Viaje al Hara

Estaban de tertulia. Todos se habían retirado de la mesa después de cenar, en cambio ellas seguían conversando agradablemente, como viejas amigas.

Acababan de conocerse, y así, como si nada se fueron poniendo al día sobre sus respectivas vidas. Ana, de 74 años, le contaba a Carmen sobre los buenos tiempos, cuando regentaba una peluquería. ¡Le encantaba su trabajo! Peluquería y belleza habían sido su mundo, y lo seguían siendo, ¡Sólo había que verla! El cabello y el rostro impecables. Y es que además no podía evitarlo, de manera casi inconsciente ya había tomado las manos de Carmen entre las suyas y aplicado crema hidratante. Le estaba dando un masaje que con sólo mirar, relajaba.

¡Qué gusto contemplar a aquellas dos mujeres! alegres, riendo, llenas de vida envueltas en una atmósfera de cariño y complicidad. Nadie hubiera sospechado que Ana está en la etapa inicial de la enfermedad de Alzheimer, ni que Carmen, a sus 90 años, acaba de superar un ictus y aunque está estupenda, a menudo se despista, se desorienta, se le olvidan las cosas. Eso sí, ambas aparentan diez años menos tanto por su aspecto físico como por sus ganas de vivir.

 Y así de felices estaban cuando Carmen, emocionada, agradeció el masaje. Ana miró con nuevos ojos aquellas manos viendo entonces las huellas del paso del tiempo, suspiró y levantando la vista le preguntó:

          – ¿Qué edad tienes querida?

          – Pues ya son 90 si no me equivoco. Tengo 90 ¿verdad?Preguntó en voz alta.

Y lo que pude presenciar en aquel preciso instante fue absolutamente maravilloso. Ana rebosaba amor, seguía mirando a Carmen, ahora con gran ternura. Dejó de masajear las manos para simplemente sostenerlas entre las suyas de manera compasiva. Debía sentirse la adolescente de la familia, ¡y con razón!

Lo siguiente fue levantarse de la silla, invitando a Carmen a hacerlo también, y cuando las dos estuvieron frente a frente espontáneamente se fundieron en uno de los abrazos más tiernos y amorosos que he visto en mi vida. El amor inundó la sala, nos traspasó a todos. Se paró el tiempo.

Al cabo de poco aún emocionadas, se despidieron deseándose felices sueños. Ana se fue a su habitación y Carmen se quedó un rato más en la sala de estar interesándose por todos los ancianos, uno a uno, como acostumbra. Os aseguro que el modo en que se dirige e interactúa con ellos es digno de la mejor formación en acompañamiento y relación de ayuda.

Lo primero que hace es acercar su silla para sentarse junto a la persona a la que se va a dirigir, justo en el ángulo perfecto que le permite estar junto a ella mirándole a los ojos. Pide permiso, y se sienta a su lado inclinando ligeramente el cuerpo hacia adelante, mostrando interés. Lo siguiente es un saludo con una sonrisa amplia y cálida, toma una mano entra las suyas y pregunta:

  • Hola querida ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?

Les escucha, se desvive por atenderlos, acerca un vaso de agua a quien lo pide, da conversación, un beso, o presencia y compañía con una atención y un cariño que emocionan. Y así lo hace exactamente con todos, feliz, generosa, entregada, dándose y llenándose con cada uno de ellos. Sin duda, ese debe ser su secreto para haber llegado a unos espléndidos 90.

Queridos amigos, estas dos hadas buenas nos traen este breve cuento que no por real está exento de moraleja:

  • La actitud empática, la compasión, el amor no nacen de la mente sino del corazón.
  • El amor y la compasión nos liberan de la esclavitud del ego, de sus exigencias, de sus trampas, del ensimismamiento. A través del amor y de la compasión el ego se pone a nuestro servicio para manifestar y desarrollar nuestra verdadera esencia.
  • Estar centrados, en nuestro centro,  en el Ser, no tiene que ver con la cabeza, ni con la cognición, ni con el pensamiento. Estar centrado está relacionado con lo que los japoneses denominan Hara, nuestro vientre, el lugar de donde brotan la vitalidad, la fuerza, la energía, la estabilidad, el equilibrio y la presencia.
  • Necesitamos estar centrados para ser amorosos y compasivos, lo mismo que necesitamos cultivar el amor y la compasión para estar centrados.
  • La mejor herramienta para bajar de la cabeza al vientre es la respiración. Permanecer atentos a la inhalación y a la exhalación, al vientre que expande y se contrae nos ancla, nos centra, nos reconecta. Por algo será que la vida no se gesta en la cabeza sino en el vientre.

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

Jardinería, demencia y una mirada azul aguamarina

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingLlevaba tres días en la residencia y seguía perdido. Solo faltaban 4 días más, ¡y a casa! Toda una eternidad para alguien con demencia. 74 años, alto, fuerte, de complexión delgada, Juan tenía las manos curtidas de tanto trabajar al aire libre y unos ojazos preciosos de color azul aguamarina.

A simple vista, nadie hubiera sospechado que  hacía pocos meses había sido diagnosticado de demencia. Pero día a día, insidiosamente, la sombra iba ganando terreno enredándole la mente, nublando su pasado, implacable con el presente. Su mujer, de la misma edad y cuidadora a tiempo completo, se había tomado una semana de descanso que bien necesitaba.

Los días trascurrían para Juan sin un minuto de paz. Se levantaba de la silla a cada momento como aguijoneado por un enjambre de avispas. Caminaba sin rumbo ni propósito por los laberintos de aquel edificio.  Con frecuencia le caían unas lágrimas gruesas y cristalinas, entonces sí, era el único momento en el que se sentaba en la primera silla que encontraba, cabizbajo, derrotado, las manos en la cabeza preguntando al primero que pasaba que por qué le había abandonado su mujer, que él sólo quería volver a casa.

Solía dormir bien, de un tirón, la única tregua que le daba esa compañera infatigable. Pero por algún motivo esa noche no podía conciliar el sueño. Salió al pasillo, confundido, más perdido que nunca. Ahí lo encontró ella, apoyado en la pared, cagado de miedo.

Sorprendido, aliviado, aún desconcertado dejó que aquella extraña le guiara. Ya en la habitación Juan se sentó en la cama, triste, derrotado, ladeando la cabeza como buscando una explicación. Otra vez ese llanto grueso, cristalino, inconsolable y la eterna pregunta:

– ¿Por qué me ha abandonado mi mujer? Yo sólo quiero volver a casa. –

De nada serviría explicarle que su mujer le ama, y que en cuatro días estaría con ella. No podía retener esa información.

– ¿Te apetece un té? – Le preguntó la desconocida sentada a su lado.

La pregunta le pilló por sorpresa.

– Sí… – contestó.

Y compartiendo una taza de té, se le ocurrió una manera de ayudar a Juan. Había sido jardinero toda su vida, seguro que conectar con quien fue, con lo que amaba funcionaría.

– Juan, necesito tu consejo. Tengo un pequeño jardín y me gustaría plantar algunos bulbos, pero no tengo ni idea sobre eso. – Le dijo.

Por fin un cambio en su postura y un atisbo de luz en la mirada. Y así, sin más, Juan le empezó a explicar el cómo, cuándo y dónde de los bulbos. La sombra de la demencia, incansable, intentó jugarle una mala pasada cuando Juan se dio cuenta de que no podía recordar ni en qué jardines, ni para que familias había trabajado. Pero esta vez, ella fue más rápida que la sombra.

– Oye Juan, aquí tenemos un jardín enorme, precioso, pero que necesita un ojo experto. El invierno ha sido duro y nos vendría bien tu consejo para que vuelva a florecer en primavera.  Mañana nos espera un día de mucho trabajo ahí fuera.  ¿Qué tal si te acuestas ahora y descansas un poco?–  Le preguntó.

Juan asintió con la cabeza mientras el brillante azul aguamarina volvía a inundarle la mirada y ella le ayudaba a desnudarse y acostarse. Sentada a su lado sostuvo su mano, y le puso la otra sobre el pecho sonriendo, transmitiéndole paz, deseándole que descansara.

Consiguió dormirse, y no volvió a despertarse en toda la noche. Juan ganó la partida.

Elena Lorente Guerrero

 

Entrevista a ENRIC BENITO, Coordinador del Programa de Cuidados Paliativos del Servicio de Salud de las Islas Baleares: “El cultivo de la presencia es lo que te permite estar junto al paciente de manera sabia y compasiva.”

Presentar a Enric Benito Oliver es como abrir la compuerta de una presa e intentar contener litros y más litros de conocimiento, sabiduría y experiencia en un recipiente.
 
Enric lleva muchos años en el mundo de la medicina. Se doctoró y especializó en Oncología, la ejerció durante la primera mitad de su vida llegando a ser un oncólogo destacado y reputado. Trabajó a pie de cama, investigó sobre el cáncer y publicó numerosos artículos en revistas científicas de alto impacto. En el ecuador de su vida algo en su interior se rompió, no era feliz.
 
Se adentró en la sombra por un tiempo e inició el viaje más importante de su vida, el viaje interior. Esa aventura le ayudó a comprender que durante años había estado sofocando el fuego que ardía en su corazón. Se reconcilió con ello y tuvo el coraje de reorientar su carrera, su vida. Abandonó la oncología y se sumergió de lleno en los cuidados paliativos.
 
Desde entonces, Enric ha ejercido como paliativista durante más de veinte años cuidando a pie de cama, investigando, publicando, llegando a ser de nuevo reconocido, reputado, un referente. Y por encima de todo, feliz.
  • ¿Qué distingue a los profesionales que mejor saben acompañar al ser humano que sufre?

Los profesionales que estando junto al enfermo disfrutan de su trabajo suelen estar bien conectados con ellos mismos.

Los profesionales que tienen un nivel elevado de conciencia pueden al mismo tiempo que se conmueven con el sufrimiento del que tienen delante, mantener una estabilidad personal y buscar formas de ayudar al que sufre. El cultivo de la presencia es lo que te permite estar junto al paciente de manera sabia y compasiva.

Las emociones se contagian; tú eres humano y sensible y percibes el malestar del paciente. Pero al mismo tiempo, si quieres ayudar debes ser capaz de mantener la ecuanimidad y la actitud compasiva buscando la manera de ayudarle. Y eso lo puedes hacer si estás muy bien anclado en lo que tú eres, en tu propia presencia y al mismo tiempo eres consciente de tus límites.

El cultivo de la presencia, ecuanimidad y compasión hoy sabemos que es posible a través la meditación, el silencio, la oración contemplativa.

  • Cuidarnos para poder cuidar bien es imprescindible.

Los médicos, las enfermeras, los psicólogos ya lo intuíamos, pero no habíamos puesto palabras para compartirlo. Ayudar a los demás te permite aprender mucho sobre la vida, aprenderás lo que no te puede enseñar ningún libro ni ningún profesor, aprenderás a un nivel personal, vivencial, experiencial y lo que aprendas te transformará. Los enfermos te abrirán su corazón y tu actitud respetuosa y compasiva te permitirá acercarte y ser espectador privilegiado de la intimidad de su vida, en un momento en que ante la realidad del sufrimiento se caen las mentiras y todo es verdad.

Cada persona a la que ayudes te dejará una huella y poco a poco ampliarás tu conciencia e iras madurando como persona. La relación de ayuda es uno de los caminos de crecimiento espiritual mas sólidos.

El reto es llevar estas vivencias al ámbito académico. Que esta realidad que compartimos los sanitarios que nos arriesgamos a acompañar el sufrimiento se reconozca en el medio “científico”. Algunos pioneros como Michael Kearney, formado en S. Christopher Hospice en Londres, actualmente en California ha publicado algunos artículos fundamentales sobre espiritualidad, sufrimiento, y relación de ayuda.

Poniendo énfasis en los factores que permiten a los profesionales que trabajamos con el sufrimiento aprovechar esta relación de ayuda para aprender, crecer y madurar, en lugar de agobiarnos o quemarnos.

Kearney propone un modelo según el cual, el nivel de autoconciencia del profesional (awareness) determina su satisfacción profesional y le previene de la fatiga de compasión y del burn out. Según este modelo el profesional con elevado nivel de conciencia es capaz de establecer una relación empática que denomina “exquisita” (integración de la compasión y la sabiduría) de modo que consigue una relación “sanadora” de la que ambos, el paciente y el profesional salen transformados.

  • Aprender a ser empáticos sigue siendo la gran asignatura pendiente.

Bueno, si alguien trata de ser empático por haber hecho un curso y aplica una empatía de libro, no sentida, y no tiene un nivel de conciencia que le permita gestionar las emociones que surgen de la relación de ayuda, las que se generan en el entorno del sufrimiento, si no es capaz de discernir entre la emociones del paciente y las propias, se contagia y tiene un sufrimiento “vicario”, de forma que acaba quemándose.

Cuando conocí el trabajo de Kearney, que coincidía con mi intuición, pensé: “¡Si hoy en día tenemos cantidad de herramientas para evaluar esta propuesta! vamos a ver si es verdad esta hipótesis que él plantea, hasta ahora no tenemos evidencia”.

Así el grupo de Espiritualidad de la SECPAL con algunos expertos de la Universidad de Valencia diseñamos un estudio para verificar esta hipótesis. Pedimos a unos 1500 profesionales de la SECPAL que contestasen un cuestionario detallado, y obtuvimos un 37% de respuestas de profesionales, médicos, enfermeras y psicólogos.

Analizamos los resultados y.. ¿Sabes cuál es la variable más potente, la que determina que los profesionales estén contentos o quemados en el trabajo? Pues la más importante es el nivel de autoconciencia, (awareness), algo que tú puedes cultivar, a través de la oración contemplativa, la meditación, la práctica del mindfulness.

Este trabajo se ha publicado en el Journal of Pain & Symptom Management el mes de agosto de 2015 y en una tesis doctoral de una compañera, enfermera de mi equipo y docente en la Universidad de les Illes Balears.

  • El grado de consciencia es modificable. Depende de la disposición de cada uno.

Hay variables del profesional que tú no puedes cambiar, edad, género, pero hay cosas que sí que se pueden modificar, aportar formación e información. De forma resumida diríamos:  si usted quiere trabajar en cuidados paliativos lo más importante es que usted cultive su propia espiritualidad.

Porque, en definitiva, tú eres la herramienta de cuidado, y cuando entras en la habitación del paciente llevas contigo todo lo que eres. Si tienes miedo llevas miedo, si tienes coraje, confianza, … llevas esto, lo que tú eres. Desde esta perspectiva, si quieres cuidar de manera eficiente y sin sufrir, es un imperativo ético que cultives tu propia dimensión espiritual.

Otros autores corroboran esta aproximación, así, Joan Halifax una maestra Zen del Centro Upaya, o el Centro del Cultivo de la compasión de la Universidad de Stanford.

Son iniciativas que unen las tradiciones de sabiduría oriental, con la neurociencia moderna, explicando cómo funciona el cerebro en relación a la compasión, y la experiencia clínica para ofrecer formación a los profesionales en este ámbito.

Nuestro equipo ha aportado evidencia en este sentido a través de este artículo sobre “la vida interior de los profesionales que trabajan con el sufrimiento”. Disponible en:

http://www.jpsmjournal.com/article/S0885-3924%2815%2900086-X/abstract

  • Anatomía del Espíritu…

Desde el año 2004 desde el Grupo de trabajo sobre Espiritualidad de la SECPAL hemos buscado entender y compartir el significado del sufrimiento , la espiritualidad y la sanación para incorporar este conocimiento al cuidado de nuestros pacientes. Como resumen destilado de este trabajo (publicado en la monografía SECPAL nº 6 ESPIRITUALIDAD EN CLINICA: Una propuesta de evaluación y acompañamiento espiritual en cuidados paliativos)  accesible en:

http://www.secpal.com//Documentos/Blog/Monografia%20secpal.pdf

 podríamos decir que:

– Una persona básicamente es consciencia en evolución con un anhelo inagotable de plenitud, todos anhelamos desarrollar el máximo potencial de nosotros mismos. Y esta dimensión interna se estructura a través de estar en contacto con nosotros mismos, con los demás y con lo demás, (lo trascendente).

– La persona es consciencia con anhelo de plenitud en relación con uno mismo, con los demás, y con lo demás. Estos son los tres ejes para trabajar recursos espirituales: intra-inter-trans personales.

  • Háblanos de la dimensión Intra.

Todos tenemos necesidad de sentido, y de coherencia. Todos necesitamos  ser coherentes con nosotros mismos, con nuestros valores, y también que nuestra vida tenga sentido. A la hora de dejar esta vida, no es lo mismo tener esta dimensión bien llena, he hecho lo que he venido a hacer y ahora he de partir, que no saber porque estoy aquí.

Desde la perspectiva de cómo podemos ayudar al paciente a través de la comprensión de nuestro mundo interior, intentamos estructurar esta dimensión intrapersonal,   reconociendo dos aspectos básicos, el sentido, pero también coherencia personal es decir la armonía entre lo que pienso, lo que siento, lo que digo, y lo que hago.

Cuando nos enfrentamos a nosotros mismos, que es lo que hacemos cuando se acaba nuestra biografía, el sentido dado a nuestra vida y la coherencia con nuestros valores pueden suponer una fortaleza o una necesidad, según hayamos vivido.

El sentido y la coherencia son necesidades espirituales universales, da igual si soy budista, cristiano, musulmán  o agnóstico.

  • Sobre la dimensión Interpersonal.

Llegamos a este mundo sin manual de instrucciones y cuando nos enteramos un poco de cómo funciona todos  hemos cometido algunos errores.

Todos tenemos necesidad de perdón, de reconciliación. Cuando tu exploras la dimensión espiritual de alguien, te das cuenta de que el perdón es una necesidad universal; necesitamos estar en armonía con las relaciones que consideramos importantes para nosotros independientemente de las creencias que tengamos.

  • La dimensión Trans.

La relación con lo demás, aquello que no soy yo, ni los demás, lo que quedara de mi cuando ya no este, lo trascendente. En nuestro modelo antropológico intentamos ofrecer una perspectiva transconfesional, más allá de la religión.

Pensamos que la trascendencia puede estar basada en dos aspectos:

En el sentido de pertenencia, si durante mi vida he descubierto que yo no me he dado la vida a mí mismo, yo he venido aquí pero alguna cosa me ha traído. Este yo que se llama Enric no lo ha hecho.  Esto que me ha traído y me sostiene y hace que respire, que esté despierto, que tenga conciencia es lo que me sostiene. Yo pertenezco a algo más grande que este personaje que estás leyendo ahora y creo que esto que me sostiene lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo incluso cuando este cuerpo desaparezca.

Esta es la trascendencia en el sentido de esperanza, de que esto puede ser que siga. La esperanza puede ser de muchas maneras, puedo creer que existe el cielo, o que veré a mis antepasados. Sea cual sea nuestra creencia, todos tenemos  necesidad de pertenencia y de trascendencia.

También pensamos que hay gente que no ha descubierto esto y además está bastante en contra de cualquier cosa que le pueda oler a religión, pero que también tiene esta necesidad de trascendencia y tenemos la oportunidad de explorarla y acompañar a esa persona, trabajando el legado, la herencia.

Algún paciente puede decirte “Mire yo no creo en nada pero ahí fuera hay un árbol que planté, y tres hijos que no estaban cuando yo llegué y ahora están”. O sea hay algo que en este mundo ha cambiado porque la huella que yo dejo cuando me marche aquí está, no creo que haya nada más, pero por lo menos esta necesidad está cubierta porque creo que he dejado una huella en este mundo.

  • ¿Cómo abordáis estas cuestiones vitales con el paciente?

En el grupo de Espiritualidad de la SECPAL elaboramos un cuestionario con estos ejes, para estructurar la manera en que nos acercábamos  al enfermo. En la práctica nunca utilizo un cuestionario, pero en este mundo académico, necesitamos validar las herramientas y por ello hicimos este cuestionario. La intención era dar pistas a los clínicos para que tuvieran una estructura a la hora de hacer el acompañamiento espiritual no confesional, desde una perspectiva humanista y universal.

Finalmente decidimos aplicarlo a una serie de pacientes en doce equipos diferentes en toda España desde geriátricos, hospitales, unidades de paliativos, atención domiciliaria. Recogimos como 120 pacientes para ver la consistencia interna del constructo. Desde el punto de vista de la metodología, no puedes sacar un cuestionario si no sabes que mide cada ítem.

Se publicó en 2014 en una revista americana de impacto, y este es la herramienta de la SECPAL que se conoce como cuestionario GES (de Grupo de Espiritualidad SECPAL).

¿Qué pasa en la práctica?  que cuando te acercas a un enfermo, a la persona que se va, puedes acompañarla sin paternalismo, desde la simetría moral como seres humanos.

Vamos a verlo desde la perspectiva de su relación consigo mismo, su coherencia con sus valores, como le quiere la gente que está a tu alrededor, como se ha relacionado con los demás, si ha llegado a experimentar en algún momento en su vida que es parte de algo más grande que si mismo, si ha dejado alguna huella en alguno de los que quedan. Esta exploración si se hace desde el respeto y el interés genuino por el otro puede aflorar los recursos y necesidades espirituales que hemos comentado y permitir apoyarse en las fortalezas y aceptar las necesidades de modo que a aceptación del cierre de la propia biografía sea armónico y sereno.

  • ¿Qué ocurre con los temas pendientes que tan a menudo mantienen prisionero al enfermo?

La manera de acompañar está basada en las fortalezas, pero si en un momento dado hay alguna carencia, por ejemplo me llevo mal con mi hermana, pues ahora es el momento de solucionarlo, etc.. como una guía para poder hacer el acompañamiento con herramientas y metodología, no religioso ni místico, sino muy práctico.

  • ¿En qué proyectos estás implicado actualmente?

Enric Benito OliverEn 2009, cumplí 60 años y me di cuenta que en cuidados paliativos ya lo había hecho todo y lo único que me quedaba por hacer era ir de usuario, cosa que ocurrirá un día de estos y este día debería hacerlo bien, después de tantos años explicando como hay que hacer par morirse bien, no podría defraudar a mis alumnos. Decidí entonces que debía prepararme y después de ver a tantos irse, sabía que los que se van bien, son los que han vivido bien, es decir que han hecho aquello que les ha llenado, lo que habían venido a hacer.

Este año para irme preparando me regalé una jubilación parcial, 70% de jubilación y un 30% de trabajo, desde entonces dirijo investigación, doy cursos, conferencias, publico, escribo. Y sobretodo tengo tiempo para mi para hacer lo que me gusta, estar con mi familia, pintar, salir en bici o en piragua..

En 2011 me encargaron Coordinar la Estrategia de Cuidados Paliativos de las Islas Baleares cuyo objetivo es que cualquier persona de esta comunidad con necesidades de cuidados paliativos tenga acceso a una atención profesional humanizada de calidad al nivel que sea, domicilio, hospital, residencia. Llevamos ahora 4 años y hemos podido ampliar recursos, formar profesionales y compartir un modelo integral de atención que esta tratando de cambiar el viejo paradigma por una visión mas humana de la persona enferma y de la profesión sanitaria.

  • El enfoque paliativo a tiempo ahorraría mucho sufrimiento. Los cuidados paliativos no son exclusivos del final de la biografía.

Hace falta generar evidencia de la eficiencia de los cuidados paliativos como modelo de atención que ahorra mucho sufrimiento y al mismo tiempo mucho dinero: Los hospitales de agudos están llenos de enfermos crónicos, que son tratados como si fueran a ser curados, salvados de algo que no es una enfermedad, simplemente el proceso de morir a un coste inhumano y económicamente insostenible.

Estamos tratando de evaluar los tratamientos, y exploraciones que se han hecho a las personas que han fallecido en los hospitales, en su ultimo mes de vida, queremos conocer para mejorar la calidad y la eficiencia de lo que les hacemos.

Se necesita un cambio de paradigma en el que volvamos a poner a la persona enferma en el centro de la atención y el sistema a su servicio para aliviar su sufrimiento.

  • Fuiste oncólogo durante muchos años y más tarde decidiste reorientar tu carrera dedicándote en exclusiva a los cuidados paliativos ¿Qué te llevó a dar ese giro?

Mis orígenes son humildes, un chico de pueblo, con un hermano discapacitado que acaparaba toda la atención en casa. La única forma de que se fijaran en mi era sacando buenas notas, así que gracias a mi hermano me puse a estudiar la carrera de médico, que me pagué con becas.

Cuando tengo 45 años teóricamente he triunfado en la oncología, estoy haciendo investigación, tengo un ego inflamado, imagínate un chico de pueblo que llega alto, pero que estaba cada vez más triste por dentro, y  la crisis culminó en una depresión.

Fui al psiquiatra y me recetaron Prozac. Yo miraba al psiquiatra a los ojos porque no  entendía lo que me pasa y me daba cuenta de que él tampoco. Y me pregunto ¿Cómo puede ser que esté tan triste si he triunfado? Tengo todo lo que deseaba y sin embargo no soy feliz. Decidí buscar la respuesta, busqué desesperadamente, y descubrí que la respuesta no era biológica ni química, era una crisis de sentido, y empecé una búsqueda de un par de años a través del yoga, fui a India y busque en mi interior hasta encontrar después de un largo y doloroso proceso, las respuestas.

  • Esa vivencia tan profunda marcó tu destino.

Sí. Durante los seis meses de baja y búsqueda, finalmente me di cuenta de que tenía una herida en el corazón, procedente de mi infancia, a raíz de la muerte dolorosa de mi abuelo. Soy un sanador herido, y descubrí que al mismo tiempo a través de esta herida podía acercarme a los que sufren en el momento de la muerte y ayudarles. Es un  don que me permite acercarme con ecuanimidad y compasión.

Cuando me acerco a los enfermos lo hago de forma exquisita, los miro y rápidamente siento la capacidad de conectar y lo que ocurre en esa interacción es algo natural para mi y que el enfermo nota y se siente reconocido y siento que mi presencia puede ser de ayuda.

Esta practica repetida me ha llevado a aprender mucho de esta etapa de la vida. Y es lo que después he tratado de compartir a través de mis publicaciones.

  • Reconciliación y coherencia.

Cuando salí de mi proceso de descubrimiento al que me llevó lo que llamaban depresión, volví al servicio decidido a dejar la oncología y dedicarme a los cuidados paliativos. Mis compañeros oncólogos decían, pobre Benito ahora le ha dado por los cuidados paliativos, señal de que sigue deprimido. Yo sabía que había encontrado un filón en mi interior y que debía seguir mi intuición. ¡Estoy mejor que nunca!. Esta fue una de las decisiones mas importantes de mi vida.

A mis 49 años regresé al ICO, hice el master en cuidados paliativos, y a partir de ahí dejé la oncología completamente por coherencia. Desde entones la vida me ha llevado en volandas  y sigo disfrutando de hacer lo que siento que he venido a hacer.

  • ¿Cómo te sientes en este momento de tu vida?

Estoy contento, hago lo que me gusta, y soy propietario de lo mas importante, de mi tiempo y mi agenda, personalmente siento que he cubierto la parte mas importante de lo que da sentido a mi vida y creo que lo ahora me queda por hacer es profundizar en la comprensión de la relación de ayuda y tratar de enseñar lo que he aprendido de los enfermos a otros profesionales.

Sigo practicando diariamente la meditación y tratando de cultivar una conciencia lucida y mi dimensión espiritual. Suelo hacer varios retiros en silencio al año. Y me alegra ver como hay un despertar de la conciencia y al mismo tiempo que la humanidad se enfrenta a retos aparentemente peligrosos hay  un desarrollo muy esperanzador de la relación entre ciencia y espiritualidad, así como serios intentos de entender la naturaleza de la conciencia. Una nueva aproximación a la realidad que puede trascender la visión limitada de la ciencia actual y de nuestra comprensión de la realidad y como consecuencia de nuestra relación con ella.

  • Para terminar ¿Qué te gustaría compartir con los profesionales de la salud?

Me gustaría que recordaran el día que tomaron la decisión de elegir su profesión, de dedicarse a cuidar a los demás y que trataran de reconocer que esta decisión fue un momento importante, una respuesta a una llamada. Una llamada que surgió de su interior. Ser fiel a este compromiso supone cultivar el corazón compasivo que aquel día les movió a esta profesión.

También recordarles que a través de la relación de ayuda con los enfermos que les va trayendo la vida, se nos ofrece una oportunidad única, la de aprender de si mismos, de los demás y de lo importante, de la maravilla que nos construye por dentro. Y finalmente descubrir que el amor es mas fuerte que la muerte.

Como comento en una de las charlas, dice el filósofo del diálogo Martin Buber: “A Dios nadie le ha visto, pero cuando alguien sufre y otro se acerca para ayudarle, surge una presencia entre los dos que los transforma a ambos”. Esta es la experiencia a la que puedes acceder desde una actitud compasiva genuina, sin esperar nada, aproximándote desde tu interés auténtico en ayudar al otro, en su fragilidad y vulnerabilidad.

Esto nos da miedo porque cuando la relación se establece, no desde el paternalismo sino desde la simetría moral, nos pone en contacto con nuestra propia vulnerabilidad. Sin embargo cuando eres capaz de pasar por encima de tu propio miedo para ayudar al otro, cuando tu compasión supera a tu miedo se crea la oportunidad para la conexión intima y para la sanación. La experiencia es transformadora para ambos, la persona que sufre y la que acompaña salen transformados. El ejercicio repetido de la compasión ante el sufrimiento acaba convirtiéndose en un camino de despertar espiritual.

En resumen, el ejercicio en profundidad de nuestra vocación, desplegando la compasión por el sufrimiento de las personas que cuidamos, nos puede llevar a un despertar espiritual, que nos conduzca al desarrollo del máximo potencial de nosotros mismos. En la medida que hemos sido llamados al cultivo de la compasión en el entorno del sufrimiento, este camino nos pertenece y los profesionales sanitarios no deberíamos conformarnos con menos.

Inverewe Gardens Poolewe

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De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Lectores:

Enric Benito es un hombre fuerte, apasionado, hecho a si mismo, un líder nato. Esa es la impresión que me causó cuando hablamos.

Belén Pérez, enfermera que ha trabajado con él codo con codo, ya me había hablado de Enric; pero fue Gabi Heras quien nos conectó. Gracias a los dos por ponerme en la pista.

Enric contagia su entusiasmo y su certeza con tanta intensidad que, después de escucharle durante casi dos horas durante nuestro encuentro por skype, sentí que sólo acabábamos de empezar.

De esa larga conversación ha surgido esta gran entrevista, que es más bien una clase magistral,  y un “espabila y despierta” para los profesionales de la salud independientemente del ámbito donde ejerzamos.

Querido Enric, gracias de corazón por recordarnos lo urgente e imprescindible que es cuidar el universo emocional y espiritual de las personas. Sin duda, quien no se suba a este carro está obsoleto.

¡Bienvenido a De tots els Colors! Es un honor que formes parte de esta familia de almas grandes y comprometidas con el cuidado de lo invisible, lo intangible, lo esencial. Abrazos y los mejores deseos para que sigas sacudiendo almas, generando consciencia.

Elena Lorente Guerrero

 

Entrevista a Juani Lahuerta, Profesora de Yoga: “Gracias a la Enfermedad por ser mi Camino”

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingLas tres vidas de Juani Lahuerta Casedas configuran un relato bello y duro a partes iguales.

Esta es la historia de una mujer maravillosa que descendió a los infiernos de una enfermedad que la mantuvo atrapada en la discapacidad durante 16 años. Estaba tan convencida de que la epilepsia era al mismo tiempo, una oportunidad de aprendizaje para ella, como de despertar la bondad en los demás, que enfrentó la vida apartando el miedo.

La práctica del yoga y la meditación fue lo que la sostuvo en los momentos más difíciles de la enfermedad, y en las situaciones que fueron auténticas pruebas de vida sin tregua ni descanso por algún tiempo.

A su lado ha estado siempre Tomás, su marido, su enfermero y su compañero de vida. Ya sabéis que a veces la realidad supera la ficción, os garantizo que no hay superhéroe que esté a la altura de las hazañas que este hombre ha hecho para salvarle la vida a su mujer.

Preparaos para una experiencia inolvidable.

 LA PRIMERA VIDA DE JUANI, ANTES DE DEBUTAR CON UNA

EPILEPSIA REFRACTARIA.

  • ¿Quién eras antes de debutar con una epilepsia refractaria? ¿Cómo era tu vida?

Pues era una estudiante de empresariales con una vida tranquila. Desde luego que para nada me imaginaba que iba a surgir en mi vida algo así. Cuando me preguntaban los médicos si en mi familia había habido alguien con este problema, pues no que sepamos. Pero bueno, me tocó a mí, tenía algo que aprender, estoy convencida de ello. Las cosas duras nos enseñan, aunque a veces es duro llevarlas.

De niña era muy diferente a mis padres y a mis hermanos. Mis padres pensaban que era muy rara y yo que si no sería adoptada.

Vine de serie un poco diferente, veía a un niño pisar a una hormiga e iba a pedirle explicaciones de a ver que le había hecho a él la hormiga. O iba a ver al alcalde reclamando más papeleras para que la gente no tirara los papeles por la calle.

La gente tenía miedo a la muerte y yo, siendo pequeña, les decía que a lo que le tenía miedo era a la vida ¿Quién sabe lo que vamos a vivir y cómo va a ser? Morirte es, pues nada desapareces y ya está, el cuerpo descansa, y ¿Por qué le vas tener miedo a eso si es un momento?

Murió mi abuelo cuando yo tenía 6 años, veía a la gente llorar y yo estaba convencida de que mi abuelo iba a volver a vivir, nadie me había hablado de la reencarnación y a esa edad pensé en ella.

Y sigo igual, no tengo miedo a la muerte y a la vida…. pues no sé, más de lo que me ha pasado ¿Quién sabe lo que puede suceder? nunca sabemos… pero como estoy convencida de que existe la reencarnación, si esta vida está siendo así, la próxima será mejor y será por algo que esto pase.

Desde aquí, reflexionando sobre mi historia de vida, quiero aprovechar para dar las GRACIAS a mis Padres y hermanos y a toda la Familia Lahuerta Casedas por su apoyo en los momentos mas dificiles y su comprensión. Su apoyo en mi proceso siempre ha sido vital, se han volcado  y con muchas situaciones muy difíciles. Papá,  Mamá,  Pilin, Pedro. Gracias de Corazón.

LA SEGUNDA VIDA: 16 AÑOS CONVIVIENDO CON UN TIPO DE EPILEPSIA

POCO COMÚN, CON SINTOMATOLOGÍA POCO HABITUAL

Y RESISTENTE ALA MEDICACIÓN.

  • ¿Cuándo tuviste la primera crisis epiléptica?

Cuando terminé la Licenciatura de Empresariales me enfrenté al mundo laboral comenzando a trabajar en empresas llevando la administración y contabilidad. Entonces empezaron las ausencias y las pérdidas de conocimiento sin saber a qué se debía. Durante minutos, varias veces a la semana mi cerebro me desconectaba de esta realidad y dejaba este plano pasando a otro, sin ser consciente de que hacía o pasaba. Caminaba sin rumbo, me quitaba ropa.

Empecé a buscar ayuda por lo psicológico y no encontré nada que diera respuesta. Surgió la incertidumbre y la búsqueda de a qué se debía mi epilepsia.

Vi un folleto de una asociación de epilépticos de Zaragoza, contacté con ellos y fui a una de las reuniones que hicieron donde justamente un neurólogo hablaba sobre epilepsia y allí me convencí de que eso era lo que me pasaba.

Los síntomas que yo tenía oídos de la epilepsia es que tienes convulsiones, pero es que hay muchos tipos y una de ellas es de las más raras que es la que me tocó a mí. Te desmayas, pierdes el conocimiento, haces cosas sin ser consciente.

Y bueno probaron conmigo todo tipo de medicación pero no había manera de controlarla. Tardaron años en encontrar la causa y pasé a ser una persona discapacitada, pensaba que con este problema sería difícil encontrar trabajo cuando lo necesitase. Pero lo que más me importaba cuando sufría una ausencia era asustar a la gente que estaba a mí alrededor.

  • ¿Cómo era tu día a día con la enfermedad, con la discapacidad que suponía?

Dependía de mi pareja para poder hacer cosas que antes hacía sin riesgo alguno, por ejemplo dejé de conducir, me planteé incluso no seguir con Tomás, que se pensase bien el seguir conmigo porque no quería hacerle daño y no sabíamos lo que podía pasar. Vivir así es muy duro, pero él continuó a mi lado.

El estrés Laboral me llevó a empeorar y llegué a sufrir 13 crisis diarias y a convulsionar.

  • ¿Qué opciones de cuidado buscaste?

Fueron 16 años en manos de médicos, combinando la medicina convencional con terapias alternativas. Al final yo decía, ya no quiero ir a más médicos, la gente sabía del caso, te recomendaba un médico que le había ido bien a su hija con un caso parecido, y lo pruebas todo, fuimos a San Sebastián, a Galicia.

En Galicia fuimos a un médico que no quería ninguna de las pruebas que ya tenía hechas, escáner, electroencefalogramas y de hecho nos cobró 6.000 euros por la visita, me mandó un montón de medicación diciéndome que me curaría, pero no consiguió nada más que sacarnos el dinero. Y ese médico salió en televisión como uno de los mejores neurólogos de España.

  • Duele que hayas pasado por eso. Suele ser una crítica a la medicina integrativa o las terapias complementarias por parte de algunos profesionales de la salud. Ese último recurso para personas desesperadas por encontrar una solución a su enfermedad.

Tomás: De hecho tanto en la medicina oficial como en la no oficial nos hemos encontrado con los dos tipos de casos, personas muy humanas que intentan hacer por ti todo lo posible, y que luego puede resultar o no. Y todo lo contrario.

Me acuerdo de un acupuntor que te llevó durante dos años con medicina tradicional china, con fitoterapia china y al final te dijo: “mira hasta aquí puedo llegar, si en dos años no hemos conseguido que esto haya mejorado, creo que tienes que buscar otras vías”. Fue honesto.

Por otro lado, estuvimos otros dos años con otro neurólogo en Barcelona y no había forma, llegó a unas dosis de medicamento en los que había muchísimos efectos secundarios y muy graves, la calidad de vida durante todo ese tiempo se resentía muchísimo, llegaba a tener invalidez para el trabajo. Hablábamos con ellos y no había forma de intentar abordar otra vía de hacerlo.

Juani: Probaban conmigo medicaciones que salían nuevas y al final me sentía como un conejillo de indias. Me decían que la medicación nueva la tenía que probar, perdí cantidad de kilos y yo ya soy delgada, con otras me mareaba y casi me caía por la calle, veía las cosas doble, al final me quitaban esa pastilla pero les costaba mucho también.

  • Antes de la intervención quirúrgica ¿Qué profesionales te visitaban?

Un neurólogo y un psiquiatra. Pero el neurólogo cuando se enteró de que mi marido, Tomás, era enfermero me dijo:

– “A mis consultas tienes que venir siempre con tu marido porque sino, no vas a entender nada de lo que yo te diga”.

Y dije:

– ¡Pero bueno! este señor a lo mejor no entiende lo que me pasa a mí.

  • O a lo mejor no sabía explicarlo de forma sencilla y comprensible para todo el mundo.

Claro, lo tendría que explicar de alguna otra manera. Además si le contaba que había ido a alguna consulta privada se partía de risa y me decía que gastaba el dinero y que no iba a conseguir nada. Decidí que no quería que me visitase más.

Me ingresó una vez en el Hospital Miguel Servet para estudiar una de mis crisis. Me tuvieron con deprivación de sueño, y a pesar de eso, estando ingresada dos o tres días no me pasó nada y fue llegar a casa y tener una crisis y entonces este médico dijo que mi caso no era operable.

El nuevo neurólogo que elegí me dijo que podían estudiar mi caso en Barcelona, él creía que se podía operar. Y gracias a él estuvieron un año estudiándome en Barcelona y decidieron que sí, que era operable.

  • Durante estos 16 años de enfermedad y tratamientos estuviste a punto de morir varias veces ¿Cómo se supera algo tan traumático?

Juani: Durante las ausencias no me enteraba de lo que hacía, lo que a mi mente le apetecía, pues eso hacía.

Lo superé teniendo seguridad y confianza en una misma, además de pedir ayuda si hacía falta y recibirla de todos los que me rodean, sobre todo de mi marido, incluso de personas desconocidas.

Tomás: Claro, cuando tenía las crisis ella desconectaba de este plano y no sabía lo que hacía. Vas a 130 km/h por la autopista, ella va de copiloto y de repente le da una crisis, se quita el cinturón de seguridad y abre la puerta para salir. Frenazo, volantazo, y cogerla a ella para que no salga.

Otra vez íbamos caminando por el monte por una zona de cortados, ella iba delante y veo que de repente hace un movimiento extraño, se sale del sendero y empieza a bajar a trompicones, y era un cortado, 100 m de caída. Eché a correr a por ella y justo la agarré cuando estaba a punto de precipitarse, nos echamos a un lado en unos matorrales.

Estando en una piscina pública con los sobrinos estaba con ella pero de repente me giro y veo que se hunde, buceo, la cojo, la llevo a la orilla, la saqué arrastrando por el bordillo y allí empezó a toser y a sacar agua hasta que se le pasó.

Otra vez tuvimos que rescatarla entre dos, estaba flotando boca abajo en el agua.

Tuvo una crisis justo yendo en el tren, pero luego le queda un periodo de aura, no está en la crisis física en sí, se mueve de forma normal, pero todavía no se está enterando. Al bajar del tren, como todavía no coordinaba bien, resbaló y se cayó en la vía empotrada entre el tren y el andén, la gente empezó a gritar para que no arranara el tren porque se la hubiera llevado por delante. Tuvo unas moraduras muy grandes.

Fueron unas cuentas, y de hecho si pasaban varios meses sin que pasara nada pensaba, ay la que nos estará esperando.

Como un día que llegué a casa y me encontré comida por el suelo, ¿Qué ha pasado aquí? Y Juani estaba cocinando, hirviendo algo, dejó la cuchara de palo y estuvo removiendo ella con la mano mientras hervía el agua durante minutos. Todo porque se desconecta entera, no siente dolor, por lo tanto no retiró la mano. Fue una quemadura muy importante, tuvimos que curarla durante varios meses, estuvieron a punto de injertarle.

Así como unas cuantas, no murió porque no era su momento.

  • ¡Qué duro para los dos!

La gente no entendía como se atrevía, pero Juani siempre dijo:

“No puedo conducir ni por mi, ni por los demás. No me subiré a un andamio, pero por lo demás, intentaré llevar una vida normal.”

EL YOGA MARCA UN ANTES Y UN DESPUÉS EN TU VIDA.

  • ¿Cómo te adentraste en la práctica del yoga?

Tomás invitó a un yogui a uno de los cursos que preparó para el colegio de enfermería de Zaragoza. Vino de la India y presenció una de mis crisis, por aquel entonces yo ya había dejado mi trabajo.

Este yogui me observó y me dijo que yo me tomaba muy bien mis crisis, que era feliz con mi enfermedad y que tal como me desenvolvía en la vida podía ser un ejemplo de profesora de yoga no sólo desde el punto de vista físico sino también conductual.

Me eligió como su alumna en España para enseñar cómo vivir con una enfermedad siendo felices y cumplir uno de los principales objetivos del yoga que es vivir el día a día sin pensar en el futuro.

Le dije que no sabía si estaba preparada para hacer lo que él hacía, pero probamos. Me formé primero aquí en Zaragoza con José Francisco Gimeno, luego con Ángel Peiró, y después viajé a India para perfeccionar y beber de los “Orígenes”.

La verdad es que le estoy muy agradecida al yogui por haberme acercado al yoga. Siempre quise ayudar a la gente y ahora puedo tener un trabajo que me haga feliz ayudando y sintiéndote yo misma bien también.

  • ¿Qué te aportó el yoga inicialmente?

Conocer nuevas técnicas de cuidado que los médicos no me ofrecían, sólo recurrían a la medicación. Encontré una línea de autoayuda, de crecimiento, de aceptación sin la resignación de dejar de buscarle mejora.

También una forma de ayudar a los demás y de un ejemplo de posibilidad de vida con una enfermedad. Mis ausencias bajaron de 11-13 diarias a 3-4 semanales.

  • Tu viaje a India fue una apertura al….

No sé… quizás al Karma y al Aprendizaje. En la India estuve bien, tuve alguna crisis al llegar pero luego estuve casi dos meses sin tener ninguna, creo que estaba tan relajada y alejada del mundo en que estaba antes, desconecté de tal manera que igual mi mente también llego a recuperarse de alguna manera.

Conecté muy bien con la gente local, me invitaban a sus poblados, incluso a una a boda india y allí piqué una cosa de la mesa que me sentó mal. Pasé días con diarreas, vómitos, me deshidraté, no absorbía la medicación y entré en un estado de crisis psicóticas con visiones fuera de la realidad. Ellos nunca habían visto a una persona así intentaron ingresarme en un Psiquiátrico, ¡imagínate un psiquiátrico en India!…

Por suerte también avisaron a mi Marido que llegó a tiempo en ayuda para rehidratarme, medicarme. Suerte que es Enfermero y Naturista.

¿Sabéis eso de que piensas que ya nada puede empeorar? Pues India no sabe de eso y nos dio un poco más de Karma.

El taxista atropella a uno y lo mata, la tarjeta de crédito caducó hacía un mes, no teníamos dinero ni para un taxi, y os contaría así unas cuantas más.

Pasaron muchas cosas y el Yoga y la Meditación fueron para Tomás y para mí nuestra tabla de salvación.

Todo me sirvió para adquirir más seguridad para enseñar yoga ya que lo aprendo en sus orígenes y aprendí a vivir una vida tranquila sin preocupaciones ayudando a la gente a ver cómo sus problemas no tienen tanta importancia y pueden vivir con ellos siendo felices.

  • Tomás ¿Cómo viste todo lo que sucedió en India?

Me costó 8 años querer volver a ese país. Ellos hablan de lo que denominan karma exprés y eso es como hacer una limpieza profunda y en poco tiempo y me debían estar esperando a mí también para que además de Juani limpiara también yo.

Me preparé en 2 horas un viaje a la india, metí cuatro cosas en la mochila, las cosas que se me ocurrieron, tuve suerte porque algunos medicamentos eran fuertes y se podían considerar drogas, me hubieran podido parar en la frontera.

Cogí un autobús a Madrid, y en el aeropuerto tuve que liarla para encontrar billetes, Madrid-Frankfurt, Delhi, Bombay. En 28 horas estaba allí.

Al llegar encontré a Juani en una situación delicada, totalmente deshidratada, síndrome de pliegue, lengua seca, ojos hundidos, no absorbía la medicación después de una semana de diarreas y vómitos, era como un esqueleto prácticamente, con los sentidos fuera de sí, veía imágenes, hablaba a los objetos, una cosa muy tremenda. Poquito a poco fui rehidratándola, y pudo ir absorbiendo la medicación.

En cuanto llegué al centro de yoga nos pidieron que nos marcháramos de allí porque no querían tener nada que ver con nada que tuviera relación con problemas mentales, y el maestro espiritual que conocemos allí estaba de gira en Holanda, no pudimos contactar con él.

Nos marchamos pasando una noche en un hotel. Fue una noche muy mala, con mucha complicación, Juani seguía mal, con muchos gritos, pensé que si no encontrábamos un sitio más tranquilo llamarían a la policía.

  • ¿A dónde fuisteis?

Tomás: Habíamos contactado con varias misiones humanitarias con las que queríamos estar allí, porque yo iba a ir 3 meses después para estar con ella y hacer varios proyectos allí.

Contacté con la orden religiosa establecida en India que conocía de Zaragoza, les expliqué la situación y me dijeron que podíamos ir ya mismo.

Unas cuantas horas de taxi y allí la siguieron rehidratando la trataron con mucha dulzura, había comida española.

Al cabo de una semana pensamos que ya podía volar, y pensamos en marcharnos, pero a veces las cosas no son tan fáciles. Me detuvieron en el aeropuerto y me convertí en un ilegal en la india. Empezó otro karma diferente.

  • ¿Más karma por limpiar?

Eso parece. Nosotros habíamos dejado todas nuestras pertenencias en el convento, la ropa, el dinero, el botiquín porque ya nos marchábamos. Una hora antes de coger el vuelo los de aduanas me preguntaron que como entré en el país. Al entrar en el país no sellaron el pasaporte, era ilegal.

Gracias a un conocido del aeropuerto conseguimos una moratoria de 24 horas para ver que se podía hacer, pero el problema era que no teníamos ni dinero para coger un taxi para volver al convento.

Uno de mantenimiento nos pagó un taxi, que atropelló a otro, le pasó por encima, y cuando pensé en hablar con la embajada para que me sacaran de allí las monjas me dijeron que como hablara con la embajada no salía de India en 2 meses, que no sabía lo que era la burocracia allí.

Me recomendaron que fuera a Air india y que me hicieran un certificado conforme has volado con ellos y luego a inmigración. Así suena muy fácil, pero en una ciudad de 25 o 30 millones de habitantes eso son 6 horas de viaje con un tráfico infernal, luego la oficina puede estar cerrada porque allí de repente te hacen una huelga o no llegas. Y vas haciendo como las etapas del laberinto, cada recoveco.

  • Siguiente etapa.

Consigo hacer todo eso, voy al aeropuerto y directamente me cogieron con las metralletas y al calabozo, rompieron el certificado oficial y a la papelera, que no valía. Iban pasando horas, cambiaban de guardia, me amenazaban, fue todo muy complicado.

Me traían el listado de pasajeros del avión con los 300 pasajeros y yo no estaba.

-.¿Es este tu vuelo? ¿Dónde estás?

– ¡No estoy!

– ¡Claro! ¿Por qué no estás? Dinos la verdad, ¿Cómo has entrado al país?

Y al final pensé, aquí algo hay que hacer porque no hay salida por ningún lado, la voy a liar gritando y a pedir que vengan, o me pegarán de leches o algo saldrá por algún lado. Conseguimos que volvieran a pedir el listado de pasajeros y lo que había ocurrido es que como era tan voluminoso el papel de fax se les había acabado y las últimas páginas se habían cortado, y como yo llegué el último al vuelo, pues ahí estaba el lío.

  • ¿Y ahí ya se solucionó todo?

Sales de allí, te sellan el pasaporte y piensas que ya está solucionado. Noooo! perdiste tu billete, problemas para conseguir otro billete, conseguir dinero en una misma moneda ya que la tarjeta de crédito me había caducado la semana anterior.

Juani: En la india es así, te pasa una cosa y se te va a complicar en otra. No planifiques nada porque seguro que no te va a salir así.

  • ¡Vaya prueba de vida!

Tomás: Fue un aprendizaje muy interesante, yo no hablo prácticamente inglés, y en 28 horas estaba en otra sociedad diferente, en otra lengua, y con lo impactante que puede ser india, y las diferencias culturales, de comunicación, el valor del tiempo tan diferente. No puedes ir con el chip occidental porque te dan por todos lados.

Hemos vuelto alguna vez mas, y ha pasado lo mismo, íbamos con un proyecto pero india nos ha marcado el suyo, hay que fluir con el país y seguir viviendo.

Juani: Si, cuando volvimos a España me costó 2 o 3 meses centrarme aquí porque seguía con la mentalidad puesta en la india. Allí sí que tienes que vivir el momento y no pienses en nada más, o en lo que puede ser después.

 DESPUÉS DEL PERIPLO EN  INDIA, DE NUEVO EN ZARAGOZA.

  • Cuéntanos primero sobre el Centro de formación de yoga en India.

Tomás: Hay varios centros, India es muy grande. Cuando India quiso exportar el yoga a occidente se encontró con que aquí cuestionábamos que hubiera funcionado durante 2000 o 3000 años. Les exigieron estudios científicos que demostraran que funcionaba.

Entonces el gobierno indio hizo unos campus de convalidación científica del yoga, uno de ellos es este donde fue Juani, el kailvalyadhama en Lonavala,  en la región del Maharastra. Son  3 pisos enteros dedicados a los textos sagrados y todos los estudios que han hecho, tienes un hospital donde solo trabajan con yoga, un laboratorio y la escuela de formación. También tienen una revista de tirada mensual.

Allí han publicado todos los estudios comparativos que se han ido haciendo. Patología tratada con medicación convencional, y con tratamiento yóguico (alimentación, pranayama-respiración, asanas-posturas, Kriyas de limpieza). Hacen analíticas semanales comparando resultados. Y tienes todos los resultados con tratamiento yóguico y con tratamiento occidental.

  • ¿Empezaste a trabajar como profesora de yoga?

Juani: Después de hacer los estudios oficiales del gobierno indio empecé a dar clases en Zaragoza con muy poquitas alumnas, ahora ya tengo un grupo muy majo, pero a mí me daba igual tener a una, a dos, a tres, con hacer que estuvieran bien yo estaba bien.

Imparto Clases en el Colegio de Enfermería de Zaragoza en la C/ Bretón 48 y en el Centro Cívico de San José, el Teodoro Sánchez Punter y lo hago en horario de mañanas y tardes para quien trabaje a turnos no tenga que perder semana.

Las Personas que acuden a las clases van mejorando sus problemas físicos y psíquicos. Por ejemplo fóbicas que ya salen de casa solas, alumnas que consiguen un embarazo después de años sin poder, mejora de los efectos de la quimioterapia, pierden peso, se puede reducir la medicación en depresivas, insómnicas que duermen, personas que mejoran en seguridad, autoestima, disminuyen las contracturas, el estrés…y ves el mundo con otras gafas cambiando el sentimiento de vida.

  • ¿Qué significa para ti el yoga?

Es un Camino de Crecimiento, de Humanidad, de Lógica, de Mejora Física y Psíquica, de Aceptación y Superación, de Filosofía de Vida, es mi Vida junto con mi familia.

En el yoga he visto cosas que yo ya creía e intentaba practicar desde siempre, si además hay algo que puedo enseñar a los demás, a no acaparar a no querer más de lo que se tiene, no aparentar lo que no eres, de esa manera conseguirás que la gente que hay a tu alrededor te acepte también como eres. No juzgar a los demás. Esas cosas apartarlas. Tenerlo también como una filosofía de vida.

Estos valores también los enseño en clase. El yoga que el yoga tiene como unas escaleras que van subiendo: la primera es yama, la segunda niyama (qué hacer y qué no hacer), la tercera asana, el cuarto pranayama y va subiendo. A occidente nos ha llegado el yoga directamente por el tercer y el cuarto escalón, ejercicios y respiración, y todo el mundo empieza el yoga por ahí, y se saltan los dos primeros.

  • Darte a los demás ¿De qué te libera?

Me hace mejor y me siento bien conmigo misma, es lo que siempre busqué desde niña, cuidarme y cuidar de los que lo necesitan.

LLEGA LA CIRUGÍA, A LAS PUERTAS DE TU NUEVA VIDA.

 

  • Un tipo de epilepsia difícil de tratar.

Tomás: Los médicos ya nos explicaban que dentro de la epilepsia hay un porcentaje de este tipo, crisis parciales complejas, y que dentro de estas hay un porcentaje que son muy resistentes a la medicación y que no se controlan. En la epilepsia en general, hay un 80% que se controla muy bien con medicación, hay otro 10% que mejora con la medicación y hay otro porcentaje que no mejora. Y tú puedes caer en cualquiera de esos.

Lo curioso fue que ya la diagnosticaron en Zaragoza como no operable, pero también es cierto que no sabíamos que había una posibilidad de monitorizarla 24 horas hasta conseguir grabar una crisis y tener los datos más fehacientes posible, y allí es donde se pudo decidir si era candidata a una intervención quirúrgica o no, con sus riesgos claro.

Estuvo ingresada en Barcelona una primera semana y luego otra semana más conectada a encefalograma 24 horas, sin poder levantarte de la cama ni para orinar. Y le monitorizaron 3 o 4 crisis, le retiraron toda la medicación, y allí vieron donde estaba el origen, la zona de gliosis, todas esas cosas.

Desde el punto de vista neurológico no estaba mal llevaba, la cirugía tiene que ser el último recurso. Se intenta primero con medicación y es lo que hicimos también combinándolo con cromoterapia, con terapia neural, con las mil y una, nada funcionó, salvo el tiempo que estuvo en la India, nunca tuvo ninguna crisis allí, y no sabemos porque.

Juani: Después de un año de pruebas en Barcelona, me visitó la cirujana y me preguntó si me había pensado bien lo que me iban a hacer, que me iban a quitar un hueso del cráneo, y que se me podía infectar el cerebro, que tendría que ir con mucho cuidado. Unas cosas me decía que eché a llorar allí en la consulta, y a pesar de ello siguió hablándome de esa manera y pensé: “yo no quiero operarme con esta mujer”.

Me ayudaron mi familia y Tomás a pensármelo mejor y decidí que sí, entonces cuando quise operarme, con los recortes sanitarios al primer hospital le quitaron la unidad y me pasaron al Hospital Clínic de Barcelona y allí estaba el neurocirujano pionero en operar casos como el mío en España.

Cuando le comenté a este cirujano lo que me había dicho la otra médico, me dijo: “la conozco porque ha sido alumna mía y sé cómo te habrá hablado, de todas formas tú no te preocupes que intentaremos que vaya todo lo mejor posible”.

Y así ha sido, me trataron como si fuera su hija, y ha sido una pasada.

  • Háblanos de tu experiencia en la UCI.

Mi paso por la UCI fue breve. Es un lugar solitario que viví con esperanza y alegría, pensaba que por fin todo había acabado. Incluso los médicos decían que era la única paciente que veían sonreír, estaba convencida de que si estaba pasando por todo aquello era para algo. El ver a mi familia en las visitas me aportó la parte HUMANA que necesitaba. Sentí que la profesionalidad debe llevar unida el Calor Humano.

  • Tu alegría fue un regalo para los profesionales que te cuidaron.

Tomás:  Recuerdo que Juani estaba feliz. Me acuerdo por ejemplo que pidió una dieta vegetariana que es lo que come habitualmente y le pareció que lo hacían bien y entonces me pidió que les mandáramos algo a los de cocina en agradecimiento. Fui a por unos regalos y les pedimos a las auxiliares de la planta que los llevaran a cocina y nos dijeron que igual era la primera vez que alguien llevaba un detalle para ellos.

Juani: Me estaban cuidando por todos lados y sentía que lo tenían que saber.

TRAS LA NEUROCIRUGÍA EMPIEZA LA TERCERA VIDA DE JUANI.


  • ¿Cómo te encuentras ahora?

He necesitado casi un año y medio de recuperación. No tengo ausencias, pero aparecieron crisis diferentes que antes no tenía, alteraciones psiquiátricas y anímicas. Cuando me operaron me dijeron que como me habían tocado un área del cerebro que afectaba al comportamiento, que más que neurología me iba a tener que llevar psiquiatría.

He pasado por etapas muy extrañas, no sabía lo que quería, pierdo mucho la memoria por todos esos movimientos que ha habido en el cerebro. He tenido momentos de labilidad emocional, me ponía a llorar por cualquier cosa sin saber porque, al final eso también se ha pasado.

Me siento de nuevo yo misma como lo fui hace años. Mi vida y la de mi marido comienzan de nuevo, vuelve la libertad para los dos.

  • ¿Cómo ha sido tu experiencia como paciente? ¿Qué te ayudó a lo largo de tu proceso? ¿Qué echaste de menos?

Ha sido un continuo control médico y búsqueda de soluciones que llegó a agotarme. En ocasiones eché de menos la empatía médica.

Me ayudó el Yoga, la Familia, las Amigas, mis Alumnas, las ganas de vivir que encontré en mi autoayuda, con la ayuda a los demás y sobre todo Tomás, mi compañero de vida.

  • Tu vivencia de la enfermedad te hace experta ¿Qué consideras que podría mejorar la calidad de vida de las personas con epilepsia?

Un mayor conocimiento de la epilepsia por la gente ya que he visto que es una enfermedad que se confunde con la locura. Muchas de las personas que la padecen la guardan en secreto por ese miedo al qué pensarán.

En Las Facultades de Medicina podrían quitar la Asignatura esa que parece que les graban de “Cómo ser Dios y Amo de tu vida” y Poner la de “Obligatorio Humanidad y Empatía”.

  • ¿Crees que las nuevas tecnologías podrían ser un buen apoyo en la epilepsia? ¿Te gustaría contribuir de algún modo?

Yo solía ir con una tarjeta en la cartera con mis datos, explicando lo que me pasaba, que estaría bien después de la crisis, y el teléfono de Tomás.

Tomás: La versión antigua de una app.

Juani:  Jajaja, es verdad. Sí, creo que pueden ayudar para alertar a la familia en caso de tener una crisis. Si mi experiencia puede servir, si puedo ayudar en algo, me gustaría hacerlo.

  • El diálogo entre pacientes, familiares y profesionales es imprescindible para crear opciones de cuidado acordes a las necesidades reales ¿Qué iniciativas hay respecto a la epilepsia?

Hay asociaciones de epilépticos en las que nos reunimos pacientes, familiares y en ocasiones participa algún neurólogo y psiquiatras. Hacen una Buena Labor.

  • ¿Qué haces para mantenerte sana? ¿Qué es importante, qué es prescindible?

La práctica continua del yoga no sólo como profesora sino también en mi vida diaria, hago ejercicio. Soy vegetariana y me gusta la medicina natural. En los casos que la necesito prefiero acudir a ella si es posible antes que a la medicación que con la que tomo para que la epilepsia para que no debute de nuevo ya es suficiente.

El silencio que es encontrarte contigo mismo y cosas que a lo mejor te hacen dar mil vueltas en la cabeza, en ese momento apartarlas y estar tranquilo. Hay que buscar el silencio de vez en cuando, ayuda muchísimo. Yo lo encontraba en cada ausencia sin ser consciente de ello. A veces quería desaparecer y acabar con todo. Después lo encontré en el Yoga.

Es Imprescindible la conciencia de amor al planeta y a los demás. Por eso viajo con ONGs, hago voluntariado, ecología, y cumplo los Yamas y Niyamas del Yoga: Qué hacer y qué no hacer: No acumular, ser sincera, no aparentar, no violencia, etc, etc.

Esta sociedad te valora sólo por lo que tienes, por lo que haces, no por quien eres. Sin valores estamos muertos, somos sólo Capitalismo.

  • ¿Qué has aprendido de tus dos vidas anteriores y qué anhelas de la tercera?

Que no todo lo que parece malo lo es. Hay casos como el mío en el que una enfermedad te lleva a lo que siempre habías querido aunque sea a costa de otras muchas cosas. Me gustaría poder olvidar todo lo que ha sucedido durante los años de enfermedad, como si nada de ello hubiera pasado y aunque es algo difícil estoy en su bonito camino. Gracias Enfermedad por ser mi camino.

  • ¿Y tú Tomás?

He llegado a la conclusión de que la gente es buena, en todas partes hay gente buena. Juani tenía sus crisis ante desconocidos, por la calle, en cualquier parte, yo no estaba presente, y nunca hubo nadie que se aprovechara de que ella no estuviera en esta realidad. Si ella tiraba la cartera la gente se la recogía y se la daba. Una vez en una de las sesiones de yoga se quitó la ropa y se fue a dar una vuelta por el centro en sujetador, y la gente enseguida la tapó, la apartó para proteger su intimidad.

  • Juani, ¿Qué te gustaría transmitir a la sociedad?

Lo importante que es cuidarse y dejarse cuidar. El ofrecer nuestra ayuda es algo que tampoco está recompensando y ayudando a cada uno nos ayudamos.

Lo importante que es saber escuchar.

  • ¿Y a los profesionales de la salud?

Que se pongan siempre en el lugar del paciente. Humanidad y Empatía tarjeta de visita y primer paso ante cualquier actuación.

  • ¿Quién es Juani en Esencia?

Una persona sencilla y sensible contenta de ayudarse a sí misma y ayudar al planeta y a los demás. Una viajera en este mundo en busca de Crecimiento y Amor.

* * *

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Lectores y Amigos:

Es un honor, un placer tener a Juani con nosotros. Esta mujer de aspecto frágil, de sonrisa dulce y fácil desprende felicidad por todos los poros de su piel. Es un ejemplo de vida, de resistencia, de determinación y de confianza absoluta en la VIDA.

Juani está invitada a las jornadas de cuidados del cuidador en el Hospital de lesionados medulares Asepeyo en Madrid que tendrán lugar en noviembre. Va a estar enseñando técnicas yóguicas y compartiendo su experiencia sobre cómo teniendo una discapacidad puedes vivir intentando llevarlo lo mejor posible.

Os animo a que hagáis difusión de la entrevista porque su testimonio es sanador. Ojalá surjan más oportunidades como la que le brinda el Hospital Asepeyo para que Juani pueda seguir ayudando a mucha gente a través de su ejemplo. Una clase magistral de vida. Podéis contactar con Juani a través del e-mail:  tomasnaturista@gmail.com

Tu sonrisa inunda el blog, Juani. Gracias de corazón! También a ti Tomás. Os deseamos todo lo mejor. Abrazos llenos de luz, cariño y amor.

Elena Lorente Guerrero

Ahora si que Comprendo lo que son los Cuidados Invisibles, por Concha Germán

De tots els Colors-  Bringing Colour to NursingQueridos Lectores y Amigos:

Damos la bienvenida al blog y al Grupo Enfermería y Medicina Integrativa a Concha Germán Bes, Profesora titular de enfermería en la Universidad de Zaragoza. Coordinadora del Master Universitario de Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería.

Con Concha nos une la forma de entender la profesión. El cuidado respetuoso, adecuado, oportuno de los aspectos invisibles y esenciales de la persona marca la diferencia en la relación terapéutica, en su respuesta a las intervenciones y los tratamientos, e incluso e igualmente importante, en la realización de las técnicas por parte de la Enfermera.

Es un verdadero placer contar con la colaboración de una profesional con una trayectoria tan amplia tanto a nivel asistencial como en docencia e investigación. Os dejo con Concha y su primer post que es una maravilla.

* * *

Estando haciendo mis prácticas del curso tercero del grado en enfermería en un servicio de urgencias, me sucedió lo siguiente:

Una señora que traían en una camilla porque había tenido un episodio aún no esclarecido, iba gritando y pidiendo que llamaran a la familia. Aún no la habían explorado y venía solo acompañada por el personal de la ambulancia, no tenía acompañantes familiares. Estaba lo que se suele decir agitada y alguien le dijo que se calmara, que ahora la iban a ver y llamarían a su familia. La señora no prestó atención y siguió con los mismos gritos, llantos e intentando levantarse para irse del hospital. Alguien dijo, habrá que ponerle un sedante.

En ese momento tuve la idea de que había que abordarla de otra manera y usar lo que mi profesora llama “high touch care”, así en inglés, porque así parece que le damos más importancia.

Entonces me senté a su lado, cogí una de sus manos entre las mías, la miré a los ojos y con la mayor dulzura de la que fui capaz le dije: “Estamos aquí para ayudarle, fíjese somos varias personas que sabemos y queremos hacerlo”, dejó de gritar y me miró con dudas; con una de las manos le seguí apretando la suya, como dándole fuerza; con la otra le acaricié la cara, como se acaricia a un niño asustado. “Llamaremos a su familia, veremos que le pasa, estaremos con usted hasta que todo pase, confíe, de veras que vamos a hacer todo lo posible y, necesitamos que se calme”.

Noté como la señora pasaba de la tensión a la relajación de todo su cuerpo. Sostuve su mirada y le sonreí, mis palabras fueron “ahora todo está mejor señora Lucía” y ella asintió con su cabeza a la vez que apretaba mi mano. A partir de ese momento dejó de gritar.

Todos me miraron y mostraron su aprobación y cambió radicalmente el ambiente de trabajo con la señora.

Le escribo esto profesora porque “entonces comprendí el valor de los cuidados invisibles” y nunca se me va a olvidar.

Hasta aquí la experiencia contada en el diario reflexivo de una alumna de Erasmus.

El diario reflexivo es un instrumento de aprendizaje que pedimos a los estudiantes. Se les pide que reflexionen acerca de sus experiencias y que lo contrasten con la bibliografía. Para la enfermeras hay numerosas autoras y autores que pueden citarse en el fundamento teórico del cuidado; para mi una de las principales es Hidelgarde Peplau, su máxima es “En toda acción de cuidado hay relación interpersonal, y en ella salimos beneficiados o no, ambas partes”.

Quien lea estas líneas podrá comprobar esta afirmación: podría parecer que la beneficiada fue la señora Lucía, y lo fue, pero no fue la única; la alumna Isabel también salió beneficiada por la satisfacción que le produjo ver la reacción de la enferma, por haberla sacado del bucle de la tensión-miedo y porque nunca olvidaría el valor del concepto que teóricamente había aprendido en clase, y que en ese día de alumna de Erasmus en un hospital italiano había confirmado por si misma. Además sintió el reconocimiento callado pero evidente de sus compañeros y quizás, finalmente, también ellos aprendieron algo.

Hay otra propuesta que hacía Peplau y también numerosos psicólogos la hacen, “cuando las personas enfermamos o nos accidentamos, en suma cuando nos sentimos vulnerables reaccionamos a la infancia buscando la figura de nuestra madre, padre o equivalente” “por tanto no nos debe de extrañar que los enfermos quieran tener a su familiar a su lado” y seguía Peplau “a las enfermeras nos compete entender esta reacción y ocupar el rol familiar en ausencia del mismo” Mas aún, a veces se nos otorga de manera automática por afinidad o parecido físico, de voz o quien sabe que, a alguna figura familiar, puede ser madre, nieta, novia o las correspondiente figuras en masculino. ¿Quién no ha tenido la experiencia de cómo nos habla una persona anciana con dulzura, en tono familiar y solicitando nuestra atención? Esto de suplir los “roles familiares” nos puede explicar el trato que esperan de nosotros y mas aún cuando el enfermo es anciano y la enfermera es joven, en los roles de abuelo-nieta.

Quizás es que una gran parte de los cuidados invisibles se resume en la expresión “buen trato”. Pero esto lo dejamos para otro momento.

Sólo quiero terminar con un detalle más, Isabel al realizar el cuidado invisible técnica, ética y/o humanamente correcto ahorró al sistema dinero: coste de jeringuilla, de medicamento, tiempo, dolor y el coste ambiental del plástico. ¿Poco importante? Siempre recordaré aquel refrán que me enseño mi abuelo Salvador “un grano no hace granero pero ayuda al compañero”.

Concha Germán Bes

Profesora titular de enfermería en la Universidad de Zaragoza. Coordinadora del Master Universitario de Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería. cgermán@unizar.es

Referencias y lecturas aconsejables:

Peplau Hildergarde. Relaciones interpersonales en enfermería: un marco de referencia conceptual para la enfermería psicodinámica. Barcelona: Salvat, 1990. 264pp. Trata los aspectos psiquiátricos de los cuidados de enfermería.

Orkaizagirre Gómara, Aintzane. El regalo de Joel. Index de Enfermería [Index Enferm] (edición digital) 2013; 22(4). Disponible en http://www.index-f.com/index-enfermeria/v22n4/9321.php

Diez minutos son suficientes para establecer una relación de cuidado. Así lo experimentó la joven enfermera en un botiquín de guardia. Y así se lo hizo saber el paciente que había percibido la diferencia en el manejo de técnicas físicas y verbales. Sólo diez minutos para agradecer.

Notas de la autora:

En los textos utilizaré como genérico el término, persona usuaria, enferma o ciudadana. Expresamente no usaré el término paciente porque significa “pasivo” y atenta a los principios de un buen cuidado en el que paciente debe tener un grado posible de actividad y no de pasividad. La paciencia es competencia de quien asiste y cuida.

Utilizaré el término genérico de enfermera o enfermero, que son los actores de las acciones del cuidado.

 

 

* Entrevista a CRISTINA FRANCISCO, Enfermera: “Soy así porque soy enfermera, soy enfermera porque soy así”.

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


CRISTINA FRANCISCO DEL REY:

– EN ENFERMERÍA URGE delimitar de una vez por todas el objeto de estudio de la disciplina y de interés de la profesión, que no es otro que los cuidados de salud de las personas y los grupos. Y sobre esta base investigar, construir explicaciones para fundamentar y enriquecer la práctica cuidadora, desde todos los ámbitos. Es lo que haría visible nuestra aportación a la salud y bienestar de los beneficiarios de los cuidados enfermeros.

UN SISTEMA DE SALUD TIENE QUE GARANTIZAR LA ACCESIBILIDAD Y  EQUIDAD A TODA LA POBLACIÓN, A TODA. Y por supuesto respetar las decisiones de cada persona considerándola como sujeto activo de su proceso.


Me llamo Cristina Francisco, soy enfermera desde el año 1970. Ejercí en la clínica en diferentes hospitales de Madrid y Guadalajara, la mayor parte del tiempo en unidades de cuidados intensivos. Cuando yo comencé a trabajar como enfermera coincidió con la apertura de las primeras unidades de estas características y me supuso un reto muy estimulante, aprendimos todos juntos (enfermeras y médicos), recuerdo esta época como muy positiva en mi vida laboral.

He desempeñado diferentes puestos de gestión, como supervisora de unidad y como supervisora de área.

Posteriormente pasé a ocuparme de la planificación y desarrollo de la formación continuada en el hospital de Guadalajara. Más tarde me incorporo como profesora en la Escuela de Enfermería de esta misma ciudad.

Después vuelvo a Madrid como responsable de la unidad de Formación, Calidad e Investigación en el hospital Ramón y Cajal y otro periodo como supervisora en la unidad de pediatría de este mismo hospital.

Desde el año 1993 ejerzo como profesora en el Departamento de Enfermería de la Universidad de Alcalá.

Esto es a grandes rasgos mi vida profesional, de la que tengo la sensación de haber disfrutado mucho, he conocido a colegas muy interesantes, a gente con grandes valores, me quedan amistades de todos los lugares por los que he pasado y recuerdos muy gratos de mucha de la gente que he cuidado.


  • ¿QUIÉN ES CRISTINA FRANCISCO EN ESENCIA?

Pues soy una señora mayor, a punto de cumplir 60 años y ¿qué soy en esencia?, pues una profesora en los estudios de enfermería que trato de hacerlo lo mejor que puedo, de estar cerca de las estudiantes y los estudiantes, aunque a veces pienso que la diferencia de edad, que cada año es mayor por mi parte, es un impedimento… porque ellas y ellos siempre tienen la misma edad.

Y, en esencia, soy también madre, una madre que se siente muy orgullosa de sus hijos, soy una persona muy familiar, quiero mucho a mi familia más íntima, y muy amiga de mis amigas y de mis amigos.

Después de lo vivido, lo bueno, lo menos bueno y lo malo… me gusta la vida, comer, ir al cine, pasear, charlar, mirar fotografías, leer una novela, ver amanecer cada día y trabajar… en fin, las cosas cotidianas que están a nuestro alrededor y que después de cada palo, valoro más.


  • “¿ERES ASÍ PORQUE ERES ENFERMERA, O ERES ENFERMERA PORQUE ERES ASÍ?”

No se lo que es antes, esto me preguntaba mi hija María cuando tenia once o doce años, y no se cuando me he hecho como soy. Yo iba a ser maestra, que era lo único que se podía estudiar en la ciudad en la que vivía (Guadalajara), pero casualmente, cuando iba a empezar comenzaron los estudios de Enfermería (ATS, por entonces) y decidí estudiar enfermería (aunque nos llamábamos ATS, yo siempre me identifiqué más con el nombre de enfermera, no se porqué). La decisión fue porque como enfermera podía ir a trabajar a Madrid, y como maestra hubiese tenido que hacerlo en un pueblo. Entonces, para mi, Madrid representaba el no va más de lo cosmopolita.

Aunque pienso que la práctica de la enfermería, las enfermeras con las que he compartido el trabajo y las personas a las que he cuidado, son quienes me han ido haciendo como soy, sobre todo me han ayudado a desarrollar la parte más empática de mí, que era precisamente a lo que se refería mi hija cuando me lo preguntó, al verme actuar con una persona mayor a la que le atropelló un coche en la calle.


  • ¿QUÉ DESTACARÍAS DE TU TRAYECTORIA PROFESIONAL?

Como comentaba anteriormente, empecé ejerciendo en la clínica. Trabajando en la UCI del hospital Ramón y Cajal, a mediados de los años 1970, coincidiendo con el cambio del plan de estudios, el curso de nivelación, y a nivel más general con los “cambios sociales y políticos”, conocí a una de las enfermeras que más influido en mi evolución, Lucía Mazarrasa, esta enfermera que era responsable de la formación continuada en la hospital, me abrió el campo de la enfermería como disciplina. En esta época, y apoyada en lo que nos transmitía Lucia y los nuevos estudios, hice mis primeros trabajos y participación en Congresos, era un momento en que estas iniciativas contaban con el apoyo de los organismos y las instrucciones profesionales.

A partir de ese momento he compartido periodos con dedicación a la clínica y a la docencia, y también de una manera permanente a mi propia formación, reglada y no reglada, desarrollando una actividad científica e investigadora que finalmente concluye con mi doctorado.

Aunque, al hablar de mi trayectoria profesional, una conclusión que me gustaría destacar es que he disfrutado mucho con el ejercicio de la enfermería en sus diferentes ámbitos, no puedo saber como hubiese hecho otra cosa que no fuese la enfermería, pero lo que es cierto es que haciéndola he experimentado muchas satisfacciones.

Esta es una reflexión que frecuentemente hago con las estudiantes, les digo que pueden ser diversas las razones que les hagan haber llevado a estudiar y más tarde a ejercer la enfermería, pero que tengan la seguridad de que si se comprometen con un ejercicio profesional responsable serán muy felices.


  • ¿QUÉ APRENDISTE DE TU ETAPA COMO ENFERMERA ASISTENCIAL?

Muchas cosas, y de todas las personas que coinciden en los diferentes momentos de los cuidados. De las colegas he aprendido y aprendo constantemente. Recuerdo a un compañero que hablaba con las personas que estaban en coma, más tarde entendí que había explicaciones teóricas que fundamentaban esta manera de proceder. A otras compañeras que eran muy minuciosas con el cuidado de las necesidades básicas y las técnicas de los enfermos que cuidaban, a quienes se relacionaban muy bien con los enfermos y con el equipo, estas formas de hacer las fui incorporando a mi manera de hacer. Actualmente cuando me acerco a la clínica para el seguimiento de las estudiantes en sus prácticas observo actitudes similares.

De los enfermos también se aprende, recuerdo a personas que las guardo en mi memoria como modelos para cuando yo esté enferma. Igual que me hubiese gustado ser tan exquisita como Pilar Moreno con la higiene de mis pacientes, me gustaría llevar la enfermedad con tanta dignidad como lo hicieron Marcos, Elena o Teresa.

Un ejercicio de repaso a mi vida. Fue como coger una maraña muy liada y empezar a tirar de un cabo para ir haciendo un ovillo ordenado.

Viví momentos mágicos, porque un recuerdo me llevaba a otro, y este a otro, así comenzaron a cobrar cuerpo personas y situaciones de los diferentes momentos y cada vez eran más nítidas.

Aunque lo que ocurre con el recuerdo de las vivencias es que unas son positivas y me producían un buen estado de ánimo, me ponían contenta, pero también se materializaban recuerdos negativos y el efecto era el contrario. Mientras escribía hubo momentos en los que me descubría con una sonrisa y otros en los que llegaba a llorar.

  • ¿QUÉ TE APORTA LA DOCENCIA?

Me considero una privilegiada por dedicarme a esta área del ejercicio profesional. Me pagan por leer, estudiar, explicar e investigar y sobre todo por acompañar a jóvenes para que aprendan a ser enfermeras.

Aunque la dedicación a la docencia tiene una doble vivencia, por una parte, está el que no existen límites, se los pone cada uno, siempre se puede estudiar más, investigar más, preparar más y mejor las actividades con las estudiantes, compartir más con los colegas, hacerlo mejor…, la otra parte es que el poderlo haber hecho mejor frustra cuando no se hace tan bien como se hubiese deseado.

Las estudiantes aportan muchas satisfacciones, les ves como crecen en conocimientos y actitudes, y sobre todo cuando vuelven como profesionales, después de un tiempo tituladas, y valoran positivamente su paso por la escuela.


  • ¿QUÉ CUALIDADES, VALORES, COMPETENCIAS CONSIDERAS IMPRESCINDIBLES EN ENFERMERÍA?

La competencia profesional. La identificación de los cuidados humanos como la razón de ser de la enfermería y que se fundamente todo lo relacionado con ellos en los conocimientos que les den significado y por supuesto que se satisfagan de manera sistemática.

Claro que para ello es necesario establecer una buena relación de ayuda y amparar todas las acciones en principios éticos y deontológicos, pero con las bases conceptuales y metodológicas que comento.

Habrá personas que prefieran que les atienda una enfermera simpática, pero para otras puede ser más atractivo que sea seria, ocurre lo mismo con que hayan optado a la enfermería por “una llamada irresistible de vocación” o que lo hayan hecho por no poder acceder a otros estudios. Pienso que lo que si quieren todas las personas que necesitan atención enfermera es que se les atienda con profesionalidad, que no es otra cosa que con conocimientos, actitudes y habilidades que se aprenden y desarrollan, primero durante el proceso de formación y después con una práctica reflexiva.


  • SEGÚN TU OPINIÓN, ¿QUÉ URGE EN ENFERMERÍA?

Delimitar de una vez por todas el objeto de estudio de la disciplina y de interés de la profesión, que no es otro que los cuidados de salud de las personas y los grupos, como lo vienen poniendo de manifiesto las teóricas y pensadoras.

Y sobre esta base investigar, construir explicaciones para fundamentar y enriquecer la práctica cuidadora, desde todos los ámbitos. Para completar el circulo hacerse preguntas en la práctica que lleven a nuevas áreas de estudio e investigación, y así continuamente fundamentando los cuidados, aplicándolos, haciéndose nuevas preguntas, explicándolas y nuevamente aplicando los cuidados con las nuevas explicaciones.

Aunque puede sonar poco original es necesario aplicar el pensamiento enfermero desarrollado, los modelos de cuidados, en la práctica y hacerlo con la metodología propia, el proceso de cuidados y las clasificaciones más oportunas. Esta necesidad se viene planteando desde los años 1970 y no termina de cuajar y sin embargo es lo que haría visible nuestra aportación a la salud y bienestar de los beneficiarios de los cuidados enfermeros.


  • ¿QUÉ TRANSFORMACIONES CONSIDERAS NECESARIAS EN EL SISTEMA SANITARIO?

La salud es un derecho de todas las personas por el hecho de serlo, es lo que recogen las declaraciones de los organismos internacionales. Por lo tanto considero que los gobiernos, la sociedad, tienen que garantizar que todas las personas reciban la atención que precisan para gozar de la mejor salud posible. Dicho esto, entiendo que un sistema de salud tiene que garantizar la accesibilidad y equidad a toda la población, a toda. Y por supuesto respetar las decisiones de cada persona considerándola como sujeto activo de su proceso.

Por otra parte, respecto a las profesionales enfermeras, me parece que deben ser consideradas como cualquier otro profesional que tiene un campo propio. No entiendo bien, que se pueda elegir médico y no se pueda elegir enfermera, por ejemplo.


  • HÁBLANOS DE TU TRABAJO COMO COOPERANTE.

Hablar de mi actividad en países pobres como cooperante es muy pretencioso. Si que he realizado algunas actividades en países Africanos (Angola, Guinea Ecuatorial y Mozambique) y en América Latina (Nicaragua, El Salvador y Colombia), pero la actividad de cooperante requiere de una dedicación y manteniendo en las acciones que yo no realizo.

Mi estancia más larga fue en Guinea Ecuatorial, que ejercí como profesora en la Escuela de Enfermería durante un cuatrimestre, experiencia que fue muy significativa en todos los aspectos de mi vida.

Otras actividades han sido aportaciones concretas, “como experta” en algún proyecto, la coordinación de un proyecto de estudiantes de la Universidad de Alcalá en Centroamérica y la dirección de un proyecto de alfabetización para personas desplazadas en Colombia.


  • ¿QUÉ TE HA IMPRESIONADO MÁS?

La generosidad de quienes menos tienen. Así de concreto y sin tenerlo que pensar. Las gentes de las zonas más pobres son más generosas, parece como si existiera una relación entre cuanto menos se tiene más se comparte.


  • ¿CÓMO CUIDAN DE LOS NIÑOS, DE LOS ANCIANOS? ¿CUÁLES SON SUS VALORES?

Ancianos he visto pocos en los lugares que he estado, aquí en nuestro entorno las plazas están llenas de personas mayores, en los países pobres están llenas de niñas y niños. A los ancianos se les respeta, son un referente de sabiduría y experiencias para los más jóvenes.

En cuanto a los niños y niñas es muy llamativos verles sonreír, es raro ver llorar a una criatura, como se les suele nombrar. No se suelen observar cuidados especiales con los más pequeños, ni mimos especiales, ni expresiones especialmente tiernas. Si que se ve, frecuentemente, que los que son un poco más crecidos se ocupan de los más pequeños, y sobre todo de lo que impresionan es de estar felices, contentos… da mucho gusto ver a los niños y a las niñas por la calle, vestidos pobremente pero contentos, aunque sea vendiendo cualquier cosa con una cesta en la cabeza, aunque, por supuesto, es más grato verles con la cartera ir a la escuela.

  • ¿QUÉ DEBERÍAMOS APRENDER DE ELLOS E INCORPORAR EN NUESTRA FORMA DE CUIDAR, DE ENTENDER EL CONTINUUM SALUD-ENFERMEDAD Y LA MUERTE?

No se, no tengo conocimientos, ni percepciones para hablar de esto. Me parece que se ayudan mucho entre ellos cuando tienen cualquier problema. Si que he observa que ante cualquier acontecimiento, positivo o negativo, como puede ser la primera comunión, la fiesta de los 15 años de las niñas, el matrimonio, la emigración, una situación de enfermedad, la muere, etc., son situaciones que congregan a la familia y a los cercanos, pues bien, la respuesta además de la participación se pone de manifiesto porque cada persona aporta lo que puede, lo que tiene, dinero, comida, su trabajo.

Me parece que podríamos aprender de su sentido de la solidaridad para todos los momentos de la vida.


  • ¿DÓNDE TE VACÍAS?

Me cuesta vaciarme, me cuesta pedir ayuda en la cosa de los sentimientos, decir que estoy mal, sin embargo para las cuestiones materiales es todo lo contrario, pido ayuda sin pudor. Generalmente me reconcomo y rumio los problemas hasta que se solucionan o aprendo a convivir con ellos.

  • ¿DE QUÉ TE LLENAS?

De mi familia más intima y de mis amigas y amigos.

  • ¿QUÉ TE APASIONA?

No se, creo que nada me gusta tanto como para apasionarme, me gustan muchas cosas, que comentaba anteriormente, pero apasionarme… solamente la utopía de vivir en un mundo más justo, más sostenible y mejor preparado para la vida futura.


  • EN UN MOMENTO COMPLEJO COMO EL QUE ESTAMOS VIVIENDO, ¿QUÉ MENSAJE TRANSMITIRÍAS A LA SOCIEDAD?

Sería bueno que cada persona fuésemos capaces de ser con los demás como somos, y nos gusta que sean, con nosotras y nosotros.


  • ¿DESEAS COMPARTIR ALGO MÁS CON NOSOTROS?

Me parece que con mis respuestas he compartido mis pensamientos y sensibilidades sobre la profesión y la vida en general ¿qué más puedo compartir? Simplemente daros las gracias por dedicarme vuestro tiempo.

<De tots els Colors>: Muchas gracias Cristina por compartir tus experiencias con la misma cercanía y autenticidad que percibí al leer tus memorias, y por tu mensaje claro para enfermería. Gracias “por ser así”!