¿El Sentido de la Vida o una Vida Vivida con Sentido?

“La Espiritualidad es un aspecto esencial del ser humano. Es una vida interior, algo que no es mente y cuerpo sino espíritu. Es algo más amplio que la religión, un proceso dinámico mediante el cual la gente encuentra transcendencia, un sentido final a su vida.” Christina Puchalski en la entrevista publicada por “El Mundo”: “Hacen falta médicos que sean capaces de conectar con el paciente” disponible AQUÍ.

 

¿Buscamos todos el sentido de la vida? No lo sé. Lo que si sé es que al menos la mayoría de nosotros queremos vivir una vida con sentido.

Vivir es tomar decisiones. Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos estamos constantemente eligiendo,  decidiendo.

En este mundo tan individualista y competitivo en el que vivimos nos enseñaron a valorar nuestras decisiones en función del resultado obtenido. Sin embargo el paradigma está cambiando y estamos aprendiendo que no hay buenas o malas decisiones, sino experiencias y aprendizaje. 

Las decisiones responsables, las que tienen más sentido en  cada momento y circunstancia suelen ser las menos egocéntricas y las que nos hacen sentir bien independientemente del resultado.

¿Por qué? ¿Por qué a mí? Son preguntas de difícil respuesta ante muchísimas situaciones de la vida. Son preguntas en las que mucha gente se queda atrapada…

Tener consciencia de que somos seres trascendentes y eternos nos pone en contacto con nuestra esencia última o primera, según se mire. Nos hace conscientes de que toda circunstancia es a la vez perfecta en sí misma, y una oportunidad de crecimiento. Si cambiamos de ángulo, cambia la perspectiva, y también cambia la pregunta:

¿Para qué? ¿Qué aprendizaje subyace a esta vivencia? ¿De qué modo puedo transformarlo en algo positivo y bueno que ofrecer a los demás?

El ¿Por qué? nos atrapa. El ¿Para qué? nos libera.

De tots els Colors – El hombre en busca de sentido – Ardmair

Hablar de la búsqueda del sentido es hablar de Victor E. Frankl, psiquiatra, neurólogo,  padre de la Logoterapia (psicoterapia centrada en la búsqueda de sentido) y del Análisis Existencial. 

Su vida y su obra se desarrollan en el contexto de la segunda guerra mundial. Frankl sobrevivió al Holocausto. Estuvo prisionero durante tres años en varios campos de concentración. Parte de su familia murió en ellos, y él mismo muchas veces estuvo a punto de ser exterminado.

Experimentó el sufrimiento absoluto y la ausencia de sentido. Fue testigo de la semilla del odio que habita en todo ser humano, pero también de la semilla de bondad que coexiste. 

En los campos de concentración comprendió que la fortaleza física no valía nada. Sólo los más fuertes de espíritu, los que tenían una voluntad de sentido mayor que ellos mismos sobrevivían al hambre, al dolor, al frío,…

¿Podemos cambiar nuestras circunstancias? muchas veces no, pero:

Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino”. V. Frankl.”El Hombre en Busca de Sentido“. Disponible AQUÍ.


* * *

Conferencia del Dr. Frankl. Puedes activar los subtítulos en varios idiomas: https://www.youtube.com/watch?v=inhtKyqdSl8

De tots els Colors – Espiritualidad – Inverewe Garden

 

“En realidad no importa lo que esperamos de la vida,

lo que importa es lo que la vida espera de nosotros“. Victor Frankl.

Un abrazo,

 Elena Lorente Guerrero

 

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LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (VI)

Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad.

Capítulo seis

(…) “No tiene sentido ocuparse de los fracasos de la moderna ciencia médica, salvo dos excepciones; la destrucción es inútil si no levanta un edificio mejor, y como en medicina ya se han establecido las bases de un edificio más nuevo, concentrémonos en agregar una o dos piedras a ese templo. Tampoco sirve hoy una crítica adversa sobre el valor actual de la profesión; es el sistema lo que está profundamente equivocado, no los hombres, pues es un sistema donde el médico, tan sólo por razones económicas, no tiene tiempo para administrar un tratamiento tranquilo y pacífico, ni dispone del tiempo necesario para meditar y pensar cómo desarrollar la herencia de quienes dedican sus vidas a atender a los enfermos. (…)

Amanece sobre nosotros un nuevo y mejor arte de la curación. Hace cien años la homeopatía de Hahnemann fue el primer resplandor de la luz matutina después de una larga noche de tieneblas, y puede que desempeñe un gran papel en la medicina del futuro.

Además, la atención que se dedica actualmente a mejorar las condiciones de vida y establecer una dieta más pura y depurada es un avance hacia la prevención de la enfermerdad; y aquellos movimientos orientados a dar a conocer a la gente tanto la conexión entre los fracasos espirituales y la enfermedad como la curación que puede obtenerse por medio del perfeccionamiento de la mente, están abriendo el camino hacia la llegada de ese brillante amanecer cuya radiante luz hará desaparecer las oscuridades de la enfermedad.

Recordemos que la enfermedad es un enemigo común, y que cada uno de nosotros que conquiste un fragmento de ella está ayudándose no sólo a sí mismo sino también a toda la humanidad. Habrá que emplear una determinada, pero definitiva cantidad de energía antes de que su derrota sea completa; todos y cada uno de nosotros debemos esforzarnos para lograr este resultado, y aquellos que sean más grandes y fuertes tendrán no sólo que realizar su tarea, sino también ayudar a sus hermanos más débiles.

Como es natural, la primera forma de evitar que se extienda y aumente la enfermedad es dejar de cometer esas acciones que le dan más poder; la segunda, eliminar de nuestra naturaleza nuestros propios defectos. Una vez liberados, seremos libres para ayudar a los demás. Y no es tan difícil como pudiera parecer a primera vista; se espera que hagamos lo posible, y sabemos que esto es posible si cada uno de nosotros escucha los dictados de su alma. La vida no nos exige grandes sacrificios impensables: nos pide que efectuemos su recorrido con alegría en el corazón, y seamos una bendición para aquellos que nos rodean, de forma que si dejamos el mundo sólo una pizca mejor de lo que era antes de nuestra visita, hayamos cumplido nuestra misión.

(…) Las tareas de la vida, en todas sus ramas, desde la más baja hasta la más exaltada, deben ser realizadas, y el divino guía de nuestros destinos sabe en qué lugar colocarnos para realizarlas mejor; todo cuanto se espera que hagamos es cumplir bien y jubilosamente con ese cometido. Hay santos en las mesas de trabajo de la fábrica. (…) A nadie en esta tierra se le pide que haga más de lo que está a su alcance hacer, y si nos esforzamos por sacar lo mejor de nuestro interior, guiados siempre por el yo superior, se nos ofrecerá la posibilidad de lograr la salud y la felicidad.

Durante la mayor parte de los dos últimos milenios la civilización occidental ha pasado por una era de intenso materialismo, y se ha perdido en gran parte la conciencia de lado espiritual de nuetra naturaleza y la existencia, en una actitud mental que ha colocado a las posesiones mundanales, a las ambiciones, deseos y placeres por encima de las cosas reales de la vida. La verdadera razón de la existencia del ser humano en la tierra ha quedado ensombrecida por su ansiedad de obtener de su encarnación sólo bienes terrenales. (…)

La verdadera naturaleza de nuestro yo superior, el conocimiento de una vida previa y otra  posterior, aparte de la actual, ha significado muy poco, en lugar de ser la guía y el estímulo de cada una de nuestras acciones. Hemos tendido a rehuir las grandes cosas e intentado hacer la vida lo más cómoda posible, retirando lo suprafísico de nuestras mentes y dependiendo de los placeres terrenales para compensar nuestros esfuerzos. Así, la posición, el rango, la riqueza y las posesiones mundanales se han convertido en la meta de estos siglos; y como todas esas cosas son transitorias y sólo pueden obtenerse y conservarse a base de ansiedad y concentración sobre las cosas materiales, la verdadera paz interna y la felicidad de las generaciones pasadas han estado infinitamente por debajo de lo que corresponde al deber de la humanidad.

La verdadera paz de la mente y el alma está con nosotros cuando progresamos espiritualmente, y eso no puede obtenerse solamente con la acumulación de riquezas, por grandes que éstas sean.

Pero los tiempos están cambiando y hay muchas indicaciones de que la civilización ha comenzado a pasar de la era del puro materialismo al deseo de las realidades y verdades del universo.

El interés general y el rápido aumento que hoy se demuestra por el conocimiento de las verdades suprafísicas, el creciente número de quienes desean información sobre la existencia antes y después de la vida, el hallazgo de métodos para vencer la enfermedad por intermedio de la fe y técnicas espirituales, y la búsqueda de las antiguas enseñanzas y la sabiduría de Oriente, son signos de que la gente de hoy hay empezado a vislumbrar la realidad de las cosas.

Así, cuando llega el tema de la curación, se comprende que también éste tenga que ponerse a la altura de los tiempos y cambiar sus métodos apartándose del materialismo grosero y tendiendo hacia una ciencia fundada en las realidades de la verdad, y gobernada por las mismas leyes divinas que rigen nuestras naturalezas.

La curación pasará del dominio de los métodos físicos de tratamiento del cuerpo físico a la curación mental y espiritual que, al restablecer la armonía entre la mente y el alma, erradicará la auténtica causa de la enfermedad, y permitirá luego la utilización de medios físicos, si éstos fueran necesarios, para completar la curación del cuerpo.

Parece totalmente posible que, a menos que la profesión médica se dé cuenta de estos hechos y avance con el crecimiento espiritual del pueblo, el arte de la curación pasará a manos de las órdenes religiosas o a manos de los legítimos sanadores que existen en toda generación, pero que hasta ahora han vivido más o menos ignorados, impidiéndoseles seguir la llamada de su naturaleza ante la actitud de los ortodoxos.

Así pues, el médico del futuro tendrá dos finalidades principales en las que orientarse:

  • La primera será ayudar al paciente a alcanzar un conocimiento de sí mismo y señalarle los errores fundamentales que puede estar cometiendo, los defectos de su caracter que tenga que remediar, los defectos de su naturaleza que tenga que erradicar y sustituir por las virtudes correspondientes.

Semejante médico tendrá que haber estudiado profundamente las leyes que rigen a la humanidad y a la propia naturaleza humana, de forma que pueda reconocer en todos los que a el acuden, los elementos que causan el conflicto entre alma y personalidad. Tiene que poder aconsejar al paciente cómo restablecer la armonía requerida, qué acciones contra la unidad tiene que suspender y qué virtudes tiene que desarrollar necesariamente para limpiar sus defectos.

Cada caso requerirá un cuidadoso estudio, y sólo quienes hayan dedicado gran parte de su vida al conocimiento de la humanidad, y en cuyos corazones arda el deseo de ayudar, podrán emprender con éxito esta gloriosa y divina labor en pro de la humanidad: abrir los ojos al que padece e iluminarle sobre la razón de su existencia, inspirarle esperanza, consuelo y confianza que le permitan conquistar su enfermedad.

  • El segundo deber del médico será administrar los remedios que ayuden al cuerpo físico a recobrar fuerzas y permitan a la mente serenarse, ampliar su punto de vista y esforzarse en pos de la perfección, trayendo paz y armonía a toda la personalidad. Tales remedios se encuentran en la naturaleza, (…) algunos de éstos son conocidos y otros muchos son buscados actualmente por los médicos en diferentes partes del mundo, especialmente en nuestra madre la India, y no hay duda de que, cuando estas investigaciones se desarrollen más, recuperaremos gran parte de los conocimientos que se tenían hace dos mil años, y el sanador del futuro tendrá a su disposición los maravillosos remedios naturales, que fueron divinamente colocados para que el ser humano aliviara sus dolencias.

De este modo, la abolición de la enfermedad dependerá de que la humanidad descubra la verdad de las leyes inalterables de nuestro universo y de que se adapte con humildad y obediencia a estas leyes, trayendo así la paz entre su alma y su ser, y recobrando la verdadera alegría y felicidad de la vida.

Y la parte correspondiente al médico consistirá en ayudar al que sufre aconocer esa verdad, en indicarle los medios por los que podrá obtener la armonía, inspirarle con la fe en su divinidad que todo lo puede, y administrar remedios físicos que le ayuden a armonizar su personalidad y curar su cuerpo.”

***

Queridos Lectores:

Poco tengo que comentar de este capítulo de “Cúrese usted mismo”. Sigue  maravillándome la gran sensibilidad y clarividencia de Edward Bach…

El texto merece una lectura detenida para apreciar  los matices de algunos conceptos aparentemente simples… pero llenos de significado…

Los mejores deseos de salud y armonía para vuestras vidas,


<Det tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.

LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (IV)

Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad

Capítulo cuatro:

“De este modo vemos que no hay nada accidental en la enfermedad, ni en su tipo ni en la parte del cuerpo que es afectada; tal como otros resultados de la energía siguen la ley de causa y efecto. Algunas enfermedades pueden ser causadas por medios físicos directos, como aquéllas asociadas con ciertos venenos, accidentes y heridas, y grandes excesos; pero la enfermedad, en general, es debida a algunos errores básicos en nuestra constitución, como en los ejemplos ya citados.

Y así, una curación final y completa exige, no sólo el empleo de medios físicos, eligiendo siempre los mejores métodos que se conozcan en el arte de la curación, sino también el esfuerzo de eliminar cualquier defecto de nuestra naturaleza; porque en definitiva la curación viene del interior, del alma en sí, que con su benevolencia irradia armonía a través de la personalidad, cuando se le permite hacerlo.

Dado que hay una raíz principal en toda enfermedad, a saber egoísmo, también hay un método seguro y principal de aliviar todo sufrimiento: la conversión del egoísmo en dedicación a los demás. Con sólo desarrollar suficientemente la cualidad de olvidarnos de nosotros mismos en el amor y cuidado de los que nos rodean, disfrutando de la gloriosa aventura de adquirir conocimiento y ayudar a los demás, nuestros males y dolencias personales pronto llegará a su fin. Es la gran aspiración final: la pérdida de nuestros propios intereses en servicio  de la humanidad. No importa en qué estación de la vida nos haya colocado  nuestra divinidad. Ya tengamos un negocio o una profesión, ricos o pobres, monarcas o mendigos, a todos nos es posible llevar a cabo la tarea  en nuestras respectivas vocaciones y,  no obstante, llegar a ser verdaderas bendiciones para aquellos que nos rodean, comunicándoles el divino amor fraternal.

Pero la gran mayoría de nosotros tenemos mucho camino por recorrer antes de alcanzar este estado de perfección, aunque sorprende cuán rápidamente puede avanzar cualquier individuo si se esfuerza seriamente, probando así que no se confía de su pobre personalidad, sino que tiene fe implícita, que por el ejemplo y las enseñanzas de los grandes maestros del mundo es capaz de unirse con su propia alma, con la divinidad interior, y así todas las cosas son posibles. En muchos de nosotros hay uno o más defectos adversos que impiden particularmente nuestro avance, y es ese defecto, o defectos, los que debemos especialmente descubrir en nosotros, y mientras, trabajamos por desarrollar y extender el lado amoroso de nuestra naturaleza hacia el mundo, esforzándonos al mismo tiempo por borrar cualquier defecto en particular, llenando nuestra propia naturaleza con la virtud opuesta.

Al principio esto puede resultar un poco difícil, pero sólo al principio, pues es sorprendente lo rápido que crece una virtud auténticamente buscada, junto con el conocimiento de que con la ayuda de la divinidad interior, si perseveramos, el fracaso es imposible.

En el desarrollo del amor universal interior debemos aprender a darnos cuenta cada vez más que cada ser humano es hijo del Creador, que tiene en su interior la chispa divina,y que un día, y a su debido tiempo, alcanzará la perfección que todos anhelamos.

Por otra parte, la cuestión de la verdad o el error, del bien y el mal, es puramente relativa. Lo que está bien en la evolución natural del aborigen, estaría mal para el ser más ilustrado de nuestra civilización, y lo que para nosotros puede ser incluso un virtud, puede estar fuera de lugar, y ser incluso malo, en quien ha alcanzado la estapa del discipulado. Lo que nosotros denominamos erróneo o malo es en realidad bueno en otro lugar,  y por tanto algo puramente relativo. Recordemos también que el mismo patrón de idealismo es también relativo.

Por ello  hemos de tener compasión y caridad por los demás porque nos queda por recorrer aún un largo camino para alcanzar el nivel de nuestros hermanos mayores cuya luz brilla a través del mundo en todas las épocas. (…) Cuán infinitamente más deberíamos reconocer nuestra propia fragilidad, humildemente, ante el gran Arquitecto del universo!

Si la crueldad o el odio cierran paso a nuestro progreso, recordemos que el amor es el fundamento de la creación, que en cada alma viviente hay algo bueno,  y que en los mejores de nosotros hay algo malo. Buscando lo bueno en los demás,  incluso en quienes primero nos ofendieron, aprenderemos a desarrrollar, aunque sólo sea un poco de compasión, y la esperanza de que puedan vislumbrar mejor camino; luego aparecerá el deseo de ayudarles a elevarse. La conquista final de todos se hará por medio del amor y la bondad, y cuando hayamos desarrollado suficientemente estas dos cualidades nada será capaz de asaltarnos, ya que estaremos llenos de compasión y no ofreceremos resistencia; pues, una vez más, por la misma ley de causa y efecto, la resistencia es la que nos perjudica.

Nuestro objetivo en la vida es seguir los dictados de nuestro yo superior sin dejarnos desviar por la influencia de los otros y esto sólo puede conseguirse siguiendo amablemente nuestra propia senda, pero al mismo tiempo sin interferir con la personalidad de otro o causar el menor perjuicio por cualquier método de odio o crueldad.

Debemos esforzarnos en aprender el amor por los demás, comenzando quizá con un individuo o incluso un animal, y dejar que este amor se desarrolle y extienda cada vez más, hasta que sus defectos opuestos desaparezcan automáticamente. El amor engendra amor, así como el odio engendra odio.

– La cura del egoísmo se efectúa dirigiendo a los demás el cuidado y la atención que dedicamos a nosotros mismos, aumentando así su bienestar hasta olvidarnos de nosotros mismos en el empeño. (…) no hay forma más segura de curar el egoísmo y los subsiguientes desórdenes que ese método.

– La inestabilidad puede ser erradicada desarrollando la autodeterminación, tomando decisiones y actuando con decisión en lugar de vacilar y dudar. Aunque en principio cometamos errores,  es mejor actuar que dejar perder las oportunidades por falta de decisión. La determinación no tardará en desarrollarse, el miedo a zambullirse en la vida desaparecerá, y las experiencias guiarán nuestra mente a efectuar juicios mejores.

– Para erradicar la ignorancia no debemos temer las experiencias, sino actuar con la mente despierta y los ojos y los oídos bien abiertos para captar toda partícula de conocimiento que se pueda obtener. Al mismo tiempo, debemos mantenernos flexibles de pensamiento para evitar que las ideas preconcebidas y los prejuicios formados nos priven de la oportunidad de obtener un conocimiento más amplio y más fresco. Debemos estar siempre dispuestos a expandir la mente y rechazar cualquier idea, por firmemente arraigada que esté, si una amplia experiencia nos muestra una verdad mejor.

– Al igual que el orgullo, la codicia es un gran obstáculo al progreso, y éstos deben ser eliminados sin contemplaciones. Los resultados de la codicia son bastante graves, porque conducen a interferir en el desarrollo anímico de nuestros semejantes. Debemos darnos cuenta de que cada ser está aquí para desarrollar su propia evolución de acuerdo a los dictados de su  alma, y sólo de su alma, y de que ninguno de nosotros debe hacer nada, salvo alentar a nuestro hermano en ese desarrollo. Debemos ayudarle a tener esperanza y, si está a nuestro alcance, aumentar su conocimiento y sus oportunidades de progreso en este mundo.

Así también nos gustaría que los otros nos ayudaran a ascender por el dificultuso y empinado sendero de montaña que es la vida,  así del mismo modo debemos estar siempre listos para tender una mano solidaria y brindar la experiencia de nuestros amplios conocimientos a un hermano más débil o más joven. Deberá ser una actitud similar a la del padre con el hijo, al maestro con el hombre, o del camarada al camarada, dando cuidados, amor y protección en la medida que se necesiten y sean beneficiosos, sin interferir nunca con la evolución natural de la personalidad, que sólo debe ser dictada por el alma.

Muchos de nosotros cuando éramos niños y en las primeras etapas de la vida, estábamos mucho más cerca de nuestra alma de lo que estamos años después, y tenemos entonces ideas más claras de nuestra función en la vida, de los esfuerzos que se esperan que hagamos y del carácter que debemos desarrollar. La razón para esto es que el materialismo y las circunstancias de nuestra época, y las personalidades con las que nos asociemos, nos alejan de la voz de nuestro ser superior y nos atan firmemente a los lugares comunes con su falta de ideales, todo lo cuál es evidente en esta civilización. Dejemos que los padres, el maestro, y los camaradas se afanen siempre por alentar el crecimiento del ser superior en aquellos sobre los cuales recaen el maravilloso privilegio y la oportunidad de ejercer su influencia, pero exijámosles que dejen en libertad a los demás, igual que ellos esperan recibir también esa libertad.

Así, de forma similar, busquemos los defectos de nuestra propia constitución y eliminémoslos desarrollando la virtud opuesta, suprimiendo así de nuestra naturaleza la causa del conflicto entre el alma y la personalidad, que es la primera causa básica  de la enfermedad. Esta acción, por si misma, si el paciente tiene confianza y fortaleza, brindará alivio, salud y alegría.

Tenemos que aprender a desarrollar nuestra individualidad de acuerdo a los dictados de nuestra alma sin temer a ningún ser humano y sin que nadie interfiera o nos disuada de desarrollar nuestra evolución, ni del cumplimiento de nuestras obligaciones y de suministrar ayuda a nuestros semejantes. Cuanto más avancemos, más grandes serán las bendiciones para todos aquellos que nos rodeen.

Tenemos que cuidarnos especialmente en nuestra ayuda a los demás, quienes quiera que éstos sean, de esar seguros de que el deseo de ayudarles procede de los dictados de nuestro ser interior y no de un falso sentido del deber impuesto por sugestión o por la influencia de una personalidad dominante.

Una de las tragedias que resultan de los convencionalismos modernos es de este tipo, y es imposible calcular las miles de vidas obstruidas, las muchas oportunidades  perdidas, la penas y el sufrimiento causados (…).  Pensemos en tantos hombres y mujeres a los que se ha impedido quizá hacer una gran obra en pro de la humanidad porque su personalidad fue atrapada por la influencia de un individuo del que no tuvieron valor de desapegarse; los niños que, desde edad muy temprana, sienten la llamada de una vocación y, sin embargo, por dificultades de las circunstancias, disuasión  de otros y debilidad de propósitos, se adentran en otra rama de la vida, en la que ni se sienten felices ni capaces de desarrollar su evolución como de otro modo podían haber hecho. Son sólo los dictados de nuestra cociencia los que pueden decirnos dónde está nuestro deber, con quién o con quiénes hemos de  servir; pero, en cualquier caso, hemos de obedecer sus mandatos hasta el máximo de nuestras capacidades.

Por último, no tengamos miedo de zambullirnos en la vida; estamos aquí para obtener experiencia y conocimiento, y poco aprenderemos si no enfrentamos las realidades y ponemos nuestro empeño. Esta experiencia puede obtenerse a la vuelta de cada esquina, y las verdades de la naturaleza y la humanidad pueden alcanzar la misma efectividad, o más quizá, en una casa de campo que entre el ruido y las prisas de una ciudad.”

* * *

Queridos Lectores:

Actualmente podemos encontrar flores de Bach fácilmente y en diferentes presentaciones. El hecho de que esté al alcance de todos de manera tan sencilla y accesible  favorece que  lleguen a todo el mundo, lo cual es muy positivo. Del mismo modo, es fácil caer en el error de banalizar unos remedios tan útiles y facilitadores de crecimiento interior,  y de salud.

Deseo que este acercamiento al pensamiento de Edward Bach amplie el horizonte de conocimiento más allá de los frascos y las flores…, y os acerque a la gran riqueza interior que podemos llegar a alcanzar.

Los tan mencionados ” aquí y ahora”, y el “conócete a ti mismo”, tienen sentido cuando están en relación con los demás, cuando nos ayudan a poner conciencia de nuestra libertad para decidir y por tanto, de nuestra huella y responsabilidad en el mundo, nuestro mundo más cercano, cotidiano e inmediato…


<Det tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.

LA CURACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE EDWARD BACH. (III)

 Obras completas del Doctor Edward Bach.


CÚRESE USTED MISMO

(Publicado por C.W.Daniel Co., 1931)

Una explicación de la causa real y de la curación de la enfermedad


Capítulo tres:

“Lo que conocemos como enfermedad es la etapa terminal de un desorden mucho más profundo, y para asegurarse de un éxito completo en el tratamiento, es evidente que tratando sólo el resultado final éste no será completamente efectivo hasta que la causa básica sea eliminada. Hay un error primario que puede cometer el hombre, y es actuar contra la unidad; esto se origina en el egoísmo. Por eso también podemos decir que no hay más que una aflicción primaria: el malestar o la enfermedad.

Y como una acción contra la unidad puede ser dividida en varios tipos, también puede la enfermedad -el resultado de estas acciones- ser separada en varios grupos principales que corresponden a sus causas. La naturaleza misma de la enfermedad será una guía útil para asistir al descubrimiento del tipo de acción que debe emprenderse contra la divina ley del amor y la unidad.

Si tenemos en  nuestra naturaleza suficiente amor para todas las cosas, sólo podemos no hacer el mal; porque ese amor detendrá nuestra mano en cualquier acción, nuestra mente ante algún pensamiento que pueda herir a los demás. Pero aún no hemos alcanzado ese estado de perfección; si lo hubiéramos hecho, nuestra existencia aquí no tendría sentido. Pero todos nosotros buscamos ese estado y avanzamos hacia él, y aquellos de nosotros que sufren en la mente o el cuerpo están, por estos mismos sufrimientos, siendo conducidos hacia ese estado ideal; y con sólo aprender esta lección, no sólo aceleraríamos nuestro paso hacia esa meta, sino que también nos libraremos de la enfermedad y la angustia.

En cuanto entendemos la lección y el error es eliminado, ya no hay necesidad de la corrección, porque debemos recordar que ese sufrimiento en sí mismo es beneficioso, hasta el punto que nos informa cuando hemos tomado el camino equivocado y acelera nuestra evolución hacia su gloriosa perfección.

Las primeras enfermedades reales del hombre son defectos tales como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia; y cada uno de éstos, si los consideramos por separado, se verá que son adversos a la unidad. Tales defectos, ya que éstos son la enfermedad real (utilizando la palabra en su sentido moderno), y es la continuidad y la persistencia en esos defectos después de que hayamos alcanzado este estado de desarrollo en la que nos damos cuenta de que son inadecuados, lo que precipita en el cuerpo los resultados perjudiciales que conocemos como enfermedad.

El orgullo se debe, primeramente, a la carencia de reconocimiento de la pequeñez de la personalidad y a su total dependencia del alma, y en no advertir que todos los éxitos que pueda tener no son sino bendiciones otorgadas por la divinidad interior; en segundo lugar, la pérdida de sentido de la proporción, de la insignificancia de uno frente al esquema de la creación. Como el orgulloso rehúsa invariablemente a inclinarse con humildad y resignación ante la voluntad del gran Creador, comete acciones contrarias a esa voluntad.

La crueldad es la negación de la unidad del todo y una equivocación en comprender que cualquier acción adversa a otra es una oposición al todo, y por tanto una acción contra la unidad. Ningún hombre pondría en práctica sus efectos injuriosos contra sus seres cercanos o queridos, y por la ley de la unidad tenemos que crecer hasta que podamos comprender que todos, como parte de una totalidad, han de sernos queridos y cercanos, hasta que incluso quienes nos persiguen hagan surgir en nosotros sentimientos de amor y compasión.

El odio es lo contrario del amor, el reverso de la ley de la creación. Es contrario al esquema divino en su totalidad y una negación del Creador, pues sólo conduce a desarrollar acciones y pensamientos adversos a la unidad y opuestos a los dictados del amor.

 El egoísmo es también la negación de la unidad y de las obligaciones que debemos a nuestros hermanos los  hombres, anteponiendo sus intereses al bien de la humanidad y al cuidado y protección de quienes nos son más cercanos.

La ignorancia es el fracaso del aprendizaje, rehusar a ver la verdad cuando se nos ofrece la oportunidad, y conduce a muchos actos erróneos, como sólo pueden existir en la oscuridad y no son posibles cuando la luz de la verdad y el conocimiento nos rodea.

La inestabilidad, la indecisión y la debilidad aparecen cuando la personalidad rehúsa a dejarse regir por el ser superior, y nos lleva a traicionar a los demás por culpa de nuestra debilidad. Estas condiciones no serían posibles si tueviéramos en nosotros el conocimiento de la divinidad inconquistable e invencible que es nuestra realidad última.

La codicia lleva al deseo del poder. Es una negación de la libertad y la individualidad de cada alma. En lugar de reconocer que cada uno de nosotros está aquí para desarrollarse libremente en su propia línea, de acuerdo sólo a los dictados de su alma, para incrementar su individualidad, y para trabajar libremente y sin trabas, la personalidad codiciosa desea dictar, moldear y mandar, usurpando los poderes del Creador.

Estos son los ejemplos de la enfermedad real, el origen y las bases de todos nuestros sufrimientos y angustias. Cada uno de estos defectos, si persiste en ellos, contrariando la voz del yo superior, producirá un conflicto que necesariamente se reflejará en el cuerpo físico, produciendo sus propios y específicos tipos de enfermedad.

Ahora podemos ver cómo cualquier tipo de enfermedad que podamos sufrir nos llevará a descubrir el defecto que yace bajo nuestra aflicción

– Por ejemplo, el orgullo, que es arrogancia y rigidez de mente, dará lugar a esas enfermedades que producen la rigidez y el endurecimiento del cuerpo.  

– El dolor es el resultado de la crueldad, ya que el paciente aprende por medio de su sufrimiento personal a no infligirlo en los demás, desde un punto de vista físico y mental.

Las penalidades del odio son la soledad, las cóleras violentas e incontrolables, los tormentos nerviosos y las condiciones de la histeria.

Las enfermedades de la introspección -neurosis, y condiciones similares-, que privan a nuestra vida de tantas alegrías, están provocadas por un excesivo egoísmo.

La ignorancia y la falta de sabiduría traen sus dificultades propias a la vida cotidiana, y además, si se produce una persistencia a negarse a ver la verdad cuando se nos brinda la oportunidad, la consecuencia es la miopía y el desgaste de la vista y el oído.  

La inestabilidad de la mente conduce al cuerpo a la misma cualidad, con todos los distintos desórdenes que afectan al movimiento y la coordinación.

– El resultado de la codicia y el dominio de los demás son esas enfermedades que harán de quien las padece un esclavo de su propio cuerpo, con deseos y ambiciones frenados por la enfermedad.

Por otra parte, la propia parte del cuerpo afectada no es acciental, sino que concuerda con la ley de causa y efecto, y una vez más será una guía que nos ayudará:

Por ejemplo, el corazón, la fuente de la vida y por tanto de amor, se ve atacado cuando especialmente el lado amoroso de la naturaleza frente a la humanidad no se ha desarrollado o se ha utilizado erróneamente; una mano afectada denota una acción fallida o errónea; si está afectado el cerebro, que es el centro de control, esto indica falta de control personal. En cuanto se establece la ley, todo se acomoda a ésta.

Todos estamos dispuestos a admitir los muchos resultados que siguen a un estallido de violencia, al shock producido por una súbita mala noticia. Si asuntos tan triviales pueden afectar así al cuerpo, cuánto más graves y profundamente arraigados más prolongado será el conflicto entre el alma y el cuerpo,

¿cómo asombrarnos cuando el resultado produce padecimientos tan graves como las enfermedades que hoy nos afligen?


Sin embargo, no hay motivos para deprimirse. La prevención y cura de la enfermedad surge del descubrimiento de nuestros fallos interiores, y erradicando este defecto con el recto desarrollo de la virtud que tendrá que destruir; no combatiendo el mal, sino aportando un flujo tal de la virtud opuesta que quedará barrida de nuestras naturalezas.”


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Queridos Lectores:

Dentro de las causas multifactoriales de la enfermedad, las emociones suelen estar relegadas a un segundo plano o incluso ni siquiera llegan a contemplarse como un factor determinante y/o detonante de la enfermedad o desequilibrio físico.

La psiconeuroendocrinoinmunología  es la ciencia que estudia la interconexión y la comunicación del sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico. Cada emoción  tiene su propia  bioquímica, y la toxicidad de algunas emociones como el miedo, la rabia, la tristeza pueden favorecer el desequilibrio y finalmente, la enfermedad.

Del mismo modo, prestar atención a la simbología y al sentido de la enfermedad es imprescindible para avanzar en el proceso de curación. Lejos de vivirlo como un castigo o como una realidad limitante, comprender el “por qué” y el “para qué” de la enfermedad aporta luz, conocimiento y por tanto libertad.

Bach nos invita a prestar atención, a tomar conciencia de  la responsabilidad personal hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Nos invita también a desarrollar las cualidades opuestas  a las manifestaciones del egoísmo para favorecer el bienestar, el equilibrio interior y poner en marcha los mecanismos propios de autocuración.

Deseo subrayar especialmente el último párrafo del capítulo ya que conecta con un enfoque de  la enfermedad  no basado en “luchar y combatir” sino en aportar las ayudas necesarias para que el organismo ponga en marcha mecanismos de depuración, desintoxicación y regeneración.  Cooperar vs combatir…

Un abrazo y los mejores deseos de Salud para vosotros,


<De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


Os recomiendo: http://www.lavanguardia.es/lacontra/20101229/54095622430/las-plantas-tienen-neuronas-son-seres-inteligentes.html



Entrevista a MIRIAM SUBIRANA, Artista, Escritora y Coach: “Me preocupa la ignorancia que invade el planeta. Quiero crear espacios de conversaciones generadoras de esperanza y plenitud”.

Queridos Amigos:

Os presento a Miriam Subirana, Doctora en Bellas Artes por la UB. Actualmente coordina  Yesouisi, un espacio de creatividad, espiritualidad y coaching. Imparte además, seminarios en los que combina la sabiduría del pensamiento oriental con la práctica de la inteligencia emocional, las habilidades de liderazgo y el Appreciative Inquiry, el uso de la creatividad y técnicas de coaching y meditación para fomentar el auto-descubrimiento.

Desde 1983 hasta 2008 se dedicó al servicio a través de  la Universidad Espiritual Brahma Kumaris, donde  ha coordinado diversos proyectos. Desde 1986 hasta abril de 2008 fue  presidenta de la Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris en España.

Autora de los libros “Vivir en Libertad”, “¿Quién manda en tu vida?”, “Atreverse a Vivir”,  y “Creatividad para reinventar tu vida”. Acaba de publicar “Cómplices”.

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¿Quién es Míriam Subirana?

Amante de la vida, el arte, la belleza y la creatividad. Desde pequeña me he preocupado por las injusticias sociales y he participado en proyectos de ayuda a la humanidad.

  • ¿Dónde reside tu fuerza?

En el arte: mi experiencia como pintora me ha llevado a exponer en más de 15 países en tres continentes en los últimos 20 años.

He dirigido la creación de dos galerías de arte en Mount Abu y Agra (la India).

En la escritura: he publicado varios libros,  y diversos artículos.

En la experiencia impartiendo conferencias y seminarios en diferentes ciudades de España, Europa, América, Asia y Australia.

Y en mi trabajo personal a través del silencio, la meditación, el estudio y la reflexión.

  • ¿Qué tienen en común el arte, el crecimiento personal, la espiritualidad y el desarrollo del pensamiento positivo?

El arte es la expresión sublime del ser humano. El arte conecta nuestros sentimientos y vivencias con el mundo espiritual, con el otro y con lo divino.

El arte combina muchos lenguajes para expresarnos.

El arte nos ayuda a conocernos y comprender lo que subyace en nuestro interior. Por esto la creatividad y el arte nos ayudan a crecer.

De ahí el boom que ha habido en la última década de terapias basadas en lenguajes artísticos. (arteterapia, musicoterapia, danzaterapia, teatroterapia, etc.).

La creación artística surge del silencio interior, entre nota y nota hay silencio. En ese silencio escuchamos nuestros pensamientos y podemos redirigirlos hacia lo positivo.

En definitiva somos creadores de nuestros pensamientos y ¿Para qué vamos a crear pensamientos dañinos para nosotros y para los demás? Lo que pensamos acaba saliendo a través de nuestras actitudes, palabras y acciones.

  • Algunas personas tienden a dinámicas de pensamiento circular, recurrente y negativo; también a la hiperpreocupación causándoles mucho sufrimiento. ¿Qué les propondrías para romper esa inercia?

–  Bañarse de una ducha de pensamientos positivos.

– Crear distancia sana con lo que les causa esos pensamientos, distancia sana con las personas o situaciones. Desde la distancia podemos observar y ver. Por eso viajar o salir de la realidad cotidiana nos ayuda a ver lo atrapados que estamos en ella.

– Meditar para conseguir esta distancia.

– Leer libros que tengan contenidos que nos lleven a la reflexión y al pensamiento positivo.

– Conversar con amigos sobre otros temas. Cuanto más repetimos lo que pensamos más lo reforzamos. Hemos de salir de esa repetición.

– Crear conversaciones que tengan sentido.

– Participar de seminarios y talleres que nos abran la mirada a otros horizontes.

  • ¿Cómo podemos incorporar la creación y la práctica del pensamiento positivo en nuestra vida?

Para crear y practicar el pensamiento positivo necesitamos:

-Voluntad.

-Determinación.

-Escuchar y ver desde otra perspectiva.

-Cuestionar nuestras creencias.

-Ejercitar la mente: gimnasia mental positiva.

  • El culto al ego y el miedo son en ocasiones, las dos caras de la misma moneda. ¿Desde dónse se trabaja la toma de conciencia y el desapego?

Meditar, meditar, meditar.

Despertar, ser consciente, estar atento, estar presente, alerta y consciente.

  • ¿Qué es para ti la Libertad?

Ejercitar la capacidad de elección. Ser íntegro con nuestras elecciones y decidir según nuestra consciencia.

  • En la sociedad actual conviven diferentes modelos familiares ¿Hacia dónde debería evolucionar la educación de los niños? ¿Quiénes están implicados?

Educar en la libertad.

La comunidad educativa está implicada.

  • ¿Qué temas te preocupan epecialmente?

La ignorancia que invade el planeta.

Quiero crear espacios de conversaciones generadoras de esperanza y plenitud.

  • ¿Qué transformaciones consideras imprescindibles en la sociedad actual?

Despertar la consciencia espiritual en las personas y aplicarla en la vida diaria: en las relaciones interpersonales, entre comunidades y países; en la política, la educación, la empresa, la universidad, las religiones.

  • ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Coordino el espacio Yesouisi, espacio de creatividad, espiritualidad y coaching.

Ofrezco acompañamiento espiritual a las personas y doy cursos, seminarios y conferencias sobre la inteligencia espiritual, liderazgo y armonización en las relaciones.

  • ¿Qué nos recomendarías para vivir de manera coherente y respetuosa con la Vida?

– Practicar silencio.

– Hablar menos.

– Reflexionar.

– Ser coherente en cómo ganas y usas el dinero.

– Practicar la NO-violencia activa.

  • ¿Qué es meditar?

La meditación es el viaje hacia el interior de tu ser, aunque de hecho no hay viaje, ya que tu centro interior está a un segundo y a ninguna distancia de ti. Por tanto, puedes acceder a él cuando quieras y en donde estés.

Con la práctica aprendes a vivir en ese espacio y desde tu corazón espiritual. Al relacionarte con el mundo, aprendes a no desconectar de tu centro. Permaneces conectado con lo esencial.

La meditación te da la fuerza necesaria para superar los obstáculos y para levantarte después de una caída. Te ayuda a mantener la distancia sana para no perder la visión “de águila” y así conservar el desapego necesario.

En la meditación accedes a todo tu potencial de ternura y no temes abrirte a dar y recibir. Sabes que nadie puede quitarte lo que eres ni puede herir tu corazón espiritual.

La meditación es un estado del ser, no sólo algo que hacemos. Es el puente que te ayuda a ir de la teoría a la práctica. Te aporta la claridad, la energía y el discernimiento para realizar tu sueño y tu ideal.

Te ayuda a que no pienses demasiado, sino lo justo y necesario. Cuando piensas demasiado, las pequeñas cosas se agrandan y se convierten en problemas.

Con la meditación aprendes a mantener la perspectiva de las cosas, de manera que te estabilizas. Tu pensamiento se llena del poder de la energía pura, de la confianza y la determinación. Así superas las preocupaciones.

  • ¿Nos regalas una meditación sencilla y asequible para todos?

Meditación: El observador desapegado

Soy consciente del momento presente y del tiempo… El mundo entero está allí fuera… Me desentiendo por un momento de lo que está sucediendo a mi alrededor… Es como si el mundo continuase girando, pero me he parado unos minutos y me he convertido en un observador… Mentalmente, doy un paso atrás… miro a mi alrededor como si estuviera en el interior de una habitación… la habitación de mi mente… En este lugar, puedo estar conmigo mismo… en paz… calmado… libre… Aquí no tengo presiones, ni preocupaciones, ni miedos… Nada ni nadie puede influirme… Puedo pensar… ver las cosas como realmente son…

Estoy sentado como un observador, viendo a través de dos ventanas… Estas ventanas son mis ojos… No soy los ojos… Soy consciente de quién está observando a través de estos ojos… Soy distinto de todo lo que estoy viendo…

Percibo esa separación entre el observador y lo observado… Observo las cosas que me rodean sin juzgar, sin analizar… Simplemente observo permaneciendo en paz conmigo mismo…

Veo este mundo como un escenario de una gran obra de teatro ilimitado… cada ser humano es un actor interpretando su propio papel… yo simplemente observo desde mi habitación interior… las cosas vienen y se van… nada es permanente… No necesito preocuparme por nada ni por nadie… dejo que las cosas sean… fluyan… estoy en paz… calmado… comparto esta vibración de paz con todo lo que me rodea.

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Estimada Miriam:

Es un honor darte la Bienvenida a la familia del blog. 

Muchas gracias por acercarnos tu sabiduría y recordarnos la importancia de cultivar el silencio, la meditación, y la reflexión en el día a día.

Un abrazo enorme,

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

* CECÍLIA Y MERCÈ:¡De seda más!…La aventura de vivir en color.

Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.


CECÍLIA I MÈRCÈ: APERTURA, CONFIANZA Y VALOR.


¿Quien está detrás de DESEDAMÁS?

Hola, somos Cecília y Mercè, y somos hermanas. Compartimos vida, familia y trabajo. Lo que comenzó como una afición y un sueño, desde hace una década se ha convertido en nuestra forma de vida. Y es que realmente nuestro trabajo está tan entrelazado en nuestra vida que no podríamos separar una cosa de la otra.

Nos consideramos muy afortunadas, porque podemos vivir realizando lo que nos gusta. No es fácil y a veces puede resultar muy duro, pero no lo cambiaríamos por nada.

Vamos vendiendo nuestras sedas y creaciones en ferias de artesanía, muchas de ellas lejos de casa. Esto nos ha permitido disfrutar de muchas experiencias.

No pondremos nuestro currículum, que es largo, pues hemos participado en numeras exposiciones y concursos. Sólo apuntaremos que hemos quedado finalistas en las dos últimas ediciones de los Premios Nacionales de Artesanía (y es algo de lo que nos sentimos particularmente orgullosas).

  • Vuestra infancia entre ropa, máquinas de coser, ganchillos, madera… Familia, manos y alma.

CECÍLIA: Tengo muchos recuerdos de telas, botones, ovillos de lana, ganchillos. La máquina de coser omnipresente y siempre proyectos en marcha. No recuerdo la primera vez que cosí a máquina o hice mi primera labor de ganchillo, porque fue algo adquirido al mismo tiempo que aprendía a leer o escribir. Siempre estuvo presente. Hice vestidos para muñecas desde pequeña, y empecé a llevar la ropa que yo misma me cosía con 12 años. En casa, y especialmente nuestra madre, siempre nos animó a crear y realizar cosas por nosotras mismas.

MERCÈ: Desde niñas nos han dado rienda suelta a la imaginación y al juego, lo que nos ha ayudado a que ese juego se haya convertido en una forma de vida.


  • ¿Cómo era vuestra vida antes de “desedamás”?

CECÍLIA: Mucho más prosaica, aunque no menos feliz, pues aunque el inicio de este proyecto fue en un momento difícil de mi vida, no dejé de apreciar todo lo que me estaba aportando esta experiencia. Lo que sí puedo decir es que todo esto me hizo tomar las riendas de mi vida a muchos niveles y que la sensación a partir de ese momento fue de libertad. Una libertad que proviene del poder que da depender de ti mismo para ganarte la vida. Esto puede parecer obvio, pero a veces al trabajar para otros caemos en la trampa de la “seguridad”.

MERCÈ: Era ingeniera técnica química, y estaba trabajando de ello (digo era, ya que no sé si recuerdo algo!). Creo que mis conocimientos de química se han ido diluyendo entre colores y texturas, aunque algo queda….igual más de la parte ingeniera.

  • “El talleret” Conservo recuerdos de risas, lecturas, pasteles, seda, lana y la amistad  como hilo conductor.

CECÍLIA: “El talleret” funcionó los viernes por la noche durante dos largos años. Reunía a las mujeres y amigas de la familia. Empezó dos meses antes de navidad para confeccionar regalos para toda la familia, y nos lo pasamos tan bien que decidimos instaurarlo oficialmente. Allí cosíamos, ganchillábamos, merendábamos y sobre todo compartíamos. Casi siempre risas, y también momentos trascendentes. Marta, mi hija de 23 años, recuerda “el talleret” con nostalgia, y de vez en cuando dice que deberíamos hacerlo otra vez, pero hay cosas que surgen y no se pueden forzar…

MERCÈ: Fue el principio donde se fue cociendo a fuego lento desedamas, comienzos en que empezamos a pintar y a coser de nuevo después de reencontrarnos (yo había estado trabajando fuera unos seis años y retorné a Igualada.

  • ¿Cuándo surge la necesidad de convertir vuestra afición en profesión?

CECÍLIA: Creo que esta necesidad estuvo latente siempre en mí. Hace poco me encontré a un amigo con el que había trabajado hace años, y me recordó algo que ya había olvidado: en una convención de empresa, en la que por la noche a veces salen conversaciones trascendentales, comentando lo que nos gustaría hacer en un futuro, yo dije que lo que me gustaría sería tener una tienda de manualidades y enseñar; ‘… has conseguido lo que querías…’ me dijo, y es cierto. Incluso es mejor de lo que había imaginado. Las circunstancias hicieron el resto.

MERCÈ: Hay un momento en que la afición domina y tu mente y tus ganas se decantan hacia allí. Entonces hay que decidir si seguir con el trabajo “convencional” o lanzarte a una aventura que solo sabes cuando empieza.


Os presentáis en vuestro blog: “pintar seda una forma de vida.”

CECÍLIA: La pintura en seda es una alegoría de la vida. Tiene unas características particulares que la convierten en especial, además de que los factores ambientales de humedad y temperatura afectan al modo en que la pintura se comporta. Por ello, cuando pintas en seda, puedes partir de una idea, pero es muy difícil que quede exactamente como piensas. Así, inicias un diálogo con la seda y la pintura, en el que lo importante es disfrutar del proceso. Si te obcecas en conseguir un resultado de una forma determinada puede ser muy frustrante. Aquí es donde entra la alegoría: puedes y debes tener objetivos en la vida, pero tienes que saber amoldarte a los cambios y disfrutar del camino.

Por otro lado, pintar es una forma de meditación. Cuando estás pintando, te centras en el color, en cómo el pincel se desliza por la seda, en el susurro de este movimiento…

MERCÈ: Es un aventura en color donde el aprendizaje y la sorpresa es continuo y hay que aprender a convivir con ellos. A veces lo consigo y otras no.


  • ¿Cómo ha ido evolucionando “desedamás”?

CECÍLIA: Empezamos pintando pañuelos y foulares para amigos y familiares, luego nos atrevimos con algún cuadro, aprendimos a enmarcar… Nos atrevimos con las primeras ferias de artesanía, en las que vendíamos cuadros, lámparas, marca-páginas y bisutería, todo en seda pintada por nosotras y pieza única. Un día una propuesta de nuestra madre nos hizo cambiar el rumbo.

MERCÈ: Es una evolución continua, creo que sobretodo con mucho trabajo.


  • En un momento con gran oferta y de poca fidelidad por parte de los usuarios, la dedicación, la innovación son primordiales. Aún así, siempre habláis en términos de gratitud y de gratificación.

CECÍLIA: Desde que empezamos, además de familia y amigos (tengo que decir que tenemos una familia genial y unos amigos incondicionales), muchos de nuestros clientes nos han ayudado en nuestro camino. No solo porque nos hayan comprado, sino porque nos han animado y confiado en nosotras. Algunos de ellos tienen más cuadros en su casa que nosotras en el taller. Y esto es lo que nos llena, porque necesitamos que nos compren para comer y llenar la barriga, pero cuando alguien se enamora de alguna de nuestras obras nos emociona, y eso llena nuestras almas.

MERCÈ: Siempre nos sorprende y nos alegra que a la gente le guste lo que hacemos y nos lo comunique. Estar haciendo lo que te gusta y que puedas vivir de ello, ¿Cómo no vamos a estar agradecidas?


  • Vuestra última apuesta el patchwork.

CECÍLIA: Sí, gracias a una propuesta de nuestra madre para uno de sus proyectos, nos planteamos pintar seda para patchwork. Creo que cuando empezamos no nos imaginábamos todo lo que estamos realizando actualmente, no solo en productos para vender sino también a nivel creativo personal. El patchwork y el arte textil tienen unas posibilidades creativas enormes, y juntamente con la pintura en seda nos proporciona muchos recursos artísticos. Por suerte, teníamos un bagaje de costura aprendido durante la infancia que nos ha resultado muy útil. Yo estoy absolutamente “enganchada” al patchwork, sobre todo con sedas…

MERCÈ: Es la última evolución que nos ha llevado al arte textil y al patchwork, descubriendo un mundo de posibilidades tanto en la pintura en seda como en sus aplicaciones hacia este mundo con texturas.

  • Co-crear. Vuestros kits se pueden transformar en multitud de posibilidades.

CECÍLIA: Siempre nos ha gustado buscar un punto diferencial con la oferta que hay en el mercado, por eso apostamos por una línea en la que nuestro producto sólo es el punto de partida o una parte del proyecto, y que el resto dependa de quien está realizando la obra. Hay una línea de la que estamos especialmente orgullosas, que son los “paneles de inspiración”, (piezas únicas en seda pintada), llamados así precisamente porque pretendemos que sirvan para inspirar y crear obras diferentes. Realmente co-crear es la palabra que mejor lo define.

MERCÈ: Esa es la idea, nosotras pintamos una parte y proponemos una idea de cómo transformar esa obra, la otra parte de la creación la dejamos en las manos de quien nos lo compra.


  • “Coser y cantar”….muchas personas a través del patchwork, el punto de cruz, la pintura, descubren su creatividad.

CECÍLIA: Hay mucha gente que cuando ve piezas creadas artesanalmente dice … yo no soy creativo…, pero no es cierto, porque la creatividad no está sólo en realizar cosas artesanales. También se puede ser creativo cocinando, haciendo jardinería, en las relaciones, jugando con tus hijos o explicando historias. Creo que todos tenemos nuestra parte de creatividad, solo que muchas veces no nos permitimos explorarla y descubrir en qué parcela y con qué herramientas la podemos desarrollar. Hay un gran miedo a “no hacerlo bien”. Es una de los grandes mitos que intentamos derribar cuando damos cursos. Cuando te permites ser creativo y experimentar sin miedo a equivocarte es genial.

MERCÈ: Son trabajos que nos ayudan a encontrar nuestra parte creativa, muchos de ellos porque no son complicados y aunque se necesite paciencia, poco a poco vas creando una gran obra. Creo que son como una meditación, sobretodo cuando son repetitivos, como el punto de cruz, acolchar…


  • Los viernes por la tarde taller abierto y gratuito para madres.

CECÍLIA: Bueno, creo que surgió como un recuerdo del “talleret” pero en unas circunstancias y con unos objetivos algo diferentes. El principal motivo es compartir un espacio creativo. Normalmente, y especialmente para las madres, cuesta tener un momento y un espacio para realizar esas pequeñas cosas que te gustan, ya sea pintar, ganchillar, coser… y la idea es ofrecer un marco para ello. También es un poco egoísta, porque me encanta reunir a la gente y compartir risas, conversaciones y manos que crean cosas…

MERCÈ: Volver a los orígenes!


  • ¿Dónde te vacías?

CECÍLIA: El cielo. Mirar el cielo. Lo miro y de forma espontánea el pecho se me ensancha y me sale una inspiración lenta y profunda. Mirar el cielo me hace ser consciente en un instante de lo pequeña y grande que soy, de la material y etérea… Es un recurso muy rápido y que siempre está cerca. Siempre me sorprende que me provoque estas sensaciones. Además actualmente tengo el privilegio de vivir en el campo, y apreciarlo todavía más.

Por la noche, en la cama antes de dormirme, hago un pequeño repaso del día e intento dejar lastre…

MERCÈ: Pintando


  • ¿De qué te llenas?

CECÍLIA: La vida misma. De las personas que tengo al lado: mi compañero, del que aprendo mucho; mi hermana, socia, amiga…; mis hijas, las mayores que ya vuelan solas y la pequeña Joana que con tres años también es mi maestra; nuestra madre, de la que admiro muchas de sus cualidades.  Los Amigos con Mayúsculas, que son muchos; algunos llegaron y se quedaron cerca, otros pasaron pero siguen cercanos. Otros nuevos que llegarán.

En definitiva la vida misma.

MERCÈ: De andar en la montaña, de amigos, de familia, de pintar y coser…

  • Creatividad, intuición, alma.

CECÍLIA: Todo va unido. Escucharnos, fluir, aprender, tener mentes, corazones y alma abiertos. Cuando dejamos de lado la mente, es cuando trabajamos más intuitivamente y somos más creativos y sinceros.

Hace poco hice un curso de “art journaling” con una artista, Dina Wakley, y decía “no pienses, pinta, pinta, pinta”…

MERCÈ: No soy muy intuitiva, me cuesta dejarme llevar y al final hago demasiado caso a la razón. Tengo que trabajar más este tema.

  • ¿Algo más que queráis compartir con nosotros?

CECÍLIA: Creo que la vida nos brinda cada día un pequeño regalo. A veces, es tan pequeño que puede pasar desapercibido. Otras veces estamos mirando hacia otro lado y no nos damos cuenta. O quizás la rutina nos lleva de la mano y no lo vemos… Pero está ahí, por eso necesitamos de la intuición para percibirlo allí donde esté, de la creatividad para apreciarlo como se merece y del alma para que lo atesore y nos proporcione luz cuando la necesitemos.

Gracias Elena por darnos la oportunidad de compartir esto, y gracias sobre todo por tu amistad, que es un gran tesoro.

MERCÈ: Agradeceros el ratito que habéis pasado leyéndonos y agradecer a Elena la oportunidad.

<De tots els Colors>: Gracias Cecília y Mercè por compartir con nosotros vuestra magia, luz y color!