El tapiz de Penélope

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingJusto me siento a escribir este post y un recuerdo inesperado me transporta a mi infancia, a la etapa de primaria. Clase de matemáticas, sentada frente a un cuaderno estudiando el diagrama de Venn. Conjuntos y más conjuntos agrupando, compartiendo elementos.

Un paso sigue a otro paso. No es en línea recta que avanzamos sino siguiendo el contorno de un círculo, cosiendo puntada a puntada, la vida. Cosemos, descosemos, como Penélope tejiendo su eterno tapiz, hasta que el último aliento anuda y concluye la obra que es vivir.

Una tía de  mi padre, Felicidad, fue una de las mujeres que marcaron mi infancia. Inteligente, elegante, viajada, culta. Virtuosa bordadora, hacía volar sus dedos de tal manera que el encaje de bolillos parecía tener vida propia, parecía responder al hechizo de su varita mágica.

Ella me enseñó que para ver la belleza y la perfección de un bordado, tenía que fijarme no sólo en el anverso, sino también en el reverso. El reverso revela la puntada certera, los hilos sueltos, la pulcritud, el orden, la labor bien rematada.

Como Penélope, tejemos los anillos que conforman nuestra vida, conjuntos que se relacionan, se complementan, se unen, se separan, llenando el espacio invisible del gran círculo de la vida.

Como no hay palabra dicha que no nos toque caminar…las personas que cuidamos a personas vivimos situaciones que nos ponen en contacto con aspectos propios no resueltos, o lo que es más duro todavía, con aspectos que creíamos cerrados, zanjados, trascendidos y que de repente nos sacuden girando inesperadamente el tapiz, mostrando las puntadas flojas, los hilos sueltos…

De repente, inexplicablemente… un nudo se suelta, y nos toca como a Penélope descoser para volver a coser lo cosido. Nos toca pulir, sanar el reverso de nuestra vida.

Este es el desafío y el regalo que me hace una de las personas queridas a las que cuido. Dando sus últimas puntadas, revisando el reverso de su vida, lleva varias semanas poniéndome delante un espejo en el que a menudo se refleja mi madre. 

La vida tiene infinitas e insospechadas maneras de brindarnos la ocasión de trabajar la humildad,  de repasar las puntadas, de anudar de nuevo, de cerrar círculos. Es duro, duele, pero al mismo tiempo es una hermosa oportunidad de aprendizaje,  de crecimiento.

Gracias,

Elena

 

 

* Sinergia, Salud y Vida: Un acercamiento a Edward Bach.

Queridas/os lectoras/es:

Me  apetece estrenar  “Sinergia, Salud y Vida” reflexionando en torno a un capítulo de las Obras Completas de Edward Bach.

En este espacio presentaré diferentes textos, terapias y enfoques de la salud y el cuidado  que promueven el conocimiento interior y el desarrollo de las propias capacidades de equilibrio y curación que todos poseemos.

Espero os resulte interesante y que a través de vuestras reflexiones y comentarios, cada post se vaya enriqueciendo.

¡Muchas gracias!


A continuación, comparto una  carta escrita por Edward Bach en 1933 y que podéis encontrar en sus Obras Completas:


CARTAS Y MISCELÁNEA

(1933-1936)

Marlow, 1933

En lo relativo al principio básico, la falta sobre la tierra es el deseo de cosas mundanales: un gran peligro en el cielo es la codicia y un deseo excesivo por las cosas espirituales.  Y así como en la tierra la codicia puede ser un obstáculo para la elevación del alma, se encontrará el mismo fenómeno en la vida espiritual, donde la completa humildad y el servicio son más necesarios que el deseo de perfección.

El deseo de ser bueno, el deseo de ser Dios, puede ser un gran impedimento en la vida espiritual, así como el deseo de poder o posesiones es una experiencia terrenal. Cuanto más evolucionamos, lo  más elevado debe ser la humildad, la paciencia y el deseo de servir.

En el viejo sendero se combatía la codicia por el oro (el oro es el emblema del poder terrenal); en el nuevo mundo, extraño como parezca, se combate la codicia por el bien.

El obstáculo al avance espiritual es el deseo de progreso.

En este Reino, el <<ser>> es no aspirar: el <<ser>> conlleva su propia recompensa. Esto se refiere no sólo a esta vida, sino más bien a aquellos que buscan el mundo espiritual. No debe haber deseo de ser bueno, ni deseo de rápidos progresos o perfección, sólo es necesaria la humilde satisfacción de esperar a ser llamados a lo más alto.

En este dominio no progresamos por nuestro propio esfuerzo, sino que simplemente esperamos a ser considerados dignos.

Sobre la tierra, esfuerzo: en el cielo, lo inverso.

Esto significa que incluso hacer grandes sacrificios por el deseo de obtener grandeza espiritual es erróneo.

El único camino es el servicio hecho de forma impersonal, ni siquiera para la promoción espiritual, sino sólo por el deseo de servir.

Debemos acostumbrarnos a pensar que nuestros cuerpos no cuentan, que el yo no debe existir; luego debemos comprender que nuestras almas no deben contar. Para ello, muchísimas personas deberán ser capaces de trascender su naturaleza física y realizar su espiritualidad.

Obras completas del Doctor Edward Bach.


REFLEXIÓN PERSONAL:

Las Obras Completas de Bach son una fuente inagotable de conocimiento y sabiduría. Unos textos de gran belleza que, al margen del interés que pueda despertar en cada uno de nosotros el conocimiento de los remedios florales,  hablan de auto-conocimiento, de sentido de vida y de profunda comprensión del ser humano. Hablan también del significado de salud y enfermedad, de “la medicina del futuro”, de auto-cuidado, del “oficio” de ser padres y madres, de Amor, Unidad y Conexión.

Para acercarnos a su obra debemos situarnos en los años 30. Edward Bach (1886-1936) fue un  médico de gran prestigio y reconocimiento por parte de sus colegas de Londres. Pionero en investigación médica, era creyente y masón. En ese contexto personal y profesional, deja una vida acomodada para seguir los dictados de su alma y encontrar unos remedios naturales que favorecieran la capacidad de curación del ser humano.

Este texto, como el resto de su obra, resulta increiblemente actual, responde a preguntas y planteamientos que a día de  hoy, nos seguimos cuestionando. A pesar de un lenguaje en ocasiones algo críptico o simbólico, su mensaje  es claro.

De esta carta en concreto, me llama la atención como habla de lo que actualmente llamaríamos fluir en armonía con nuestro entorno; vivir con humildad y coherencia, ser útiles a los demás respetando sus deseos y necesidades, cultivar el desapego y acoger y aceptar todo aquello que nos ofrece la vida.

Por duro e incomprensible que resulte en ocasiones, todo lo que ocurre tiene una razón de ser, un aprendizaje implícito, forma parte de un gran puzle o  mandala en el que cada pieza  es imprescindible, cada pieza encaja.  Una vez completado,  adquiere significado y sentido.

Cada puzle, cada mandala, cada estructura energética personal en definitiva, está  ligada al puzle de vida de cada ser vivo con el que nos relacionamos creando una sinergia, un resultado que es mucho más que la suma de las partes. En la medida en que cada pieza se coloca adecuadamente, todas las estructuras relacionadas se modifican.

De ahí la importancia de ser conscientes de nuestra responsabilidad, desarrollarla y ejercerla. Todo está en Todo, todo influye en la Unidad.

En ese vivir, fluir y servir…,  nos hacemos merecedores de la sabiduría y la plenitud espiritual, no como búsqueda o respuesta a una necesidad, sino como la consecuencia natural de una forma coherente, armónica y responsable de vivir la vida.

< De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.