Video #2JHUCI: Integrando que es gerundio, gracias a Proyecto HU-CI

Queridos Amigos:

Cada fin de semana Proyecto HU-CI comparte uno de los videos de las ponencias de las #2JHUCI II Jornadas de Humanización de los Cuidados Intensivos – que se celebraron en Barcelona los pasados 26 y 27 de Mayo.

Os dejo la cuarta entrega de los videos, concretamente el Módulo 3: INTEGRANDO QUE ES GERUNDIO. Una mesa moderada por Gabi Heras en la que tuve el honor de participar hablando sobre Enfermería y Medicina Integrativa. Fue un placer y un lujo sentarme junto a grandes compañeras enfermeras que están creando realidad en las H-UCI donde trabajan. Simplemente, ¡GRACIAS!

Disfrutad de:

– Yoga y Mindfulness en UCI: Marisol Martínez. Enfermera. UCI de Trauma del Hospital Universitario 12 de Octubre

– Musicoterapia en UCI: Guillaume Decormeille. Enfermero. UCI del Hospital Toulouse-Rangueil y Meritxell Tàpia. Enfermera. UCI del Hospital Sant Joan Despí-Moises Broggi

 

Podéis acceder al resto de los módulos y ponencias de las jornadas en el link de la web de Proyecto HU-CI,  HU-CItube. ¡No os lo perdáis!
Enfermería y Medicina Integrativa
INTEGRANDO QUE ES GERUNDIO: Una bella revolución…

 

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Próxima estación, #humaniza

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingDe pequeña solía viajar en metro con mi padre. Me fascinaba ir en el primer vagón. Casi de puntillas, con la nariz pegada al cristal junto a la cabina del conductor, hacía todo el trayecto atenta a la vía. Mi padre siempre se ponía detrás de mi pendiente de que no me fuera al suelo en el primer vaivén. Cuando no había suerte y aquel rincón estaba ocupado, si había algún asiento libre, nos sentábamos cogidos de la mano. Yo no callaba en todo el trayecto, mi padre me escuchaba cariñoso y atento.

Agustín, mi padre, me enseñó con su ejemplo. Era rara la vez que conseguía acabar el trayecto sentado porque siempre había ocasión para levantarse y ceder el asiento. Así fue como mi padre me enseñó a estar atenta, a ser respetuosa y amable.

Cuando se hizo mayor y los demás empezaron a cederle su asiento, mi padre todavía se sentía  capaz de aguantar de pie. Fueron pocas las ocasiones en las que aceptó el ofrecimiento, y nunca viniendo de una mujer. Para los hombres de su generación eso hubiera sido de lo más descortés. Además, en el fondo, le hería un poco… Todavía no, ya llegará…

Hace poco mi padre me regaló un “momento metro” precioso. Recuerdo la fecha porque es de las que no se olvidan. Era jueves, 26 de mayo de 2016, sobre las 8 de la mañana e iba sentada camino de las II Jornadas de Humanización de los Cuidados Intensivos #2JHUCI. Estación a estación el vagón se fue llenando de gente desconocida, la mayoría de ellos con la mirada pegada a una pantalla, y los menos a la página de un libro.

En una de las estaciones subió un señor rozando los 80 años, elegante. Se activó el resorte invisible y antes de darme cuenta ya estaba de pie ofreciéndole mi asiento. Me contestó muy amable, con una sonrisa, dándome las gracias y diciéndome que de ninguna manera permitiría que una mujer joven le cediera su asiento, que aún estaba en forma.

Sonriéndole contesté: “Me recuerda usted a mi padre” y ¿sabe qué? que si usted no se sienta, yo tampoco”.

Me sonrió también y de ese modo se inició una conversación natural, preciosa entre dos desconocidos. Me contó que vivía en Canadá, emigró siendo muy joven y allí había vivido toda su vida. Se casó y tuvo hijos. Me contó sobre la vida allí y que había venido a Barcelona para pasar una semana visitando a la poca familia y amigos que le quedan.

Le conté un poco sobre mí y la vida en Escocia, y nos pareció una curiosa coincidencia que los dos estuviéramos de visita en Barcelona en el mismo momento. Me contó también que le hubiera gustado venir con su mujer, pero tiene demencia, y un viaje así era impensable. No le gusta dejarla sola, aunque por supuesto va a estar bien cuidada. Pero hacía tiempo que él necesitaba unos días de descanso y con 80 años no tendría muchas más oportunidades de volver a su Barcelona natal. Contento pero también añorado, aquí estaba.

Me dijo que todo el mundo le aconsejaba que llevara a su mujer a una residencia porque cuidarla era mucho trabajo para él, pero que no tenía ninguna intención de hacerlo. “Hemos vivido toda la vida juntos, la conozco como nadie ¿Quién la podría cuidar como yo? Me ayudan, claro,  estaremos en casa, los dos juntos, hasta el final”.

En ese punto ya nos habíamos bajado del metro. Hubiéramos seguido hablando pero nuestros caminos se separaban allí. Nos miramos a los ojos y reconocí en su mirada la dulzura verde azulada de mi padre. Nos despedimos con una sonrisa, un apretón de manos, y una presentación formal: “Per cert… em dic Emili”. Nos deseamos una feliz estancia en Barcelona. Le di las gracias por la conversación, y le mostré mi admiración por su amor leal y verdadero hacia su esposa.

Seguí mi camino conmovida, emocionada por la magia de un encuentro fugaz, inesperado y humano. Conforme iba avanzando por el pasillo mi corazón sonreía. Gracias por este trayecto juntos, papá!

La amabilidad y la “H” están en todas partes, incluso en las más inesperadas. Vivir con “H” nos transforma, nos mejora.

De esta manera tan sencilla y tan humana empezó el primer día de un encuentro maravilloso, de una historia de amor interminable que guardo para siempre en la memoria del corazón

Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

La memoria del corazón

Una gaviota de las muchas que visitan el pueblo pesquero decidió construir su nido en lo alto de un árbol del jardín que rodea el centro para mayores; justamente la parcela frente a la habitación de Sam, ¡mejor elección imposible!

Sam es un amante de la naturaleza, su habitación está llena de libros de pájaros, de animales, de paisajes. Hasta no hace demasiado solía disfrutar de sus caminatas por la montaña, del piragüismo, y de cualquier actividad que implicara estar al aire libre.

Sam fue fotógrafo, escritor y artesano de la madera, entre otras cosas. Un hombre polifacético, enamorado de la vida, y un gran observador. Y lo sigue siendo; puede pasarse horas con sus prismáticos disfrutando de los detalles de la colina que se alza más allá del jardín. Últimamente sigue con devoción el ir y venir de la madre gaviota y su cría olvidándose por completo del resto del mundo.

Le encanta regar las plantas, y lo hace con gran cuidado y respeto. Desde hace dos semanas tiene un invernadero en el rinconcito del jardín que da a su sala de estar particular. Allí está haciendo crecer unas tomateras muy prometedoras. Hace poco me contó que cuando era joven solía cuidar de un huerto y cultivaba patatas. Después de mucho buscar consiguió encontrar una antigua fotografía en blanco y negro en la que un joven Sam posaba orgulloso en medio de un inmenso campo de patatas.

Sam pasa muchas horas entre sus libros y sus cajas de fotografías. Lo mismo sonríe por minutos contemplando unas crías de leopardo jugando con su madre que disfrutando de los recuerdos de juventud que le traen de vuelta las fotografías. Recuerdos a los que cada día le cuesta más poner nombre y fecha pero que siguen intactos en la memoria del corazón, la que perdura para siempre.

Se nota que es cuidadoso y cuidador, se conmueve con facilidad. Los pocos ratos que pasa en la sala de estar, aunque con un ojo pueda estar leyendo, mirando la tele o conversando con alguien, el otro lo tiene puesto en las dos residentes más vulnerables y en cuanto ve algo que le inquieta se levanta y nos busca por el edificio para avisarnos: “Estoy preocupado por aquella señora”.

Su virtud cuidadora también nos ayuda a incentivarlo cuando notamos que pasa demasiado tiempo aislado en su habitación ya que significa también que se habrá olvidado de tocar la comida. Suele pasarle cuando está más confundido de lo habitual o cuando se da cuenta de que la mente le está jugando una mala pasada. Sam solía participar activamente ayudando a recaudar fondos para la investigación de la demencia, y hay momentos en los que él mismo es consciente de lo que le pasa…

Una de las maneras más efectivas y amorosas de acompañar a Sam en esta fase de la enfermedad es recordándole cuánto le queremos y le necesitamos. Todos necesitamos sentirnos válidos, útiles, reconocidos, necesarios. Así que en cuanto le pedimos:

– Sam ¿Te importaría estar pendiente del teléfono y contestar si llaman? ¿Nos avisarás?

Si quisieras comer en la misma mesa que la señora R nos harías un favor, cuando le haces compañía está más animada y deja el plato limpio.

-¿Te importaría darle conversación a M? hoy está un poco apagada y seguro que con dos frases tuyas ya la tenemos riendo. Y sabe que es verdad porque todavía conserva sus dotes de conquistador.

Estas invitaciones bastan para que Sam de un salto de la butaca y nos pregunte:

¿Estoy presentable? ¿Sí? Pues si me acompañas voy para allá ahora mismo.

Y mientras le acompañamos siempre tiene una palabra, un cumplido de agradecimiento: – ¡Vosotras sois maravillosas!,  suele decir.

Lo verdaderamente maravilloso es ser testigo de cómo el amor incondicional y la compasión son más fuertes que la demencia. Será porque están escritos en el alma de Sam, porque le nacen del corazón libres de las interferencias de la mente.

Me siento profundamente agradecida a Sam que, sin saberlo, es mi maestro. Me ayuda a re-cor-dar:

  • Que la calidad emocional y espiritual de la última etapa de la vida no se improvisa, se cultiva con micro-dosis dosis diarias de satisfacción, felicidad y sentido.
  • Que mejor me pongo ya a liberar del móvil y la cámara los instantes de felicidad para que queden impresos para siempre. Que anote cuándo, dónde y principalmente con quien, porque algún día se convertirán en mis tesoros, alimento para el alma.
  • Que los gestos más sencillos son los que hablan de quienes somos, así que no hay tiempo que perder, ahora mismo es el mejor momento para cultivar el amor, la compasión, la generosidad y la gratitud.
  • Que entrene la capacidad de asombro, de ilusionarme y entusiasmarme con todo lo que sea generador de vida y que está aquí mismo, a mi alrededor.
  • Que vivimos interconectados y en comunión con la naturaleza y que vivir tiene sentido cuando es hacia fuera, al servicio de los demás.
  • Y finalmente, que la memoria del corazón es la más importante de todas porque nunca se pierde.

GRACIAS DE CORAZÓN!

 

Highand

Luz y Amor,

Elena Lorente Guerrero

 

Vive en directo “La Revolución de la Emoción” con Gabi Heras, mañana en el Foro de Premios Albert Jovell 2016

Queridos Amigos:

Mañana se celebrará en la Universitat Internacional de Catalunya la II Edición del Foro de Premios Albert Jovell, un evento en el que Salud y Ciencia se escriben con A de Afectividad, E de Efectividad y sin duda, con H de Humano.

Podéis consultar aqui el programa del evento y además vivirlo en directo de 10h a 14h a través de streaming pinchando AQUÍ.  La grandeza y el legado del médico y humanista Albert Jovell siguen vivos en todos los que de un modo u otro trabajan en la misma sintonía, por y para las personas con ilusión, inspiración, y compromiso.  ¡No os lo podéis perder!

A las 11:10h Gabi Heras-Proyecto HU-CI nos hablará del Modelo AFECTIVO-Efectivo en su ponencia “La Revolución de la Emoción“. Gabi ya nos incendió el Alma con “El Cuidado de lo Invisible” en su TEDxValladolid, y mañana sin duda, volverá a hacerlo.

Ya sabéis, Gabi va directo al corazón con sencillez,  humildad, y profundidad. Citando al gran poeta Miquel Martí i Pol, tiene el don de hablarnos con las palabras del día a día, con palabras que tienen que ver con Conocer y Amar.

Querido Gabi, mañana TODOS estaremos contigo, en presencia y en espíritu. Sigue adelante bajando el cielo a la tierra, inspirándonos, caminando los pasos que ya están escritos con A de Amor y con H de Humano.

Abrazos,
Elena Lorente Guerrero

Besos que curan

De tots els Colors- Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

El turno de ayer fue de esos en los que nada más empezar todo se va complicando y sabes por experiencia que será una mañana agotadora. Así que ya de entrada nos organizamos para poder multiplicarnos y nos pusimos en marcha.

Antes de media mañana la vida me sorprendió con un precioso milagro, de esos que por auténticos ocurren en la máxima privacidad y discreción y te abrasan el Alma.

¿Os acordáis de Elisabeth? Estupenda e inteligente mujer a la que una forma poco habitual de demencia cerró con llave la capacidad de expresarse. Desde aquella vez que os hablé de ella las cosas han cambiado, su proceso ha avanzado mucho y la fragilidad a todos los niveles es más que palpable. Estamos en una recta final que empezó hace varios meses y en la que todavía no se ve con claridad la línea del horizonte.

Me encanta cuidarla, es un tú a tú que transcurre entre su silencio y mis palabras, y en sus cada vez más excepcionales momentos en los que en medio del laberinto de la demencia, su cuerpo, su mente y su espíritu se encuentran, se ensamblan, y sabes con certeza que Elisabeth está presente, aquí y ahora.

No me canso de repetir que en las personas con alguna forma de demencia la mente puede estar muy lejos, pero el espíritu está siempre presente. Así que además de cuidar esa realidad, tenemos que estar muy atentos porque los milagros ocurren de repente, sin previo aviso.

Ayer cuando entré a darle los buenos días Elisabeth estaba ya despierta, había un brillo diferente en su mirada y algo muy parecido a un intento de sonrisa después de tantos meses, que ya no recuerdo ni cuándo fue la última vez.

Le di el desayuno, la disfagia sólo le permite beber batidos o líquidos con un espesante tan útil como poco apetecible. Tomó su café y el batido de plátano mientras le decía con una sonrisa que ya estaba bien de tanta cama! que íbamos a escoger una ropa bien cómoda para pasar el resto de la mañana en la sala de estar, acompañada.

Como a Elisabeth le encanta la música clásica y a mí también me hacía mucha falta… pusimos música y la habitación se llenó de una vibración agradable, suave y alegre. En ese momento Elisabeth ya estaba sentada en la cama, a punto para ser movilizada con la grúa para ayudarla con la higiene personal. Estando frente a ella empezó a acariciarme el brazo derecho, pero no como lo hace habitualmente en un gesto nada preciso y repetitivo, esta vez estaba acariciando mi antebrazo de arriba abajo con dulzura y precisión. La miré a los ojos, me devolvió la mirada y supe que Elisabeth estaba allí, presente, toda entera. Le di las gracias en inglés repetidas veces, y le dije un ¡GUAPA! en castellano que entiende perfectamente,  me la comí a besos. Al retirarme y volver a mirarla noté que había algo más.

-¿Quieres decirme algo? Le pregunté

Ninguna respuesta, sin embargo había urgencia en su mirada

¿Quieres darme un beso?

Yes

Un SI suave, muy flojito, perfecto. Un monosílabo que es una apuesta por el amor, por la gratitud y por la vida después de meses de silencio, al menos conmigo. Acerqué mi mejilla a sus labios y sentí su beso suave, preciso, perfecto.

Sólo puede sentarme a su lado y abrazarla contra mi pecho, me puse a llorar de pura felicidad y gratitud, Elisabeth sonreía.

Le di las gracias entre lágrimas y le dije: sabes que te quiero ¿verdad?

Nuestra profesión tiene estos momentos únicos, preciosos en los que sencillamente dos seres humanos nos encontramos, nos reconocemos como iguales, y conectamos corazón con corazón.

Ayer Elisabeth cuidó de mi haciendo brillar el sol en una mañana de tormenta. ¡GRACIAS!

Abrazos y feliz día,

Elena Lorente Guerrero

Historia del Elefante azul, por Maricruz Martínez Loredo

Era un día como todos los días. Los pacientes iban y venían por el servicio de Urgencias del hospital, unos en mejor estado que otros, y los otros intentando poner en práctica las indicaciones recibidas para poder sentirse mejor.

De repente, se escucha un -“AAAAHHHH”- exclamado con gran asombro, que provenía de la sala de espera. Todos salieron con prisa para ver qué sucedía.

Y ellos también quedaron asombrados. Un hermoso Elefante Azul estaba sentado en la sala de espera, se había lastimado la trompa trabajando en una obra.

No lo hicieron esperar, ya que la hemorragia iba en aumento y era necesario realizar la sutura cuanto antes. Y todos estaban encantados de atender a un paciente tan simpático pero a nadie se le escapaba que el color era muy extraño y se miraban mutuamente poniendo “caras raras”…. hasta mofándose a causa de su color.

Por el tamaño del paciente, hubo que pedir ayuda a otros médicos y enfermeras, para poder coser la herida al mismo tiempo, y al entrar y ver al paciente todos murmuraban en vos baja preguntando acerca de su color. Asi y todo se pusieron manos a la obra y unos comenzaron por un borde y los otros por el extremo opuesto.

Al cabo de dos horas la hemorragia y la herida ya estaban controlados, pero decidieron que el paciente quedara ingresado, al menos para observarlo durante 24h.

Don Elefante Azul, aceptaba todas las indicaciones, la mayoría no las entendía pero obedientemente realizaba todo lo que le decían.

Fue algo difícil acomodarlo a gusto en la habitación, ya que sus dimensiones eran muy grandes.

Todo marchaba sobre ruedas hasta que finalmente unos de los médicos, dijo :

-“Es imposible que el color de don Elefante sea azul. Aquí está sucediendo algo raro”-

Y fue a hablar con él.

Don Elefante le explicó que siempre había tenido ese color. Que recordaba poco de su niñez  pero que nunca había tenido ningún problema a causa del color.

El médico, muy docto, lo miró seriamente y le confirmó que esto no podía aceptarlo por lo cual  dejó indicación estricta de lavar al paciente con desinfectantes para comprobar que esto no era propio de un elefante.

Esponja y manguera en mano, marcharon las enfermeras a duchar reiteradamente al paciente.

Don Elefante Azul, lo pasaba muy bien con estos remojones, aunque los desinfectantes le picaban algo en la nariz, donde tenía la herida. A los elefantes les gusta mucho bañarse y jugar en el agua, y las enfermeras jugaban con él haciéndole cosquillas, para que se mantuviera alegre, pero le entristecía la mirada de aquél médico…..era como si en verdad quisiera hacerlo de otra forma, sentía en su forma de mirarlo hostilidad hacia él.

Pasaron las 24h, pasaron las limpiezas y don Elefante…..continuaba…….azul.

Volvió el médico, al día siguiente acompañado de un grupo de médicos, quienes asentían con tono serio que había que insistir en ese tratamiento, a pesar que don Elefante afirmaba que él estaba bien y que siempre había sido así.

Nuevamente las enfermeras, comenzaron con el “ritual del baño” pero esta vez don Elefante estaba más triste, y no lograban hacerlo reir. Sentía que los médicos no lo querían, que no comprendían su estado.

A la mañana siguiente, entraron en su habitación su médico y otros más. Don Elefante ya no sólo seguía azul sino que ahora estaba triste, muy triste y se sentía muy mal.

El médico repitió nuevamente su explicación y recalcó que esto no podía continuar asi, que tenía que colaborar en su recuperación. A esta altura don Elefante se puso a llorar, él no sólo no sabía qué hacer, sino que más no podía colaborar.

Y pasó otro día, otra noche…..y todo iba a peor.

Al terminar esa mañana la visita de los médicos, hubo uno que no compartía la opinión del resto del equipo. Entonces fue a la habitación de don Elefante y le dijo:

-“Don Elefante, no lo tome a mal, su Médico en realidad quiere su mejoría, pero no sabe muy bien cómo hacerlo, pero sabe una cosa? Yo le creo, estoy seguro que su color es éste y que además le sienta muy bien. Veo que su salud es buena, la herida está muy bien y entonces tendría que animarse.” Al oir estas palabras don Elefante abrió los ojos y rodeó con su trompa al Médico que le hablaba (asi es como demuestran cariño los elefantes), le sonrió de oreja a oreja, que ya es bastante y le prometió que al día siguiente estaría mucho mejor.

Efectivamente, al día siguiente lo encontraron muy feliz, y tranquilamente le dijo a su Médico que ya que su herida estaba bien, decidía que era hora de volver a su casa tuviera el color que tuviera.

Con tal planteo y tal decisión, no pudieron negarle nada, asi que le dieron unas recomendaciones y lo citaron para una posterior revisión. Don Elefante Azul emocionado le guiñó el ojo al médico que había conversado con él.

Don Elefante Azul se despidió de sus enfermeras, que no tenían ningún problema con su color, las saludó rodeándoles por la espalda con su trompa, y se marchó muy feliz.

Pasados unos días, nadie recordaba ya a don Elefante Azul, pero de repente apareció una tortuga en urgencias, con una fractura en su caparazón y era una tortuga……..roja!!! Y comenzaron de nuevos los rumores, las risitas…..y las duchas con desinfectantes!!!

Cada uno es del color que es, es del país que es, y de la familia que es. Por más que nos empeñemos en “fregar al otro” para cambiarlo, el otro seguirá siendo quien es.

Lo importante es lo que cada uno crea de si mismo, lo entiendan los demás o no, aunque siempre necesitemos del apoyo y estímulo que nos da el ser aceptado por otros.

 

www.elefantepedia.com
http://www.elefantepedia.com

 

De “Cuentos para mis pacientes”; libroCUIDANDO VIDAS

Maricruz Martínez Loredo

Enfermera

#2JHUCI: Una historia de H-Amor interminable…

De tots els Colors-  Bringing Colour to NursingQueridos Amigos:

Una semana después de las #2JHUCI  II Jornadas de Humanización de los Cuidados Intensivos seguimos con el alma en llamas y el corazón lleno, tan lleno de felicidad que ya de vuelta a la tranquilidad y al día a día, a ratos me parece que fue un sueño. Pero no lo fue, lo que nos hace vibrar y eleva el espíritu nos abre el corazón y ensancha el alma. Ese fue el pulso y el sentir compartido de las 250 personas que nos reunimos en Barcelona.

Durante esos dos días me pareció que no podría caber ni un aliento más de amor y de vida, que en cualquier momento me iba a estallar el pecho, pero nada de eso ocurrió. El corazón, como el vientre materno, se estira, se alarga, se ensancha y moldea para que todo el H-Amor quepa.

He necesitado unos días para reposar tantas emociones y felicidad. ¡Qué experiencia tan maravillosa! La “H” amigos, es muy potente, une a las personas y nos conecta corazón con corazón. Fueron dos días de crecimiento personal intensivo, de aprendizaje como enfermera y lo más importante, de aprendizaje para la vida.

Tuve la gran oportunidad y el regalazo de escuchar, aprender y conectar con personas preciosas que van dejando una estela de H a su paso. Con algunas sentimos que nos estábamos re-conociendo que no conociendo, o re-encontrando que no encontrando, la magia de la vida… y con alguien muy especial y querido se confirmó lo que ya sabíamos, que los hermanos no sólo son de sangre, la verdadera familia es de luz. Los lazos de amor que nos unen en la tierra son eternos…

Gracias de corazón por vuestra acogida y calidez, por el cariño y por los pequeños detalles, que son los que hablan de quienes somos. No os nombro porque sóis tantos que no quisiera que se me escurriera ningún nombre entre las teclas del teclado.

Nos encontraremos el año que viene en las #3JHUCI que se celebrarán en Granada, tierra de luz. Hasta entonces, seguiremos sembrando semillas de luz y eternidad #humaniza porque esta, queridos amigos, es una historia de H-Amor interminable…

Disfrutad de la completa y excelente crónica de las jornadas que nos regalan Nuestra Enfermería “Tocados por la “H” de HUCI” y Proyecto HU-CI  “Las #2JHUCI en números“, calentando motores para 2017 #3JHUCI.

#2JHUCI

H-Abrazos,

Elena Lorente Guerrero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Os enlazo la completa y excelente crónica de las jornadas de Fernando Campaña para Nuestra Enfermería y de Proyecto HU-CI.