ENFERMERÍA Y MEDICINA INTEGRATIVA AL DÍA. Número 6, Enero 2018. Con la colaboración de MARGALIDA MIRÓ, Dra. en Enfermería y Experta en Práctica Colaborativa Interprofesional en Salud

  Queridos Amigos:

La primera entrega de Enfermería y Medicina Integrativa de 2018 llega cargada de la energía, la visión y la meta que tan bien nos explica Margalida Miró, a quien todos conocéis por su entrevista y su  artículo publicado recientemente en el blog.

Es un honor contar con la mirada enfemera y experta de Margalida y un lujazo que siempre tenga un ¡Sí, con ilusión! para participar en De tots els Colors.

Esta vez, nos trae el enfoque y el hilo conductor que necesitamos para empezar a re-pensar, re-orientar y re-crear el cuidado de las personas hacia una nueva dirección: participativa, integrativa e integradora.

Querida Marga, es un placer seguir aprendiendo y creciendo contigo. Muchas gracias  por inspirarnos y acompañarnos con tanto cariño y generosidad.

* * *

 

Agradezco de todo corazón a Elena Lorente la invitación a participar, de nuevo, en su blog.

Elena contactó conmigo comentándome que a principios de cada mes suele publicar un post sobre Enfermería y Medicina integrativa y que me invitaba a hacer alguna reflexión sobre el tema.

Decirles de antemano que yo no soy experta en Enfermería, ni Medicina integrativa así que espero que la intervención resulte de interés. Me atreví a aceptar el encargo porque la propuesta de Elena llega en un momento donde estoy investigando, hace unos 7 años, junto con los miembros del Grupo de Investigación Crítica en Salud (GICS) de la Universitat de les Illes Balears, cuestiones relativas al trabajo en equipo interdisciplinar en salud, o lo que también se conoce como práctica colaborativa interprofesional (PCI). De algún modo, me pareció que eran temáticas relacionadas, ya que ambas tratan de integrar la potencialidad de distintas perspectivas profesionales y así atender la salud de la ciudadanía de forma más global, satisfactoria y segura.

A continuación, como si de una entrevista se tratase comento brevemente algunos de los
principales puntos que caracterizan de la PCI en salud.

Espero que les resulte de tanto interés como suelen ser los post que Elena publica en el blog detotselscolors. Muchas gracias, Elena.

 

Colaboración interprofesional: Una mirada integrativa en salud, por Margalida Miró

¿Qué es la práctica colaborativa interprofesional?

Es el proceso donde profesionales de distintos backgrounds se reúnen para resolver problemas, participan en la toma de decisiones reconociendo la responsabilidad compartida de los resultados para proporcionar una atención integral al trabajar con los pacientes, sus familias y las comunidades y ofrecer la más alta calidad de la atención en todos los entornos.

¿Cuáles son las principales características de la PCI?

  • Disponer de metas claras y compartidas en la atención al paciente y la familia.
  •  Tener claros los roles y responsabilidades del equipo. Cada miembro ejecuta sus competencias y además conoce las responsabilidades y funciones de los otros profesionales.
  • Compartir una identidad grupal. Entre los miembros del equipo hay sentimientos de
    pertenencia, respeto, cohesión y confianza en la capacidad del equipo para superar
    obstáculos y materializar la visión que tienen.
  • Ejercer desde la interdependencia e integración de los miembros del equipo.
  • Aplicar enfoques democráticos y de liderazgo compartido. Hay un reconocimiento por parte del líder y del resto del equipo del rendimiento y éxito individual y colectivo.
  • Llevar a cabo esfuerzos para romper los estereotipos y las barreras interprofesionales.
  • Conceder a los profesionales tiempo y espacios para desarrollar el trabajo en equipo.
  • Respetar las diferencias de opinión y perspectivas a través de una comunicación abierta y fluida.

¿Por qué es importante la PCI en salud?

Es reconocida como un elemento clave para la prestación de una atención de calidad, efectiva y segura a la ciudadanía. Los mejores y más rentables resultados para los pacientes y las familias se logran cuando los profesionales trabajan y aprenden juntos, participan en la auditoría clínica de los resultados y generan innovación para garantizar el progreso en la práctica y el servicio.

¿Se incentiva la PCI en el sistema de salud en nuestro país?

Las iniciativas de trabajo colaborativo interdisciplinar se han ido incrementando en los últimos años en todo el mundo. Los países con más largo recorrido sobre este tipo de iniciativas son Australia, Canadá, el Reino Unido y los EE.UU., a éstos se añade Brasil, Nueva Zelanda y Suecia. La PCI es un eje estratégico en las políticas de agencias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Joint Comission on Acreditation of Healthcare Organizations (EE.UU) y de programas de prestigiosos sistemas de salud como Institute for Healthcare Improvement (Australia), el Institute for Healthcare Improvement (Reino Unido) o Canadian Patient Safety Institute (Canadá).

En nuestro país, desde el año 2005, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad ha ido incluyendo en los planes nacionales de salud estrategias dirigidas a la mejora de los elementos clave recomendados a nivel internacional sobre colaboración interdisciplinar, y en concreto a la colaboración entre médicos y enfermeras como componente esencial de una cultura de seguridad. Desde entonces, las estrategias nacionales en salud han incorporado la colaboración interdisciplinar como eje prioritario vinculado a la seguridad clínica, principalmente en la estrategia de cuidados paliativos, de Salud Mental o de la cronicidad. En ellos, se apunta que para dar respuestas efectivas e integrales a las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales de los pacientes y las familias es necesario un modelo colaborativo e interprofesional basado en la coordinación entre los niveles asistenciales y entre los profesionales de salud.

¿Por qué es importante la PCI en salud?

Las organizaciones de salud son cada vez más conscientes que es necesario contar con la información y los conocimientos de muchas disciplinas con el fin de desarrollar soluciones válidas y ofrecer una atención integral a las personas y las familias. Uno de los motivos es que los usuarios plantean demandas cada vez más complejas y crónicas, que requieren de abordajes y tratamientos múltiples. De modo, que es inusual que un único profesional pueda resolver los problemas de salud de la población de forma aislada.

¿Cómo es la realidad de la PCI en salud en nuestro país?

Actualmente los estudios señalan que la PCI, principalmente entre médicos y enfermeras está lejos de lo que podría ser. La práctica interdisciplinar resulta a veces problemática, ya que los profesionales se enfrentan a numerosos retos como, entornos multiprofesionales y complejos donde conviven diversidad de proveedores y donde cada grupo tiene su ámbito de acción y funciones, posiciones dentro de jerarquías, distintas culturas e identidades profesionales, diferentes procesos de socialización profesional y notables diferencias entre formaciones académicas.

¿Cuáles son los principales retos pendientes?

Si se pretende mejorar la eficacia y eficiencia de los equipos de salud se hacen necesarias intervenciones que promuevan el reconocimiento mutuo de la complementariedad y la interdependencia, como la creación de estructuras de gestión horizontal, la promoción de actividades que fomenten la colaboración, la comunicación y la toma de decisiones conjuntas entre enfermeras, médicos y otros profesionales de la salud. Las intervenciones para fomentar la PCI, cuya eficacia ha sido demostrada tienen en común disipar las diferencias profesionales y centrarse en la construcción de alianzas, cooperación y formas saludables de liderazgo con la finalidad de asegurar una atención segura y generar mayor innovación y progreso de los servicios de salud.

Dra. Margalida Miró Bonet
Departamento de Enfermería y Fisioterapia
Universitat de les Illes Balears

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Bibliografía consultada

Paradis E, Leslie M, Gropper MA, Aboumatar HJ, Kitto S, Reeves S. Interprofessional care
in intensive care settings and the factors that impact it: results from a scoping review of ethnographic studies. Journal of critical care. 2013; 28(6): 1062–7.

Reeves S, Lewin S, Espin S, Zwarenstein M. Interprofessional Teamwork for Health and Social Care. Oxford: Wiley-Blackwell; 2010.

Reeves S, McMillan SE, Kachan N, Paradis E, Leslie M, Kitto S. Interprofessional collaboration and family member involvement in intensive care units: emerging themes from a multi-sited ethnography. Journal of Interprofessional Care. 2015; 29(3): 230–237.

Zwarenstein M, Goldman J, Reeves S. Interprofessional collaboration: effects of practice-based interventions on professional practice and healthcare outcomes. Cochrane Database Syst Rev. 2009; 8(3).

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El interesante artículo de Margalida Miró nos abre un gran camino  por recorrer para transformar los retos pendientes en realidad viva. Un proceso en el que todos somos protagonistas y que sólo será posible desde una disposición abierta, generosa, constructiva, co-creadora.

La práctica colaborativa interprofesional en salud nos plantea desafíos muy cercanos y parecidos a los que tenemos por delante como humanidad para aprender a relacionarnos de manera más consciente, respetuosa, y amable (de amabilidad y de amar), con nosotros mismos y con los demás. Aplicable a todos los ámbitos de la vida, incluyendo nuestro vínculo y relación con la naturaleza y con todos los seres vivos del planeta. Como muestra…:

  • La contaminación perjudica la salud en niveles bajos y a corto plazo. PUBLICADO EN ‘JOURNAL OF THE AMERICAN MEDICAL ASSOCIATION”. “Una investigación de la Universidad de Harvard sobre datos recopilados durante 13 años vincula directamente la polución con un aumento de muertes prematuras entre los mayores, incluso cuando esos niveles están dentro de los márgenes que las autoridades ambientales de ese país consideran seguros para la población.” Sigue leyendo AQUÍ.
  • Una dieta saludable se asocia con una mayor autoestima en los menores. PUBLICADO EN ‘BMC PUBLIC HEALTH’. “Así concluye un nuevo estudio realizado en ocho países, entre ellos España, que también recoge datos a la inversa: la autoestima se vincula con pautas que restringen el consumo de azúcares y grasas, y fomentan el de pescados y verduras”. Sigue leyendo AQUÍ.
  • El ejercicio favorece cambios en la composición de la microbiota intestinal, al margen de la dieta. PUBLICADO EN ‘MEDICINE & SCIENCE IN SPORTS & EXERCISE’. “Investigadores de la Universidad de Illinois y la Clínica Mayo en Rochester, Estados Unidos, han aportado la primera evidencia científica de que el ejercicio físico puede causar cambios en la composición de la microbiota intestinal, con independencia de otros factores como la dieta o el consumo de antibióticos”. Sigue leyendo AQUÍ.
  • La acupuntura podría aliviar el dolor vinculado al tratamiento del cáncer de mama. MedlinePlus. Algunos medicamentos comunes contra el cáncer de mama pueden desencadenar dolor en las articulaciones, pero nuevas investigaciones sugieren que la acupuntura puede aliviar ese efecto secundario. Sigue leyendo AQUÍ.
  • Psicoterapia, meditación y cáncer. Pablo Saz Peiró. MEDICINA NATURISTA, 2017; Vol. 11 – N.º 2: 80-84. “Ante el diagnóstico de cáncer, la meditación es particularmente útil para asimilar el susto, ayudar en la elección del tratamiento, mejorar la supervivencia, recuperar el control, saber estar ante la incertidumbre sobre el futuro y el temor de recurrencia, así como mejorar una serie de síntomas físicos y psicológicos, como depresión, ansiedad, insomnio y fatiga.” Sigue leyendo AQUÍ.
  • El papel del propóleo en el estrés oxidativo y el metabolismo lipídico: ensayo controlado y aleatorizado.. Verónica Mujica, Roxana Orrego,Jorge Pérez, Paula Romero, Paz Ovalle, Jessica Zúñiga-Hernández, Miguel Arredondo,Elba Leiva2,3. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine Volume 2017 (2017).Aunque hay evidencia de los beneficios del propóleo en la salud humana, la gran mayoría de los estudios se han llevado a cabo utilizando modelos animales. El presente estudio incluye la caracterización química y la evaluación clínica de los efectos de la administración oral de solución de propóleo sobre el estado oxidativo y la modulación de lípidos en una población humana en Talca, Chile. Los datos informados respaldan el papel del propóleos en diversas enfermedades crónicas, a través de diferentes mecanismos, como el aumento de HDL-c, y el efecto antioxidante debido al aumento de GSH y niveles reducidos de TBARS, ambos marcadores de estrés oxidativo en humanos.” Sigue leyendo AQUÍ.
  • El Congreso internacional de medicina y salud integrativa se celebrará en Baltimore, MD durante los próximo 8 al 11 de Mayo 2018. El tema del Congreso es:
    C
    olaboración en acción: avanzando en la salud integrativa  a través de la investigación, la educación, la práctica clínica y política sanitaria”. Información disponible AQUÍ.
  • El Primer Jueves Enfermero del año (25 de Enero) que organiza el Col.legi Oficial d’Infermeria de les Illes Balears (COIBA) está dedicado a la Situación actual de la investigación en Terapias Naturales desde la visión enfermera: metodologia y aplicación práctica. Conferencia a cargo de la Enfermera y doctora Paloma Echevarría. Información disponible AQUÍEntrada gratuita y retransmisión en directo por streaming mediante el siguiente enlace: http://www.rtvnotycias.es/coiba/0_index1.asp

Y para terminar, os invitamos a disfrutar de estas tres lecturas:

  • La Tesis Doctoral “Evaluación de los resultados NOC (Clasificación de Resultados de Enfermería) en el tratamiento de pacientes con ansiedad, relacionado con dolor, tras intervención de enfermería, manejo de la fitoterapia e intervenciones conductuales”. Autor: Ovidio Céspedes Tuero. Directores: Dra. Dña. Paloma Echevarría Pérez, Dr. D. Albert Sala Llinares. 2015. Facultad de Enfermería. Universidad católica de Murcia. UCAM. Disponible AQUÍ.
  • HISTORIA DE LA MEDICINA NATURISTA ESPAÑOLA. Alejandro Artetxe. Ed. Triacastela.
  • LA VUELTA A LA NATURALEZA. El pensamiento naturista hispano (1890-2000): naturismo libertario, trofología, vegetarismo naturista, vegetarismo social y librecultura. Josep Maria Rosselló. Ed. VIRUS.

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¡Salud!

Elena Lorente Guerrero

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Las enfermeras del NO ͠ DO, por Margalida Miró Bonet, Dra. en Enfermería. Universitat de les Illes Balears. Grupo de Investigación Crítica en Salud

Reportaje para prensa, elaborado en el Curso de Divulgación Científica. Opening SCIENCE, Palma de Mallorca, 2013. Proyecto Con-Ciencia Pública.Tutora: Elena Soto

El análisis de los manuales de formación de la época muestra que fueron herramientas políticas y sociales y que muchos de los estereotipos que todavía perviven en la sociedad sobre esta profesión son el resultado de las ideas que durante tres décadas se vertieron en sus páginas.

Por Margalida Miró. Universitat de les Illes Balears.
Grupo de Investigación Crítica en Salud (GICS-IUNICS)

“La vocación de la enfermera no depende en absoluto de la voluntad humana; viene del cielo y el Señor la concede a los que él elige”. “El médico es el superior de la enfermera. El médico es representante de Dios; y la enfermera es subordinado suyo”, estas dos citas extraídas de los manuales de texto usados en la asignatura de Moral profesional, -una de las más importantes en el currículum formativo de las enfermeras españolas entre 1956 y 1976 – evidencia como muchos de los estereotipos, algunos todavía vigentes, arrancan de una época en la que la formación política, religiosa y moral se consideraba fundamental para el cumplimiento de esta profesión.

¿Es casual que perdure el tópico de que la enfermera tiene que ser servicial, abnegada o discreta? y ¿es casual que se relacione esta profesión con las mujeres? Citas como “Mucho más fundamental para la enfermera es estar adornada de cualidades morales, auténticas virtudes de caridad y amor al prójimo” o “La enfermera ha de tener cuidado especial en no arreglarseintencionadamente con miras poco dignas de agradar”, indican que no, y son excelentes ejemplos para ilustrar algunos clichés que todavía se mantienen en la actualidad.

Cuando se realiza una mirada crítica a las representaciones sociales más arraigadas sobre las enfermeras y la enfermería española que perviven hoy en día, nos damos cuenta hasta que punto las ideas vertidas en estos manuales han contribuido a normalizar ciertas narrativas sociales, marginando otras y proporcionando, en definitiva, la
base de lo que consideramos como natural o verdadero de esta profesión.

El análisis de estos manuales muestra que fueron herramientas no sólo culturales, sino también políticas y sociales, que sirvieron para transmitir significados y sentidos relacionados con los modos de ser, pensar, concebir el mundo y de relacionarse de las
enfermeras según un modelo ideal que marcaba cómo debían ser.

Recuperando la memoria histórica

Unidad de nidos. Hospital Son Dureta, Palma. 1963. Foto cedida por Natividad

Para muchas mujeres, y para la Sección Femenina de la Falange, la enfermería fue un proyecto de realización social y profesional durante la dictadura franquista, ya que se trataba de un trabajo acorde a su ‘naturaleza’, una prolongación de las tareas denominadas ‘propias de su sexo’, como podía ser el cuidado de los demás, que ya realizaban habitualmente en el hogar.

Probablemente si nos situamos en el contexto sociopolítico de la época –el tardofranquismo- podríamos comprender algunas de las características de la formación que recibieron las enfermeras españolas, pero la mayoría de ellas como la dureza, el sacrificio, la disciplina y la docilidad social y política fueron especialmente evidentes en su formación en comparación con la de otros profesionales.

En esta época los requisitos exigidos para el acceso a la formación eran tener 17 años cumplidos y el título de Bachillerato elemental o laboral, presentar una carta de recomendación de dos personas de reconocida solvencia moral, superar una prueba de
aptitud de ingreso para acceder al centro y una entrevista personal para comprobar las cualidades vocacionales de la aspirante, presentar un certificado de buena salud, y superar un examen de reválida al finalizar los estudios de tres años académicos. No obstante, la candidata al finalizar tres meses de prueba podía ser admitida definitivamente o expulsada de los estudios.

Los contenidos del plan de estudios de enfermería en España eran en un 70% prácticos y el resto teóricos. La mayoría de asignaturas se denominaban “Nociones de…” porque se daba una parte reducida de los temas que se impartían en las Facultades de Medicina. Y entre las materias se incluían la educación física, formación política, religión y moral  profesional, consideradas fundamentales para el cumplimiento de la profesión, ya que se
pensaba que su práctica diaria acentuaba las condiciones morales de las alumnas y exaltaba su vocación.

En 1955 se publicaron dos órdenes, abolidas años después, que prohibían la coeducación de los/as alumnos/as de ambos sexos en las Escuelas de enfermeras y obligaban a las alumnas a cursar los estudios en régimen de internado, mientras que los estudiantes varones cursaban la carrera por libre (Orden de 4 de Julio de 1955, BOE de 2 de Agosto de 1955). El internado no estaba destinado a cubrir problemas de residencia, sino a asegurar la vida ordenada y casi clerical de las estudiantes. Mientras los hombres cursaban la asignatura de Autopsia médico legal, las mujeres realizaban en su lugar Enseñanzas del hogar.

Representaciones sociales que aún permanecen

A pesar del notable desarrollo académico y profesional de la enfermería española que ha llevado a que, en la actualidad, las enfermeras ejerzan numerosas competencias en el ámbito docente universitario, investigador, clínico, gestor y político, la ciudadanía sigue considerando a esta profesión como propia de mujeres vocacionales, sacrificadas y con especiales virtudes morales, de abnegación y emotividad.

Se sigue pensando que para ser enfermera lo más importante es ser una persona sensible, empática, simpática y con cierta habilidad, sin considerar otro tipo de competencias técnicas o intelectuales. Citas como “No encontrará la enfermera un consejero mejor que la caridad para el ejercicio de su profesión, ella hará que sea servicial, dulce y amable con el enfermo y sus familiares” son un ejemplo de que las actitudes y virtudes de generosidad, caridad, benevolencia, sensibilidad, compasión, paciencia, dignidad, discreción o amor al deber se consideraban fundamentales para que
las enfermeras pudieran cumplir con un buen ejercicio de la profesión.

Unidad de neonatos. Casa de Salud Valdecilla, Santander. 1960. Foto cedida por la Escuela Universitaria de Enfermería. Universidad de Santander.

Otro aspecto afectado por los estereotipos es el de la investigación. Hoy en día, difícilmente se vincula a la enfermería con la ciencia; se la sitúa más cerca de la esfera de lo intuitivo, lo emocional, lo doméstico, lo sentimental o lo moral.

Durante estos veinte años se formó a las enfermeras para exhibir su modestia personal e intelectual, ocultar su conocimiento y capacidad de acción, asegurándose de que no deseaban usurpar los puestos y las funciones de los médicos.

El resultado es que, en la actualidad, todavía se sigue considerando a la enfermería más como una práctica que requiere implicación y compromiso personal que como una profesión que requiere competencia, capacitación, formación, especialización y actualización.

En citas como “Hay que eliminar el individualismo, por inadmisible e ineficaz, la enfermera no buscará el relieve de la personalidad propia; abandonará toda mira absolutista y colaborará modesta y eficazmente el propósito común, con la dirección señalada y la subordinación debida” se pone en evidencia como para las enfermeras los propósitos comunes o colectivos debían prevalecer sobre los méritos o intereses personales. Se las instruía en la colaboración modesta y leal al propósito ajeno, lo que las conducía aún más a su anonimato.

Hospital Son Dureta. 1961. Foto cedida por Natividad Mir

En la actualidad, difícilmente se vincula a la enfermería con la ciencia como profesionales, y a un papel de subordinada del médico. Sigue vigente la idea de la enfermera como ‘la ayudante’ y ‘la mano ejecutora’ del médico; es decir, como la profesional que obedece órdenes, sin criterio, autoridad, ni capacidad o responsabilidad en la toma de decisiones sobre los procesos de salud de los pacientes.

Citas como “El médico es superior a la enfermera por dignidad y por ciencia, y por ambos motivos debe respetarle y manifestarse reconociendo su dignidad y responsabilidad” atestiguan como se las formaba como ejecutoras inteligentes de los designios terapéuticos del médico y como la finalidad de su trabajo era garantizar la aplicación exacta de los métodos de éste o, bien, recoger y comunicar los datos que a éste le hubieran podido pasar inadvertidos.

Aunque ha pasado medio siglo, las relaciones interprofesionales entre médicos y enfermeras arrastran todavía muchos estereotipos transmitidos en estos manuales de formación. “La enfermera debe obedecer al médico con sumisión perfecta. De ejecución y de juicio. El médico lleva la dirección de la cura y asume la responsabilidad. De ordinario, el médico por su ciencia y capacidad es obedecido ciegamente; pues el que asume la responsabilidad última es el médico” En este párrafo queda claro que las relaciones igualitarias y equitativas entre ambos no eran las esperadas, se imponía el principio de jerarquía.

En el siglo XXI la enfermería todavía se concibe como una profesión fundamentalmente manual o técnica que requiere de poca formación especializada para llevarla a cabo ¿De dónde arranca esta idea?

Entre los años 50 y 70 lo más importante en la formación de las enfermeras era practicar y ejercitarse bajo supervisión médica.

Frases como “Estar dispuesta siempre a recibir consejo y avisos antes de actuar. El consejo se debe pedir y recibir de personas competentes.

La enfermera no debe fiarse de su propio parecer en casos dudosos. Mucho menos anteponer su opinión a la de personas competentes. Menos aún a la del médico, superior suyo” ó “La enfermera deberá poseer cierta destreza manual para ejecutar el trabajo encomendado, obedecer los mandatos de las facultades racionales y llevarlo a cabo con rapidez, limpieza y exactitud” ilustran que esta profesión se consideraba un saber complementario y auxiliar de la medicina, en el que la enfermera solo era una “hábil e inteligente ayudante” o un “médico imperfecto” que debía pedir consejo al médico antes de actuar y no debía fiarse de su propio parecer.

Durante este periodo a las enfermeras se las formó sobre todo como agentes morales, sujetos pasivos y sirvientes a la medicina, lo que en la práctica limitaba su capacitación como profesionales autónomos.

“La enfermera debe obedecer al médico con sumisión perfecta.
De ejecución y de juicio”

¿Hasta qué punto estas ideas heredadas del pasado siguen vigentes en la actualidad?

Este reportaje permite reflexionar sobre cómo a través de los manuales publicados entre 1956 y 1976 se transmitieron determinados discursos que han contribuido a perpetuar algunos estereotipos, que la ciudadanía, o incluso algunas enfermeras y otros profesionales de la salud aceptan sin crítica, ni reflexión sobre ellas y la enfermería española.

Es importante recordar que el dominio de ciertos estereotipos sobre las enfermeras puede limitar otras formas de pensamiento sobre estas profesionales y la enfermería poniendo así límites a las posibilidades del conocimiento acerca de esta profesión.

Margalida Miró

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Trabajos relacionados de la misma autora:

Miró M, Gastaldo D, Nelson S, Gallego G. 2012 Spanish nursing under Franco: reinvention, modernization and repression (1956–1976). Nursing Inquiry 19: 270–280.

Miró M, Gastaldo D, Gallego G. 2008 ¿Por qué somos como somos? Discursos y relaciones de poder en la constitución de la identidad profesional de las enfermeras en España. Enfermería Clínica 18 (1):26-34.

Miró M. 2008. ¿Por qué somos como somos? Continuidades y transformaciones de los discursos y las relaciones de poder en la constitución de la identidad profesional de las enfermeras en España (1956–1976). Tesis doctoral. Universitat de les Illes Balears. España.

Entrevista a MARGALIDA MIRÓ, Doctora en Enfermería y Salud Internacional por la UIB: “Investigo sobre los procesos de construcción de las identidades profesionales, y de las prácticas y políticas en el sistema de salud. ¿Por qué las Enfermeras somos como somos?”

Queridos Amigos:

Me alegra especialmente presentaros a Margalida Miró Bonet, una de las Enfermeras docentes e investigadoras más potentes de España; y además, una persona muy querida.

“¿Por qué las Enfermeras somos como somos?” se preguntó Margalida, y de esa pregunta nació su línea de investigación.

Su trabajo es imprescindible para comprender cómo las Enfermeras españolas construimos nuestra identidad y qué factores han contribuido y siguen contribuyendo a ello.

Su Tesis Doctoral, disponible AQUÍ, es una brújula que nos muestra nuestro pasado más reciente – para saber de dónde venimos -, nos ubica en el presente – para entender la realidad que vivimos las Enfermeras dentro del sistema sanitario español – . Y sin duda, es una luz que nos orienta claramente para decidir cómo queremos seguir construyendo nuestra identidad profesional y nuestro rol en el sistema sanitario y en la sociedad.

Os dejo con Marga Miró, disfrutad de la entrevista, ¡Un lujazo!

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Me llamo Margalida Miró Bonet. Finalicé mis estudios de Enfermería en el año 1995 y en ese mismo año inicié los estudios de Psicología, que finalicé en el año 2001. Durante esos años compaginé mi formación en Psicología, con mi actividad profesional como enfermera en una unidad de cuidados intensivos y con mi actividad docente como profesora asociada con el Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Cursé la licenciatura de Psicología con la intención de poder acceder a un programa de doctorado que me diese la posibilidad de desarrollar una tesis doctoral. Finalmente, en el año 2003 empecé a trabajar en el proyecto de investigación que en Diciembre de 2008 defendí para la obtención del título de doctora.

Actualmente, soy profesora del Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la UIB y miembro del equipo de investigación de Determinantes Sociales de la Salud de la UIB. Mis principales intereses de investigación son explorar los procesos de construcción de las identidades profesionales, y de las prácticas y políticas en el sistema de salud.

Esta línea de investigación la desarrollo principalmente con metodologías cualitativas y desde teorías postestructuralistas y de crítica social. En estos momentos, soy la investigadora principal de un proyecto financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria del Ministerio de Sanidad titulado “Cómo se construyen las relaciones interprofesionales en los equipos de salud. Impacto para la práctica clínica y el desarrollo profesional”.

  • Hasta la llegada del reciente nuevo plan de estudios ¿Qué debía hacer una Enfermera para poder investigar u ocupar altos cargos de dirección?

El nuevo plan de estudios supone la consecuencia de una reivindicación histórica de la Enfermería en nuestro país, y un hito muy importante para el desarrollo y el futuro de la profesión.

Obviamente, en estos nuevos planes de estudios los estudiantes de enfermería podrán adquirir más competencias relativas a la gestión y liderazgo de los recursos para promover cambios sociales, la adquisición de conocimientos científicos y tecnológicos para abordar las nuevas exigencias sociales en materia de salud, y la capacitación para desarrollar y adquirir los conocimientos necesarios sobre metodología de la investigación para el desarrollo de nuevos conocimientos.

Pero a pesar de estos avances en materia educativa, me atrevería a apuntar que el acceso y la ocupación de cargos de alta dirección por parte de las/os enfermeras/os depende de otros muchos factores, no sólo profesionales, sino políticos y sociales.

Aunque cada vez hay más casos, creo que aún necesitamos algunos años para empezar a  ver como las/os enfermeras/os ocupan cargos de alta dirección como gerencias de hospitales, rectorados en universidades, Consellerías en comunidades autónomas, direcciones generales, etc.

Respecto a la investigación, el tema no es lo que deban o no hacer las/os enfermeras/os, porque creo que muchas/os profesionales tienen las competencias para ello. Desde mi punto de vista, uno de los problemas fundamentales es que el sistema sanitario en nuestro país, de momento, no contempla la investigación, la innovación y el desarrollo como parte de la actividad clínica de los profesionales de la salud.

  • Años de estudio y dedicación para llegar al principio del camino… y empezar a investigar. ¡Qué duro para tantas Enfermeras!  ¿A quiénes preocupa que las enfermeras investiguen?

En nuestro país el interés o la preocupación sobre la investigación en enfermería se circunscribe de momento dentro del espacio profesional. Aunque, por supuesto ha habido avances muy importantes, como la creación de la Unidad de coordinación y desarrollo de la Investigación en Enfermería (Investén-isciii), que forma parte del Instituto Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. Investén viene desarrollando estrategias a nivel estatal para fomentar y coordinar la investigación traslacional y multidisciplinar en cuidados, y potenciando su integración en la práctica clínica diaria.

Desde mi punto de vista, tenemos que seguir trabajando para difundir la importancia que las investigaciones lideradas por enfermeras/os tienen para la mejora de los resultados de salud de la población.

No debemos olvidar que la investigación es una poderosa estrategia para responder a preguntas y hallar modos mejores de promover la salud, prevenir la enfermedad y dispensar cuidados y servicios de rehabilitación a las personas de todas las edades y de distintos contextos.

  • Tu tesis doctoral lleva por título: “¿POR QUÉ SOMOS COMO SOMOS? Continuidades y transformaciones de los discursos y las relaciones de poder en la identidad de las/os enfermeras/os en España (1956-1976)”. Disponible AQUÍ. ¿De dónde surge tu interés por ahondar en identidad y profesión?

Una de las primeras circunstancias que me llevaron a investigar un tema como este se remonta al primer año de carrera cuando descubrí la esencia de una profesión que hasta el momento conocía muy poco. En aquel primer año de carrera, ya me pareció que cuidar es una función primordial, y que a su vez la envuelve una gran complejidad.

Pero por otra parte, también fui descubriendo como la enfermería y sus profesionales son en muchas ocasiones silenciados/as y poco reconocidos/as en el sistema de salud y en la sociedad.

A lo largo de mi carrera profesional he podido constatar como muchos/as enfermeros/as sumergidos/as en dinámicas profesionales y sociales reproducen, en ocasiones de forma inconsciente, discursos y relaciones de poder históricos convirtiéndose en agentes de esta silenciación profesional.

Con mis investigaciones trato de aportar mayor conocimiento sobre los procesos de constitución de la profesión. De algún modo, trato de responder a la pregunta de ¿Porqué somos como somos? Creo que, alcanzar una mayor conciencia crítica sobre cómo construimos nuestra identidad, nos permite entender que nos es posible construir nuevas identidades y nuevas subjetividades.

  • ¿Por qué ese momento histórico en particular? ¿Cuál era el contexto social, político, religioso?

Centré la investigación en el período entre 1956 y 1976 porque en esta segunda mitad del siglo XX se sucedieron modificaciones importantes que afectaron al desarrollo de la profesión. En este período se sucedieron cambios en el sistema sanitario y educativo de gran importancia para el proceso de consolidación de la profesión en nuestro país.

En cuanto a los cambios en materia educativa, hubo dos hitos importantes. El primero fue la publicación del Decreto de 4 de Diciembre de 1953 que unificó los estudios de practicante, matrona y enfermera -que anteriormente corrían paralelos- en una sola titulación, a la de Ayudante Técnico Sanitario (ATS), y el segundo cambio fue en 1977, cuando las Escuelas de ATS se integraron en la Universidad, convirtiéndose en Escuelas Universitarias de Enfermería.

Respecto al contexto social y político de la época, se sitúa en plena dictadura franquista. Un sistema jerárquico, represivo y autoritario, donde imperaba el inmovilismo y el conservadurismo. El régimen tuvo enormes repercusiones, pero las principales fueron las que supusieron en política sanitaria, educativa y en los derechos de la mujer española, conseguidos durante la Segunda República.

En cuanto a la sanidad, la  dictadura franquista enterró los planes republicanos de crear un sistema de seguridad social descentralizado y con pautas democráticas. En relación a la educación, fue reveladora de los valores de autoridad, jerarquía, orden, disciplina, aristocratismo, que caracterizaban la naturaleza del régimen.

Y en relación a los derechos de las mujeres, fundamentalmente, en el primer franquismo el rol predominante de la mujer española fue básicamente el de madre. La actividad de la mujer era preferentemente doméstica, su marco era la casa, y su vocación, ser la esposa y madre.

  • ¿Qué metodología utilizaste en tu investigación?

Desde una metodología cualitativa y a partir de los referenciales postestructuralistas planteé un estudio de análisis de discurso de carácter genealógico de dos fuentes.

Por un lado, analicé los manuales de moral profesional usados durante la formación de los ATS en nuestro país y, por otro entrevisté a profesionales que durante esta época fueron estudiantes o profesoras en alguna escuela de ATS en nuestro país, y a profesionales que ocuparon cargos o lideraron proyectos significativos en cualquier ámbito de ejercicio de la Enfermería durante esta época.

  • ¿Qué te impresionó más de los testimonios de la época?

Me impresionó la hegemonía de ciertos discursos y relaciones de poder, transmitidos en la formalidad de los manuales y en la narrativa de las personas entrevistadas. Por ejemplo, el dominio de discursos de género, o de relaciones de poder de carácter disciplinar, como la subyugación, la sumisión y la fiscalización ejercidas hacia las enfermeras en aquella época.

Me emocionó ver como en las narrativas de las entrevistadas donde describían su cotidianidad y la realidad de sus prácticas, aunque influidas por los discursos y las relaciones de poder dominantes de ese momento histórico, trataban de transgredir y resistirse a dicho dominio y buscar otras posibilidades de actuar y concebir la profesión, otras posibilidades de estar presentes.

De algún modo, podríamos decir que este fue un período en el que fundamentalmente los/as enfermeros/as se cuestionaron quienes eran, y qué hacían de diferente de otros profesionales, fundamentalmente de los médicos. Esto contribuyó a posteriores transformaciones y cambios profesionales, fundamentalmente generados a finales de los setenta y principios de los ochenta en nuestro país.

  • ¿Cómo era la formación de esas enfermeras? ¿Qué se priorizaba?

Durante estos veinte años la formación de las enfermeras estuvo dominada fundamentalmente por discursos de género, técnico y biológico o biomédico, y de relaciones de poder de carácter disciplinar y pastoral. Todo ello, contribuyó a legitimar prácticas profesionales y a establecer lo “verdadero” y lo “auténtico” respecto a la profesión.

Los hallazgos de la investigación, permiten señalar que nos hemos constituído histórica, social y culturalmente a través de prácticas, algunas de las cuales se siguen reproduciendo en la actualidad en nuestro país.

  • ¿Cuál era el rol a desempeñar?

Durante este período, a las enfermeras se las orientó para dar relevancia al cuerpo, a la vestimenta, a la cultura del espíritu, a los elementos afectivos, empáticos, emotivos y a su corazón más que a su intelecto. Es decir, durante estos veinte años se siguió poniendo énfasis en la conducta de las enfermeras en detrimento de su conocimiento.

Este discurso fue tan interiorizado, que las propias enfermeras asumieron que para el cuidado se requerían actitudes “femeninas”, y que en general los enfermeros tenían mayores dificultades para ejercer la profesión, fundamentalmente por su visión más técnica y no tan holística del cuidado.

En general, a las/os enfermeras/os, se les formó a parte de en conocimientos de moral profesional, en un adiestramiento técnico y en conocimientos básicos y superficiales de medicina. Este tipo de formación contribuyó a formar hábiles y diestros/as profesionales en la ejecución de técnicas realizadas sin mucha fundamentación y siempre bajo dependencia médica. Es decir, se volvía a enfatizar el “estar” y el “hacer”, en detrimento del “pensar”.

Otro rasgo característico que conformaría su rol profesional era que los/as enfermeros/as constituían sus prácticas alrededor de la monitorización de enfermedades, la administración y el control de las reacciones a la medicación, y la instauración y mantenimiento de técnicas, todo ello bajo la supervisión médica.

  • ¿Cómo lo vivían?

Por un lado, los/as enfermeros/as interiorizaron e incorporaron en sus propias prácticas, de forma natural e inconsciente, los discursos y las estrategias de poder dominantes durante la época. Los profesionales interiorizaron que la técnica y la tecnología tenían mayor valor y prestigio que el cuidado orientado a las necesidades básicas de las personas, asumido principalmente por ellas en las unidades de hospitalización.

Pero por otro lado, y muy particular a finales de los años sesenta, y sobretodo en los años setenta, los profesionales empezaron a generar en nuestro país discursos de concienciación, y cuestionamiento o lucha como resistencias a los discursos dominantes durante la época.

Estos discursos tratan de cuestionar la profesión y plantearla de otra forma. Fueron el germen para que años después, la enfermería buscara nuevos espacios de expresión, de autonomía y de igualdad, y cuestionaran las relaciones de poder que habían sido ejercidas históricamente sobre la profesión.

  • En la actualidad ¿Todavía persisten esos esquemas?  ¿En que afectan a la profesión enfermera?  Relaciones de poder en el sistema sanitario.

Sí, efectivamente. Actualmente seguimos reproduciendo muchos de estos discursos, que siguen perpetuando ciertas prácticas en la profesión, en el sistema sanitario y en el imaginario social.

Por ejemplo, las históricas relaciones de poder disciplinario de sometimiento, subyugación y fiscalización que ejerció la medicina durante al menos estos veinte años, permite entender algunas de las prácticas que los/as enfermeros/as ejercen actualmente en España como resistencia y liberación del dominio médico. Una de estas prácticas es la reproducción de discursos humanistas y holísticos frente a los discursos técnicos o patológicos.

En España, de forma particular, los/as enfermeros/as siguen tratando de diferenciar, especificar y clarificar su contribución frente a la práctica médica, y establecer un cuerpo de conocimientos y una base científica propia que les permita articular su contribución profesional dentro del sistema de salud.

Otro ejemplo, es que se sigue vinculando a la enfermera a su humanidad y a sus virtudes, en lugar de a su conocimiento y expertía. De algún modo, la profesión sigue siendo vista como una actividad trivial e intuitiva, que puede ser realizada con un poco de práctica e “intuición femenina”.

  • Mujer- Enfermera- Conocimiento y Poder.  Resuenan patrones arquetípicos del inconsciente colectivo

Supongo que a cada uno le (re)sonará de forma diferente. A mí me resuena a un conjunto de acontecimientos vinculados por una cierta forma de entender el presente, y por un cierto proyecto de futuro. Como apuntaba Foucault, saber, poder y verdad es todo uno.

  • La Enfermería ¿Es una disciplina? ¿Es una ciencia? ¿Una profesión?

Yo diría que las tres cosas. Ya que para ejercer la enfermería se requiere de un conocimiento especializado y generado de forma sistemática, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas.

  • ¿Por qué es necesaria la investigación cualitativa?

La metodología cualitativa es un abordaje analítico que permite abordar el análisis de los fenómenos con mayor riqueza, profundidad y particularidad, ya que permite una mayor comprensión de los aspectos que están en el mundo subjetivo de las personas.

La investigación cualitativa abre un espacio en el análisis de los problemas de salud desde una perspectiva social y cultural. La investigación cualitativa, tiene un enfoque interpretativo y naturalista, y se caracteriza porque de un modo u otro da voz a los participantes.

  • ¿Se trasladan los resultados de las investigaciones,  los conocimientos a la formación básica y a la asistencia?

Una de las prioridades de la investigación en salud es la transferencia o la traslación de los resultados de la investigación a la práctica. La traslación de la investigación generada en ciencias de la salud está siendo una línea prioritaria en nuestro país ya que es un elemento clave para continuar avanzando en la producción científica y en salud para los ciudadanos.

  • Todo lo que nos explicas forma parte de nuestra historia enfermera y social ¿Lo trasladarás a la sociedad en general?

De momento estoy terminando la difusión de los resultados entre la comunidad científica. He publicado varios artículos en revistas nacionales e internacionales, y tengo previsto publicar un libro, pero creo que irá dirigido a los estudiantes de grado y posgrado de enfermería.

Y desde luego, en cuanto tengo la oportunidad, difundo y comparto mi experiencia y los resultados del estudio, en el marco de alguna conferencia, ponencia o taller.

  • Investigaciones como la tuya contribuyen de manera muy positiva al empoderamiento de las personas-pacientes. ¿Es hacia donde avanzamos?

Estoy convencida de ello. Creo que los enfoques participativos, que tuvieron su origen con los trabajos de Paulo Freire, han (re)surgido en salud en los últimos años. El empoderamiento es una estrategia que propicia que las personas incrementen su poder. Es decir, fortalezcan sus capacidades, confianza, visión y protagonismo en las situaciones que viven, y en los cambios sociales que acontecen.

Para ello, desde la enfermería debemos contribuir a que las personas tomen conciencia de sus propios derechos, capacidades e intereses, para que puedan participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones.

  • ¿Qué países tienen una Enfermería pionera y referente?

Creo que dependiendo del área de estudio habrá unos países más pioneros e innovadores que otros. Pero en general, debido a su historia particular, hay países en los que la profesión lleva más años de desarrollo profesional y disciplinar que España.

Por ejemplo, en Europa, los países de Europa Nor-occidental, como Suecia, Noruega o Bélgica. En América del Norte, Estados Unidos, pero yo diría que fundamentalmente Canadá. Y por supuesto, en América del Sur, países como Brasil o Méjico.

  • Finalizas tu tesis hablando de (In) conclusiones. Todavía queda mucho por hacer. ¿Cómo sigue avanzando tu línea de trabajo?

Sí, efectivamente, creo que en ciencia, nunca podemos afirmar que hemos concluido nada. El conocimiento sigue avanzando y transformando.

Cuando finalicé la tesis se abrieron ante mí dos líneas en las que me apetecía mucho seguir trabajando. Finalmente, supongo que por la confluencia de varios factores, decidí orientar mi línea posdoctoral a continuar investigando sobre las relaciones interprofesionales en los equipos de salud, de forma concreta sobre las relaciones de poder entre médicas/os, enfermeras/os y auxiliares de enfermería, y su impacto sobre sus prácticas clínicas y la atención de los pacientes.

  • Todos estos años de investigación ¿Qué te han aportado como persona?

Bueno, en realidad desde que empecé a trabajar en el departamento, y luego el propio doctorado y posdoctorado han sido como procesos de transformación profesional, y también personal. Ha sido un camino en el que conocido y he podido trabajar con personas de diversa índole, y que todas ellas me han enriquecido de formas diferentes.

Personalmente, han supuesto unos años de apertura y crecimiento. Empecé a trabajar con clínicos, docentes e investigadores de universidades europeas y canadienses con los que he podido compartir y descubrir diferentes perspectivas de estudio, diferentes formas de mirar, y distintos contextos y realidades.

* * *

Querida Marga:

Muchas gracias por compartir tu conocimiento con pasión y rigor. Sin  lugar a dudas, tu investigación es un reto para las Enfermeras españolas y una contribución fundamental para hacer visible la Profesión : #EnfermeríaVisible.

Es un honor darte la Bienvenida a la familia del blog. Te deseamos lo mejor!

Un abrazo enorme,

Elena Lorente Guerrero