Gestos cotidianos, gracias a Proyecto HU-CI

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingHay gestos tan sencillos y cotidianos que, casi sin darnos cuenta, acaban convirtiéndose en básicos e imprescindibles en nuestra vida.  Visitar el blog de Proyecto HU-CI y leer la publicación casi diaria, es uno de esos gestos.

Fui consciente de ello hace dos días, cuando Gabi Heras nos dijo que también casi sin darse cuenta, ya eran 500 los post publicados. Y es que cuando las cosas se hacen con los pies en la tierra, la cabeza en el cielo y el corazón en las manos, el tiempo pasa volando…

Este post que ahora escribo es el número 100, una cifra redonda que, quizás por eso mismo, tiene su magia y su encanto. También las palabras lo tienen. Gratitud es una palabra con poder y magia, encarna a la vez un valor y una actitud que nos retorna a la inocencia y nos conecta con los demás de inmediato, corazón con corazón.

Así que queridos amigos, todo casa. En este espacio en el que entre todos cuidamos de lo Invisible, lo Intangible, lo Esencial, el post número 100 sólo podía ser un pequeño gesto de agradecimiento a todas las personas que desde Proyecto HU-CI hacen posible que, día a día,  palabra a palabra, tengamos nuestra dosis de H para el Alma.

Gracias por impulsarnos a pensar alto, a sentir hondo. Gracias por sembrar semillas que bajan el cielo a la tierra, semillas de (H) Eternidad….

Con este bello poema de Miquel Martí i Pol os devuelvo un soplo de vuestro Espíritu…

PARAULES AL VENT

“Nosaltres, ben mirat, no som més que paraules,

si voleu, ordenades amb altiva arquitectura

contra el vent i la llum,

contra els cataclismes,

en fi, contra els fenòmens externs

i les internes rutes angoixoses.

 

Ens nodrim de paraules

i, algunes vegades, habitem en elles,

així en els mots elementals de la infantesa,

o en les acurades oracions

dedicades a lloar l’eterna bellesa femenina,

o, encara, en les darreres frases

del discurs de la vida.

 

Tot, si ho mireu bé, convergeix en nosaltres

perquè ho anem assimilant,

perquè ho puguem convertir en paraules

i perduri en el temps,

el temps que no és res més

que un gran bosc de paraules.

 

I nosaltres som els pobladors d’aquest bosc.

I més d’un cop ens hem reconegut

en alguna antiquíssima soca,

com la reproducció estrafeta

d’una pintura antiga,

i hem restat indecisos

com aquell que desconeix la ciutat que visita.

 

Però la nostra missió és parlar.

Donar llum de paraula

a les coses inconcretes.

Elevar-les a la llum amb els braços del’expressió viva

perquè triomfem en elles.

Tot això, és clar, sense viure massa prop de les coses.

Ningú no podrà negar que la tasca és feixuga.”

MIQUEL MARTÍ I POL (1954)

* * *

Alma

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

El verdadero conocimiento reside en nuestro interior. Dr. Edward Bach, 1936

“Todo verdadero conocimiento viene sólo de nuestro interior, en silenciosa comunicación con nuestra propia alma.

Las doctrinas y la civilización nos han robado el silencio, nos han robado el conocimiento de que lo sabemos todo dentro de nosotros mismos.

Hemos sido inducidos a creer que debemos ser enseñados por otros, y nuestros propios seres espirituales se han visto sumergidos.

La bellota, llevada a cientos de millas de su árbol madre, sabe sin instrucciones como ser un perfecto roble. Los peces del mar, y de los ríos depositan sus huevas y se alejan nadando. Lo mismo sucede con la rana. La serpiente deposita sus huevos en la arena, y continúa su jornada. Pero incluso dentro de la bellota, y en las huevas y huevos, está todo el conocimiento necesario para que los jóvenes se hagan tan perfectos como sus padres.

Las jóvenes golondrinas encuentran su camino hacia sus cuarteles de invierno, a cientos de millas de distancia, mientras los alados padres están ocupados con la segunda nidada.

Necesitamos tanto volver al conocimiento de que dentro de nosotros reside toda la verdad. Recordad que no necesitamos buscar consejos ni enseñanzas que no partan del interior.

Cristo nos enseñó que los lirios del campo crecen bellos, a pesar de que nadie los limpie ni escarde, ni siquiera Salomón que con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Y Buda nos enseñó que todos estamos en el sendero de nuestra autorrealización, una vez librados de sacerdotes y libros.”

Dr. Edward Bach, escrito el 21 de mayo de 1936.

– Obras completas del doctor Edward Bach –

Jardinería, demencia y una mirada azul aguamarina

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingLlevaba tres días en la residencia y seguía perdido. Solo faltaban 4 días más, ¡y a casa! Toda una eternidad para alguien con demencia. 74 años, alto, fuerte, de complexión delgada, Juan tenía las manos curtidas de tanto trabajar al aire libre y unos ojazos preciosos de color azul aguamarina.

A simple vista, nadie hubiera sospechado que  hacía pocos meses había sido diagnosticado de demencia. Pero día a día, insidiosamente, la sombra iba ganando terreno enredándole la mente, nublando su pasado, implacable con el presente. Su mujer, de la misma edad y cuidadora a tiempo completo, se había tomado una semana de descanso que bien necesitaba.

Los días trascurrían para Juan sin un minuto de paz. Se levantaba de la silla a cada momento como aguijoneado por un enjambre de avispas. Caminaba sin rumbo ni propósito por los laberintos de aquel edificio.  Con frecuencia le caían unas lágrimas gruesas y cristalinas, entonces sí, era el único momento en el que se sentaba en la primera silla que encontraba, cabizbajo, derrotado, las manos en la cabeza preguntando al primero que pasaba que por qué le había abandonado su mujer, que él sólo quería volver a casa.

Solía dormir bien, de un tirón, la única tregua que le daba esa compañera infatigable. Pero por algún motivo esa noche no podía conciliar el sueño. Salió al pasillo, confundido, más perdido que nunca. Ahí lo encontró ella, apoyado en la pared, cagado de miedo.

Sorprendido, aliviado, aún desconcertado dejó que aquella extraña le guiara. Ya en la habitación Juan se sentó en la cama, triste, derrotado, ladeando la cabeza como buscando una explicación. Otra vez ese llanto grueso, cristalino, inconsolable y la eterna pregunta:

– ¿Por qué me ha abandonado mi mujer? Yo sólo quiero volver a casa. –

De nada serviría explicarle que su mujer le ama, y que en cuatro días estaría con ella. No podía retener esa información.

– ¿Te apetece un té? – Le preguntó la desconocida sentada a su lado.

La pregunta le pilló por sorpresa.

– Sí… – contestó.

Y compartiendo una taza de té, se le ocurrió una manera de ayudar a Juan. Había sido jardinero toda su vida, seguro que conectar con quien fue, con lo que amaba funcionaría.

– Juan, necesito tu consejo. Tengo un pequeño jardín y me gustaría plantar algunos bulbos, pero no tengo ni idea sobre eso. – Le dijo.

Por fin un cambio en su postura y un atisbo de luz en la mirada. Y así, sin más, Juan le empezó a explicar el cómo, cuándo y dónde de los bulbos. La sombra de la demencia, incansable, intentó jugarle una mala pasada cuando Juan se dio cuenta de que no podía recordar ni en qué jardines, ni para que familias había trabajado. Pero esta vez, ella fue más rápida que la sombra.

– Oye Juan, aquí tenemos un jardín enorme, precioso, pero que necesita un ojo experto. El invierno ha sido duro y nos vendría bien tu consejo para que vuelva a florecer en primavera.  Mañana nos espera un día de mucho trabajo ahí fuera.  ¿Qué tal si te acuestas ahora y descansas un poco?–  Le preguntó.

Juan asintió con la cabeza mientras el brillante azul aguamarina volvía a inundarle la mirada y ella le ayudaba a desnudarse y acostarse. Sentada a su lado sostuvo su mano, y le puso la otra sobre el pecho sonriendo, transmitiéndole paz, deseándole que descansara.

Consiguió dormirse, y no volvió a despertarse en toda la noche. Juan ganó la partida.

Elena Lorente Guerrero

 

Me Gusta cuando Escuchas y Estás tan Presente, Gracias a Gabi Heras

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingVivimos en la prisa, la urgencia, las mil y una cosas pasando al mismo tiempo. Vivimos hiperconectados, hacia fuera y en una vorágine de aparente comunicación que no nos exime de la necesidad de ser escuchados.

En este mapa invisiblemente vinculados donde todo es vivido en tiempo real, lo que nos sigue conectando con los demás no tiene que ver ni con el nivel intelectual, ni con  los conocimientos, tampoco con el estatus, o las facilidades tecnológicas. Los seres humanos seguimos conectando de corazón a corazón.

Que alguien nos regale su tiempo se ha convertido en un intangible que muestra cuánto le importamos al otro. Que alguien dedique su tiempo a escuchar lo valoramos casi como un lujo, una rareza del corazón…

Nos hemos olvidado de que cultivar la capacidad y la actitud de escucha es una meditación activa. Parte del contacto con el propio ser, con la propia esencia. Desde ese anclaje, desde ese centro, nos abrimos y conectamos con el otro. Empieza así la danza de la vida sutil y armónica que se da entre el ser humano que habla y el ser humano que escucha, dos almas que comparten, sienten y vibran en sintonía.

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Así pues, cuando practicamos la escucha generosa y atenta además de ser un bálsamo para el otro también es curativo para nosotros. Cuando nos damos a los demás sin juicios ni prejuicios, de manera incondicional, cuando el que habla así lo siente, lo que ocurre es mágico,  trascendente.

Algunos sabéis que me encantan los guioncitos que separan las palabras para re-cor-dar y comprender la vida. Así que no he podido resistirme a hacer lo propio con E-S-C-U-C-H-A-R:

E- Entregarnos, apartarnos de nosotros, de nuestras circunstancias. Centrarnos en el momento presente donde sólo el otro existe.

S- Silencio interior. Acallar las voces, desconectar las alarmas de nuestra mente para captar la verdadera esencia de quien nos habla.

C- Consciencia, presencia, atención plena que sólo se consiguen si creamos espacios de reflexión personal. La conexión con nuestras propias emociones, comprenderlas es imprescindible para poder conectar con los demás. Nos ayuda también a estar centrados. Sólo así conseguiremos que los vientos de los demás no nos arrastren siendo al mismo tiempo, la roca donde puedan sostenerse.

U- Unir, re-unirnos con el ser único, irrepetible y precioso que tenemos delante. Aceptarlo, respetarlo y amarlo como tal.

C- Calma para saber estar. Calma para acompañar los silencios. Respetar los tiempos, saber esperar…

H- Humildad: el ser humano que habla y el ser humano que escucha, dos almas caminando juntas.

A- Autenticidad y honestidad. Escuchar de verdad, a veces sólo eso basta.

R- Recibir. Abrir el corazón para recibir, acoger y cuidar al otro que en su vulnerabilidad se abre, se entrega, confía.

Esta reflexión nace de la conversación mantenida hace pocos días con Gabi Heras en la que me comentaba que dentro de las habilidades de  humanización, aprender a escuchar, entrenar la escucha activa es fundamental, porque escuchar #humaniza.

Desde aquí, esta pequeña aportación para re-cor-dar que practicar la escucha nos ayuda a mantener el “yo” a raya, nos abre, nos libera.  Transcender la necesidad de ser escuchado para empezar a disfrutar del gozo de escuchar es una alegría inmensa que inflama el corazón y nos hace conscientes de esa gran verdad que Gabi Heras reza:

LO QUE NO SE DA, SE PIERDE

Leckmelm gardens

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

Gabriel Heras y El Cuidado de lo Invisible: La Revolución de la Emoción que #humaniza

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

De la misma forma directa, clara y sencilla con que nos tiene acostumbrados, Gabi Heras nos toca el corazón con “El Cuidado de lo Invisible”. Una charla impresionante, preciosa, redonda.

#Alma y corazón. Cada palabra, cada silencio de Gabi es una gota que contiene todo el océano emocional con el que todos, sin distinción, resonamos y conectamos inmediatamente.

Gabi consigue que vibremos con la emoción de todos los protagonistas de este viaje. Sentimos el miedo del paciente, el vértigo del día a día en una Unidad de Cuidados Intensivos, el sufrimiento del médico, y la Esperanza realista de que en nuestras manos, en las de todos, está la llave del cambio que #humaniza.

Este mensaje claro y contundente está pensado con H de Humano y sentido on A de Amor por un médico que no sólo es intensivista, Gabriel es un Médico del Alma.  Es por eso que el Proyecto HU-CI está muy bien diseñado para ser profudamente sentido. Enamora y moviliza a la acción desde el minuto 1 después de conocerlo.

Con todo el cariño, la alegría y la felicidad del mundo os dejo su charla humana, divina… que además de ser inspiradora para todos, es un bálsamo reconciliador y sanador para los profesionales de la salud.

Abre tu corazón, recupera el poder de los sentidos y déjate incendiar por la Revolución de la Emoción.

Difunde para que las semillas #Humaniza iluminen muchos corazones.

Gabriel Heras TEDxValladolid

¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS!

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

La Humanización de los Cuidados es Cosa de Todos ¿Qué Puedes Hacer Tú?

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

Como bién sabéis Gabriel Heras es el creador e impulsor de Proyecto HU-CI, Humanizando los Cuidados Intensivos.

Esta luz que se gestó y nació en el entorno de UCI es un incendio imparable que está abrasando el alma de muchos, y que hace ya mucho tiempo traspasó las puertas de las unidades de cuidados intensivos para sencillamente, iluminar y humanizar la vida.

Gabi Heras tiene muy claro que el Proyecto es de todos, HUMANIZAR ES COSA DE TODOS.

Desde De tots els Colors, trabajamos por el cuidado de lo invisible, lo intangible, lo esencial, así que estamos felices de sumar con Proyecto HU-CI por la humanización de los cuidados.

Sin emoción, no hay proyecto. De tu emoción nace la revolución.

¿Qué puedes hacer tú por la humanización de los cuidados?

¡Todo! Necesitamos un incendio de Almas vibrando juntas, conectando personas con personas.

  • Empodérate por la humanización de los cuidados, da a conocer la iniciativa a tu gente.  
  • Difunde todo lo que te parezca interesante en las redes sociales.
  • Contacta con Gabriel Heras si quieres aportar iniciativas de difusión. El trabajo en red es imprescindible. gabihache@hotmail.com

 

* JUNTOS SUMAMOS MÁS, JUNTOS LLEGAMOS MÁS LEJOS *

Salud, Luz y Humanización para tod@s,

Elena Lorente Guerrero

LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (VII)

Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad.

Capítulo siete

Y ahora llegamos al problema crucial: ¿Cómo podemos auxiliarnos?, ¿Cómo mantener a nuestra mente y nuestro cuerpo en ese estado de armonía que dificulte o imposibilite el ataque de la enfermedad?, pues es seguro que la personalidad sin conflictos es inmune a la enfermedad.

En primer lugar, consideremos la mente. Ya hemos discutido extensamente la necesidad de buscar en nuestro interior los defectos que poseemos y que nos hacen actuar contra la unidad y en desarmonía con los dictados del alma, y de eliminar esos defectos desarrollando las virtudes opuestas. Esto puede hacerse siguiendo las directrices antes indicadas, y un honesto autoexamen que nos descubrirá la naturaleza de nuestros errores. Nuestros consejeros espirituales, médicos de verdad e íntimos amigos podrán ayudarnos a conseguir un fiel retrato de nosotros mismos, pero el método perfecto de aprender es el pensamiento sereno y la meditación, y ubicarnos en un ambiente de paz y sosiego en el que las almas puedan hablarnos a través de la conciencia y la intuición, y guiarnos según sus deseos.

Sólo con que podamos un rato todos los días, perfectamente solos y en un lugar tranquilo,  si es posible libre de interrupciones y simplemente sentarnos o tumbarnos tranquilamente, con la mente en blanco o bien pensando sosegadamente en  nuestra obra en la vida, veremos después de un tiempo que esos momentos nos ayudan mucho y que en ellos se nos suministran destellos de conocimiento y consejo. Vemos que se responde infaliblemente a los difíciles problemas de la vida, y somos capaces de elegir confiadamente la senda correcta. En esos momentos tenemos que alimentar en nuestro corazón un sincero deseo de servir a la humanidad y trabajar de acuerdo a los dictados de nuestra alma.

Recordemos que cuando se descubre el defecto, el remedio no consiste en combatir con grandes dosis de voluntad y energía para suprimirlo, sino en desarrollar firmemente la virtud contraria, y así, automáticamente, se borrará de nuestra naturaleza todo rastro de lo indeseable. Éste es el verdadero método natural de progresar y de conquistar al mal, mucho más fácil y efectivo que la lucha contra un defecto en particular. Combatir un defecto hace aumentar el poder de éste al mantener la atención centrada en su presencia, y desencadena una verdadera batalla; el mayor éxito que cabe esperar en este caso es vencerlo y suprimirlo, lo cual es poco satisfactorio, ya que el enemigo permanece dentro de nosotros mismos y en un momento de debilidad puede resurgir con renovados bríos. Olvidar el error y luchar  para desarrollar la virtud que haga imposible al anterior, ésa es la verdadera victoria.

Por ejemplo, si existe crueldad en nuestra naturaleza, podemos repetirnos continuamente: <no seré cruel>, y así evitar un error en esa dirección; pero el éxito de este caso depende de la fortaleza de la mente, y si ésta se debilita por un momento, podemos olvidar nuestra resolución.  Pero deberíamos por otra parte, desarrollar una verdadera compasión por nuestros semejantes, cualidad ésta que hará a la crueldad imposible de una vez por todas, pues evitaríamos el acto cruel  con horror  gracias al compañerismo. En este caso no hay supresión, ni enemigo oculto que aparezca en cuanto bajamos la guardia, pues nuestra compasión  habrá erradicado por completo de nuestra naturaleza la posibilidad de cualquier acto que pudiera dañar a los demás.

Como hemos visto antes, la naturaleza de nuestras enfermedades físicas nos ayudará materialmente al señalar qué desarmonía mental es la causa básica de su origen; y otro gran factor de éxito es que sintamos un gusto por la vida, y consideremos a la existencia no meramente un deber que hay que cumplir con la mayor paciencia posible, sino que desarrollemos un verdadero gozo por la aventura que significa nuestro paso por este mundo.

Quizá una de las mayores tragedias del materialismo es el desarrollo del aburrimiento y la pérdida de la auténtica felicidad interior; enseña a la gente a buscar el contento y la compensación a los padecimientos en las alegrías y placeres terrenales, y éstos sólo pueden proporcionar un olvido temporal de nuestras dificultades. Una vez que empezamos a buscar compensación a  nuestras tribulaciones en las bromas de un bufón a sueldo, entramos en un círculo vicioso. La diversión, los entretenimientos, y las frivolidades son buenos para todos, pero no cuando dependemos de ellos persistentemente para olvidar nuestros problemas. Las diversiones mundanales de cualquier clase tienen que ir aumentando de intensidad  para ser eficaces,  y lo que ayer nos atraía mañana nos aburrirá. Así seguimos buscando otras y mayores excitaciones hasta que nos saciamos y ya no obtenemos alivio en esa dirección. De una forma u otra, la dependencia de las diversiones mundanales nos convierte a todos en faustos, y aunque no lo advirtamos plenamente en nuestro yo consciente, la vida se convierte en poco más que un deber paciente, y todo su auténtico gusto y alegría, que debería ser la herencia de todo niño y mantenerse a lo largo de la vida hasta la hora postrera, se nos escapa. Hoy en día se alcanza el estado extremo en los esfuerzos científicos por obtener el rejuvenecimiento, por prolongar la vida natural, (…).

El estado de aburrimiento es el responsable de que admitamos en nuestro ser una incidencia de la  enfermedad mucho mayor de la normal,  y como éste suele surgir muy pronto en la vida, las enfermedades asociadas a él tienden a aparecer a una edad cada vez más temprana. Esta circunstancia no se dará si conocemos la verdad de nuestra divinidad, nuestra misión en el mundo, y por tanto si contamos con la alegría de obtener experiencia y de ayudar a los demás.

El antídoto contra el aburrimiento es interesarse activa y vivamente por todo cuanto nos rodea, estudiar la vida durante todo el día, aprender de nuestros semejantes y de los avatares de la vida, y ver la verdad que subyace en todas las cosas, perdernos en el arte de adquirir conocimientos y experiencia, y aprovechar las oportunidades de utilizar esta experiencia a favor de un compañero de ruta.  Así cada  momento de nuestro trabajo y de nuestro ocio nos traerá el celo por aprender, un deseo de experimentar cosas reales, con aventuras reales y hechos que valgan la pena, y conforme desarrollemos esa facultad, veremos que recuperamos el poder de obtener alegría de los más pequeños incidentes, y circunstancias que hasta entonces nos parecían mediocres y de aburrida monotonía serán motivo de investigación y aventura. Son las cosas más sencillas de la vida – las cosas sencillas porque están más cerca de la gran verdad – las que nos proporcionarán un placer más real.

La renuncia, la resignación, que nos convierte simplemente en un pasajero distraído del viaje por la vida, abre la puerta a indecibles influencias adversas que nunca habrían tenido oportunidad de lograr ingresar si la existencia cotidiana se viviera con alegría y espíritu de aventura. Cualquiera que sea nuestra estación, trabajador en la ciudad, o solitario pastor en las colinas, tratemos de convertir la monotonía en interés, el aburrido deber en alegre oportunidad para experimentar, y la vida cotidiana en un intenso estudio de la humanidad y de las grandes leyes fundamentales del universo. En todo lugar hay amplias oportunidades de observar las leyes de la creación, tanto en las montañas como en los valles o entre nuestros hermanos los hombres. Primero de todo, convirtamos la vida en una aventura de absorbente interés en la que el aburrimiento ya no sea posible, y con el conocimiento así logrado busquemos armonizar nuestras alma y mente con la gran unidad de la creación de Dios.

Otra ayuda fundamental puede ser para nosotros desechar el miedo. El miedo en realidad no tiene lugar en el reino humano, puesto que nuestra divinidad interior, que es nosotros, es inconquistable e inmortal, y si sólo nos diéramos cuenta de ello, nosotros, como hijos de Dios, no tendríamos nada que temer.

En las épocas materialistas el miedo aumenta naturalmente con las posiciones terrenales (ya sea del cuerpo mismo o riquezas externas), puesto que si tales cosas son nuestro mundo, al ser pasajeras, tan difíciles de obtener y tan imposibles de conservar, excepto lo que dura un suspiro, provocan en nosotros la más absoluta ansiedad, no sea que perdamos la oportunidad de conseguirlas mientras podamos, y necesariamente hemos de vivir en un estado constante de miedo, consciente o subconsciente, puesto que en nuestro fuero interno sabemos que en cualquier momento nos pueden arrebatar esas posesiones y que sólo podemos conservarlas un breve momento en la vida.

En esta era, el miedo a la enfermedad ha aumentado hasta convertirse en un gran poder dañino, puesto que abre las puertas alas codas que tememos, y asi éstas llegan más fácilmente. Ese miedo es en realidad un interés egoísta, pues cuando estamos seriamente absortos en el bienestar de los demás, no tenemos tiempo de sentir aprensión por nuestras enfermedades personales.

El miedo desempeña hoy una importante labor en la intensificación de la enfermedad, y la ciencia moderna ha aumentado el reinado del terror al dar a conocer al público sus descubrimientos que no son más que verdades a medias. El conocimiento de las bacterias y de los distintos gérmenes asociados con la enfermedad ha causado estragos en las mentes de decenas de miles de personas y, debido al pánico que les ha provocado, les hace más susceptibles al ataque. Mientras las formas de vida inferiores, como las bacterias, pueden desempeñar un papel, o estar asociadas a la enfermedad física, no constituyen en absoluto todo el problema como se puede demostrar científicamente o con ejemplos de la vida cotidiana. Hay un factor que la ciencia es incapaz de explicar en el terreno físico, y es por que algunas personas se ven afectadas por la enfermedad mientras otras no, aunque ambas estén expuestas a la misma posibilidad de infección.

El materialismo se olvida de que  hay un factor por encima del plano físico que en el transcurso de la vida protege o expone a cualquier individuo ante la enfermedad, de cualquier naturaleza que sea. El miedo, con su efecto deprimente sobre nuestra mentalidad, que causa desarmonía en nuestros cuerpos físicos y energéticos, prepara el camino a la invasión, y si las bacterias y las causas físicas fueran las que única e indudablemente provocaran la enfermedad,  entonces, desde luego, el miedo estaría justificado.

Pero cuando nos damos cuenta de que en las peores epidemias sólo se ven atacados algunos de los que están expuestos a la infección y de que, como hemos visto, la causa real de la enfermedad se encuentra en nuestra personalidad y cae dentro de nuestro control, entonces tenemos razones para desechar el miedo, sabiendo que el remedio está en nosotros mismos,  podremos decir que el miedo a los agentes físicos como únicos causantes de la enfermedad debe desaparecer de nuestras mentes, ya que esa ansiedad nos vuelve vulnerables, y si tratamos de llevar la armonía a nuestra personalidad, no tenemos que anticipar la enfermedad lo mismo que no debemos temer que nos caiga un rayo o que nos aplaste el fragmento de un meteorito.

Ahora consideremos el cuerpo físico. No debemos olvidar en ningún momento que es la morada terrenal del alma, en la que habitamos una breve temporada para poder entrar en contacto con el mundo y así adquirir experiencia y conocimiento. Sin llegar a identificarnos demasiado con nuestro cuerpo, debemos tratarlo con respeto y cuidado para que se mantenga sano y dure más tiempo, a fin de que podamos realizar nuestra labor. En ningún momento debemos sentir excesiva preocupación o ansiedad por él, sino que tenemos que aprender a tener la menor conciencia posible de su existencia, utilizándolo como vehículo de nuestra alma y mente y como servidor de nuestra voluntad.

La limpieza interna y externa es de gran importancia. Para la limpieza externa, nosotros los occidentales utilizamos agua excesivamente caliente; ésta abre los poros y permite la admisión de suciedad. Además, la excesiva utilización del jabón vuelve pegajosa la piel. El agua fresca o tibia, en forma de ducha o baño renovado, es el método más natural y mantiene el cuerpo más sano; sólo se requiere la cantidad de jabón necesaria para quitar la suciedad evidente, y luego enjuagarlo con agua fresca.

La limpieza interna depende de la alimentación, y deberíamos elegir alimentos limpios y completos, lo más frescos posible, principalmente frutas naturales, vegetales y frutos secos.

Desde luego habría que evitar la carne animal; primero porque provoca en el cuerpo veneno  físico; segundo, porque estimula un apetito excesivo; y tercero, porque implica crueldad con el mundo animal.

Debe tomarse mucho líquido para limpiar el cuerpo, como agua y vinos naturales y productos derivados directamente del almacén de la naturaleza, evitando las bebidas destiladas, más artificiales.

El sueño no debe ser excesivo, (…). El viejo dicho inglés <Cuando llega la hora de darse la vuelta, llega la hora de levantarse>.

Las ropas deberán ser ligeras, tan ligeras como permita el calor que den; deben permitir que el aire llegue hasta el cuerpo, y siempre que sea posible hay que exponer la piel a la luz del sol y el aire fresco. Los baños de agua y sol son grandes dadores de salud y vitalidad.

En todo hay que estimular la alegría, y no debemos permitir que nos opriman la duda y la depresión, sino que debemos recordar que eso no es propio de nosotros, pues nuestras alma sólo conocen la dicha y la felicidad.

         * * *

Queridos Lectores:

Después de varios meses, retomo Las Obras completas de  Bach en este penúltimo capítulo de “Cúrese usted mismo”.

Esta vez, Bach centra el texto en cómo cuidar nuestra mente y nuestro cuerpo para acercarnos a la armonía esencial que tanto anhelamos. Lejos de plantearnos grandes cambios  o acciones complejas, nos invita a tomar la responsabilidad de nuestra salud desde los principios más básicos del autocuidado. Nos remite de nuevo a la sencillez; el pilar de su obra.

En el libro “El arte de la felicidad” el Dalai Lama nos invita a meditar sobre la naturaleza de la mente y dice al respecto de la meditación:

         “Nos ayuda a detener deliberadamente los pensamientos y a permanecer gradualmente en ese estado durante un   tiempo cada vez más prolongado. Cuando se domina este ejercicio se llega a tener la sensación de que no hay nada, sólo vacío. Pero si se profundiza más, se empieza a reconocer la  naturaleza fundamental de la mente, sus cualidades de <claridad> y de <conocimiento>. Es como un vaso de cristal puro lleno de agua. Si el agua también es pura, se puede ver el fondo del vaso, aun sabiendo que el agua está ahí”.

Dedicar  una parte de nuestro tiempo, con constancia,  a estar en soledad,  quietud y silencio interior fomenta una actitud de vida consciente, conectada. 

Respecto al cuidado del cuerpo, Bach nos habla de los pilares básicos de la salud que contemplan la medicina y la enfermería naturista clásica: alimentación vegetariana,  hidroterapia, helioterapia,  actividad  física, descanso reparador, contacto con la naturaleza, relaciones personales que generen  plenitud y una actitud de vida despierta, consciente, comprometida y respetuosa.

Cuerpo y mente son Uno. De la  higiene del cuerpo depende la higiene de la mente, y viceversa;  se nutren mutuamente. El equilibrio cuerpo mente nos acerca a una vida respetuosa con nosotros mismos, coherente y en armonía con nuestro yo superior.

<Det tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.