LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (IV)

Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad

Capítulo cuatro:

“De este modo vemos que no hay nada accidental en la enfermedad, ni en su tipo ni en la parte del cuerpo que es afectada; tal como otros resultados de la energía siguen la ley de causa y efecto. Algunas enfermedades pueden ser causadas por medios físicos directos, como aquéllas asociadas con ciertos venenos, accidentes y heridas, y grandes excesos; pero la enfermedad, en general, es debida a algunos errores básicos en nuestra constitución, como en los ejemplos ya citados.

Y así, una curación final y completa exige, no sólo el empleo de medios físicos, eligiendo siempre los mejores métodos que se conozcan en el arte de la curación, sino también el esfuerzo de eliminar cualquier defecto de nuestra naturaleza; porque en definitiva la curación viene del interior, del alma en sí, que con su benevolencia irradia armonía a través de la personalidad, cuando se le permite hacerlo.

Dado que hay una raíz principal en toda enfermedad, a saber egoísmo, también hay un método seguro y principal de aliviar todo sufrimiento: la conversión del egoísmo en dedicación a los demás. Con sólo desarrollar suficientemente la cualidad de olvidarnos de nosotros mismos en el amor y cuidado de los que nos rodean, disfrutando de la gloriosa aventura de adquirir conocimiento y ayudar a los demás, nuestros males y dolencias personales pronto llegará a su fin. Es la gran aspiración final: la pérdida de nuestros propios intereses en servicio  de la humanidad. No importa en qué estación de la vida nos haya colocado  nuestra divinidad. Ya tengamos un negocio o una profesión, ricos o pobres, monarcas o mendigos, a todos nos es posible llevar a cabo la tarea  en nuestras respectivas vocaciones y,  no obstante, llegar a ser verdaderas bendiciones para aquellos que nos rodean, comunicándoles el divino amor fraternal.

Pero la gran mayoría de nosotros tenemos mucho camino por recorrer antes de alcanzar este estado de perfección, aunque sorprende cuán rápidamente puede avanzar cualquier individuo si se esfuerza seriamente, probando así que no se confía de su pobre personalidad, sino que tiene fe implícita, que por el ejemplo y las enseñanzas de los grandes maestros del mundo es capaz de unirse con su propia alma, con la divinidad interior, y así todas las cosas son posibles. En muchos de nosotros hay uno o más defectos adversos que impiden particularmente nuestro avance, y es ese defecto, o defectos, los que debemos especialmente descubrir en nosotros, y mientras, trabajamos por desarrollar y extender el lado amoroso de nuestra naturaleza hacia el mundo, esforzándonos al mismo tiempo por borrar cualquier defecto en particular, llenando nuestra propia naturaleza con la virtud opuesta.

Al principio esto puede resultar un poco difícil, pero sólo al principio, pues es sorprendente lo rápido que crece una virtud auténticamente buscada, junto con el conocimiento de que con la ayuda de la divinidad interior, si perseveramos, el fracaso es imposible.

En el desarrollo del amor universal interior debemos aprender a darnos cuenta cada vez más que cada ser humano es hijo del Creador, que tiene en su interior la chispa divina,y que un día, y a su debido tiempo, alcanzará la perfección que todos anhelamos.

Por otra parte, la cuestión de la verdad o el error, del bien y el mal, es puramente relativa. Lo que está bien en la evolución natural del aborigen, estaría mal para el ser más ilustrado de nuestra civilización, y lo que para nosotros puede ser incluso un virtud, puede estar fuera de lugar, y ser incluso malo, en quien ha alcanzado la estapa del discipulado. Lo que nosotros denominamos erróneo o malo es en realidad bueno en otro lugar,  y por tanto algo puramente relativo. Recordemos también que el mismo patrón de idealismo es también relativo.

Por ello  hemos de tener compasión y caridad por los demás porque nos queda por recorrer aún un largo camino para alcanzar el nivel de nuestros hermanos mayores cuya luz brilla a través del mundo en todas las épocas. (…) Cuán infinitamente más deberíamos reconocer nuestra propia fragilidad, humildemente, ante el gran Arquitecto del universo!

Si la crueldad o el odio cierran paso a nuestro progreso, recordemos que el amor es el fundamento de la creación, que en cada alma viviente hay algo bueno,  y que en los mejores de nosotros hay algo malo. Buscando lo bueno en los demás,  incluso en quienes primero nos ofendieron, aprenderemos a desarrrollar, aunque sólo sea un poco de compasión, y la esperanza de que puedan vislumbrar mejor camino; luego aparecerá el deseo de ayudarles a elevarse. La conquista final de todos se hará por medio del amor y la bondad, y cuando hayamos desarrollado suficientemente estas dos cualidades nada será capaz de asaltarnos, ya que estaremos llenos de compasión y no ofreceremos resistencia; pues, una vez más, por la misma ley de causa y efecto, la resistencia es la que nos perjudica.

Nuestro objetivo en la vida es seguir los dictados de nuestro yo superior sin dejarnos desviar por la influencia de los otros y esto sólo puede conseguirse siguiendo amablemente nuestra propia senda, pero al mismo tiempo sin interferir con la personalidad de otro o causar el menor perjuicio por cualquier método de odio o crueldad.

Debemos esforzarnos en aprender el amor por los demás, comenzando quizá con un individuo o incluso un animal, y dejar que este amor se desarrolle y extienda cada vez más, hasta que sus defectos opuestos desaparezcan automáticamente. El amor engendra amor, así como el odio engendra odio.

– La cura del egoísmo se efectúa dirigiendo a los demás el cuidado y la atención que dedicamos a nosotros mismos, aumentando así su bienestar hasta olvidarnos de nosotros mismos en el empeño. (…) no hay forma más segura de curar el egoísmo y los subsiguientes desórdenes que ese método.

– La inestabilidad puede ser erradicada desarrollando la autodeterminación, tomando decisiones y actuando con decisión en lugar de vacilar y dudar. Aunque en principio cometamos errores,  es mejor actuar que dejar perder las oportunidades por falta de decisión. La determinación no tardará en desarrollarse, el miedo a zambullirse en la vida desaparecerá, y las experiencias guiarán nuestra mente a efectuar juicios mejores.

– Para erradicar la ignorancia no debemos temer las experiencias, sino actuar con la mente despierta y los ojos y los oídos bien abiertos para captar toda partícula de conocimiento que se pueda obtener. Al mismo tiempo, debemos mantenernos flexibles de pensamiento para evitar que las ideas preconcebidas y los prejuicios formados nos priven de la oportunidad de obtener un conocimiento más amplio y más fresco. Debemos estar siempre dispuestos a expandir la mente y rechazar cualquier idea, por firmemente arraigada que esté, si una amplia experiencia nos muestra una verdad mejor.

– Al igual que el orgullo, la codicia es un gran obstáculo al progreso, y éstos deben ser eliminados sin contemplaciones. Los resultados de la codicia son bastante graves, porque conducen a interferir en el desarrollo anímico de nuestros semejantes. Debemos darnos cuenta de que cada ser está aquí para desarrollar su propia evolución de acuerdo a los dictados de su  alma, y sólo de su alma, y de que ninguno de nosotros debe hacer nada, salvo alentar a nuestro hermano en ese desarrollo. Debemos ayudarle a tener esperanza y, si está a nuestro alcance, aumentar su conocimiento y sus oportunidades de progreso en este mundo.

Así también nos gustaría que los otros nos ayudaran a ascender por el dificultuso y empinado sendero de montaña que es la vida,  así del mismo modo debemos estar siempre listos para tender una mano solidaria y brindar la experiencia de nuestros amplios conocimientos a un hermano más débil o más joven. Deberá ser una actitud similar a la del padre con el hijo, al maestro con el hombre, o del camarada al camarada, dando cuidados, amor y protección en la medida que se necesiten y sean beneficiosos, sin interferir nunca con la evolución natural de la personalidad, que sólo debe ser dictada por el alma.

Muchos de nosotros cuando éramos niños y en las primeras etapas de la vida, estábamos mucho más cerca de nuestra alma de lo que estamos años después, y tenemos entonces ideas más claras de nuestra función en la vida, de los esfuerzos que se esperan que hagamos y del carácter que debemos desarrollar. La razón para esto es que el materialismo y las circunstancias de nuestra época, y las personalidades con las que nos asociemos, nos alejan de la voz de nuestro ser superior y nos atan firmemente a los lugares comunes con su falta de ideales, todo lo cuál es evidente en esta civilización. Dejemos que los padres, el maestro, y los camaradas se afanen siempre por alentar el crecimiento del ser superior en aquellos sobre los cuales recaen el maravilloso privilegio y la oportunidad de ejercer su influencia, pero exijámosles que dejen en libertad a los demás, igual que ellos esperan recibir también esa libertad.

Así, de forma similar, busquemos los defectos de nuestra propia constitución y eliminémoslos desarrollando la virtud opuesta, suprimiendo así de nuestra naturaleza la causa del conflicto entre el alma y la personalidad, que es la primera causa básica  de la enfermedad. Esta acción, por si misma, si el paciente tiene confianza y fortaleza, brindará alivio, salud y alegría.

Tenemos que aprender a desarrollar nuestra individualidad de acuerdo a los dictados de nuestra alma sin temer a ningún ser humano y sin que nadie interfiera o nos disuada de desarrollar nuestra evolución, ni del cumplimiento de nuestras obligaciones y de suministrar ayuda a nuestros semejantes. Cuanto más avancemos, más grandes serán las bendiciones para todos aquellos que nos rodeen.

Tenemos que cuidarnos especialmente en nuestra ayuda a los demás, quienes quiera que éstos sean, de esar seguros de que el deseo de ayudarles procede de los dictados de nuestro ser interior y no de un falso sentido del deber impuesto por sugestión o por la influencia de una personalidad dominante.

Una de las tragedias que resultan de los convencionalismos modernos es de este tipo, y es imposible calcular las miles de vidas obstruidas, las muchas oportunidades  perdidas, la penas y el sufrimiento causados (…).  Pensemos en tantos hombres y mujeres a los que se ha impedido quizá hacer una gran obra en pro de la humanidad porque su personalidad fue atrapada por la influencia de un individuo del que no tuvieron valor de desapegarse; los niños que, desde edad muy temprana, sienten la llamada de una vocación y, sin embargo, por dificultades de las circunstancias, disuasión  de otros y debilidad de propósitos, se adentran en otra rama de la vida, en la que ni se sienten felices ni capaces de desarrollar su evolución como de otro modo podían haber hecho. Son sólo los dictados de nuestra cociencia los que pueden decirnos dónde está nuestro deber, con quién o con quiénes hemos de  servir; pero, en cualquier caso, hemos de obedecer sus mandatos hasta el máximo de nuestras capacidades.

Por último, no tengamos miedo de zambullirnos en la vida; estamos aquí para obtener experiencia y conocimiento, y poco aprenderemos si no enfrentamos las realidades y ponemos nuestro empeño. Esta experiencia puede obtenerse a la vuelta de cada esquina, y las verdades de la naturaleza y la humanidad pueden alcanzar la misma efectividad, o más quizá, en una casa de campo que entre el ruido y las prisas de una ciudad.”

* * *

Queridos Lectores:

Actualmente podemos encontrar flores de Bach fácilmente y en diferentes presentaciones. El hecho de que esté al alcance de todos de manera tan sencilla y accesible  favorece que  lleguen a todo el mundo, lo cual es muy positivo. Del mismo modo, es fácil caer en el error de banalizar unos remedios tan útiles y facilitadores de crecimiento interior,  y de salud.

Deseo que este acercamiento al pensamiento de Edward Bach amplie el horizonte de conocimiento más allá de los frascos y las flores…, y os acerque a la gran riqueza interior que podemos llegar a alcanzar.

Los tan mencionados ” aquí y ahora”, y el “conócete a ti mismo”, tienen sentido cuando están en relación con los demás, cuando nos ayudan a poner conciencia de nuestra libertad para decidir y por tanto, de nuestra huella y responsabilidad en el mundo, nuestro mundo más cercano, cotidiano e inmediato…


<Det tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.

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Entrevista a MONTSERRAT VINUESA, reflexiones en torno a la anorexia nerviosa: “Las enfermedades mentales son las grandes desconocidas. A nivel educativo habría que proyectar la importancia de los valores perdurables y sanos. A nivel social, hay que evolucionar”

Queridos Amigos:

Me alegra profundamente dar la Bienvenida a la Familia del blog a Monserrat Vinuesa y a su hija Mireia, dos personas muy queridas.

Montserrat ha sido muy generosa compartiendo su vivencia como madre de una joven afectada de anorexia nerviosa y que, afortunadamente, logró superar.

Sus reflexiones son una luz que alumbrará el camino de aquellos que ahora mismo están atravesando este mismo desierto.

Al mismo tiempo, Montserrat pone de manifiesto todo lo que nos queda por mejorar si queremos que nuestra sociedad sea más comprensiva, solidaria, sana y responsable.

* * *

  • ¿Cómo empezó todo?

Creo que no existe un momento en concreto. Es como una situación que se va alargando en el tiempo, y que en un principio eres incapaz de ponerle nombre.

Hablas de que tu hija está perdiendo peso. Escuchas en el entorno familiar que está más guapa “pero que no se pase”  y un buen día, después de comentarlo a viva voz:

/”Mireia, ¿Quieres decir que no te has adelgazado demasiado?”

ya no prestas atención a su respuesta sino que percibes un hecho físico contundente: la forma de los brazos , el color de la piel, y al cabo de 48 horas un :

“Mama, quiero hablar contigo, la situación se me ha escapado de las manos y no puedo más!!!” 

….Y la evidencia toma forma.

  • ¿Cómo viviste el proceso?

Mal, muy mal. Son tantas sensaciones que hacen acto de presencia en tu mente…, pero esta vez todo es real, mi hija está sufriendo una enfermedad que no entiende casi nadie, pero que yo si puedo comprenderla pero sé que no puedo ayudarla yo sola.

Y mi propia personalidad ansiosa me dificulta aceptar que no será rápida la solución y que no dependerá de mi, sino sobre todo de ella. Pero actúo, actuamos y tomamos decisiones y todos nos ponemos en marcha, a su lado.

Ella sufre y no estamos preparados para reciclar este sufrimiento y convertirlo en apoyo. El aprendizaje es lento pero gracias a muchísimas cosas y creo que a la existencia de amor, vamos equivocándonos, rectificando y siguiendo adelante.

Todos hemos perdido en este camino, pero en el fondo también hemos ganado a largo plazo : confianza en nuestra familia, descentralizar toda la responsabilidad de la que me había apoderado yo sola, y permitir creer que hay tiempo, que hay esperanza, que de todo se aprende y que hemos sufrido si, pero que ahora ya se ha terminado.

  • ¿Cómo afectó a las relaciones familiares?

En el fondo y después de meditar objetivamente en la media de lo posible, esta situación que se nos presentó a nivel familiar, pero que uno de los miembros ya padecía en silencio, no afectó en demasía las propias relaciones familiares. Fue una adaptación sin previo aviso a nuevas maneras de actuar, de dar prioridad en un momento dado a una real necesidad de soporte emocional.

No sé si consigo expresar con justicia estas vivencias, pero la familia como tal se unió, yo creo que nos afectó más a nivel individual a cada uno de los que vivíamos cada día la “desesperación ” de nuestra hija mayor.

Realmente lo que quizás no supimos dar fue una respuesta conjunta, tampoco sé si esto actuó positivamente o no.

  • ¿En qué miembro de la familia recayó la gestión de las emociones, el equilibrio familiar?

La respuesta a esta pregunta creo va más allá de la circunstancia que enmarcó la vivencia de la anorexia de mi hija Mireia.

Cada miembro de una familia gestiona sus propias emociones como puede y como le permiten, pero yo, sin que nadie me haya otorgado este título, me he erigido como capitana de las emociones de mi familia y el tiempo y muchas cosas más: opiniones, buenos consejos, palabras amigas, me han  permitido valorar las manifestaciones silenciosas de amor de Ramon padre de Mireia, y de la comprensión de Alba, mi hija pequeña, de sus renuncias emocionales y de sus sentimientos de amor hacia su hermana, la consciencia de una enfermedad a su edad…. 

Es decir, creo que nadie gestionó nada como mínimo a nivel consciente, cada cual hicimos lo que pudimos para no hacernos más daño del permitido.

El equilibrio familiar en todas las familias es dinámico, y durante este período de tiempo el equilibrio lo ponderaba Mireia.

  • ¿Quien cuidó de ti?

Pues seguramente más gente de la que en aquellos momentos era consciente. En primer lugar, no era prioritario el que nadie cuidará de mi pues todos estábamos inmersos en una situación complicada. Si es cierto que dramaticé emocionalmente la situación mucho más que Ramon y Alba, pero yo creo que es mi manera de ser….

Me detengo un poco más en esta pregunta… En primer lugar creo que Mireia, en el fondo y cuando podía me cuidaba, pues ella no quería que padeciéramos.

A veces era incapaz pues en este caso la protagonista de la historia era ella. Mi marido me ayudaba no reprochándome conductas propias que él no compartía en absoluto, en el fondo siempre a mi lado.  

Alba me cuidaba físicamente con sus mimos y su ” humor ” que se hace tan necesario en todas estas situaciones y que no utilizamos, nuestra cultura es triste en extremo ¡¡

Mi madre con su ayuda doméstica, aunque ella no ha entendido de qué va esta anomalía, seguía las instrucciones del médico, aguantaba las comidas difíciles con mi hija y …

¿Quién más cuido de mi ? pues  creo que quién lo hizo lo sabe, una amiga,  pues me permitía que yo me expresara tal y como vivía estos momentos de desesperación, de miedo de perder a mi hija a nivel de salud, de sentimiento… Y ella daba valor a todas mis manifestaciones, daba valor de una manera como siempre altruista, a las ambivalencias de los sentimientos sin que apareciera nuestra gran amiga la culpa.

Estoy agradecida pues, después de responder a esta pregunta, soy consciente de que mucha gente ha cuidado de mí en momentos que yo dejé de cuidarme y de quererme….

  • ¿Qué estrategias utilizaste para manejar tus emociones?

Pues aunque parezca mentira no sé si utilice algún medio para distraerme de la situación familiar, era el propio día a día: ir a trabajar, ir al gimnasio, seguramente ayudaba el hecho de no pensar, el hecho de volver a la normalidad era la mejor herramienta para seguir adelante.

Si que es cierto que recé muchísimo y que creo en Dios seguramente mucho más de lo que creía…No podía leer aunque me encanta, porque no podía concentrarme en ninguna historia que no fuera la propia.

Escribir si que me ayudó y desde hace mucho tiempo mi diario es como un “cesto” donde depositar todas mis preocupaciones, pero desde la lectura de “Los puentes de Madisson”, pensé que quien leyera mis escritos, a veces cargados de rabia, tal vez le costaría entender cuándo y cómo había utilizado las palabras como refugio a mi insatisfacción.

Pero he continuado escribiendo y midiendo un poco las palabras… pensando en las posibles interpretaciones de quienes yo amo.

Y prácticamente nada más,  creo que grupos de ayuda y soporte deben ir bien, pero  yo era incapaz en aquellos momentos de afrontar mi, nuestra historia.

  • ¿Tuviste en algún momento la sensación de estar en una situación circular, sin salida?

Durante el tratamiento no. Era como un plan a seguir y todos actuábamos de acuerdo a lo negociado con ella; a nivel teórico, pues los flecos eran imprevisibles.

A veces la sensación era de avanzar lentamente, demasiado…, pero claro era mi sensación…Los miedos a la recaída. ..Aunque la presión, el control eran diarios y extremos por mi parte, no por recomendación ” médica “, los miedos a la recaída surgieron más tarde.

Cuando en principio la enfermedad estaba controlada eran como rebrotes que daban la sensación de un volver a empezar y aquí si que ya no existían fuerzas para reiniciar una historia repetida.

Seguramente que las fuerzas existían pero era la percepción de no ser capaz de volver a pasar por lo mismo…Tenías el conocimiento del ” sufrimiento ” sobre todo de ella.

Pero no sucedió, por lo menos a nivel de recaída física, ella habla de ” sus fantasmas ” y del control sobre los mismos.

  • ¿Te planteaste en algún momento romper con la dinámica familiar que os envolvía?

Personalmente no decidí nada, Mireia empezó una nueva etapa compartiendo su vida con su pareja, lejos de casa, para ser más exactos a 500 Kms. de distancia y este motivo rompió con la dinámica y nos permitió distanciarnos del problema, llegar a tener esperanza en un cambio y a confiar en las propias posibilidades de mi hija.

Por supuesto no fue un ” rompe y rasga”  definitivo, esta situación de “miedo ” ha durado años y creo que se ha cronificado en nuestra familia, pero con prudencia  y modificando los roles de las responsabilidades.

La salida del entorno familiar ha permitido objetivizar el problema y recolocarnos a cada uno de nosotros en ” nuestro lugar ” ; aunque la verdad es que los roles que se establecieron han tardado en no repetirse, es largo el proceso, pero positivo.

A nivel individual me di cuenta que era necesario romper con todos mis esquemas de ” ayuda”.

Hubo un día en que en mi mente se reflejó la idea: nunca sería feliz si Mireia continuara a mi lado y empecé a creerme que el cambio también era posible en mí.

Poco a poco hemos trabajado en ello y ahora espero con ansias estar al lado de mi hija pero ya sin miedo a verla. Es decir, sin controlar si se ha engordado o se ha adelgazado.

  • ¿Qué has conseguido a partir de este proceso?

Convencerme que no soy yo quien más ama a mi hija, que su entorno familiar la ama tanto o más que yo misma y que no podía permitirme, ni por ella ni por mí,  monopolizar toda esta responsabilidad.

Acudí a un terapeuta, Dídac, quien en pocas o muchas palabras me ayudó a reflexionar sobre mi vida, mis expectativas y mi forma de colocar a todos mis seres queridos siempre desde mi perspectiva.

Y que ellos por si solos tenían un lugar definido, en pocas palabras, he aprendido y aún queda mucho por aprender, que mi vida, y con ella la de los míos, no es tan diferente a la del resto de los mortales, sólo que es mi vida.

  • ¿Cómo es ahora la relación con tu hija?

Más madura. Es una relación madre-hija pero ha desaparecido la dependencia física y psíquica que nos unía patológicamente.

Admiro su capacidad, creo entrever sus miedos y si los manifiesta continuo diciéndole que aunque más lejos por la distancia física, estoy cerca de ella para acompañarla y para ayudarla, e intento englobar a toda la familia en esta tarea de apoyo.

Ya no me preocupa que coma ensaladas delante de mí, soy consciente de que es una limitación suya y que ella soportará o acarreará las consecuencias,  pero que no depende de mi control, y seguramente la podré ayudar y quizás la hubiera ayudado más en su día, si yo hubiera sido capaz de pensar de esta forma. Pero mis miedos, mis defensas, estaban allí, pero muy…muy escondidos.

Yo creo que puedo hablar de una relación “normal” y que la dificultad nos ha unido muchísimo. Las dos somos conscientes que la distancia nos ha permitido estar donde estamos ahora, tanto a nivel de crecimiento personal como de autoestima y de culpabilidades.

  • ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

La respuesta a esta pregunta está reflejada en las contestaciones a las anteriores preguntas.

He aprendido a vivir, a amar, a comprender, a sufrir. Mis relaciones han madurado. No sé si diría lo mismo, seguramente si, en el caso de que la anorexia no hubiera entrado en nuestra casa. Hemos vivido una situación en la que estaba en juego una ” vida “, una circunstancia de salud mental y física. Llegas a plantearte tantas y tantas preguntas sin respuesta …

Y sobre todo he aprendido que a los hijos les pares igual pero que son individualidades y que por mucho que te martirices alargándote a ti misma en corazón y alma, ellos toman sus propias decisiones equivocadas o  no, pero son suyas.

He sido consciente de que mis actitudes también afectaron a mis padres en su momento, es como si se hubiera abierto en mi mente una ventana para comprender las actitudes de ellos en su momento, y gracias a reflexiones externas, aprender que los flujos de responsabilidades van en una dirección de padres a hijos y no de hijos a padres, es como un quitarse un peso que  oprime, la “responsabilidad” que preocupa en exceso.

En el fondo podría hablar que he aprendido a ser humilde con las expectativas que había esperado de “mi vida ” .

  • Anorexia Nerviosa, ¿En qué hemos avanzado?

Pensado en esta pregunta he relacionado cuando hace años nuestros padres nos comentaban que en las familias en las que uno de los hijos había nacido con alguna anomalía lo escondían por vergüenza, quizás, o por pensar qué habían hecho ellos de malo para merecer está situación. He establecido un paralelismo entre ambas situaciones.

Las enfermedades mentales son las grandes desconocidas, seguramente por todas las incidencias que aparecen cómo causas o móviles en ellas, y de aquí que cuando te das cuenta que tu hija padece esta enfermedad te preguntas ¿En qué he fallado? ¿Dónde nos hemos equivocado ?

Y es en este sentido dónde creo que hemos avanzado, por suerte o desgracia, debido al gran número de personas que padecen esta situación, hemos incorporado la anorexia, los trastornos en la conducta alimentaria, como enfermedad propia de nuestra sociedad occidental, capitalista …… . Es como una normalización de la misma; aunque en el fondo continuo creyendo que es / son unos grandes desconocidos.

La parte positiva de ello es que actuamos en lugar de penalizarnos y buscamos ayuda profesional sin miedo. La parte negativa es que acabemos creyendo que son conductas aceptables.

Es un grave problema la no aceptación, la influencia mediática, el no aceptar los cánones de salud….y tantos y tantos parámetros. Llevado al extremo es cómo incorporar sin reproches, conductas suicidas.

  • ¿Qué queda por hacer?

Mucho. El poco tiempo que intenté ayudar en la Associació Catalana d’Anorexia – Bulimia “ me di cuenta que hay muchas familias que ayudan a través de su testimonio a otras familias que se ven perdidas ante una nueva situación familiar. Y  que se apoyan de personal sanitario preparadísimo y que ellos son los primeros en hablar de esperanza para este tipo de enfermos.

Comentan que a veces es necesario tocar fondo para empezar a levantarse y creo que este trabajo se va expandiendo. Es un tema de comprensión más que de compasión; claro que hay muchos vacíos legales por desconocimiento y porque relativamente son trastornos jóvenes y sin historias generacionales.

Hay diferentes áreas dónde empezar a trabajar aspectos importantes que nuestra generación ha ido olvidando: el gusto por la comida, el arte de cocinar, el momento familiar de compartir los alimentos, los colores, los olores….

A nivel educativo proyectar la importancia de los valores perdurables y sanos. A nivel social evolucionar. No sé quien escribió que la diferencia entre evolución y revolución sólo es la ” r” de responsabilidad. Hemos evolucionado, nos hemos revolucionado, pero la responsabilidad ¿Dónde se ha quedado descansando?

  • ¿Deseas compartir algo más con nosotros?

Realmente he compartido todo este período de mi vida con mi amiga ( ella ya es conocedora de ello ) y ¡hay tanto a contar! pero básicamente y a nivel familiar convivimos con el ” dolor ” o por lo menos fuimos conscientes de la existencia del mismo en edades que quizás no nos correspondía.

A nivel de concepción mental  asumes que tus padres lleguen a padecer alguna enfermedad e incluso tú misma, pero cuando te das cuenta que en tu casa, que en cada momento que te reúnes en una mesa para comer,  alguien sufre más de la cuenta y que los demás generan sentimientos tan contradictorios, tan ambiguos..,  va dando paso a un ” no vivir ” a la desesperanza, a la no ilusión.

Pero también nacen otros lazos, en el fondo más fuertes y más reales entre estos seres humanos. Y ya que a nosotros nos ha tocado vivir esta situación, creo que hemos sabido sacar provecho de la misma, acercándonos más, analizando prioridades y sobretodo conociéndonos a nosotros mismos.

Sólo me resta comentar que mi hija vive sola con su pareja y decide, y que a la vez es autocrítica con ella misma. Es consciente de las “secuelas” de la enfermedad y en estos momentos se está planteando ir más allá, lograr más calidad de vida a nivel mental y esto es ¡¡¡importantísimo ¡¡¡¡¡

Doy las gracias, estoy agradecida.

Montserrat Vinuesa

* * *

Querida Montserrat:

Muchas gracias por abrir tu corazón y compartir una parte de tu intimidad y de tu vida. 

Gracias también a Mireia, a Ramon y a Alba, por permitirlo.

Hablar abierta-mente sobre los trastornos de la conducta alimentaria,  compartir las vivencias, los temores, las dificultades y también los logros es la mejor manera de derribar los muros del desconocimiento, de la incomprensión y del estigma. Y el camino para construir una sociedad más consciente, más humana.

Un abrazo enorme para todos,

Elena Lorente Guerrero