Viaje al Hara

Estaban de tertulia. Todos se habían retirado de la mesa después de cenar, en cambio ellas seguían conversando agradablemente, como viejas amigas.

Acababan de conocerse, y así, como si nada se fueron poniendo al día sobre sus respectivas vidas. Ana, de 74 años, le contaba a Carmen sobre los buenos tiempos, cuando regentaba una peluquería. ¡Le encantaba su trabajo! Peluquería y belleza habían sido su mundo, y lo seguían siendo, ¡Sólo había que verla! El cabello y el rostro impecables. Y es que además no podía evitarlo, de manera casi inconsciente ya había tomado las manos de Carmen entre las suyas y aplicado crema hidratante. Le estaba dando un masaje que con sólo mirar, relajaba.

¡Qué gusto contemplar a aquellas dos mujeres! alegres, riendo, llenas de vida envueltas en una atmósfera de cariño y complicidad. Nadie hubiera sospechado que Ana está en la etapa inicial de la enfermedad de Alzheimer, ni que Carmen, a sus 90 años, acaba de superar un ictus y aunque está estupenda, a menudo se despista, se desorienta, se le olvidan las cosas. Eso sí, ambas aparentan diez años menos tanto por su aspecto físico como por sus ganas de vivir.

 Y así de felices estaban cuando Carmen, emocionada, agradeció el masaje. Ana miró con nuevos ojos aquellas manos viendo entonces las huellas del paso del tiempo, suspiró y levantando la vista le preguntó:

          – ¿Qué edad tienes querida?

          – Pues ya son 90 si no me equivoco. Tengo 90 ¿verdad?Preguntó en voz alta.

Y lo que pude presenciar en aquel preciso instante fue absolutamente maravilloso. Ana rebosaba amor, seguía mirando a Carmen, ahora con gran ternura. Dejó de masajear las manos para simplemente sostenerlas entre las suyas de manera compasiva. Debía sentirse la adolescente de la familia, ¡y con razón!

Lo siguiente fue levantarse de la silla, invitando a Carmen a hacerlo también, y cuando las dos estuvieron frente a frente espontáneamente se fundieron en uno de los abrazos más tiernos y amorosos que he visto en mi vida. El amor inundó la sala, nos traspasó a todos. Se paró el tiempo.

Al cabo de poco aún emocionadas, se despidieron deseándose felices sueños. Ana se fue a su habitación y Carmen se quedó un rato más en la sala de estar interesándose por todos los ancianos, uno a uno, como acostumbra. Os aseguro que el modo en que se dirige e interactúa con ellos es digno de la mejor formación en acompañamiento y relación de ayuda.

Lo primero que hace es acercar su silla para sentarse junto a la persona a la que se va a dirigir, justo en el ángulo perfecto que le permite estar junto a ella mirándole a los ojos. Pide permiso, y se sienta a su lado inclinando ligeramente el cuerpo hacia adelante, mostrando interés. Lo siguiente es un saludo con una sonrisa amplia y cálida, toma una mano entra las suyas y pregunta:

  • Hola querida ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?

Les escucha, se desvive por atenderlos, acerca un vaso de agua a quien lo pide, da conversación, un beso, o presencia y compañía con una atención y un cariño que emocionan. Y así lo hace exactamente con todos, feliz, generosa, entregada, dándose y llenándose con cada uno de ellos. Sin duda, ese debe ser su secreto para haber llegado a unos espléndidos 90.

Queridos amigos, estas dos hadas buenas nos traen este breve cuento que no por real está exento de moraleja:

  • La actitud empática, la compasión, el amor no nacen de la mente sino del corazón.
  • El amor y la compasión nos liberan de la esclavitud del ego, de sus exigencias, de sus trampas, del ensimismamiento. A través del amor y de la compasión el ego se pone a nuestro servicio para manifestar y desarrollar nuestra verdadera esencia.
  • Estar centrados, en nuestro centro,  en el Ser, no tiene que ver con la cabeza, ni con la cognición, ni con el pensamiento. Estar centrado está relacionado con lo que los japoneses denominan Hara, nuestro vientre, el lugar de donde brotan la vitalidad, la fuerza, la energía, la estabilidad, el equilibrio y la presencia.
  • Necesitamos estar centrados para ser amorosos y compasivos, lo mismo que necesitamos cultivar el amor y la compasión para estar centrados.
  • La mejor herramienta para bajar de la cabeza al vientre es la respiración. Permanecer atentos a la inhalación y a la exhalación, al vientre que expande y se contrae nos ancla, nos centra, nos reconecta. Por algo será que la vida no se gesta en la cabeza sino en el vientre.

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

Gabi Heras y el lenguaje del corazón: La Revolución de la Emoción

Queridos Amigos:

El Foro Premios Albert Jovell 2016 fue el evento donde el pasado mes de Junio Gabi Heras nos emocionó de nuevo con su maravillosa ponencia LA REVOLUCIÓN DE LA EMOCIÓN. Ahora que ya está disponible y además con subtítulos en inglés, es un honor compartirla con vosotros.

Ya sabés que no hay secreto en Gabi, ni trampa ni cartón, tampoco trucos de ilusionista. Su magia reside en algo tan simple, tan humano, y  tan valiente como es abrir el corazón y desnudar el Alma para hablar de lo que nos une a todos.

Hace un tiempo, conversando con él, le dije que sea cual sea el lugar o las personas a las que se dirija, todos conectamos de inmediato con su mensaje porque Gabi tiene el don de hablar con el único y verdadero idioma universal que existe.

“El Lenguaje del Corazón”, me dijo.

Simplemente hermoso ¿Verdad? Disfrutad de esta profunda reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el Amor y la Compasión, sobre el  Cuidado de lo Invisible

Seguimos aprendiendo  de ti tu hermoso mantra para la vida:

LO QUE NO SE DA, SE PIERDE –

gabi-heras-la-revolucion-de-la-emocion

¡Gracias Gabi!

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

La memoria del corazón

Una gaviota de las muchas que visitan el pueblo pesquero decidió construir su nido en lo alto de un árbol del jardín que rodea el centro para mayores; justamente la parcela frente a la habitación de Sam, ¡mejor elección imposible!

Sam es un amante de la naturaleza, su habitación está llena de libros de pájaros, de animales, de paisajes. Hasta no hace demasiado solía disfrutar de sus caminatas por la montaña, del piragüismo, y de cualquier actividad que implicara estar al aire libre.

Sam fue fotógrafo, escritor y artesano de la madera, entre otras cosas. Un hombre polifacético, enamorado de la vida, y un gran observador. Y lo sigue siendo; puede pasarse horas con sus prismáticos disfrutando de los detalles de la colina que se alza más allá del jardín. Últimamente sigue con devoción el ir y venir de la madre gaviota y su cría olvidándose por completo del resto del mundo.

Le encanta regar las plantas, y lo hace con gran cuidado y respeto. Desde hace dos semanas tiene un invernadero en el rinconcito del jardín que da a su sala de estar particular. Allí está haciendo crecer unas tomateras muy prometedoras. Hace poco me contó que cuando era joven solía cuidar de un huerto y cultivaba patatas. Después de mucho buscar consiguió encontrar una antigua fotografía en blanco y negro en la que un joven Sam posaba orgulloso en medio de un inmenso campo de patatas.

Sam pasa muchas horas entre sus libros y sus cajas de fotografías. Lo mismo sonríe por minutos contemplando unas crías de leopardo jugando con su madre que disfrutando de los recuerdos de juventud que le traen de vuelta las fotografías. Recuerdos a los que cada día le cuesta más poner nombre y fecha pero que siguen intactos en la memoria del corazón, la que perdura para siempre.

Se nota que es cuidadoso y cuidador, se conmueve con facilidad. Los pocos ratos que pasa en la sala de estar, aunque con un ojo pueda estar leyendo, mirando la tele o conversando con alguien, el otro lo tiene puesto en las dos residentes más vulnerables y en cuanto ve algo que le inquieta se levanta y nos busca por el edificio para avisarnos: “Estoy preocupado por aquella señora”.

Su virtud cuidadora también nos ayuda a incentivarlo cuando notamos que pasa demasiado tiempo aislado en su habitación ya que significa también que se habrá olvidado de tocar la comida. Suele pasarle cuando está más confundido de lo habitual o cuando se da cuenta de que la mente le está jugando una mala pasada. Sam solía participar activamente ayudando a recaudar fondos para la investigación de la demencia, y hay momentos en los que él mismo es consciente de lo que le pasa…

Una de las maneras más efectivas y amorosas de acompañar a Sam en esta fase de la enfermedad es recordándole cuánto le queremos y le necesitamos. Todos necesitamos sentirnos válidos, útiles, reconocidos, necesarios. Así que en cuanto le pedimos:

– Sam ¿Te importaría estar pendiente del teléfono y contestar si llaman? ¿Nos avisarás?

Si quisieras comer en la misma mesa que la señora R nos harías un favor, cuando le haces compañía está más animada y deja el plato limpio.

-¿Te importaría darle conversación a M? hoy está un poco apagada y seguro que con dos frases tuyas ya la tenemos riendo. Y sabe que es verdad porque todavía conserva sus dotes de conquistador.

Estas invitaciones bastan para que Sam de un salto de la butaca y nos pregunte:

¿Estoy presentable? ¿Sí? Pues si me acompañas voy para allá ahora mismo.

Y mientras le acompañamos siempre tiene una palabra, un cumplido de agradecimiento: – ¡Vosotras sois maravillosas!,  suele decir.

Lo verdaderamente maravilloso es ser testigo de cómo el amor incondicional y la compasión son más fuertes que la demencia. Será porque están escritos en el alma de Sam, porque le nacen del corazón libres de las interferencias de la mente.

Me siento profundamente agradecida a Sam que, sin saberlo, es mi maestro. Me ayuda a re-cor-dar:

  • Que la calidad emocional y espiritual de la última etapa de la vida no se improvisa, se cultiva con micro-dosis dosis diarias de satisfacción, felicidad y sentido.
  • Que mejor me pongo ya a liberar del móvil y la cámara los instantes de felicidad para que queden impresos para siempre. Que anote cuándo, dónde y principalmente con quien, porque algún día se convertirán en mis tesoros, alimento para el alma.
  • Que los gestos más sencillos son los que hablan de quienes somos, así que no hay tiempo que perder, ahora mismo es el mejor momento para cultivar el amor, la compasión, la generosidad y la gratitud.
  • Que entrene la capacidad de asombro, de ilusionarme y entusiasmarme con todo lo que sea generador de vida y que está aquí mismo, a mi alrededor.
  • Que vivimos interconectados y en comunión con la naturaleza y que vivir tiene sentido cuando es hacia fuera, al servicio de los demás.
  • Y finalmente, que la memoria del corazón es la más importante de todas porque nunca se pierde.

GRACIAS DE CORAZÓN!

 

Highand

Luz y Amor,

Elena Lorente Guerrero

 

Besos que curan

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

El turno de ayer fue de esos en los que nada más empezar todo se va complicando y sabes por experiencia que será una mañana agotadora. Así que ya de entrada nos organizamos para poder multiplicarnos y nos pusimos en marcha.

Antes de media mañana la vida me sorprendió con un precioso milagro, de esos que por auténticos ocurren en la máxima privacidad y discreción y te abrasan el Alma.

¿Os acordáis de Elisabeth? Estupenda e inteligente mujer a la que una forma poco habitual de demencia cerró con llave la capacidad de expresarse. Desde aquella vez que os hablé de ella las cosas han cambiado, su proceso ha avanzado mucho y la fragilidad a todos los niveles es más que palpable. Estamos en una recta final que empezó hace varios meses y en la que todavía no se ve con claridad la línea del horizonte.

Me encanta cuidarla, es un tú a tú que transcurre entre su silencio y mis palabras, y en sus cada vez más excepcionales momentos en los que en medio del laberinto de la demencia, su cuerpo, su mente y su espíritu se encuentran, se ensamblan, y sabes con certeza que Elisabeth está presente, aquí y ahora.

No me canso de repetir que en las personas con alguna forma de demencia la mente puede estar muy lejos, pero el espíritu está siempre presente. Así que además de cuidar esa realidad, tenemos que estar muy atentos porque los milagros ocurren de repente, sin previo aviso.

Ayer cuando entré a darle los buenos días Elisabeth estaba ya despierta, había un brillo diferente en su mirada y algo muy parecido a un intento de sonrisa después de tantos meses, que ya no recuerdo ni cuándo fue la última vez.

Le di el desayuno, la disfagia sólo le permite beber batidos o líquidos con un espesante tan útil como poco apetecible. Tomó su café y el batido de plátano mientras le decía con una sonrisa que ya estaba bien de tanta cama! que íbamos a escoger una ropa bien cómoda para pasar el resto de la mañana en la sala de estar, acompañada.

Como a Elisabeth le encanta la música clásica y a mí también me hacía mucha falta… pusimos música y la habitación se llenó de una vibración agradable, suave y alegre. En ese momento Elisabeth ya estaba sentada en la cama, a punto para ser movilizada con la grúa para ayudarla con la higiene personal. Estando frente a ella empezó a acariciarme el brazo derecho, pero no como lo hace habitualmente en un gesto nada preciso y repetitivo, esta vez estaba acariciando mi antebrazo de arriba abajo con dulzura y precisión. La miré a los ojos, me devolvió la mirada y supe que Elisabeth estaba allí, presente, toda entera. Le di las gracias en inglés repetidas veces, y le dije un ¡GUAPA! en castellano que entiende perfectamente,  me la comí a besos. Al retirarme y volver a mirarla noté que había algo más.

-¿Quieres decirme algo? Le pregunté

Ninguna respuesta, sin embargo había urgencia en su mirada

¿Quieres darme un beso?

Yes

Un SI suave, muy flojito, perfecto. Un monosílabo que es una apuesta por el amor, por la gratitud y por la vida después de meses de silencio, al menos conmigo. Acerqué mi mejilla a sus labios y sentí su beso suave, preciso, perfecto.

Sólo puede sentarme a su lado y abrazarla contra mi pecho, me puse a llorar de pura felicidad y gratitud, Elisabeth sonreía.

Le di las gracias entre lágrimas y le dije: sabes que te quiero ¿verdad?

Nuestra profesión tiene estos momentos únicos, preciosos en los que sencillamente dos seres humanos nos encontramos, nos reconocemos como iguales, y conectamos corazón con corazón.

Ayer Elisabeth cuidó de mi haciendo brillar el sol en una mañana de tormenta. ¡GRACIAS!

Abrazos y feliz día,

Elena Lorente Guerrero

#2JHUCI: Una historia de H-Amor interminable…

De tots els Colors-  Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

Una semana después de las #2JHUCI  II Jornadas de Humanización de los Cuidados Intensivos seguimos con el alma en llamas y el corazón lleno, tan lleno de felicidad que ya de vuelta a la tranquilidad y al día a día, a ratos me parece que fue un sueño. Pero no lo fue, lo que nos hace vibrar y eleva el espíritu nos abre el corazón y ensancha el alma. Ese fue el pulso y el sentir compartido de las 250 personas que nos reunimos en Barcelona.

Durante esos dos días me pareció que no podría caber ni un aliento más de amor y de vida, que en cualquier momento me iba a estallar el pecho, pero nada de eso ocurrió. El corazón, como el vientre materno, se estira, se alarga, se ensancha y moldea para que todo el H-Amor quepa.

He necesitado unos días para reposar tantas emociones y felicidad. ¡Qué experiencia tan maravillosa! La “H” amigos, es muy potente, une a las personas y nos conecta corazón con corazón. Fueron dos días de crecimiento personal intensivo, de aprendizaje como enfermera y lo más importante, de aprendizaje para la vida.

Tuve la gran oportunidad y el regalazo de escuchar, aprender y conectar con personas preciosas que van dejando una estela de H a su paso. Con algunas sentimos que nos estábamos re-conociendo que no conociendo, o re-encontrando que no encontrando, la magia de la vida… y con alguien muy especial y querido se confirmó lo que ya sabíamos, que los hermanos no sólo son de sangre, la verdadera familia es de luz. Los lazos de amor que nos unen en la tierra son eternos…

Gracias de corazón por vuestra acogida y calidez, por el cariño y por los pequeños detalles, que son los que hablan de quienes somos. No os nombro porque sóis tantos que no quisiera que se me escurriera ningún nombre entre las teclas del teclado.

Nos encontraremos el año que viene en las #3JHUCI que se celebrarán en Granada, tierra de luz. Hasta entonces, seguiremos sembrando semillas de luz y eternidad #humaniza porque esta, queridos amigos, es una historia de H-Amor interminable…

Disfrutad de la completa y excelente crónica de las jornadas que nos regalan Nuestra Enfermería “Tocados por la “H” de HUCI” y Proyecto HU-CI  “Las #2JHUCI en números“, calentando motores para 2017 #3JHUCI.

#2JHUCI

H-Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Os enlazo la completa y excelente crónica de las jornadas de Fernando Campaña para Nuestra Enfermería y de Proyecto HU-CI.

 

 

El tapiz de Penélope

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingJusto me siento a escribir este post y un recuerdo inesperado me transporta a mi infancia, a la etapa de primaria. Clase de matemáticas, sentada frente a un cuaderno estudiando el diagrama de Venn. Conjuntos y más conjuntos agrupando, compartiendo elementos.

Un paso sigue a otro paso. No es en línea recta que avanzamos sino siguiendo el contorno de un círculo, cosiendo puntada a puntada, la vida. Cosemos, descosemos, como Penélope tejiendo su eterno tapiz, hasta que el último aliento anuda y concluye la obra que es vivir.

Una tía de  mi padre, Felicidad, fue una de las mujeres que marcaron mi infancia. Inteligente, elegante, viajada, culta. Virtuosa bordadora, hacía volar sus dedos de tal manera que el encaje de bolillos parecía tener vida propia, parecía responder al hechizo de su varita mágica.

Ella me enseñó que para ver la belleza y la perfección de un bordado, tenía que fijarme no sólo en el anverso, sino también en el reverso. El reverso revela la puntada certera, los hilos sueltos, la pulcritud, el orden, la labor bien rematada.

Como Penélope, tejemos los anillos que conforman nuestra vida, conjuntos que se relacionan, se complementan, se unen, se separan, llenando el espacio invisible del gran círculo de la vida.

Como no hay palabra dicha que no nos toque caminar…las personas que cuidamos a personas vivimos situaciones que nos ponen en contacto con aspectos propios no resueltos, o lo que es más duro todavía, con aspectos que creíamos cerrados, zanjados, trascendidos y que de repente nos sacuden girando inesperadamente el tapiz, mostrando las puntadas flojas, los hilos sueltos…

De repente, inexplicablemente… un nudo se suelta, y nos toca como a Penélope descoser para volver a coser lo cosido. Nos toca pulir, sanar el reverso de nuestra vida.

Este es el desafío y el regalo que me hace una de las personas queridas a las que cuido. Dando sus últimas puntadas, revisando el reverso de su vida, lleva varias semanas poniéndome delante un espejo en el que a menudo se refleja mi madre. 

La vida tiene infinitas e insospechadas maneras de brindarnos la ocasión de trabajar la humildad,  de repasar las puntadas, de anudar de nuevo, de cerrar círculos. Es duro, duele, pero al mismo tiempo es una hermosa oportunidad de aprendizaje,  de crecimiento.

Gracias,

Elena

 

 

La Grandeza de las Mujeres Anónimas

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingMuchas mujeres no eligieron del todo la vida que finalmente vivieron, la que les tocó vivir. Simplemente aceptaron su destino y se entregaron a él con generosidad y aceptación.

Su vida  ha tenido y tiene sentido a través de la de sus seres queridos. La sonrisa, la alegría y los logros de sus hijos, y los primeros pasos de los nietos, les han llenado de sentido. Cada beso y cada abrazo les ha devuelto todo el amor que han dado siempre de manera incondicional, sin pensarlo, sólo sintiéndolo y sin esperar nada a cambio.

Hay tristeza en la mirada de muchas de ellas, hoy ancianas, porque hay un agujero oscuro y frío, un vacío existencial que no han logrado llenar. Porque sienten que ya es tarde, ese tren ya partió. Porque no las besamos ni las abrazamos lo suficiente…

Esas mujeres se merecen recibir de vuelta todo el amor que han derramado. Merecen ser escuchadas, comprendidas, y por encima de todo, merecen nuestro reconocimiento.

No están en facebook, ni en twitter, no van a tener un #FF que las haga grandes porque no lo necesitan, ellas son Grandes sin saberlo y eso es lo que hace que sean flores tan bellas. Hay que ser una alma generosa y grande para seguir haciendo día a día lo que “tienen que hacer” sin queja, en el absoluto anonimato y con Amor.

Esas madres, esas abuelas tan silenciosas y discretas, esas que pasan desapercibidas son las que cuando se marchan nos dejan un vacío casi inesperado imposible de llenar, un dolorcito sordo en el corazón difícil de callar.

Este post es para ti… sentido y  escrito con cariño, con respeto. No demos por hecho la suerte que tenemos de ser cuidados y amados por Seres tan Grandes. Mucho de lo que somos y de lo que llegaremos a SER es GRACIAS A ELLAS.

Con Amor,

Elena Lorente Guerrero