El altar de la paz

“Un árbol, un arbusto, una planta o una flor, es un sistema vivo completo que responde tanto a sus propios patrones de fuerza vital como a un entorno cambiante. En realidad, algo parecido a lo que hacemos los seres humanos. Yo creo que el Dr. Bach consideraba que la forma de vida de las plantas no era menos importante que otras formas de vida. (…). Todos nosotros somos parte de un proceso de vida en la tierra, co-dependientes, inseparables e integrados como una totalidad, y es por esa misma fuerza vital holística por la que los remedios florales pueden ayudarnos a cambiar y a hacer las paces con las dificultades. Los remedios no derivan de sustancias alteradoras de la química de la planta. En lugar de eso, son información extraída de la naturaleza esencial de la flor o de la planta. Son patrones de fuerza vital. Son patrones que nosotros somos capaces de leer, como leemos las palabras de un libro. Y el mensaje que conllevan, es el mensaje que se expresa en la forma de la planta.” Julian Barnard.

Una de mis librerías preferidas está cerca de casa. Es pequeña y está repleta de tesoros. Su ubicación es a la vez acogedora y pintoresca, con carácter propio. Todos los que viven en las tierras altas, o los que las visitan año tras año, la conocen o han oído hablar de ella.

Es pequeña, como te decía, y ese es parte de su encanto. No faltan algunos de los títulos más vendidos, claro, pero son muy pocos, las estanterías están llenas de libros interesantes, de los que no sueles encontrar en las grandes superficies.

La sección para niños y adolescentes ocupa una estantería ínfima pero ¡qué libros tan cuidadosamente seleccionados! Las útlimas aventuras de “Katie Morag” de Mairi Hedderwich, o “My first book of flowers” de Anita Ganeri y David Chandler.

Otra sección interesante es la dedicada a las fábulas y cuentos tradicionales de la zona, algunos escritos por autores que viven en alguna de las islas cercanas y que es fácil encontrar en el pueblo de vez en cuando, o en la feria anual del libro. Es fantástico escucharles narrar las historias con su propia voz,  el marcado acento, y la gestualidad que añade intriga y gravedad a la ya de por si, fascinante trama.

También tienen su espacio las novelas costumbristas, ensayos, ficción y poesía. Y en un rincón casi escondido están los libros sobre  naturaleza, paisaje, senderismo, flores, plantas y fauna autóctonos. Entre todos ellos siempre hay algún título interesante sobre fitoterapia o medicina tradicional; recientemente me llamó la atención “Healing threads” de Mary Beith. La estantería justo en la equina opuesta tiene las publicaciones más importantes en lengua gaélica, que en esta zona tiene fuerza y presencia gracias al gran impulso que se ha dado desde las escuelas primaria y secundaria, y la universidad.

Otro de los lujos de la librería es la tranquilidad y el silencio. Casi parece que se detiene el tiempo cuando paseas sin prisa entre los libros sin nadie que te apremie o te empuje a la cola para pagar, porque ni se forman colas, ni tampoco existe espacio físico posible para ello.

Y por útlimo, su otro gran tesoro es la librera, una mujer joven, alegre y vital, que sonríe nada más verme y no suelta la sonrisa hasta que me voy. Amabilísima, con buen criterio y consejo cuando se le pide, y siempre dispuesta a ayudar.

Esta mañana, precisamente, he ido a buscar uno de los libros que le había encargado, “The Augustus Botanical Code: Ara Pacis: Speaking to the People through the Images of Nature” de Giulia Caneva. Una joya para seguir profundizando sobre el lenguaje de las flores, la información y el mensaje que nos transmiten a través de su forma.

Ojeando el libro con la librera (coincidimos en intereses), la conversación ha ido derivando de la forma y función de las flores en general , y las de Bach en particular, hacia el uso  de las plantas en el cuidado de la salud. En este punto ella ha tomado las riendas de la conversación centrándose en la poca tolerancia que se tiene en general al dolor, a cómo se recurre a los analgésicos de inmediato, o como ante cualquier molestia alguien de tu entorno te dirá “tómate un calmante”, te ofrecerá uno, o te aconsejará cuáles y cómo combinarnos. En ese punto su expresión era de:  “¿Te lo puedes creer?” Sí, me lo puedo creer..

De ahí ha pasado a hablar de los beneficios del ejercicio físico y como algo tan sencillo como es caminar media hora al día puede aliviar el dolor de espalda, pero claro no es una pastilla. Ha mencionado en ese  momento el chi-kung, que practica de forma regular desde hace años, y seguidamente me ha dicho:

“hoy en día todo el mundo quiere resultados inmediatos, nadie tiene ni paciencia, ni tiempo ni ganas de observar el efecto, los cambios, de experimentar la transformación que requiere de constancia y práctica. O incluso los mismos profesores, se sacan el título en un año para poder dar clases, pero falta el aprendizaje personal  junto a tu maestro durante años para poder seguir transmitiendo el conocimiento. Pero ya sabes, se busca el efecto inmediato o ¡a por otra cosa!. Es como lo de los calmantes para el dolor”.

Su reflexión me ha conectado con la esencia floral IMPATIENS la cual refleja el estado mental y emocional colectivo que predomina en nuestra sociedad: irritabilidad, tensión, impaciencia. Y por supuesto, también me ha conectado con la información y el conocimiento que aporta el remedio: calma, sosiego, comprensión, suavidad, paz…tal como refleja la delicadeza del gesto de la flor.

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Fuente: Healing Herbs

Sobre Impatiens, como esencia floral, su forma, y su función, el gesto de la planta en definitiva reflejado en las características de personalidad o en el estado mental / emocional puntual, nada mejor que la explicación de Julian Barnard. Video disponible: Impatiens.

Escribo agradecida estas lineas, bien son un regalo inesperado de una de mis librerías preferidas, pequeña y  repleta de tesoros…

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

 

 

 

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