, allá donde formulas la pregunta, parece que volvemos a encontrarnos con lo mismo: unos “profesionales” que tienen que aprender a gestionar unas “emociones” que deben estar situadas en los pacientes. Pero la realidad es otra; o más compleja. El Yo es quien siente y, paralelamente a la metáfora, los profesionales sienten aquello que a los pacientes se les activa y que, de forma inevitable, trasladan al propio profesional. Esto habla de una cosa muy simple pero al tiempo compleja de explicar: hablamos de mecanismos de defensa y, en este caso concreto, de dos. El de la identificación proyectiva y el de la identificación introyectiva. Y voy a tratar de explicarlo, aunque no sé si seré capaz de hacerlo de forma suficientemente pedagógica teniendo tan poco espacio para ello.

Primero decir que se denominan mecanismos de defensa porque son procedimientos que desarrolla el Yo para aliviar la ansiedad que siente. Pero al tiempo son mecanismos de comunicación, ¿de acuerdo?

Imagínate que voy a… Sevilla, y tomo un taxi. El taxista me da conversación (lo que suele ser agradable) y detecta por mi acento que soy catalán, por ejemplo. Y por hacer una gracia me dice, ¡ah!, Ud., es catalán, ¿verdad?, o sea del Barça, ¡un culé! La verdad es que no sabe que no me gusta para nada el futbol y menos el Barça. Entonces, como no tolero que me atribuyan “ser del Barça”, arremeto y le digo, ¡y Ud., un palanganas!, ¡todos Uds., son unos palanganas. Imaginemos que aquí acaba la carrera y el tema. Pero… ¿por qué le dije que era un palanganas? Porque me picó y porque me parece que la palabra palangana es denigrante. ¿Y porqué me picó? Porque al llamarme del Barça y culé me sentí mal, como si todo mi Yo se transformara en eso que rechazo de plano. O sea, que dentro de mí se ha “introducido” una idea (a eso le llamamos introyección) y me he identificado con ella (identificación introyectiva porque me identifico con lo que se ha introyectado). Y herido por esta idea (el buen hombre muy posiblemente no tenía ni idea que a mi, ser culé era lo peor que se me puede llamar), le lanzo otra de dimensiones iguales o mayores si cabe, ¡palangana! Es decir, le atribuyo (proyecto) una cualidad que para mi me parece de categoría tan mala o peor que la de ser culé. Es más, identifico al colectivo como palangana (identificación proyectiva)

Más allá de que te ruego que te fijes en las palabras subrayadas, piensa ahora, Elena, en la situación clínica: trabajando con pacientes es inevitable recibamos comentarios no siempre agradables, o actitudes, miradas… que de forma “mágica” parecen colocarse en nosotros (introyección mía, proyección del otro) y reaccionamos ante ello porque nos parece intolerable (identificación). Es decir, en la relación asistencial siempre o casi siempre están presentes los mecanismos de identificación proyectiva e introyectiva. Y hay que aprender a “no entrar al trapo”, a controlar ese mecanismo y reconvertirlo en algo útil para el paciente (y a la postre, útil para nosotros). Y esto es más duro, más hiriente cuando estamos ante un grupo de pacientes. Y esto enlaza con la pregunta.

La formación supone, como poco, el poder transitar por un período más o menos adaptado a las realidades asistenciales en el que con un profesional formado en el tema grupal (y preferentemente de la orientación grupoanalítica) los miembros del grupo vayan pudiendo vivenciar estos aspectos y constatar cómo reaccionan ante ellos. Este programa de mínimos, requeriría unas cien horas en las que la combinación de aspectos vivenciales, conceptuales y de supervisión permiten acercarnos a una base mínima suficiente.

Agradezco tu respuesta, tomar conciencia de qué dificulta la comunicación y las relaciones humanas es imprescindible. Importa no sólo sentir las emociones sino darles significado, aprender de ellas y como dices, reconvertirlas en algo útil.

  • ¿Qué aprendizaje personal destacarías de tu amplia experiencia como psicólogo? ¿Qué te sigue sorprendiendo del ser humano?

 ¡Buf, qué difícil me lo pones! No sé si he aprendido mucho porque tengo la constante sensación de que hay muchas cosas que aprender y eso no me facilita pensar en lo que “he aprendido”, ¿sabes? Me sigue costando mucho tolerar la estupidez, la falta de rigor en muchas personas, las pocas ganas que tenemos en facilitar la vida a los demás. Me sigue enfadando mucho la palabrería, la constante preocupación por la imagen que da uno, y cómo se venden esas imágenes para aparentar que se es lo que realmente no son cuando están realmente distantes de ello. No puedo con ello, ciertamente. Me dirás, claro, que cómo puedo trabajar con esto que digo. Claro, pero es que en cuanto me pongo en mi despacho y viene alguien para que le ayude en algo, lo que veo es alguien que busca salir de una situación en la que se ha quedado atrapado. Y ahí ya no puedo cabrearme. Entiendo su situación, y busco la manera para que pueda verse no tanto de otra forma, sino que pueda reírse un poco de sí mismo. Aligerar la carga. Quizás sea eso lo que he aprendido. A aligerar la carga que tiene el otro. No es mucho, lo sé; pero aligerar las cargas de quienes vienen con sufrimiento, aligerar las que presentan los profesionales que buscan una formación, todo ello me permite encontrar un cierto sentido al vivir. Y por aligerar no quiero decir banalizar, no. Aligerar es quitar hierro, aprender a compartir eso tan aparentemente ridículo que nos amarga la vida. No he visto patología que no mejore tras un trabajo de aligeramiento de cargas.

Y lo que me sigue sorprendiendo… la capacidad que tenemos todos los humanos para hacernos daño. La tendencia a destruir en vez de construir. Y ver, eso sí me sorprende y admira, que, en medio de ese fragor de peleas, de destructividad, hay quien es capaz de interesarse por los demás, por las cosas… eso me sorprende y no puedo dejar de admirar a esas personas desconocidas pero reales que con un aparentemente no hacer nada, están ahí. Que siempre están ahí. Conocer a alguien que tiene ese don, esa capacidad de pensar en el otro, en procurar su bienestar… eso me sorprende mucho y lo admiro como a lo que más. Y hasta lo envidio porque me gustaría ser capaz de tener esa habilidad. Me gustan mucho los niños y los mayores. Sobre todo, porque veo en ellos eso que es tan genuino, tan lejos de lo competitivo, de la demostración de la apariencia. Eso lo admiro. Tengo en mente alguna persona que tiene ese don, y la verdad es que no puedo más que sentirme agraciado de conocerla.

  •  Qué maravilloso poder aligerar la carga del que sufre, ¿Poco? ¡Eso es mucho! Porque… ¿Qué es lo que cargan las personas? ¿Qué es lo que hace sufrir al ser humano?

La idea es bonita, sí. Otra cosa es que lo consiga realmente, que no sea más una fantasía que me hago para satisfacer o justificar mi propia actividad. Eso, en realidad, sólo lo pueden decir las personas que he atendido a lo largo de los últimos cuarenta años. Quizás lo más doloroso es constatar aquello del refrán, en casa de herrero cuchillo de palo, ¿sabes? A veces a uno le gustaría que eso que me resulta relativamente fácil y cómodo hacer con terceras personas, poderlo hacer con los tuyos. Y eso no siempre es fácil.

Me preguntas sobre lo que carga o lo que nos hace sufrir… Desde el marco conceptual en el que profesionalmente me he formado, diríamos de forma rápida que es la insatisfacción en poder obtener el placer de hacer lo que a uno le gusta, o el malestar y la rabia que derivan de las frustraciones… no voy a decir que no, claro. ¿Pero es eso? No lo tengo tan claro.

Todas las personas estamos interconectadas con los demás. Esto es totalmente evidente en el círculo familiar primario, madre-hijo, hijos-padres-hermanos… Nos hacemos a partir de estos vínculos que nos moldean y al tiempo nos permiten moldear a los demás. Es como si cada célula social (cada individuo) ejerciera un poder sobre los demás y los demás sobre cada una de ellas. Es algo constantemente recíproco. Y en ese moldearnos nos topamos con momentos en los que hay algo que se rompe, o que amenaza con romperse. Hay momentos en los que la amenaza, real o fantaseada, de que el vínculo con la o las personas que son básicas para cada uno, pudiera romperse. Esa amenaza es terrible y genera un miedo, un pánico enorme. De hecho, los desencuentros con el otro no dejan de ser pequeñas o grandes amenazas al vínculo. Un comentario, una desavenencia, una amenaza, un desafecto… y muchas otras cosas más, ponen en peligro, real o de forma fantaseada, algo que es básico para cada uno de nosotros: el vínculo con los seres queridos y con nuestro entorno. En ocasiones esos desencuentros son vividos con una intensidad excesiva y nos lleva a pequeños desarrollos que podríamos llamar “psicopatogénicos” (es decir, potencialmente generadores de sufrimiento). Y cuando estos desencuentros son habituales, el sujeto trata de buscar una salida que no siempre es la más adecuada. De ahí la psicopatología individual y social. Es decir, las amenazas al vínculo con el otro son lo que nos hacen sufrir.

  • Con tantos pacientes como has tratado, con tantas personas a las que ayudaste, si vuelves la vista atrás ¿Qué sientes que ha sido lo más difícil para ti, lo más complejo de abordar, lo más duro de afrontar?

Lo que me ha resultado más duro (y ha pasado varias veces) es cuando un niño o un chaval va mejorando y esas mejoras conllevan cambios en sus relaciones en casa. Entonces los padres deciden interrumpir el tratamiento aduciendo que o “ya es suficiente” o “ya va mejor en el cole”, quebrando el proceso iniciado. Me ha resultado duro (y creo que me seguirá resultando) no solo por tratarse de un menor sino porque conseguir que confíe en el profesional suele ser el resultado de un trabajo importante y, cuando se interrumpe la relación se tira por la borda el trabajo que ese chaval ha realizado para aceptar confiar en alguien: a partir de ahí, le costará volver a confiar en alguien. Recuerdo un chaval que a pesar de la dura problemática que presentaba (los padres pasaban olímpicamente de él), consiguió mejorar en sus estudios e reiniciar el hábito a escribir poesía. Eran poesías que a mi me parecían una maravilla. Y él se sentía escuchado y apoyado. Hasta que un día, sin más el padre me deja un mensaje interrumpiendo el tratamiento. No me pude ni despedir. Casos así, varios en mi vida profesional.

Pasa también en otras situaciones, en parejas, por ejemplo. Comienzas a trabajar y a establecer una buena relación de confianza, de espontaneidad. Consigues que la pareja vaya abordando cosas que no siempre son fáciles de hablar en otros entornos y un día, por lo que sea, interrumpen el trabajo realizado. O situaciones en las que ella le maltrata y te das cuenta de la manipulación, y al final se interrumpe el tratamiento por inasistencia de la pareja. O porque “sus horarios lo hacen difícil”. Nunca he rechazado realizar una psicoterapia por razones económicas, y así me va. Nunca. Este punto suele ser siempre una negociación que respeta la realidad del paciente. Creo que los profesionales de la salud tienen un deber social y ético. Ya sé que me dirán que estoy en el mundo real, sí. Prefiero trabajar una hora más que cobrar lo que alguien no puede pagar.

Todas estas son situaciones de mucha impotencia, y contactar con este sentimiento es duro porque no hay nada más duro que ver que no puedes hacer nada más, que no te dejan hacer nada más. Ver que el miedo a “estar sano o estar mejor” a veces es mayor que el seguir igual como se está. Eso es duro; al menos para mí. Hay muchos casos en mi experiencia, y esto me duele porque veo las capacidades del otro y… sus miedos (o los de su entorno)

¡Durísimo! un trabajo personal de respeto y aceptación incondicional del otro impresionante. Yo que iba a preguntarte qué te han enseñado los pacientes…

  • Tú eres cuidador Miquel, eso está clarísimo. De entre todas las profesiones vinculadas con la salud ¿Por qué psicólogo o para qué psicología? ¿Qué te atrajo de la profesión? A día de hoy ¿Qué te sigue apasionando?

Agradezco tus palabras, pero no me considero tal. Intento cuidar como me imagino que hace la mayoría de la gente o la de los profesionales del ramo. Otra cosa es que lo consigamos, o que siempre tengamos la misma consideración. Tengo la suerte de haberme encontrado con muchos profesionales de la “psi”: enfermeros, auxiliares, psiquiatras, psicólogos, y todos, todos los que he conocido se esfuerzan en cuidar. Cierto es que de todo hay en la viña del Señor, pero la inmensa mayoría son gente que cuida. Y que se gana la vida haciendo esto. Porque, aunque a veces no se nos ve así, esto más allá de los elementos de vocación que pueden estar presentes en algunos casos, esto es una profesión, una forma de ganarnos las alubias, los garbanzos. No somos seres especiales. Y todo nuestro entrenamiento, todos los espacios de supervisión van dirigidos a mejorar la forma de cuidar al otro, a los compañeros y… si podemos a nosotros mismos.

La elección de esta profesión… te reirás. Iba para ingeniero agrónomo y diversas circunstancias que no vienen al caso me llevan a verme trabajando en Bilbao, en el Servicio de Psiquiatría del Hospital de Basurto. Y entonces me dije: si estás aquí, ¿por qué no estudias psicología? Estaba casado y tenía ya mi primera hija. Ella, mi mujer y mis otros dos hijos tuvieron que “soportar” un padre que trabajaba y estudiaba al mismo tiempo. Sé que no ha sido nada fácil para ellos, en espacial para mi mujer. Y siempre se lo he agradecido y estoy en deuda con ella. Al principio podía haberme reintegrado en los estudios de ingeniería, claro. A veces parece que una fuerza que va más allá de uno te conduce hacia unas circunstancias u otras. Y ya puestos… pues habrá que convertir ese trabajo en algo que me llene, ¿no? Y poco a poco fui queriendo eso que hacía, fui reconvirtiendo mi trabajo en mi vocación. Y eso que creo que es lo que todos debiéramos hacer, me ha proporcionado un guión para la inmensa mayoría de cosas que hago. Creo que cualquier persona, si es capaz y encuentra la forma de convertir el trabajo en algo que le aporta cosas, que le estimula, que le posibilita crear, consigue algo más: dejar de ver el trabajo como una carga. A mi me gusta trabajar. Y creo que la vida, toda la vida, no tiene sentido sin el trabajo. Si no tuviéramos un trabajo, ¡habría que inventarlo!

Más que gracia, me produce un profundo respeto. Hay que ser muy sensato, muy sabio para vislumbrar que es lo que la vida espera de ti y no al contrario, confiar en esa fuerza que es más grande que uno mismo, y lanzarte a por ello sin garantías. Me encanta además que tu historia no sea el típico cuento de hadas vocacional, creo que nos regalas un gran aprendizaje, hacer de tu labor una vocación de vida, amar lo que haces.

  • ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente? ¿Cuáles son tus ilusiones?

Me haces unas preguntas que no sé por dónde salir. Mira, suena a populachero, sí pero mi principal proyecto es seguir trabajando a pesar de la jubilación. Entiendo que a la gente le guste jubilarse. Y que haya profesiones que incapaciten tanto física como psíquicamente a alguien que la sociedad deba compensarles mediante una buena jubilación. Pero dicho esto, también sé que la jubilación debiera ser algo optativo, elegible a partir de una edad determinadas pero no obligatorio. Entiendo que haya quien argumente que si no nos jubilamos, los jóvenes no pueden entrar en el mercado de trabajo. No lo creo, pero respeto la opinión. Si pienso desde mi, la jubilación de la Universidad la descapitaliza. No por mí, sino porque jubilando a personas en activo y con ganas de seguir peleando por la vida, con experiencias clínicas y organizativas variadas, la universidad (como cualquier otra empresa) se descapitaliza. O sea, quiero seguir trabajando, quiero seguir ganándome las alubias y quiero, sobre todo, seguir siendo útil a quien lo necesite. Pero es que hay algo que suena a “populismo” y te prometo que no lo es: si la sociedad (a través de, entre otras, mi familia, los míos) me ha dado la oportunidad de aprender de este oficio, creo que es deber de uno retornarlo a la sociedad. Por esto me gusta enseñar, supervisar, organizar cursos…

¿Proyectos? Dejando a un lado este que te he dicho, hay algo que acaricio desde hace tiempo. Sabes que me gusta el tema de lo grupal y que he dedicado muchos años a la formación de profesionales en este terreno. Y me gusta pensar desde este ángulo del pensamiento que llamamos grupoanálisis. Pues bien, quiero seguir creando seminarios, programas formativos y, en la medida de lo posible, Institutos que puedan equipararse a otros Institutos europeos. Institutos que no solo formen, sino que sirvan de trampolín para que quienes van viniendo y llegando, puedan despegar, puedan desarrollar sus proyectos grupales desde esta perspectiva. Y que estos institutos puedan ofertar también espacios de tratamiento bien concertando servicios o proponiendo estructuras propias. Y con todo ello, contribuir para que los profesionales de mi país, España (quinientos años tiene ya), puedan sentirse orgullosos de todo lo que somos capaces de hacer. Mira, durante los últimos seis años he ido manteniendo contacto con otros Institutos europeos (somos unos cuarenta), y no veo nada en lo que puedan darnos lecciones. Bueno, una cosa sí: su cariño hacia sus propios conciudadanos, a su propio país. Eso lo admiro. Todavía seguimos arrastrando la decadencia del siglo XVIII-XIX, las guerras civiles y todo el tralará. Este es mi proyecto y mi ilusión. Contribuir a que nos sintamos orgullosos de nuestros desarrollos profesionales y los podamos mostrar sin arrugarnos

  • Pues es fantástico que podamos seguir contando contigo de manera creativa y activa. Necesitamos que los psicólogos estéis presentes no sólo en los servicios de salud mental, sino en los centros de atención primaria, en los hospitales (servicios de urgencias, cuidados intensivos, unidades de larga estancia, etc.). Esto lo tenemos claro muchos profesionales de la salud, también pacientes y familiares. Falta que esta idea cale en los gestores ¿Qué les dirías?  ¿Cuál sería la propuesta?

Mira, Elena, los elementos antigrupales no se sitúan solo en el grupo sino en el contexto social. Estamos en un momento muy delicado ya que los elementos económicos, vistos a corto plazo, invitan a buscar soluciones fáciles, rápidas y eficientes. En estos momentos no hay una conciencia social, grupal, que lleve a los responsables políticos y económicos a apostar por las ventajas de considerar que si se atiende a lo grupal se acortan los problemas. Mi experiencia me indica que, a pesar de que, por ejemplo, no hay una “evidencia científica” que afirme que la supervisión del trabajo de unos profesionales mejora su trabajo, la realidad (posiblemente no científica) es que gracias a esa supervisión, los profesionales pueden atender a sus pacientes de forma más creativa, evitando que las cargas inherentes al propio trabajo contamine la actividad asistencial. Pero esto es ampliable a una gran cantidad de lugares asistenciales: atención a los profesionales de urgencias, de intensivos, etc., se beneficiarían, eso no lo dudes, de las ventajas de poder discutir entre ellos de los casos clínicos, de las ansiedades que diariamente se cuelan en su trabajo, del mantenimiento de una mayor capacidad de pensar y elaborar lo que atienden día a día. No se trata de hacer psicoterapia, sino de limpieza de quirófano.

Si hablásemos de máquinas, su mantenimiento estaría incluido en el costo de la misma. Si una mejor atención a los pacientes y sus familiares, si la mejora de la capacidad de los profesionales de un hospital o de un centro de salud dependiera de una máquina y ésta requiriera de un mantenimiento semanal, ahí estaría un presupuesto para ello. Sé que tras una operación se limpian los quirófanos. ¿Por qué? Por la posible presencia de bacterias que pueden poner en peligro la vida de otros pacientes. Pero curiosamente, cuando se habla de evitar que las cargas derivadas de las ansiedades, temores, dudas y una gran cantidad de elementos que nacen de la relación asistencial con pacientes de todo tipo, no disponemos de dinero para ello. O cuando los profesionales se pagan su propia supervisión y su propia formación continuada. O cuando… no son máquinas, claro. Incluso alguien me “espetó” que lo hacían por vocación.

Tuve una gerente con la que discutía un día acerca del trabajo de los psicólogos. Estaba yo en un Hospital de Día con pacientes graves. Andaba ahí solo, sin apoyo de nadie. Y le comenté la dureza que supone estar durante varias horas con pacientes de patología tan grave por la cantidad de elementos tóxicos que, inevitablemente, vertían sobre mí. Y me dijo. Más duro es trabajar en una mina. No lo olvidaré nunca. Esa persona era incapaz de entender nada del trabajo de una unidad de la que era gerente.

Mira, los psicólogos somos más necesarios de lo que se cree. Claro que dirán que según las estadísticas, corresponde a tantos por población. Pero estos números, siendo orientativos, no alcanzan a valorar toda la función que hace aquel profesional de la salud que ha dedicado muchos años tras los estudios universitarios a formarse en una orientación y a dominar unas técnicas. ¿Por qué no hay más psicólogos trabajando en las unidades de cáncer, de patología renal o en las mismas maternidades? ¿Y en el campo de la justicia, es que ahí los reclusos o incluso los mismos jueces no precisarían de un profesional que les ayudase a realizar su labor con mayor equilibrio psíquico? ¿Y los partidos políticos? No acabaríamos la lista…

  • ¿Qué nos recomendarías para cuidar de nuestra salud mental? 

Pues, a ver cómo te lo explico. La salud mental no es un tema exclusivamente individual; es colectivo. Depende no solo de aspectos genéticos que facilitan o inhiben muchas de las respuestas que los individuos tenemos al entorno y a nosotros mismos, sino de los millones de estímulos que provienen de las personas que nos rodean. Las personas nos hacemos las unas a las otras. Y en este hacer al otro, vamos contribuyendo a que la forma cómo esta persona se enfrenta a las demandas de su entorno y con las de las personas con las que vive y se relaciona, sea una u otra. Buena parte de esta tarea es inconsciente, no organizada ni mantenida desde la razón y la consciencia. Nuestra salud mental, la de las personas y la de los grupos humanos, depende mucho de la calidad y calidez de nuestras relaciones. Ahí está buena parte de la respuesta.

La calidez y la calidad de estas relaciones proviene de la capacidad con la que entendemos a quienes nos rodean y nos entendemos nosotros mismos. Conocernos y conocer a los demás significa saber de ellos, entenderlos y quererlos. Pero esto no es fácil. Aprender a diferenciarnos de los demás y al tiempo ser capaces de estar y sentirnos vinculados a ellos, es complejo. Afecta y atañe a muchísimos aspectos individuales que deben poder entenderse y aceptar.

Si fuésemos capaces de establecer espacios grupales en los que poder entendernos, ganaríamos mucho. Lugares en los que, bajo la conducción de especialistas en el tema, poder hablar, sentir, pensar y comprendernos. Espacios grupales que debieran poder desarrollarse en las escuelas, en los lugares de trabajo, en los espacios políticos… ¡hay tantos lugares en los que los profesionales de la salud podrían contribuir a la salud mental antes de que aparecieran señales de patología!

Lamentablemente nuestros representantes políticos nos usan para otra cosa, pero nunca o muy pocas veces, para mejorar la salud mental de los ciudadanos. En alguna ocasión he tenido la osadía de comentarle a algún líder político que nos necesita (y el bien que conseguiríamos hacer a nivel social); pero la callada por respuesta fue todo. Es más, recuerdo haber enviado a varios dirigentes políticos de nuestro país el libro que desde mi intenta contribuir sobre lo social. Tan solo dos me contestaron agradeciendo el regalo. Creo que ni ellos ni nadie más lo leyó.

Actualmente estamos viviendo la llamada “crisis de los refugiados” o cómo la historia se repite. El libro que publicaste de Vamik Volkan “Psicología de las sociedades en conflicto: diplomacia, relaciones internacionales y psicoanálisis” es una gran ayuda para coprender las relaciones y los conflictos entre los pueblos.

  • ¿Deseas compartir algo más con nosotros?

No me tientes, Elena, no me tientes. Muchas cosas me gustaría poder compartir pero sé que debo limitar mi presencia. Ahora bien, si fuésemos capaces de pensar en el otro más que en uno mismo, si fuésemos capaces de levantar el pie del acelerador y darnos tiempo para estar, para compartir (aunque sean los silencios) con los demás… si fuésemos capaces de estar con nuestros chavales, nuestros peques… creando cosas, desarrollando su creatividad y espontaneidad, si fuésemos capaces de contribuir a su educación no pensando solo en su progreso personal sino también en el colectivo, otro gallo cantaría. Pero… soy un poco pesimista. ¿Cuántos años de existencia de la humanidad nos ha llevado a donde estamos? A penas hemos bajado del árbol. Los elementos destructivos están ahí y es muy difícil contrarrestarlos. En intentarlo estamos muchos.

  • ¿Quién es Miquel en Esencia?

¿No será una pregunta trampa, ¿verdad? No sé. He intentado ser buen marido, padre y abuelo. Quizás también un buen hermano, hijo y nieto. También buen profesor y profesional. No tengo tan claro haberlo conseguido; más bien creo que quedó en el intento. Bueno, eso ya te lo dirán otros, cuando las negociaciones con la Parca (que espero vayan más lentas de lo que pueda querer ella) hayan concluido.

* * *

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

Me siento afortunada por todo lo que me he aprendido con Miquel durante el intercambio de preguntas, respuestas, comentarios, retoques, mejoras y sugerencias. Y por las risas que también me ha regalado. Da gusto aprender de un Maestro tan humano, tan grande y tener la oportunidad de compartirlo con vosotros.

Habréis notado que Miquel ha puesto el alma en la entrevista, se palpa desde el primer párrafo. Ha dedicado tiempo, trabajo, energía y lo ha hecho con la entrega, el compromiso y el entusiasmo que le caracterizan. Sólo puedo añadir:

Querido Miquel, gracias de corazón por regalarnos este material que es un tesoro,  una lección magistral y un ejercicio de “terapia de reflexión”, que buena falta nos hace.  Nos planteas muchas preguntas y las respuestas, la capacidad de mejorar las cosas depende de cada uno de nosotros.

Tus palabras son al mismo tiempo, inspiración y reto. En nuestra mano está relacionarnos de forma más consciente, más respetuosa, más sana, y sabia, y de ese modo nutrir y transformar los grupos sociales y los equipos profesionales de los que todos, sin excepcción, formamos parte.

Miquel, te deseo lo mejor, sigue trabajando como a ti te gusta, compartiendo, enseñando tantas cosas necesarias y buenas. Abrazos, y ¡bienvenido a la familia del blog!

Elena Lorente Guerrero

 

Quien alumbra la verdad que habita en el Alma recupera su verdadero origen

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos amigos:

Sócrates, filósofo griego, fue hijo de una comadrona y un escultor. Durante buena parte de su vida se dedicó a conversar con la gente corriente en las calles y plazas de Atenas. Esa fue la esencia de su forma de enseñar.

Sócrates dominaba el arte de conversar y mediante el diálogo ejercía de comadrón y escultor de la verdad ayudando a que su interlocutor alumbrara el conocimiento que ya habitaba en su Alma y lo hiciera consciente.

El periodista y crítico de cine  Miguel Castro Uceda supo de Gabi Heras y Proyecto HU-CI en septiembre de 2015 cuando asistió al encuentro TEDxValladolid que organiza Belén Viloria. Desde el punto rojo, Gabi abrió su corazón hablando de ·El Cuidado de lo Invisible·.  Su naturalidad y la potencia del mensaje resonaron en el corazón de Miguel incendiándole el Alma. Seducido por la H de #humaniza se acercó a Gabi y allí mismo se empezó a gestar la magia que plasma en el magnífico reportaje que ha dirigido para A punto con La 2 de RTVE.

Recreando la que bien podría ser una escena socrática del siglo XXI, Gabi Heras -médico intensivista- y el actor Alfonso Bassave se encuentran, sin atrezzo ni maquillaje, en la cafetería del Hospital Universitario de Torrejón. Allí inician un viaje por los significados de la vida, la enfermedad, la muerte y el Amor.

Más tarde, en la intimidad de una habitación de la Unidad de Cuidados Intensivos Humanizados, Alfonso y Gabi desnudan su alma, y a través de un diálogo auténtico,  necesario, hablan del proceso de morir de sus respectivos padres. Una conversación a corazón abierto en la que comparten el aprendizaje y el crecimiento personal de esa vivencia tan íntima y personal.

La experiencia transformadora de acompañar a sus padres en el re-nacimiento  a la vida del Espíritu se convirtió en un precioso regalo de Eternidad. Ambos lo vivieron de forma consciente y serena, el primer paso imprescindible para transitar el duelo y hacer posible la alquimia que transmuta el dolor en Amor.

Muchas Gracias Gabi, Alfonso y Miguel por vuestra generosidad, por generar consciencia.

Os dejo el enlace de este encuentro tan hermoso que tiene la grandeza y la magia de hacernos sentir partícipes desde el primer momento:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/a-punto-con-la-2/punto-la2-huci/3438506/

Está enlazado también en la página estática del blog SUMANDO CON PROYECTO HU-CI POR LA HUMANIZACIÓN DE LOS CUIDADOS. Visítala para conocer un poco más a Gabi Heras y el movimiento social que lidera. También te explico cómo puedes participar en este proyecto, porque Humanizar es cosa de todos.

Pon una H en tu vida. Crea realidad humanizando tu entorno, humanizando la Vida.

Proyecto HU-CI

A todos los Faros de Luz #humaniza, 

Gracias por Encender el Mundo con la Revolución de la Emoción.

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

 

Entrevista a Enric Benito, Coordinador del Programa de Cuidados Paliativos del Servicio de Salud de las Islas Baleares: “El cultivo de la presencia es lo que te permite estar junto al paciente de manera sabia y compasiva.”

Presentar a Enric Benito Oliver es como abrir la compuerta de una presa e intentar contener litros y más litros de conocimiento, sabiduría y experiencia en un recipiente.
 
Enric lleva muchos años en el mundo de la medicina. Se doctoró y especializó en Oncología, la ejerció durante la primera mitad de su vida llegando a ser un oncólogo destacado y reputado. Trabajó a pie de cama, investigó sobre el cáncer y publicó numerosos artículos en revistas científicas de alto impacto. En el ecuador de su vida algo en su interior se rompió, no era feliz.
 
Se adentró en la sombra por un tiempo e inició el viaje más importante de su vida, el viaje interior. Esa aventura le ayudó a comprender que durante años había estado sofocando el fuego que ardía en su corazón. Se reconcilió con ello y tuvo el coraje de reorientar su carrera, su vida. Abandonó la oncología y se sumergió de lleno en los cuidados paliativos.
 
Desde entonces, Enric ha ejercido como paliativista durante más de veinte años cuidando a pie de cama, investigando, publicando, llegando a ser de nuevo reconocido, reputado, un referente. Y por encima de todo, feliz.
  • ¿Qué distingue a los profesionales que mejor saben acompañar al ser humano que sufre?

Los profesionales que estando junto al enfermo disfrutan de su trabajo suelen estar bien conectados con ellos mismos.

Los profesionales que tienen un nivel elevado de conciencia pueden al mismo tiempo que se conmueven con el sufrimiento del que tienen delante, mantener una estabilidad personal y buscar formas de ayudar al que sufre. El cultivo de la presencia es lo que te permite estar junto al paciente de manera sabia y compasiva.

Las emociones se contagian; tú eres humano y sensible y percibes el malestar del paciente. Pero al mismo tiempo, si quieres ayudar debes ser capaz de mantener la ecuanimidad y la actitud compasiva buscando la manera de ayudarle. Y eso lo puedes hacer si estás muy bien anclado en lo que tú eres, en tu propia presencia y al mismo tiempo eres consciente de tus límites.

El cultivo de la presencia, ecuanimidad y compasión hoy sabemos que es posible a través la meditación, el silencio, la oración contemplativa.

  • Cuidarnos para poder cuidar bien es imprescindible.

Los médicos, las enfermeras, los psicólogos ya lo intuíamos, pero no habíamos puesto palabras para compartirlo. Ayudar a los demás te permite aprender mucho sobre la vida, aprenderás lo que no te puede enseñar ningún libro ni ningún profesor, aprenderás a un nivel personal, vivencial, experiencial y lo que aprendas te transformará. Los enfermos te abrirán su corazón y tu actitud respetuosa y compasiva te permitirá acercarte y ser espectador privilegiado de la intimidad de su vida, en un momento en que ante la realidad del sufrimiento se caen las mentiras y todo es verdad.

Cada persona a la que ayudes te dejará una huella y poco a poco ampliarás tu conciencia e iras madurando como persona. La relación de ayuda es uno de los caminos de crecimiento espiritual mas sólidos.

El reto es llevar estas vivencias al ámbito académico. Que esta realidad que compartimos los sanitarios que nos arriesgamos a acompañar el sufrimiento se reconozca en el medio “científico”. Algunos pioneros como Michael Kearney, formado en S. Christopher Hospice en Londres, actualmente en California ha publicado algunos artículos fundamentales sobre espiritualidad, sufrimiento, y relación de ayuda.

Poniendo énfasis en los factores que permiten a los profesionales que trabajamos con el sufrimiento aprovechar esta relación de ayuda para aprender, crecer y madurar, en lugar de agobiarnos o quemarnos.

Kearney propone un modelo según el cual, el nivel de autoconciencia del profesional (awareness) determina su satisfacción profesional y le previene de la fatiga de compasión y del burn out. Según este modelo el profesional con elevado nivel de conciencia es capaz de establecer una relación empática que denomina “exquisita” (integración de la compasión y la sabiduría) de modo que consigue una relación “sanadora” de la que ambos, el paciente y el profesional salen transformados.

  • Aprender a ser empáticos sigue siendo la gran asignatura pendiente.

Bueno, si alguien trata de ser empático por haber hecho un curso y aplica una empatía de libro, no sentida, y no tiene un nivel de conciencia que le permita gestionar las emociones que surgen de la relación de ayuda, las que se generan en el entorno del sufrimiento, si no es capaz de discernir entre la emociones del paciente y las propias, se contagia y tiene un sufrimiento “vicario”, de forma que acaba quemándose.

Cuando conocí el trabajo de Kearney, que coincidía con mi intuición, pensé: “¡Si hoy en día tenemos cantidad de herramientas para evaluar esta propuesta! vamos a ver si es verdad esta hipótesis que él plantea, hasta ahora no tenemos evidencia”.

Así el grupo de Espiritualidad de la SECPAL con algunos expertos de la Universidad de Valencia diseñamos un estudio para verificar esta hipótesis. Pedimos a unos 1500 profesionales de la SECPAL que contestasen un cuestionario detallado, y obtuvimos un 37% de respuestas de profesionales, médicos, enfermeras y psicólogos.

Analizamos los resultados y.. ¿Sabes cuál es la variable más potente, la que determina que los profesionales estén contentos o quemados en el trabajo? Pues la más importante es el nivel de autoconciencia, (awareness), algo que tú puedes cultivar, a través de la oración contemplativa, la meditación, la práctica del mindfulness.

Este trabajo se ha publicado en el Journal of Pain & Symptom Management el mes de agosto de 2015 y en una tesis doctoral de una compañera, enfermera de mi equipo y docente en la Universidad de les Illes Balears.

  • El grado de consciencia es modificable. Depende de la disposición de cada uno.

Hay variables del profesional que tú no puedes cambiar, edad, género, pero hay cosas que sí que se pueden modificar, aportar formación e información. De forma resumida diríamos:  si usted quiere trabajar en cuidados paliativos lo más importante es que usted cultive su propia espiritualidad.

Porque, en definitiva, tú eres la herramienta de cuidado, y cuando entras en la habitación del paciente llevas contigo todo lo que eres. Si tienes miedo llevas miedo, si tienes coraje, confianza, … llevas esto, lo que tú eres. Desde esta perspectiva, si quieres cuidar de manera eficiente y sin sufrir, es un imperativo ético que cultives tu propia dimensión espiritual.

Otros autores corroboran esta aproximación, así, Joan Halifax una maestra Zen del Centro Upaya, o el Centro del Cultivo de la compasión de la Universidad de Stanford.

Son iniciativas que unen las tradiciones de sabiduría oriental, con la neurociencia moderna, explicando cómo funciona el cerebro en relación a la compasión, y la experiencia clínica para ofrecer formación a los profesionales en este ámbito.

Nuestro equipo ha aportado evidencia en este sentido a través de este artículo sobre “la vida interior de los profesionales que trabajan con el sufrimiento”. Disponible en:

http://www.jpsmjournal.com/article/S0885-3924%2815%2900086-X/abstract

  • Anatomía del Espíritu…

Desde el año 2004 desde el Grupo de trabajo sobre Espiritualidad de la SECPAL hemos buscado entender y compartir el significado del sufrimiento , la espiritualidad y la sanación para incorporar este conocimiento al cuidado de nuestros pacientes. Como resumen destilado de este trabajo (publicado en la monografía SECPAL nº 6 ESPIRITUALIDAD EN CLINICA: Una propuesta de evaluación y acompañamiento espiritual en cuidados paliativos)  accesible en:

http://www.secpal.com//Documentos/Blog/Monografia%20secpal.pdf

 podríamos decir que:

– Una persona básicamente es consciencia en evolución con un anhelo inagotable de plenitud, todos anhelamos desarrollar el máximo potencial de nosotros mismos. Y esta dimensión interna se estructura a través de estar en contacto con nosotros mismos, con los demás y con lo demás, (lo trascendente).

– La persona es consciencia con anhelo de plenitud en relación con uno mismo, con los demás, y con lo demás. Estos son los tres ejes para trabajar recursos espirituales: intra-inter-trans personales.

  • Háblanos de la dimensión Intra.

Todos tenemos necesidad de sentido, y de coherencia. Todos necesitamos  ser coherentes con nosotros mismos, con nuestros valores, y también que nuestra vida tenga sentido. A la hora de dejar esta vida, no es lo mismo tener esta dimensión bien llena, he hecho lo que he venido a hacer y ahora he de partir, que no saber porque estoy aquí.

Desde la perspectiva de cómo podemos ayudar al paciente a través de la comprensión de nuestro mundo interior, intentamos estructurar esta dimensión intrapersonal,   reconociendo dos aspectos básicos, el sentido, pero también coherencia personal es decir la armonía entre lo que pienso, lo que siento, lo que digo, y lo que hago.

Cuando nos enfrentamos a nosotros mismos, que es lo que hacemos cuando se acaba nuestra biografía, el sentido dado a nuestra vida y la coherencia con nuestros valores pueden suponer una fortaleza o una necesidad, según hayamos vivido.

El sentido y la coherencia son necesidades espirituales universales, da igual si soy budista, cristiano, musulmán  o agnóstico.

  • Sobre la dimensión Interpersonal.

Llegamos a este mundo sin manual de instrucciones y cuando nos enteramos un poco de cómo funciona todos  hemos cometido algunos errores.

Todos tenemos necesidad de perdón, de reconciliación. Cuando tu exploras la dimensión espiritual de alguien, te das cuenta de que el perdón es una necesidad universal; necesitamos estar en armonía con las relaciones que consideramos importantes para nosotros independientemente de las creencias que tengamos.

  • La dimensión Trans.

La relación con lo demás, aquello que no soy yo, ni los demás, lo que quedara de mi cuando ya no este, lo trascendente. En nuestro modelo antropológico intentamos ofrecer una perspectiva transconfesional, más allá de la religión.

Pensamos que la trascendencia puede estar basada en dos aspectos:

En el sentido de pertenencia, si durante mi vida he descubierto que yo no me he dado la vida a mí mismo, yo he venido aquí pero alguna cosa me ha traído. Este yo que se llama Enric no lo ha hecho.  Esto que me ha traído y me sostiene y hace que respire, que esté despierto, que tenga conciencia es lo que me sostiene. Yo pertenezco a algo más grande que este personaje que estás leyendo ahora y creo que esto que me sostiene lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo incluso cuando este cuerpo desaparezca.

Esta es la trascendencia en el sentido de esperanza, de que esto puede ser que siga. La esperanza puede ser de muchas maneras, puedo creer que existe el cielo, o que veré a mis antepasados. Sea cual sea nuestra creencia, todos tenemos  necesidad de pertenencia y de trascendencia.

También pensamos que hay gente que no ha descubierto esto y además está bastante en contra de cualquier cosa que le pueda oler a religión, pero que también tiene esta necesidad de trascendencia y tenemos la oportunidad de explorarla y acompañar a esa persona, trabajando el legado, la herencia.

Algún paciente puede decirte “Mire yo no creo en nada pero ahí fuera hay un árbol que planté, y tres hijos que no estaban cuando yo llegué y ahora están”. O sea hay algo que en este mundo ha cambiado porque la huella que yo dejo cuando me marche aquí está, no creo que haya nada más, pero por lo menos esta necesidad está cubierta porque creo que he dejado una huella en este mundo.

  • ¿Cómo abordáis estas cuestiones vitales con el paciente?

En el grupo de Espiritualidad de la SECPAL elaboramos un cuestionario con estos ejes, para estructurar la manera en que nos acercábamos  al enfermo. En la práctica nunca utilizo un cuestionario, pero en este mundo académico, necesitamos validar las herramientas y por ello hicimos este cuestionario. La intención era dar pistas a los clínicos para que tuvieran una estructura a la hora de hacer el acompañamiento espiritual no confesional, desde una perspectiva humanista y universal.

Finalmente decidimos aplicarlo a una serie de pacientes en doce equipos diferentes en toda España desde geriátricos, hospitales, unidades de paliativos, atención domiciliaria. Recogimos como 120 pacientes para ver la consistencia interna del constructo. Desde el punto de vista de la metodología, no puedes sacar un cuestionario si no sabes que mide cada ítem.

Se publicó en 2014 en una revista americana de impacto, y este es la herramienta de la SECPAL que se conoce como cuestionario GES (de Grupo de Espiritualidad SECPAL).

¿Qué pasa en la práctica?  que cuando te acercas a un enfermo, a la persona que se va, puedes acompañarla sin paternalismo, desde la simetría moral como seres humanos.

Vamos a verlo desde la perspectiva de su relación consigo mismo, su coherencia con sus valores, como le quiere la gente que está a tu alrededor, como se ha relacionado con los demás, si ha llegado a experimentar en algún momento en su vida que es parte de algo más grande que si mismo, si ha dejado alguna huella en alguno de los que quedan. Esta exploración si se hace desde el respeto y el interés genuino por el otro puede aflorar los recursos y necesidades espirituales que hemos comentado y permitir apoyarse en las fortalezas y aceptar las necesidades de modo que a aceptación del cierre de la propia biografía sea armónico y sereno.

  • ¿Qué ocurre con los temas pendientes que tan a menudo mantienen prisionero al enfermo?

La manera de acompañar está basada en las fortalezas, pero si en un momento dado hay alguna carencia, por ejemplo me llevo mal con mi hermana, pues ahora es el momento de solucionarlo, etc.. como una guía para poder hacer el acompañamiento con herramientas y metodología, no religioso ni místico, sino muy práctico.

  • ¿En qué proyectos estás implicado actualmente?

Enric Benito OliverEn 2009, cumplí 60 años y me di cuenta que en cuidados paliativos ya lo había hecho todo y lo único que me quedaba por hacer era ir de usuario, cosa que ocurrirá un día de estos y este día debería hacerlo bien, después de tantos años explicando como hay que hacer par morirse bien, no podría defraudar a mis alumnos. Decidí entonces que debía prepararme y después de ver a tantos irse, sabía que los que se van bien, son los que han vivido bien, es decir que han hecho aquello que les ha llenado, lo que habían venido a hacer.

Este año para irme preparando me regalé una jubilación parcial, 70% de jubilación y un 30% de trabajo, desde entonces dirijo investigación, doy cursos, conferencias, publico, escribo. Y sobretodo tengo tiempo para mi para hacer lo que me gusta, estar con mi familia, pintar, salir en bici o en piragua..

En 2011 me encargaron Coordinar la Estrategia de Cuidados Paliativos de las Islas Baleares cuyo objetivo es que cualquier persona de esta comunidad con necesidades de cuidados paliativos tenga acceso a una atención profesional humanizada de calidad al nivel que sea, domicilio, hospital, residencia. Llevamos ahora 4 años y hemos podido ampliar recursos, formar profesionales y compartir un modelo integral de atención que esta tratando de cambiar el viejo paradigma por una visión mas humana de la persona enferma y de la profesión sanitaria.

  • El enfoque paliativo a tiempo ahorraría mucho sufrimiento. Los cuidados paliativos no son exclusivos del final de la biografía.

Hace falta generar evidencia de la eficiencia de los cuidados paliativos como modelo de atención que ahorra mucho sufrimiento y al mismo tiempo mucho dinero: Los hospitales de agudos están llenos de enfermos crónicos, que son tratados como si fueran a ser curados, salvados de algo que no es una enfermedad, simplemente el proceso de morir a un coste inhumano y económicamente insostenible.

Estamos tratando de evaluar los tratamientos, y exploraciones que se han hecho a las personas que han fallecido en los hospitales, en su ultimo mes de vida, queremos conocer para mejorar la calidad y la eficiencia de lo que les hacemos.

Se necesita un cambio de paradigma en el que volvamos a poner a la persona enferma en el centro de la atención y el sistema a su servicio para aliviar su sufrimiento.

  • Fuiste oncólogo durante muchos años y más tarde decidiste reorientar tu carrera dedicándote en exclusiva a los cuidados paliativos ¿Qué te llevó a dar ese giro?

Mis orígenes son humildes, un chico de pueblo, con un hermano discapacitado que acaparaba toda la atención en casa. La única forma de que se fijaran en mi era sacando buenas notas, así que gracias a mi hermano me puse a estudiar la carrera de médico, que me pagué con becas.

Cuando tengo 45 años teóricamente he triunfado en la oncología, estoy haciendo investigación, tengo un ego inflamado, imagínate un chico de pueblo que llega alto, pero que estaba cada vez más triste por dentro, y  la crisis culminó en una depresión.

Fui al psiquiatra y me recetaron Prozac. Yo miraba al psiquiatra a los ojos porque no  entendía lo que me pasa y me daba cuenta de que él tampoco. Y me pregunto ¿Cómo puede ser que esté tan triste si he triunfado? Tengo todo lo que deseaba y sin embargo no soy feliz. Decidí buscar la respuesta, busqué desesperadamente, y descubrí que la respuesta no era biológica ni química, era una crisis de sentido, y empecé una búsqueda de un par de años a través del yoga, fui a India y busque en mi interior hasta encontrar después de un largo y doloroso proceso, las respuestas.

  • Esa vivencia tan profunda marcó tu destino.

Sí. Durante los seis meses de baja y búsqueda, finalmente me di cuenta de que tenía una herida en el corazón, procedente de mi infancia, a raíz de la muerte dolorosa de mi abuelo. Soy un sanador herido, y descubrí que al mismo tiempo a través de esta herida podía acercarme a los que sufren en el momento de la muerte y ayudarles. Es un  don que me permite acercarme con ecuanimidad y compasión.

Cuando me acerco a los enfermos lo hago de forma exquisita, los miro y rápidamente siento la capacidad de conectar y lo que ocurre en esa interacción es algo natural para mi y que el enfermo nota y se siente reconocido y siento que mi presencia puede ser de ayuda.

Esta practica repetida me ha llevado a aprender mucho de esta etapa de la vida. Y es lo que después he tratado de compartir a través de mis publicaciones.

  • Reconciliación y coherencia.

Cuando salí de mi proceso de descubrimiento al que me llevó lo que llamaban depresión, volví al servicio decidido a dejar la oncología y dedicarme a los cuidados paliativos. Mis compañeros oncólogos decían, pobre Benito ahora le ha dado por los cuidados paliativos, señal de que sigue deprimido. Yo sabía que había encontrado un filón en mi interior y que debía seguir mi intuición. ¡Estoy mejor que nunca!. Esta fue una de las decisiones mas importantes de mi vida.

A mis 49 años regresé al ICO, hice el master en cuidados paliativos, y a partir de ahí dejé la oncología completamente por coherencia. Desde entones la vida me ha llevado en volandas  y sigo disfrutando de hacer lo que siento que he venido a hacer.

  • ¿Cómo te sientes en este momento de tu vida?

Estoy contento, hago lo que me gusta, y soy propietario de lo mas importante, de mi tiempo y mi agenda, personalmente siento que he cubierto la parte mas importante de lo que da sentido a mi vida y creo que lo ahora me queda por hacer es profundizar en la comprensión de la relación de ayuda y tratar de enseñar lo que he aprendido de los enfermos a otros profesionales.

Sigo practicando diariamente la meditación y tratando de cultivar una conciencia lucida y mi dimensión espiritual. Suelo hacer varios retiros en silencio al año. Y me alegra ver como hay un despertar de la conciencia y al mismo tiempo que la humanidad se enfrenta a retos aparentemente peligrosos hay  un desarrollo muy esperanzador de la relación entre ciencia y espiritualidad, así como serios intentos de entender la naturaleza de la conciencia. Una nueva aproximación a la realidad que puede trascender la visión limitada de la ciencia actual y de nuestra comprensión de la realidad y como consecuencia de nuestra relación con ella.

  • Para terminar ¿Qué te gustaría compartir con los profesionales de la salud?

Me gustaría que recordaran el día que tomaron la decisión de elegir su profesión, de dedicarse a cuidar a los demás y que trataran de reconocer que esta decisión fue un momento importante, una respuesta a una llamada. Una llamada que surgió de su interior. Ser fiel a este compromiso supone cultivar el corazón compasivo que aquel día les movió a esta profesión.

También recordarles que a través de la relación de ayuda con los enfermos que les va trayendo la vida, se nos ofrece una oportunidad única, la de aprender de si mismos, de los demás y de lo importante, de la maravilla que nos construye por dentro. Y finalmente descubrir que el amor es mas fuerte que la muerte.

Como comento en una de las charlas, dice el filósofo del diálogo Martin Buber: “A Dios nadie le ha visto, pero cuando alguien sufre y otro se acerca para ayudarle, surge una presencia entre los dos que los transforma a ambos”. Esta es la experiencia a la que puedes acceder desde una actitud compasiva genuina, sin esperar nada, aproximándote desde tu interés auténtico en ayudar al otro, en su fragilidad y vulnerabilidad.

Esto nos da miedo porque cuando la relación se establece, no desde el paternalismo sino desde la simetría moral, nos pone en contacto con nuestra propia vulnerabilidad. Sin embargo cuando eres capaz de pasar por encima de tu propio miedo para ayudar al otro, cuando tu compasión supera a tu miedo se crea la oportunidad para la conexión intima y para la sanación. La experiencia es transformadora para ambos, la persona que sufre y la que acompaña salen transformados. El ejercicio repetido de la compasión ante el sufrimiento acaba convirtiéndose en un camino de despertar espiritual.

En resumen, el ejercicio en profundidad de nuestra vocación, desplegando la compasión por el sufrimiento de las personas que cuidamos, nos puede llevar a un despertar espiritual, que nos conduzca al desarrollo del máximo potencial de nosotros mismos. En la medida que hemos sido llamados al cultivo de la compasión en el entorno del sufrimiento, este camino nos pertenece y los profesionales sanitarios no deberíamos conformarnos con menos.

Inverewe Gardens Poolewe

*  * *

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Lectores:

Enric Benito es un hombre fuerte, apasionado, hecho a si mismo, un líder nato. Esa es la impresión que me causó cuando hablamos.

Belén Pérez, enfermera que ha trabajado con él codo con codo, ya me había hablado de Enric; pero fue Gabi Heras quien nos conectó. Gracias a los dos por ponerme en la pista.

Enric contagia su entusiasmo y su certeza con tanta intensidad que, después de escucharle durante casi dos horas durante nuestro encuentro por skype, sentí que sólo acabábamos de empezar.

De esa larga conversación ha surgido esta gran entrevista, que es más bien una clase magistral,  y un “espabila y despierta” para los profesionales de la salud independientemente del ámbito donde ejerzamos.

Querido Enric, gracias de corazón por recordarnos lo urgente e imprescindible que es cuidar el universo emocional y espiritual de las personas. Sin duda, quien no se suba a este carro está obsoleto.

¡Bienvenido a De tots els Colors! Es un honor que formes parte de esta familia de almas grandes y comprometidas con el cuidado de lo invisible, lo intangible, lo esencial. Abrazos y los mejores deseos para que sigas sacudiendo almas, generando consciencia.

Elena Lorente Guerrero

 

Entrevista a Maricruz Martínez, Enfermera Responsable del Programa de Cromoterapia en la URPA del Hospital Asepeyo Coslada: ”Más Color, Menos Dolor”

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingMaricruz Martínez Loredo lleva más de 25 años en el mundo de la Enfermería.

Empezó ejerciendo como Enfermera pediátrica en un hospital rural que contaba con muy pocos recursos; vivió situaciones duras, demasiado quizá para una enfermera novel. Pero todo tiene su razón y sentido, y a pesar de la distancia y el tiempo, aquellos niños siguen presentes en su corazón guiando sus pasos. Ellos, sin saberlo, la han convertido en la gran mujer y profesional que es.

Maricruz nos cuenta que el respeto por los pacientes pasa primero por conocernos y respetarnos a nosotros mismos. Encontró en las terapias naturales / complementarias la aproximación holistica y humanista que andaba buscando para cuidar a sus pacientes como ella sentía que debía hacerlo. Y  ya hace casi cinco años que con naturalidad, amabilidad y constancia, se atrevió a introducir la cromoterapia en la URPA del hospital donde trabaja. Actualmente es una intervención de enfermería normalizada en el manejo no farmacológico del dolor.

Al mismo tiempo, su mirada humanista le llevó a preguntarse ¿Podemos hacer las cosas de otra manera? Partiendo de ese planteamiento surgió la respuesta materializada en Cuidando Vidas, un libro en el que además de recoger algunas de sus primeras vivencias como enfermera, plasma las relaciones que diariamente mantienen las enfermeras en el ámbito hospitalario con los pacientes, familiares, demás profesionales y ellas mismas. Un espejo de lo que sucede cotidianamente y  una reflexión hacia un modelo relacional en enfermería”.

LOS ORÍGENES

  • Eres una enamorada de la profesión. ¿Cómo empezó todo?

Soy de Buenos Aires. Estudié enfermería en mi país, Argentina. En realidad, yo no conocía mucho la enfermería, lo que pensaba estudiar era medicina porque allí en el año 78-79 lo que realmente aparecía era medicina.

Pero fue mi madre quien me dijo “mira hija nosotros no podemos costearte esos estudios, la familia está mal, necesitas estudiar algo con lo que puedas ir trabajando al mismo tiempo”, porque claro, estudiar medicina te llevaba el tiempo completo. Y pensé en algo que estuviera más o menos cerca de medicina, a ver la enfermería.

Y cuando empecé a estudiar enfermería pensé “¡esto ya no lo dejo, esto es lo mío!” y ya nunca quise saber más de medicina, la verdad.

Comencé mi andadura como profesional en la provincia del Chaco, una zona deprimida del noroeste de mi país con gran cantidad de población aborigen. Siempre quise colaborar en esa zona. Conseguí un contrato y estuve allí dos años, esa era mi ilusión, poder estar allí como enfermera.

  • ¿Qué te marcó de esa primera experiencia como Enfermera?

Eran situaciones duras para empezar directamente. Uno necesita tener un poco más de experiencia, de bagaje para hacer frente a tantos límites. En aquel momento El Chaco era un pueblo con un hospital rural. Después de muchos años volví a visitarlo y hoy ya es una ciudad. Pero hace 30 años se atendía sobre todo a población aborigen que era la que más abundaba en esa zona, subsistían con condiciones mínimas de vida, mínimos recursos económicos. Y el hospital también tenía pocos recursos. Yo estaba en pediatría y la mortalidad era muy alta, te veías lógicamente muy impotente.

Fue muy duro, pero hasta día de hoy no me olvido de lo que se pasaba allí, todavía lo tengo muy fresco.

Uno de los cuentos del libro “Martita quiere polvo de estrellas” fue una de las experiencias de esa época.

  • ¿Qué pasó después?

Una vez se terminó el contrato ya no nos renovaron por cambios políticos. Volví a Buenos Aires y continué trabajando en pediatría haciendo suplencias en distintos sitios. Quería seguir especializándome en la infancia, siempre me interesó mucho la estimulación infantil temprana.  En pediatría se trabajaba mucho con la familia. Nunca hubo un ingreso de un niño separado de sus papás. Me di cuenta de que necesitaba estudiar magisterio, así que combiné las suplencias con los estudios. Estudiar algo de pedagogía y poder aplicarla me ayudó a atender bien al núcleo familiar.

Cuando terminé magisterio empecé a trabajar en el servicio de pediatría del Hospital Británico  de Buenos Aires hasta el 90, año en el que ya me vine a España.

  • Y en España empieza una nueva etapa totalmente distinta.

Si. Aunque sólo tenía experiencia en pediatría me seleccionaron para venir a trabajar al Hospital Asepeyo, especializado en traumatología. Fue un gran cambio. Comencé a trabajar en traumatología, con adultos, pero los pacientes siguen siendo pacientes. Tengan la edad que tengan la experiencia te sirve igualmente.

Vinimos 10 personas de Argentina. El hospital que ahora tiene 35 años de historia, en aquel momento llevaba 4 años y poco más de rodaje, eran los inicios. La integración fue muy fácil, fue un buen momento para comenzar.

  •  ¿Cuándo nace el interés por las terapias complementarias?

Mira yo no puedo, ni quiero olvidarme de mis orígenes y de aquella experiencia en El Chaco y todo lo que conllevó.

Mi experiencia atendiendo al núcleo familiar en pediatría, los conocimientos en psicopedagogía los he ido incorporando en el paciente adulto porque quería cuidar de otra manera. El adulto ingresa solo, sin su familia que le acompañe. Al correr de todos estos años poco a poco va cambiando y se va integrando a la familia, pero aún falta mucho por hacer. Para mí, el respeto por el ser humano pasa también por entender, admirar y atender también la parte emocional y la espiritual.

Y hacía ahí quise siempre enfocar el cuidado de enfermería, y todas esas cosas las fui encontrando en el enfoque holístico de las terapias naturales. En Madrid conocí la Asociación Española de kinesiología aplicada, me formé con ellos y a raíz de la kinesiología fui ahondando en cromoterapia. También obtuve el título de Experto en terapias naturales del Consejo General de Enfermería de España. A día de hoy sigo estudiando para mantener los conocimientos actualizados y para poder aplicarlas e implementarlas en la práctica diaria.

VISITAMOS LA URPA.

  • Para situarnos ¿Qué es una URPA?

Estas siglas significan Unidad de Reanimación Post Anestésica y junto con la Unidad de Reanimación Post Operatoria (URPO) forman el Servicio de Reanimación que es la sala por donde pasan todas las personas después de ser intervenidos quirúrgicamente.

En algunos hospitales se denomina “Despertar” ya que después de administrarse una anestesia hay un período donde la persona necesita recuperarse o “despertarse” después de haber sido “dormido”.

  • ¿Cuánto tiempo de media pasan los pacientes en la unidad?

El tiempo es variable y depende de varios factores: tipo de anestesia, tipo de intervención y situación de la persona. Así que podría variar entre 60 minutos, hasta 24 horas y más.

  • ¿Cuáles son las necesidades del paciente de URPA?

Las necesidades van a ser distintas dependiendo de esos factores, pero hay varios que son comunes: estabilizar las funciones hemodinámicas, controlar el dolor y disminuir la ansiedad del estrés operatorio.

Por regla general son pacientes que ya están despiertos y esa ansiedad y estrés tiene distinta forma de manifestarse. Hay pacientes que se quedan duros como momias y no dicen absolutamente nada, y está aquel que no para quieto en la camilla y que a lo mejor tampoco dice nada, pero como está monitorizado, ves que la frecuencia cardiaca está alta, que las tensiones siguen disparadas y demás. Y hay otros que lo superan sin problemas.

  • ¿Qué es lo más difícil de controlar en el paciente post-operado?

La más difícil de controlar suele ser el dolor, por regla general, pero también depende de las patologías anteriores de cada persona.

En aquellas personas con buen estado general, físico y emocional antes de la cirugía va todo sobre ruedas.

  • ¿Cómo valoráis el dolor?

Podemos tener en cuenta varios parámetros, la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno, pero desde luego la información que será decisiva para la intervención será la que nos de la misma persona.

Por esto mismo primero la observamos, ya el aspecto de su expresión facial será significativo. También casi siempre va acompañado de alguna expresión verbal. No obstante, utilizamos la Escala EVA (Escala Visual Analógica) de valoración del dolor. Le preguntamos a la persona que si 10 fuera el mayor dolor que jamás haya sentido, y 0 nada, entonces en una escala del 0 al 10 ¿Cuánto le duele? Y de acuerdo a todo esto será la intervención de enfermería.

CROMOTERAPIA.

  • Ahora ya situados, cuéntanos como nace el programa de cromoterapia en la unidad.
Cromoterapia con lámapra+ lámina de gel color azul en paciente de URCO
Cromoterapia con lámapra+ lámina de gel color azul en paciente de URPA

Justamente para dar respuesta a esta necesidad tan común de aquellos recién operados, para disminuir el dolor, se comenzaron a utilizar los colores, es decir, cromoterapia.

El hospital me autorizó y financió una formación en terapias naturales. La primera vez en la vida que a alguien se le ocurría pedir una cosa semejante. La jefa de enfermería me preguntó ¿Pero esto para qué te va a servir? Y entonces le expliqué. Un buen día le dije: “El hospital está poniendo recursos para que me forme en cromoterapia y creo que deberíamos aprovecharlo de alguna manera” y le propuse mi idea de implementar la cromoterapia en la URPA para aliviar el dolor en los pacientes.

Me dijo que le parecía bien pero que tendría que hablarlo con los médicos correspondientes. Le contesté que les informaría pero que esta es una intervención de enfermería que está recogida y catalogada en el NIC como tal, “fototerapia para regulación del biorritmo”, que era un cuidado más de enfermería que se podía implementar. Y que informaría a los médicos para que no les cogiera de sorpresa, pero que como enfermeras no creo que tengamos que pedirles permiso para hacer nuestro trabajo.

Conociendo como son las instituciones y la red jerárquica que conviene respetar, hablé con el equipo de anestesia y si bien les causó risa, tampoco me dijeron que no. Y a mí con eso ya me bastó.

Y así fue como empecé a aplicar cromoterapia de manera muy básica. Utilizaba una lamparita a la que yo misma incorporaba papeles de celofán de colores. Y ya enseguida los compañeros empezaron a decirme, este paciente necesita tus luces, y yo iba de un lado para el otro con mi lamparita. Cuando algún paciente se despertaba descontrolado me decían, “a este ponle todas las luces”, porque veían que funcionaba.

  • ¿Cómo reaccionaron tus compañeras enfermeras?
Flexo antiguo con la lámina de gel color azul

Al principio, más de cuatro años atrás, cuando me veían aparecer por los controles de enfermería de todas las plantas con una lamparita de colores se sorprendían, me preguntaban ¿Y esto para qué es? Y yo les invitaba a que lo vieran, a ver qué pasa cuando aplicábamos un color y se quedaban asombradas. Esto es brujería, decían, los pacientes se quedan dormidos. Pasaron a llamarme chamana, o Aladina porque era la mujer de la lámpara.

Ahora ya están familiarizadas. Y en el momento que vieron que era una intervención que contempla el NIC y que se puede registrar, eso también les dio tranquilidad.

A partir de ahí una de las supervisoras empezó a buscar todas las intervenciones de terapias naturales que están recogidas y se dio cuenta de que figuraba, que son cosas que funcionan y se están utilizando en otros sitios. Lo que ocurre es que nosotros no lo habíamos utilizado hasta entonces. Y a raíz de esa primera experiencia se fue creando la mentalidad de ir incorporando otras técnicas y terapias complementarias.

  • La cromoterapia forma parte de las intervenciones no farmacológicas en el manejo del dolor.

Así es, cada vez se fue implementando más. Realicé un estudio experimental “Más color, menos dolor” que presenté en el Congreso de Terapias Naturales de Benidorm en el 2011. También está incluido en mi libro “Cuidando Vidas” de reciente edición. Ayudó a que la jefa de enfermería se fuera quedando más tranquila, que esto no era ninguna locura, había más gente que estaba haciendo lo mismo.

El estudio fue experimental sin poder desarrollar una investigación clínica más a fondo porque no hay ningún laboratorio detrás de esto que te lo vaya a financiar. Ninguno fabrica bombillas de cromoterapia o papeles específicos. A ellos no les repercute en nada que se desarrolle o no.

Estudio experimental Cromoterapia Maricruz Martínez Loredo 2012

  • ¿Qué tipo de lámparas utilizáis?
Nuevo flexo con bombilla led
Nuevo flexo con bombilla led

Una vez tuve claro que la cromoterapia iba a seguir adelante, le comenté a mi jefa que había otras formas más modernas que se podían utilizar en lugar de la lamparita con celofanes.

Se hizo la propuesta de compra de lámparas led, y se cambiaron los flexos que había en el cabecero de todas las camas por lámparas led de colores con mando a distancia y una portátil para llevar por las habitaciones. Estas lámparas led permiten utilizar luz blanca o luz de colores cuando se necesitan. Y ya dejé de andar con los papelitos y la lamparita de un lado para el otro.

  • La terapia con color, efectiva en la URPA ¿Se aplica también en planta?

Enfermería de planta no sabía muy bien lo que hacíamos en URPA o URPO que son servicios más bien cerrados. Pero mi jefa estaba entusiasmada y me preguntó si podíamos hacerlo también en las habitaciones. Empecé a aplicar cromoterapia en planta y así el resto de enfermeras se fueron enterando.

Y ya poco a poco ellas mismas lo van usando, lo van pidiendo, es un cuidado más a tener en cuenta.

  • ¿Cómo se  aplica el color?

Se utilizan las distintas frecuencias de ondas de los colores con fines terapéuticos, es decir, de acuerdo a la situación de cada persona se utilizará uno u otro color para tratar lo que necesite.

La aplicación del color puede ser a nivel local u ocular. Si se trata de una crisis de dolor, dependiendo del perfil del paciente, si no tiene ninguna dependencia utilizamos el color azul. Lo importante es que la habitación esté a oscuras y se ponga el color azul, simplemente esas dos medidas básicas ya cambian la energía y van a producir una relajación en la persona.

En la URPA también tenemos de base el color azul. Si una persona tiene un perfil de dependencia, tabaco, alcohol, o a alguna sustancia, entonces se aplica el color verde. Eso como base y regla general.

Luego con las enfermeras que trabajo habitualmente, a veces podemos aplicar algún otro color, el naranja o el rojo por ejemplo cuando el paciente está hipotenso.

  • ¿Habéis preparado algún protocolo específico para enfermería?

De momento trabajan con el azul y el verde como colores básicos, pero está contemplado para la próxima planificación hacer alguna jornada, alguna formación más específica de cromoterapia para poder incluir algunos elementos más y presentar los protocolos del Dr. Agrapart, que son en los que me estoy basando desde el principio.

También queremos enseñar nociones de kinesiología, resulta muy útil. Generalmente testo el color directamente en la persona para personalizar el tratamiento, sobre todo cuando ya están en la habitación.

  • ¿Qué resultados objetivos habéis obtenido con la cromoterapia?

Aplicamos la cromoterapia como complemento a la analgesia pautada. En aquellas personas en que utilizamos los colores, las constantes vitales se mantienen estables y se recuperan antes.

La persona se relaja mejor y la analgesia es más efectiva llegando, en algunos casos, a no ser necesaria la administración de mórficos. Disminuyen otros síntomas como las náuseas, hipotensión, incomodidad, dolores.

  • ¿Se informa previamente al paciente?

En aquellos casos en que la persona ya está totalmente o despierta, tanto si es en reanimación, como en las habitaciones, si nos puede escuchar, se lo explicamos verbalmente y lo ofrecemos como una intervención, ese algo más que podemos hacer para aliviar el dolor, la incomodidad.

Al principio los que no lo conocen se ríen, pero ya hacer brotar una risa cambia la energía, la vibración. A mí no me parece un factor negativo que se rían. Una vez comprenden en que consiste la técnica, por lo general nos dicen que todo lo que pueda ayudarles es bienvenido.

La mayoría quedan asombrados que con la aplicación de un color se logren esos beneficios y los comentarios son de agradecimiento y preguntas pidiendo más información por la curiosidad que despierta.

Y los que permanecen casi 24 horas en URPA refieren haber podido descansar mucho mejor.

Muchas veces los pacientes nos sorprenden porque ya conocen la técnica, quizás no por experiencia, pero si entienden de qué le hablamos. Algunos ya tienen experiencia previa en otras terapias complementarias como reiki o acupuntura, etc.

Pero no existe un consentimiento informado. Es un cuidado más de enfermería que ofrecemos y que además no es invasivo. Hay otros países como Estados Unidos en los que hay que pedir consentimiento para cada intervención, incluso para poner una vía.

  • ¿Cuál es el coste/beneficio de esta terapia?

El coste es muy bajo, se trata únicamente de contar con bombillas led de colores. Concretamente en nuestro caso fue aún menor ya que cada cama siempre tuvo un flexo individual, por lo tanto, sólo hubo que colocar otras bombillas, nada más.

Entonces el beneficio supera ampliamente el coste, porque la analgesia es más efectiva, es suficiente en menor dosis y el alivio y satisfacción del usuario es mucho mayor.

  • Si alguien está pensando en aplicarlo en casa ¿Puede utilizar cualquier bombilla?

Según mi experiencia sirve incluso con los papeles de colores, como el utilicé en el primer momento, el papel celofán común y corriente porque no tenía otra cosa, luego ya pasé a los filtros gel de colores que se utilizan en la fotografía artística, los encontré en un libro de u profesor de Bilbao que los utiliza, el profesor Martínez Villastrigo, J.A. “El poder de la cromoterapia” .Natural Ediciones. Madrid, 2010.

Él hace referencia a este tipo de papeles, los busqué y los fui utilizando. En la bibliografía decían que la luz led es la más parecida a los rayos naturales. Por eso tuve interés en utilizarlas. Si son led blancas, con estos papeles puedes convertirlas en lámparas de color. O se pueden comprar las lámparas que ya vienen con luces de varios colores que se utilizan con el mando.

  • En cuanto al color ¿Sirve cualquier azul y verde o ha de ser de una tonalidad específica?

La tonalidad del verde o del azul viene por la discriminación más o menos rica que tenga el mando a distancia. Aunque por ejemplo en el Hospital del niño Jesús de Madrid se ha hecho una parte nueva para los niños ingresados por trasplante medular donde han incorporado cromoterapia. Lo han hecho con el asesoramiento de la Fundación Aladina donde trabaja una arquitecta especializada en el medioambiente hospitalario. Allí pusieron una rueda de con 364 colores. Lo utilizan de otra manera, la discriminación de color es muy amplia.

Pero la que usamos en el Hospital Asepeyo es muy básica, el azul y el verde son siempre los mismos. El azul puro y el verde puro. Y es la frecuencia de onda de esos colores la que queremos enviar al organismo, no es nada más que eso.

  • ¿Qué te parece el uso de la cromoterapia en el paciente crítico, en el oncológico, y en cuidados paliativos?

Que sería de gran beneficio en todos los casos. En estas situaciones extremas una sesión de cromoterapia aportaría beneficios anímicos y físicos, y puede realizarse como complemento de su terapia sin ningún perjuicio.

  • ¿Trabajáis con alguna otra terapia complementaria en el hospital?

En forma habitual como la cromoterapia aún no, pero si se requiere, de forma puntual y como complemento, usamos el Test muscular de Kinesiología Aplicada, masajes simples de relajación, técnicas de masaje infantil, aromaterapia, etc.

Yo particularmente, sigo teniendo presente mi andadura en pediatría, no pude desprenderme de mis bebés fácilmente. Y en estos años hice masaje infantil en la Asociación de masaje infantil española, que tiene la sede en Barcelona. El masaje infantil tiene que ver con el tacto terapéutico y con el contacto nutritivo.

Y echo mano de esos recursos que se pueden adaptar perfectamente. También utilizo mucho la respiración guiada sobre todo en los pacientes que ya están en la habitación.

  • Dentro de las actividades de la Escuela del Cuidador habéis celebrado recientemente las jornadas de terapias naturales. Cuéntanos ¿Cómo fue la experiencia?

En el hospital tenemos desde hace más de 4 años la escuela del cuidador, porque en Asepeyo tenemos también grandes dependientes, parapléjicos, tetrapléjicos, traumatismos craneoencefálicos graves y como es una mutua de accidentes laborales, la relación con el paciente no se pierde ya nunca más, sigue para toda la vida. Aunque sean pacientes de hace 25 o 30 años continúan viniendo a sus revisiones.

En la mayoría de los casos ¿Y quién se hace cargo de estas personas? Pues su familia. Y en la escuela del cuidador donde tenemos encuentros, jornadas con ellos de distintos tipos. Unas son de cuidados meramente físicos, el cuidado de las escaras, nutrición, la movilización del paciente. Y luego ya hay otros tipos de cuidados que ya los damos a los matrimonios, tratamos el tema de sexología con el urólogo, también la parte de psicología, que hemos tratado de implicar al equipo de psicólogos, y este año hemos tenido las jornadas de terapias naturales.

Teníamos toda la esperanza de que las jornadas de terapias naturales iban a ir bien porque ya lo veíamos venir, pero es que fue todavía mucho mejor de lo que esperábamos. El resultado de las encuestas fue del 100% de satisfacción. Superó todo lo que habíamos pensado.

Me parece que haber invitado a Tomás Fernández fue muy buen idea porque es una persona que tiene muchísima experiencia, él lo aplica continuamente, y además está muy comprometido, dio un enfoque maravilloso.

  • La terapia y actividades asistidas con animales y la musicoterapia también estuvieron presentes.

La terapeuta que vino con los perros hizo una intervención hermosa. A mí nunca se me hubiera ocurrido preguntarles a los pacientes que animales tienen en casa y sin embargo todos empezaron a contar las experiencias que tenían con sus perros y la terapeuta les dio muchas ideas sobre que más podían hacer con ellos.

La terapeuta que vino a hablarnos de musicoterapia nos emocionó, nos hizo llorar a todos, y después de su intervención, en el descanso para el desayuno, lo que hicieron las señoras porque había solamente un hombre en el grupo fue conectar los teléfonos móviles a unos altavoces que teníamos conectados en el ordenador y se pusieron a bailar con sus maridos en total libertad. La mayoría de ellos estaban en sillas de ruedas, o usaban bastones, pero todos bailaban en un clima de tanta familiaridad… la gente cuando entraba se quedaba perpleja. Fue una experiencia muy linda.

  •  Qué experiencia tan hermosa para esas parejas y para vosotros, los cuidadores. Una forma de cuidado humanizado en el que estás además, muy implicada.

A través de la andadura de recorrer distintos medios hospitalarios me he dado cuenta del peso y la responsabilidad que tenemos las enfermeras en la humanización de los hospitales. Necesitan nuestra presencia para humanizar, para saber que ahí estamos como personas atendiendo a personas. Que la institución no es simplemente un estamento jerárquico, sino que son personas.

Siempre me llamó la atención el enjambre de cosas que es un hospital. Y es algo que trato también en la primera parte del libro, para transmitirlo gráficamente. Porque incluso desde el punto de vista sociológico, un hospital es una institución q tiene características muy especiales y que va a ir transformándose.

A mí me parece que está en un momento de mucha transformación y me parece muy importante integrar las terapias naturales, la medicina integrativa, añadir un enfoque distinto a la medicina alopática.

  • Reivindicas la participación de los familiares en el cuidado de sus seres queridos como factor humanizador.

Tenemos que encontrar su sitio a las familias. Porque en este tipo de lesionados ya tenemos de entrada muy claro cuál va a ser el rol de los familiares. Pero con los pacientes que se operan de una artroscopia o de un ligamento de rodilla, que apenas pasamos tiempo con ellos, que están dos días en el hospital y se van de alta a casa ¿Cómo se considera al familiar? Pues un estorbo porque es la persona que está dando vueltas, y que te dice, tiene dolor, le falta el hielo, etc.

Los familiares son los que están revoloteando siempre alrededor de su ser querido que está en una situación de dependencia, tratando de recabar todo aquello que a lo mejor nosotros no suplimos. Tendríamos que empezar a ver de qué manera el equipo de enfermería se siente también un equipo con los familiares de los pacientes. Es momento de integrarlos los cuidados.

  • “Cuidando Vidas” es fruto de tu reflexión personal como Enfermera y de la necesidad de hacer las cosas de una forma diferente.

El libro nació como inquietud por dar respuesta a tantos interrogantes que van surgiendo diariamente, a ese diálogo interno: “ esto me gustaría hacerlo de otra manera, y esto porque no se deciden de una vez por todas a que no lo hagamos, y aquello yo lo plantearía de otra manera”. Incluso las compañeras: “si la jefa quisiera, si nos dejaran”.

Y entonces claro digo ¿Qué hacer con todo esto? Porque uno no puede seguir en esa zozobra diaria, algo hay que hacer. Y a medida que iba tratando de encontrar respuestas a todas esas cosas, pensé que en momentos de crisis hay que volver a las raíces, así que volví a leer a Florence Nightingale. Y ella dice que si cada una de las mujeres que están cuidando a otra persona se dedicaran a escribir, que gran acopio de sabiduría y experiencias todas reunidas. Y pensé: “esta es una invitación, es una respuesta” y dije pues empiezo a escribir, a ver qué pasa.

  • Enfermería es una profesión humanista y holística. Personas que cuidan a personas.

Justamente en el último curso que hice que fue sobre grupos focales, fue donde salió el grupo focal sobre humanización hospitalaria y uno de los comentarios de los integrantes fue: no tenemos que olvidarnos que trabajamos con personas y eso tenemos que recordando todos los días. Eso se convertía a la vez en un interrogante:

¿Qué podemos hacer para que en nuestra vida diaria no nos olvidemos que trabajamos con personas?

Y es algo que trato también de plasmar en el libro. Nadie puede tratar a otro como persona si no ha descubierto su propio origen como persona. Es muy importante no olvidarse que uno mismo es persona y respetarse como tal, y luego empezar a tratar a los demás de la misma forma. Eso también es una filosofía.

Existe mucha filosofía de la medicina. Los primeros griegos y romanos que trabajaban con la medicina realmente eran filósofos y de ahí empezaron a desarrollar muchas cosas.

Cuando hice la revisión de las teorías de enfermería me di cuenta y en el libro lo quise dejar patente, que las que han descrito modelos de enfermería han sido siempre mujeres. Si bien lo que trasciende de ellas es el modelo de enfermería, es decir, las enfermeras organizadas de tal o cual manera, en el fondo no trasciende la filosofía que las sustenta porque es todo un enfoque de vida lo que hay ahí detrás. Y todo el enfoque transcultural y transpersonal. Me parece que no trasciende la filosofía, es toda una postura vital de la autora para llegar a esas conclusiones. No sale de la nada o de iluminaciones periódicas que hayan tenido, eso sale de experiencias vitales reflexionadas. Eso es lo que intento transmitir, y es donde intento apoyarme.

  • ¿Cómo te cuidas tú?

Sobretodo tratando de no dejar la meditación. Para mí la meditación es una herramienta importante, me vuelve a centrar en lo que soy, y hacia dónde o como vivir. La meditación y la reflexión son pilares muy importantes para mí.

En la primera parte del libro hablo de la enfermera relacional. Implica una relación con ella misma como persona y a partir de ahí la relación que tiene que establecer con todo el medio hospitalario continuamente.

En la era que nos ha tocado desarrollar nuestra profesión, en la era de la comunicación instantánea, en la era de los cables por todos lados, estamos siempre de cara afuera, a ver cuántos cables echamos de cara adentro, que sino no tiene mucho sentido todo lo demás.

  • ¿Qué te gustaría añadir para despedirte?

Cuando estudié Enfermería, el profesor de filosofía nos decía en clase: “ahora les voy a desvelar una gran mentira, porque empecé todo esto con una gran mentira”. Y es el modo en que finalizo mis charlas:

Ahora les voy a decir las mentiras que dijeron al principio, cuando me presentaron. Dijeron que yo soy Mari Cruz, y yo no soy Mari Cruz, ese es mi nombre. Yo soy mucho más que mi nombre. Y no soy enfermera, yo trabajo como enfermera, pero yo soy mucho más que mi trabajo.

Esa es una mentira que todos decimos de nosotros mismos, porque nosotros somos mucho más que nuestro nombre, mucho más que nuestro trabajo y mucho más que nuestras circunstancias. Podemos estar con más o con menos salud, pero nosotros verdaderamente somos seres únicos, irrepetibles y originales. Y ¡cuidado! desconfíen de todo aquel que les haga creer otra cosa.

* * *

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos lectores y amigos:

Deseo que hayaís disfrutado de la entrevista tanto como yo cuando conversé con Maricruz. Es una mujer dulce, sencilla, de trato amable que transmite una gran determinación y convicción en lo que hace.

Se emociona cada vez que menciona a sus niños de El Chaco, también cuando me explica sobre las jornadas de terapias naturales y como esos matrimonios consiguieron, a través de la música y el baile, conectar y disfrutar de la vida dejando a un lado los límites.

Deseo que su experiencia abra el camino y que muchos más hospitales se llenen de color para aliviar el dolor de sus pacientes.

Desde aquí mi agradecimiento a Tomás Fernández por enlazarnos. Bienvenida a la familia del blog Maricruz,  ¡Es un lujazo tenerte! Tu trabajo contribuye a la presencia de la #Enfermeríaymedicinaintegrativa en el sistema sanitario y es al mismo tiempo, una gran aportación para una #EnfermeríaVisible.

Un abrazo enorme y muchas gracias por inspirarnos.

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

Sería Maravilloso que hubiera Hospitales donde Curaran el Alma, Gracias a Alina Marcu

Queridos Lectores y Amigos:

Os presento a Alina Marcu (Al.ma.art) y su proyecto Harmony, una apuesta preciosa que quiero compartir con vosotros.

Me cuenta Alina que “Harmony no es Dios, pero es parte de él. Es un proyecto con alma que pretende hacer brotar aquella semillita que hay dentro de cada uno y que se llama AMOR. Amor hacía uno mismo primordialmente, y consciencia.”

En Harmony forma, función y color confluyen con la intención de ayudarnos a ser conscientes de cómo influye el entorno en el ser humano, y de los beneficios de una relación armónica entre ambos.

Al.ma.art es fruto del viaje personal que inició Alina en busca de respuestas. En esa aventura de sombras y luces comprendió y sanó lo propio. Decidió formarse en las terapias complementarias que le eran más afines y poner todo ello al servicio de los demás.

Una de sus líneas de trabajo son las alfombras que confeccionan a mano cuya finalidad no es únicamente decorativa, sino terapéutica.

Diseño y color para armonizar espacios y favorecer de forma imperceptible, cambios en nuestra respiración haciéndola más consciente, más profunda.

Harmony by Al.ma.art

Detrás de cada alfombra hay mucha consciencia, mucho amor, y mucho interés en aplicar los últimos descubrimientos en biología y neurociencias. No en vano Alina bebe de fuentes como Rupert Sheldrake, experto en bioquímica, quien introdujo la hipótesis de los campos mórficos.

Alina me decía hace poco que “sería maravilloso que hubiera hospitales donde curaran el Alma”. Todos los que creemos y trabajamos por #humaniza la sanidad estamos construyendo el Hospital del Futuro que visualizó y anticipó el Dr. Edward Bach, ese hospital que cuida del alma.

En ese camino en el que estamos muchos, Al.ma.art aporta su visión y su granito de arena.

¿Qué pasaría si ilumináramos los hospitales? ¿Qué pasaría si coloreáramos esos suelos impersonales y tristes?

Sería maravilloso transformar los espacios neutros, fríos, impersonales donde los familiares se sientan durante horas absortos en sus pensamientos, en sus temores, mirando sin mirar el suelo… Sería maravilloso convertirlos en lugares acogedores, cálidos y ¿Por qué no? ¡Curativos!

Aquí dejo la idea y la luz del arte de Alina hecho terapia. 

Alina Marcu Al.ma.art

De algún extraño modo el Universo es un Universo participativo. (John A. Wheeler)

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

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